Materialismo Histórico y Teoría Crítica
TÍTULO PROPIO DE LA UNIVERSIDAD COMPLUTENSE - MADRID

    materiales | 08.Noviembre.2002


MARX. De la Tesis Doctoral a los Anuarios Franco-Alemanes |
Patxi Fernández, Universidad Rey Juan Carlos, Madrid (*)

Hace 25 años me ocupé de la tesis doctoral de Marx, de sus artículos en la Gaceta Renana, de la “Crítica de la Filosofía del Estado” (Hegel) y de “La Cuestión Judía”. A partir de esa lectura, preparé una tesina que defendí en el año 1988 titulada “Democracia, radicalismo y realización de la filosofía.

La metodología que seguí fue la siguiente: leer todos esos textos buscando ejes estructuradores y estudiar las condiciones de emergencia de los temas posteriores que tratará Marx en futuros libros. A la vez, estos artículos en la Gaceta Renana permitirán a Marx el desarrollo de la crítica a la filosofía del derecho y del Estado de Hegel. También se analizaron los artículos desde sus antecedentes y desde sus consecuencias. Creo que es una buena metodología para establecer la matriz de pensamiento general y la actividad teórica y práctica (praxis) de Marx.

Primeramente, hay que tener en cuenta el contexto histórico y económico en el que Marx se inserta dentro de la izquierda hegeliana. Eso es sumamente importante. El atraso económico, político y social de Alemania respecto de Francia e Inglaterra era  bastante grande (como vuelve a dejar claro en La Cuestión Judía). Para Marx, los alemanes habían realizado la historia moderna en la filosofía (pero no en la práctica real). Los artículos de la Gaceta Renana son, en general, una defensa de una concepción moderna de la sociedad. La tesis doctoral de Marx también tiene que ver con ese contexto histórico y con la relación de los hegelianos con la filosofía hegeliana. El mismo Marx intenta establecer una relación con Hegel a partir de una interpretación de la filosofía griega, lo que es muy curioso. Entiende que el desarrollo de la filosofía tiene un doble movimiento: uno centrípeto (la filosofía, en un sentido amplio, se cierra sobre sí misma e intenta expresar en grandes principios y categorías abstractas el sentido y el ideal de las sociedades) y otro centrífugo (ese sistema se acaba materializando en las conciencias subjetivas de sus miembros).  La realidad empieza a devenir filosófica (como razón) y la filosofía tiene que devenir mundo. Los hegelianos de derecha pretenden afirmar el mundo (filosofía positiva) negando la filosofía (aunque la hicieran, pero no eran conscientes de hacerla). La visión liberal, hegelianos de izquierda, contrariamente, pretende a través de la realización de la filosofía la negación del mundo (su crítica). En ese sentido, los positivistas o empiristas al negar la abstracción y la especulación teórica no tienen pretensión de cambiar el mundo, de realizar la filosofía. Los hegelianos de izquierda quieren transformar el mundo al interpretarlo. Todo esto es un adelanto de algunas de las cosas que Marx dirá más tarde (por ejemplo, en las Tesis sobre Feuerbach).

La tesis doctoral de Marx normalmente es dejada a un lado por los estudiosos del marxismo. Se considera que son escritos menores pero podemos encontrar en ellos pistas que luego emergerán como reminiscencias en escritos posteriores de algunos planteamientos que aparecen en dicha tesis doctoral. Es importante tener en cuenta que Marx toma de Hegel su sistema acabado, hace suyos los grandes principios del sistema hegeliano (lo que aparece en la Filosofía del Derecho de Hegel), la idea del Estado como realización de una determinada forma de entender las relaciones sociales en la sociedad moderna.

La pretensión de Marx en los artículos de la Gaceta Renana es la realización de la filosofía hegeliana, de la Filosofía del Derecho de Hegel. Las ideas del sistema hegeliano sirven para medir la realidad, son el instrumento para medir la racionalidad de la realidad. Se toman como un aparato de medida que llevamos a la realidad para comprobar su racionalidad. Y todo lo que no se ajuste a los conceptos racionales debe ser transformado, acercado a esos conceptos. En todos estos artículos Marx trata temas de muy diversa índole. Trata, por ejemplo, la libertad de prensa oponiéndose a todo tipo de restricción a la misma. La libertad de prensa es el instrumento de la libertad social y de la Ilustración, es donde se expresan las inquietudes de los individuos modernos. Al mismo tiempo es una forma de intervención en la realidad misma. Marx se posiciona de manera explícita contra los recortes de la libertad de prensa. Hay una reivindicación expresa de la libertad de los medios de comunicación y de opinión o publicación.

En dichos artículos, se ocupa también del matrimonio y del divorcio. Curiosamente Marx defiende el matrimonio pero se tiene que permitir el divorcio cuando un matrimonio no se adapte o ajuste a la relación ética que lo sostiene. Se refiere también de los robos de leña, cuestión famosa por lo que vuelve a citar el tema en el prólogo a la Contribución de la Crítica de la Economía Política. No obstante, la defensa de los que roban la leña tiene que ver con la defensa del derecho consuetudinario, con un derecho basado en las costumbres (no en las feudales) dentro del Estado moderno. El Estado debe reconocer determinados derechos que suponen elementos de la vida ética de la sociedad civil, de las normas y tradiciones de lo social. Los que quieren penar el robo de leña pretenden imponer un doble castigo: el valor de la leña para los propietarios y el coste de la leña para el Estado. Marx dice, y aquí empieza un tema importante que desarrollará más adelante, que el Estado no puede recoger en su legislación intereses privados. Los legisladores son representantes de la voluntad general y no de intereses privados (en ese caso, el Estado se estaría realizando incorrectamente, estaría perdiendo su esencia racional). Los funcionarios del Estado público no pueden convertirse en un estamento privado del mismo, tienen que defender más allá de sus intereses privados los intereses generales.

En los artículos de la Gaceta Renana también hay alusiones y críticas a la religión y a la interpretación de la filosofía hegeliana como un sistema panteísta. Marx no entiende dicha filosofía como un sistema panteísta sino que comprende al Estado hegeliano como la realización de la sociedad civil o burguesa moderna, como la materialización de las relaciones sociales y éticas de los individuos. Marx critica a los que defienden el Estado moderno y prusiano y lo basan en la religión cristiana como fundamento último del mismo.

Las discusiones que encontramos en estos artículos giran en torno a tres grandes  cuestiones: i) la religión, ii) el Estado y iii) los problemas epistemológicos y metodológicos a ellos adscritos. También hay una crítica a la forma de representación estamental en dichos artículos. Marx entiende que la representación por estamentos traiciona la racionalidad según, siempre, el planteamiento hegeliano. Insisto en que Marx toma el sistema hegeliano y su sistema político como el instrumento de medida de la realidad social. En la Crítica de la Filosofía del Derecho de Hegel va a tratar dos cuestiones a tener en cuenta. Por un lado, entiende que la filosofía hegeliana supone un “misticismo lógico” (se basa en la capacidad de movimiento de categorías del entendimiento o de la lógica) y a partir de ese misticismo esa filosofía permite la critica al “empirismo acrítico”.

Ese empirismo acrítico se ha utilizado muchas veces incluso dentro de algunas corrientes del propio marxismo (se tiene una definición esencial y a priori y se buscan ejemplos que nos lo apoyen). Marx descubre, según estas ideas, que no puede pretender realizar un sistema si previamente no se ha partido del análisis de los fenómenos y de las relaciones reales y materiales que mantienen entre sí. Es un ajuste de cuentas que Marx va realizando progresivamente con su propia perspectiva epistemológica hegeliana (una crítica y distanciamiento gradual con Hegel). Al mismo tiempo realiza una crítica política a esa filosofía del derecho. Esa crítica no se va a concentrar únicamente en la idea de Estado sino en la distinción entre sociedad burguesa y Estado.

La evolución de la sociedad moderna ha ido dotando a ciertas esferas de la sociedad civil de significados que no tiene. Para Marx hay que realizar el Estado racional pero a partir de la sociedad burguesa. Cuando todos los individuos participen verdaderamente en la formación de la voluntad del Estado, el Estado se disolverá. Es una crítica de la forma de representación (política). Los funcionarios legislan para sí mismos, no según los intereses generales. Marx descubre esto analizando el momento de constitución del Estado en Alemania y luego lo hace extensivo a la forma general del Estado moderno (en otros países). Critica la forma burocrática de aparición del Estado ya que los estamentos burocráticos del Estado se alinean con los estamentos privados como grupos sociales que buscan lo mismo y que se ayudan en la configuración de la idea de Estado. Marx no critica la constitución, ella representa la condición básica de la relación entre los individuos pero no como ciudadanos sino como miembros de la sociedad civil. En los artículos de la Gaceta Renana, Marx se enfrenta a la sociedad burguesa o civil emergente donde los intereses privados con pretensiones de universalidad (y con la intención de convertirse en Estado) eran más claros que en Francia o en Inglaterra. Está describiendo ese momento histórico concreto.

En La Cuestión Judía, plantea que los problemas religiosos no se solucionan en el Estado sino en la sociedad burguesa. Todos los individuos pueden dirimir sus problemas pero las diferencias formales no resuelven los problemas. Esos problemas de la sociedad burguesa deben ser resueltos dentro de la misma sociedad burguesa (en la que priman los intereses privados y las necesidades de reproducción). Ello le va a ir permitiendo a Marx darse cuenta lentamente de la importancia de los temas económicos y materiales. A través de la crítica de la propiedad privada representada en los parlamentos, Marx va descubriendo la importancia de los terratenientes como elemento clave de articulación de la sociedad burguesa. En la ley de robos de leña esto estaba claro, se intentaba legislar en función de los intereses particulares (haciéndolos coincidir con intereses generales).

Todos estos puntos se pueden encontrar en reminiscencias futuras de escritos posteriores. Para leer incluso El Capital hay que tener en cuenta la relación de Marx con la filosofía hegeliana. En El Capital sigue reclamándose como un discípulo de Hegel, así que hay que resolver antes cómo ese discípulo abandona el sistema hegeliano pero sigue siendo hegeliano. Eso puede ser abordado en los cuadernos preparatorios y en las anotaciones de Marx. Solamente a través del análisis de las relaciones entre los fenómenos y las “células” podemos pasar a explicar la célula en sí misma (el Estado o el Capital).


(*) Trascripción realizada por Igor Sádaba

Universidad Complutense de Madrid | Theoria: Proyecto Crítico de Ciencias Sociales | E-mail: marxismo@theoria.org

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