Román Reyes (Dir): Diccionario Crítico de Ciencias Sociales

Coaliciones electorales  
 
Josep Maria Reniu i Vilamala
Universitat de Vic

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RENIU, J.M.: Abstencionismo | Coaliciones gubernamentales | Coaliciones parlamentarias
Coaliciones políticas | Fragmentación | Procedimiento electoral uniforme (PEU) | Transfuguismo | Volatilidad (Índices de)

 

El primero de los ámbitos en el que analizar el concepto de coalición es la arena electoral. La delimitación conceptual de las coaliciones políticas electorales no presenta, en una primera aproximación a la vista de la literatura especializada, mayor complejidad que la derivada del momento en que se produzca el acuerdo de colaboración entre los partidos políticos. Así se diferencia genéricamente entre coaliciones políticas preelectorales o postelectorales, con escasas consideraciones a los efectos que esta caracterización pueda conllevar en el posterior desarrollo del proceso de formación de gobiernos.

Ciertamente es lugar común entre los estudiosos de las coaliciones la poca atención dispensada a las coaliciones electorales, toda vez que los análisis del fenómeno coalicional se circunscriben al ciclo vital de gobierno en general, y a su proceso de formación en particular. No obstante, desde nuestro punto de vista no podemos quedarnos con dicha simplificación, puesto que deben considerarse tanto la influencia ejercida por el sistema electoral como los objetivos propios de los partidos políticos frente a la cita electoral.

En lo que se refiere a la influencia ejercida por el sistema electoral, se constata que «the existence and nature of electoral coalitions will depend upon the electoral system» (Bogdanor, 1983: 7). En este sentido es lógico esperar que la formación de coaliciones electorales esté condicionada por las facilidades ofrecidas por el sistema electoral para la obtención de escaños: «electoral laws do not favor particular coalitions as much as electoral coalitions in general. They may shift the coalition-formation phase of party politics to the preelectoral period and encourage preelectoral coalitions that can be sold to voters as well as to legislators. (…) In short, the electoral system has a major effect on coalition bargaining. Systems not based on PR lists tend to force parties to coalesce before elections in order to exploit electoral economies of scale. The more disproportional the electoral system, the greater the incentives for preelectoral alliances» (Strom, Budge y Laver, 1994: 316). En determinados casos el sistema electoral impone de facto la necesidad de coaligarse, más allá de los verdaderos intereses de los partidos: «some electoral systems positively encourage electoral coalitions by giving a seat bonus to larger parties. (…) it is worth noting that the formation of electoral coalitions may be as much a product of electoral necessity as of any real affinity between the parties concerned» (Laver y Schofield, 1991: 25-26) (1).

No obstante, la decisión de coaligarse electoralmente se encuentra interrelacionada con la evolución futura de la coalición, tanto en el corto plazo de la obtención de resultados electorales favorables como en el medio plazo, la gestión de los resultados electorales obtenidos. En este sentido, la tendencia general es la concreción de una estrategia política que, partiendo del acuerdo preelectoral, permita a los partidos coaligados proseguir con su colaboración en las arenas parlamentaria y/o ejecutiva: «In order to make an effective appeal to voters, members of an electoral coalition typically announce their intention to go into government together if they are able to do so. As a matter of fact, furthermore, such parties do indeed tend to go into government together when this is possible. This means, in short, that particular electoral systems set up a coalition formation phase before elections rather than after them, a matter that has an absolutely fundamental impact upon the politics of coalition. Certain electoral systems in effect place protocoalitions rather that single parties before the electorate. In this way, the politics of coalition and the politics of electoral competition become inextricably intertwined» (Laver y Schofield, 1991: 206).

Aun siendo válido el argumento de la continuidad del acuerdo de coalición electoral en la etapa posterior de formación del gobierno, lo cierto es que su cumplimiento se da con total plenitud. Las múltiples alianzas electorales acontecidas en Italia, sin solución de continuidad en las arenas parlamentaria o gubernamental son muestra de ello: «the electoral coalitions have not always been governmental coalitions in the sense that some members of the former did not want to share governmental responsabilites. (…) The interdependence between plurality and proportional levels becomes a significant ingredient in alliance politics: for the coalitions, it represents a precarious endogenous factor, inasmuch as it defines an incentive-structure within the interests of the parties do not always match those of their own coalition, and which seems to offer the potential for the system to become stuck in a never-ending transition» (Di Virgilio, 1998: 6).

Bien es cierto, por otro lado, que el éxito electoral de una coalición predispone a sus miembros hacia el mantenimiento del pacto, no sólo en el ámbito parlamentario o ejecutivo sino también en el electoral. El ejemplo de CiU como coalición política con un origen electoral que permanece en el tiempo gracias a su rendimiento electoral -así como político- apoya este argumento. En todo caso, la profusión en la utilización de las coaliciones electorales por parte de los partidos políticos se encuentra condicionada básicamente por la fórmula electoral así como por las características de las circunscripciones electorales (2). Ello provoca asimismo que las estrategias electorales adoptadas por los partidos frente a la cita electoral condicionan no sólo la posible formación de coaliciones preelectorales, sino también el proceso posterior de formación de gobierno. Es por ello que, para el análisis de la formación de gobiernos minoritarios en España, prestamos especial atención al contexto de la negociación antes de la celebración de las elecciones.

Podemos aceptar entonces como definición de coalición electoral la «unión, a efectos electorales tan sólo (aunque luego puede perpetuarse dentro del Parlamento) de varios partidos políticos o asociaciones políticas, cuya finalidad puede ser variada. En la mayoría de los casos suele concretarse en la presentación de candidaturas comunes» (Gil-Robles y Pérez-Serrano, 1977: 46-47). Con esta definición ponemos de relieve la centralidad del período electoral en el proceso de formación de este tipo de coaliciones políticas sin menoscabo de que, con posterioridad a la celebración de los comicios, la coalición electoral formada pueda a su vez integrarse y/o convertirse en una coalición gubernamental o en una coalición legislativa (Reniu, 2001).


Referencias bibliográficas:

.- Bogdanor, Vernon (Ed.) (1983): Coalition government in western Europe.- London, Heinemann.
.- Di Virgilio, Aldo (1998): "Electoral alliances: party identities and coalition games", European Journal of Political Research, 34, 5-33.
.- Gil-Robles, José María y Pérez-Serrano, Nicolás (1977): Diccionario de términos electorales y parlamentarios.- Madrid, Taurus.
.- Laver, Michael y Schofield, Norman (1991): Multiparty government: the politics of coalition in Europe.- Oxford, Oxford University Press.
.- Reniu, Josep María (2001): Las teorías de las coaliciones políticas revisadas: la formación de gobiernos minoritarios en España, 1977-1996.- Barcelona, Universidad de Barcelona. Tesis doctoral.
.- Robles, Antonio (2000): "El estudio de las coaliciones políticas", en Jordi Matas Dalmases (ED.): Coaliciones politicas y gobernabilidad.- Barcelona, ICPS, 23-57.
.- Santamaria, Julián, Reniu, Josep Mª y Cobos, Vicente (1995): "Los debates sobre el procedimiento electoral uniforme y las características diferenciales de las elecciones europeas", Revista de Estudios Políticos, 90, 11-43.
.- Strom, Kaare, Budge, Ian y Laver, Michael (1994): "Constraints on cabinet formation in parliamentary democracies", American Journal of Political Science, 38:2, 303-335.


NOTAS

(1) En este sentido, «nadie niega que la legislación electoral empuja a los partidos hacia la formación de coaliciones electorales, que pueden ser en la práctica protocoaliciones de gobierno, si distorsiona la representatividad favoreciendo a los partidos más votados o si favorece la transferencia de votos por medio de los ballotages en las segundas vueltas y las renuncias de candidatos en sistemas mayoritarios» (Robles, 2000: 46-47).
(2) Un buen ejemplo de ello es la formalización de coaliciones electorales entre partidos con escasa presencia política o de ámbito territorial limitado, en las elecciones al Parlamento Europeo. Ello es debido, en gran medida, a que «el aumento de la proporcionalidad por la vía de los distritos nacionales no les beneficia, sino que les penaliza. Este es el caso de muchos partidos españoles de carácter regional, que intentan superar esa limitación coaligándose con otros partidos de características similares» (Santamaria, Reniu y Cobos, 1995: 33).


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