Materialismo Histórico y Teoría Crítica
TÍTULO PROPIO DE LA UNIVERSIDAD COMPLUTENSE - MADRID

    materiales | 19.Octubre.2001

FILOSOFIA Y CIENCIAS SOCIALES | Sesión de Apertura
Presentación:
    1.Elvira Llopis (FSE) / Javier Navascués (FIM)
    2.Román Reyes (UCM / Director Académico)
    3.Mario Domínguez (UCM / Coordinador General)
Lección Inaugural: La vuelta del revés de Marx
    Gustavo Bueno (Resumen)


1.Presentación:
Elvira Llopis (FSE) / Javier Navascués (FIM)

En estos días en los que la acumulación de injusticias e irracionalidades, una vez más, ha estalla-do en violencia homicida y barbarie, podría parecer paradójico hacer una propuesta de estudio del marxismo en los jardines académicos, en lugar de un llamamiento urgente a la acción contra la guerra.

Sin embargo esta paradoja es sólo aparente. En primer lugar porque lo que se pretende estudiar es la “filosofía de la praxis”, lo cual impone un compromiso no sólo intelectual sino también vital y moral con el llamamiento contenido en la tesis XI sobre Feuerbach: “Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modo el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo”.

En segundo lugar, porque no sólo el contenido sino tambien el mero hecho de acometer este proyecto ya es una práctica que anticipa otra manera de entender el papel social de la Universidad. Nos explicamos: esta es una propuesta surgida de un grupo de profesoras y profesores universi-tarios. También en estos días, en un plano más doméstico, estamos siendo bombardeados por un discurso que, so pretexto de acercar la Universidad a la sociedad, pretende acercarla al mercado. Cre-emos que con este proyecto mostramos otro camino, el del acercamiento de la Universidad al mundo del trabajo y al de la sociedad civil.

Confíamos en que el intento sea provechoso. Para las y los estudiantes, para las trabajadoras y trabajadores, para las personas estudiosas que prestan su concurso a este proyecto y para la pro-pia Universidad. Animamos a todas y todos a que perseveren en su compromiso con otro mun-do posible.


2.Presentación:
Román Reyes (UCM / Director del Proyecto)

La asignatura Filosofía y Ciencias Sociales sustituye a aquella otra que con el nombre de Filosofía y Metodología de las Ciencias Sociales veníamos impartiendo desde 1975 en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Complutense y que lamentablemente el Plan 93 eliminó. El hecho de que desde entonces se oferte como asignatura genérica de libre configuración demostró lo que de antemano sabíamos: el interés o preocupación de nuestros jóvenes universitarios por el pensamiento crítico (y, eventualmente, el compromiso que entraña), algo que confirma la no habitual demanda que desde entonces ha venido registrando. La matrícula supera los 500 estudiantes por curso escolar, preferentemente del área de ciencias sociales y humanidades.

Tanto en la Complutense como en el resto de las Universidades del Estado esta asignatura ha sido y sigue siendo impartida por profesionales cuya posición teórico-práctica no han ocultado. Es decir, pensadores marxistas y, a menudo, militantes político-sindicales de izquierda. Baste tan sólo recordar algunos significativos nombres como Manuel Sacristán, Francisco Fernández Buey, Manuel Ballestero o Gustavo Bueno, sin olvidar el grupo de intelectuales tradicionalmente vinculados a la Fundación de Investigaciones Marxistas.

La propuesta que por parte de la FIM, respaldada por la Fundación Sindical de Estudios, en su momento se me hizo en el sentido de adaptar los cuatro grupos que venía impartiendo en el UCM a otros tantos consecutivos cursos monográficos me pareció de sumo interés (por su necesidad y actualidad), ya que, en primer lugar, ello suponía desplazar la oferta hacia espacios no tan restringidos o exclusivos como la Universidad, con el consecuente enriquecimiento (teórico y humano) y, especialmente, cuando se me sugiere encomendar cada uno de los cursos a expertos en las correspondiente materias o campos docentes-investigadores.

Hemos de agradecer, en este sentido, que Monserrat Galcerán y Carlos Fernández Liria, profesores de la Facultad de Filosofía de la UCM, hayan aceptado nuestra invitación para coordinar el curso "Materialismo, Dialéctica y Marxismo Analítico". Que Manuel Ballestero y nuestro coordinador general Mario Domínguez asumieran la coordinación de un curso tan básico como la "Lectura de Karl Marx y Friedrich Engels". Que la profesora de la Universidad Carlos III de Madrid, Blanca Muñoz, acepte coordinar el curso "Teoría Crítica y Neomarxismo", auxiliada por Margarita Campoy, Secretaria Docente de la E.U. de Trabajo Social, primer centro de la UCM que aprueba en Junta (y asume como propio) nuestro proyecto. Y a Carlos Berzosa en compañía de Diego Guerrero, quienes han tomado con la profesional dedicación que les caracteriza, la coordinación del curso que cierra el ciclo "Gestión Capitalista de la Crisis Actual".

Porque las lecturas son diferentes (porque diferentes son las posiciones o determinaciones de cada lector), aunque siempre, en nuestro caso, lecturas confluyentes, a la hora de configurar el correspondiente Equipo Docente hemos respetado esta pluralidad. Es obvio que nuestro agradecimiento también ha de extenderse a ese amplio y prestigioso Equipo (aún sin completar), cuyos nombres figuran en el programa de los cursos.

Los males de la Universidad son también los males de los universitarios o, si se prefiere, los males que perpetúan determinados grupos, en los que la institución se legitima porque, a su entender, representan una "izquierda dialogante", peligrosos pensadores orgánicos que sólo se representan a sí mismos para perpetuarse "en nombre de la izquierda y de los sindicatos de clase" en sus posiciones de privilegio y efectivo control.

A tenor del poco respeto que por algunas de sus propias leyes los gobernantes vienen demostrando, nada garantiza, pues, que la Reforma Universitaria que el P.P. nos quiere imponer, suponga mejorar la reiteradamente incumplida y aún vigente LRU. De antemano sabemos que, a la vista del texto del Gobierno, la pretendida "reforma de la reforma" se va a traducir en un mayor control de la Universidad por parte de sectores empresariales y sociales económicamente fuertes, en su propio beneficio e interés, y en una cada vez menor participación de los estamentos más directamente afectados, es decir, estudiantes, profesores, p.a.s y, especialmente, las clases trabajadoras.

La gestión y autonomía que se nos oferta va a seguir siendo, ahora mucho más, una gestión de recursos precarios y una autonomía tutelada y vigilada. Por eso son oportunas y necesarias iniciativas como la que nos ocupa y nos convoca en el día de hoy, porque la izquierda real sabe que el marxismo sigue siendo un referente de actualidad, que su estudio se hace cada vez más necesario y que citar "académicamente" a Marx es algo muy diferente a y mucho más importante que un insolidario pretexto o hábil recurso.

Estamos convencidos de que la racionalidad académica terminará por imponerse. Esta no es otra que una racionalidad crítica, racionalidad que ha guiado el diseño de nuestra programación y que esperamos se respete en su colegiado desarrollo. Al menos ésa es nuestra lucha y en ella (y en la complicidad de cada uno de ustedes) ponemos nuestra esperanza.


3.Presentación:
Mario Domínguez (UCM / Coordinador General)

Marxista heterodoxo y polémico, Gustavo Bueno es ante todo profesor, cargo que detenta durante la mayor parte de su vida. Nace en 1924, estudia en Zaragoza y Madrid. Tras haber sido catedrático de filosofía en un Instituto de Enseñanza Media de Salamanca, obtiene en 1960 la cátedra de fundamentos de filosofía e historia de los sistemas filosóficos de la universidad de Oviedo, donde se ha jubilado (o mejor dicho, lo han jubilado) recientemente.

Se da a conocer a partir de 1970, año en que publica El papel de la filosofía en el conjunto del saber como respuesta a las tesis sostenidas por Manuel Sacristán. Su ritmo de producción teórica desde entonces ha sido impresionante y es precisamente a partir de las publicaciones de estos últimos años cuando su pensamiento adquiere una clara significación en el contexto de la filosofía española actual.

La forma más lograda del materialismo filosófico que propugna Gustavo Bueno trasciende el núcleo esencial de la filosofía clásica y se convierte en una doctrina marxista y académica (no vulgar, y de ahí su oposición a la vulgata marxista), crítica (no reduccionista como el materialismo dialéctico), y no obstante dialéctica y filosófica (contra el cientifismo). Desde tales presupuestos su pensamiento se enfrenta ante todo con la crítica filosófica de las ciencias humanas; tal crítica va acompañada de una rigurosa elaboración de modelos gnoseológicos del funcionamiento de las ciencias, como es el del cierre categorial, así como de la construcción de un marco ontológico materialista. Para poner a prueba la propia ontología, G. Bueno dedica también sus esfuerzos a la reinterpretación crítica de la historia de la filosofía desde la perspectiva materialista.

Al hablar de G. Bueno hay que insistir en su carácter radical, al plantearse cuestiones como ¿qué es el saber humano y cuáles son sus límites?, ¿cuáles son las relaciones entre las ciencias humanas y la política? ¿qué es la etnología? o últimamente ¿qué es la televisión y cuál es el papel de los medios masivos de comunicación? Por todo ello Gustavo Bueno es, sin duda, uno de los más originales y profundos de entre los filósofos actuales, y por ello mismo quizá también uno de los más controvertidos y desde luego no de los mejor entendidos.  Cabe esperar no obstante que la influencia de su pensamiento sea de largo alcance.

Obras principales: El papel de la filosofía en el conjunto del saber, Madrid, 1972; Ensayo sobre las categorías de la economía política, Barcelona, 1972; Ensayos materialistas, Madrid, 1972; Veinte cuestiones sobre teoría y praxis, 1975; Idea de la ciencia desde la teoría del cierre categorial, 1976.


Gustavo Bueno - Artículos y obras en la red: http://www.fgbueno.es

Lección Inaugural:
Gustavo Bueno (Resumen) (1)

La vuelta del revés de Marx

Cabe constatar un cierto terror a la abstracción. Aquí se trata de plantear una conferencia sobre el pensamiento abstracto, teniendo en cuenta que cuando éste es verdadero a lo concreto y lo real que el pensamiento más cercano al sentido común.

La vuelta del revés de Marx es una paráfrasis de una frase empleada por el mismo Marx en la segunda edición de El Capital y relativa a Hegel, considerado ya en este momento como “un perro muerto”. No se trata de la idea de la transformación idéntica, esto es, vuelta al principio, sino que para Marx es algo revolucionario. La idea de revolución proviene de la astronomía (un giro de 360º) pero no para volver a lo mismo, porque sería sostener un dualismo inexistente entre idealismo versus materialismo.

Berkeley sistematizó el idealismo cristiano (el ser lo sostiene Dios) en términos económicos: es nuestra mente, guiada por Dios, quien sostiene el ser, de ahí que no sea preciso que Dios se manifieste constantemente aun cuando no es necesario, puesto que no hay mente alguna que lo percibe. Hegel no es precisamente un idealista que siga esta fórmula, puesto que en su Sistema pone la naturaleza antes que el espíritu, aunque luego su análisis se centre en este último.

Gracias a la famosa metáfora constructiva que Marx y Engels utilizaron con respecto a la obra de Hegel (darle la vuelta para comenzar por construir los cimientos, esto es, la estructura) se han producido múltiples errores de apreciación: se han colado criterios deterministas de la base sobre la superestructura, se han identificado mal los límites de uno y otro concepto. Errores que no sólo han sido filosóficos, sino que también han afectado a la historia. Piénsese en los planes quincenales y el sufrimiento por ellos acarreado, cuya base es sin lugar a dudas ese determinismo. Hablar pues de dar la vuelta a Marx supone, igual que éste hizo con Hegel, utilizar los conceptos marxianos sin necesidad de comprometernos con el sistema entero, y llevar a cabo la construcción con conceptos que cierren categorialmente, esto es, que hayan segregado totalmente los elementos que no estén contenido en su proposición.

¿Qué es la filosofía? No es, como indica etimológicamente el término, un afán por saber, sino un saber sistemático que utiliza como material las ideas (el verdadero objeto de la filosofía) frente a los conceptos. Las ideas son realidades abstractas que brotan de los conceptos del mundo. No cabe una ciencia de las ideas, y por ello la filosofía no es una ciencia, lo cual no significa que sea irracional.

Frente a la concepción defendida por Althusser de que hay dos Marx, el joven y el viejo, el filósofo y el científico, cabe interesarse sobre todo a partir de textos de engarce de ambos como los Grundisse, por su evolución, su autotransformación que no es necesariamente lineal. Así, si partimos de Marx como científico (El Capital), hay que observar cómo desborda esa categoría económica desde dentro de la teoría económica, y de ahí la necesidad de filosofar, esto es, de estructurar un campo de ideas no congruentes y de diferentes ámbitos, lugar en que se encuentra con la obra de Hegel quien había realizado una parte sustancial de dicha empresa en el desarrollo del espíritu objetivo.

Se ha señalado una incongruencia entre el capitalismo homogéneo (todas las ramas de producción tienen parecidas tasas de beneficio) que aparece en el Libro I de El Capital y el capitalismo heterogéneo (aquí se analiza el precio que no coincide con el valor) del Libro III. Pero el elemento fundamental que une ambos es la plusvalía. Se trata de un concepto científico, que no puede ser explicado por la teoría económica clásica tal y como Marx analiza en las Teorías de la plusvalía. Se suele explicar erróneamente a través del sobretrabajo (exceso de número de horas que emplea el trabajador y que supera su mera reproducción) al atender cómo la fuerza de trabajo que el trabajador vende es incorporada directamente al producto; pero en realidad la plusvalía es un concepto científico y no meramente descriptivo puesto que está relacionada con el sistema de producción y el trabajo total en el introducido, de modo que se redistribuye también en términos estructurales (el problema de la redistribución en la lucha de clases). Marx relaciona este concepto de plusvalía que apela a la totalidad con los análisis del fetichismo de la mercancía y la alienación (que no es a su vez un mero concepto psiquiátrico y descriptivo). Otros análisis no son tan agudos, de ahí que falten constelaciones enteras; pro ejemplo una teoría de la religión, pues el marxismo tiene sobre la religión una idea exclusivamente sociológica, incluido Godelier.

Para coordinar todas estas ideas que salen del marco de la teoría económica clásica se hizo preciso crear un sistema filosófico: es a fin de cuentas todo el campo de estudio que Marx ha roturado y que es el mismo que había roturado Hegel con la filosofía del espíritu, incluso la organización de ambos es parecida. Es el orden hegeliano del espíritu el que invierte Marx al colocar el espíritu absoluto al principio, no al final como Hegel. Tal es la idea de inversión que plantea Marx, pero el problema es que al marxismo se le coló el monismo hegeliano.

Para concluir, esta es la inversión propuesta con respecto a Marx: romper el monismo, desbrozar la concepción según la cual términos como base y superestructura siguen estropeando la utilización del legado marxiano, no obstante lo cual cabe afirmar que siguen sirviendo las ideas del capital para analizar el estado social de los siglos XIX y XX.


(1) [Recensión realizada por Mario Domínguez]

Universidad Complutense de Madrid | Theoria: Proyecto Crítico de Ciencias Sociales | E-mail: marxismo@theoria.org

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