Reseñas:

Alfredo Bryce Echenique

Reo de nocturnidad

Alfredo Bryce Echenique, Reo de nocturnidad, Barcelona, Anagrama, 1997.



Después de la publicación de "No me esperen en abril", el peruano Bryce Echenique regresa a la novela con "Reo de nocturnidad", y lo hace con pie firme, construyendo un libro delicioso, donde las influencias rabelesianas , los ecos del realismo mágico (cuya teoría, por cierto, explica en las páginas de su novela con una precisión y una claridad muy de agradecer) y el humor amargo de su autor se mezclan con la ternura constante que es el denominador común de los cinco capítulos de la novela.

A. Bryce EcheniqueEs este un libro de encuentros y desencuentros, de hallazgos y pérdidas, pero sobre todo es una búsqueda constante de la identidad personal a través de los otros: Max, el profesor peruano insomne, condenado a permanecer despierto y reo, por tanto, de esa noche a la que llega a temer, es en realidad un hombre que lucha contra su propia soledad, que pasa por la vida buscando lo que en realidad buscan todos los hombres: amar y ser amados. Con Ornella, la modelo en decadencia, vive una relación con altibajos sustentada sólo por el amor que la mujer despierta en Max y caracterizada por las desapariciones constantes de Ornella y la capacidad de él para aceptar sus disculpas y su regreso. Con ella, el personaje casi folletinesco de Oliver Sipriot, el Aventurero, que se alía con Ornella para servirse de la necesidad de amor de Max, y la fe que deposita, de una forma irracional, en la mujer que quiere y a la que se aferra para eludir la verdad que, en el fondo, no ignora. El propio protagonista lo reconoce: "Nunca logré asumir el hecho contundente de que Ornella no me amara".

Su relación con Ornella, y sobre todo la desaparición de ésta, van a marcar y a cambiar la existencia del profesor; él lo había dicho a modo de premonición: "ªHubiera dado la vida! ªLa vida!" Y la vida de Max Gutiérrez tiene un punto de inflexión en su encuentro con Ornella: deja París, deja su trabajo en la Sorbonna y se traslada a Montpellier, y allí comienza su convivencia con el insomnio, con unos días que para él tienen más horas que para el resto de los mortales. Pero Montpellier es también el marco de su encuentro con Claire, la joven alumna con quien vivirá una relación fugaz y un posterior reencuentro, y con todos los amigos del café que sustentarán su aislamiento, sus días y sus noches sin sueño.

Para defenderse de la soledad, del insomnio y sobre todo del recuerdo de Ornella, Max empieza a orquestar toda una serie de mentiras que convierten su vida en una increíble novela policíaca y que son quizá consecuencia de las larguísimas noches en vela. Sin embargo, Max no se conforma con reinventar su historia: necesita también dar cuenta de ella a quienes completan el escenario de su vida. Bryce Echenique ha creado en esta novela una vasta galería de personajes secundarios de construcción impecable: Nieves Solórzano, la pseudoexiliada cincuentona a la caza y captura de un compañero-amante, el Inefable Escritor Inédito que no duda en denostar a sus colegas que publican y sufre sin embargo un ataque de alegría cuando una editor acepta el original de su novela, los amantes apasionados que cuyas noches de amor sirven de sonido ambiental al insomnio de Max, Pierrot, el extravagante profesor de autoescuela demasiado amigo del alcohol; Tútú, el anciano excombatiente; Nadine Auriol, la franco-marroquí que es tan extranjera en París como en Casablanca y que se convierte en el primer testigo de los desvaríos en que degenera el insomnio del profesor... y, por supuesto, Claire, la alumna que el destino parece haber colocado en el camino de Max para darle una segunda oportunidad, para que olvide a Ornella y supere su condición de insomnio. "Claire -dice Max - es el único momento en toda mi vida en esta ciudad en que salió el sol de los prospectos". Junto a ella, y con la aquiescencia del extraño doctor Lanusse, Max Gutiérrez irá desentrañando desde la cama de un sanatorio la complicada red de acontecimientos que lo convirtieron en reo de nocturnidad, y para ella separará los acontecimientos vividos de los imaginados

Completan la puesta en escena de la novela ciertos ejemplos de metaliteratura, como el resumen de la teoría del realismo mágico, la explicación de "Pedro Páramo" o el recurso a Borges para explicar la necesidad del sueño, y determinadas alusiones cinematográficas como la mención de la inolvidable "Nunca es domingo" o la presencia de Peter Ustinov, que es, en última instancia, el responsable de los acontecimientos de la novela al haber provocado de forma involuntaria el encuentro entre Ornella y Max. Hay además referencias a la música ligera, a Tino Rossi y Julio Iglesias, una crítica abierta a los pseudoexiliados latinoamericanos que llegan a Europa a vivir del cuento y de su condición de apátridas y un reproche velado y ligero a las nuevas generaciones de estudiantes que Bryce Echenique, desde su experiencia com docente universitario, conoce muy bien. Y, por encima de todo, la presencia latente del fenómeno de la casualidad, que es en realidad el que empuja a los personajes a conocerse y a reencontrarse cuando ya se consideraban perdidos.

De telón de fondo, la ciudad de Montepellier, que por servir de marco a una historia tan poco convencional, y a través de las citas de distintos autores (Chamson, Ramsin, Gide, Valery, Scaliger, Rabelais...) con las que se inicia cada capítulo queda convertida para el lector en un lugar tocado por la magia, en una patria de personajes variopintos donde todo es posible, donde se funden y se confunden lo soñado y lo vivido.

Estamos, en definitiva, ante una novela admirable, gratamente poética, al tiempo irónica y tierna, donde un final esperanzador y vagamente optimista devuelve, más quizá al lector que al protagonista, la fé en el tiempo por venir.

Marta Rivera de la Cruz

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Bryce Echenique en ESPÉCULO: Entrevista nº 2A. Bryce Echenique

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