1999. CONFLICTO OTAN-KOSOVO documentos

  SELECCIÓN DE OTROS ARTÍCULOS ANTIBÉLICOS

Europa ante su entierro
Efectos del uranio utilizado en los bombardeos a Kosovo
Información o doctrina
Nuestra guerra
Entrevista a Ignacio Ramonet
Sabías que...
La izquierda, Milosevic, las bombas
¿Qué decían los acuerdos de Rambouillet?
La OTAN, la guerra y el golpe de Estado
RTVE no puede ser un instrumento más de propaganda bélica
Saludo de Ken Loach a la reunión de intelectuales de París
Carta de un viajero al presidente Chirac

Efectos del Uranio utilizado en los bombardeos a Kosovo ROSALIE BERTELL, Ph. D., GNSH

    Soy epidemióloga, no Física (aunque di clases de física a nivel superior). Mi especialidad es en matemáticas, con aplicaciones en las ciencias de radiobiología y biomédica. El uranio vaciado (o Depleted uranium [DU], en inglés) es una de las más grandes categorías de desechos radioactivos producidos por las armas nucleares y por los reactores nucleares industriales. Es altamente tóxico para los humanos, ya sea químicamente como metal pesado, o radiológicamente como emisor de partículas alfa que son muy peligrosas cuando se depositan en el interior del cuerpo. Recientemente el DU ha sustituido al plomo en las balas y misiles de los Estados Unidos y del Reino Unido, y Occidente lo usó extensivamente por primera vez en la guerra del Golfo Pérsico. Es seguramente uno de los mayores causantes del Síndrome de la Guerra del Golfo, experimentado por los veteranos y la gente de Iraq. Cuando se utiliza en la guerra, el DU se inflama por el impacto al dar en el blanco. Puede perforar tanques y carros blindados, soltando dentro de ellos un aerosol mortal de uranio radioactivo, algo nunca antes visto. Puede matar a todos los tripulantes del tanque. Este aerosol es mucho mas liviano que el polvo de uranio. Puede viajar decenas de kilómetros desde el punto de su uso, o mezclarse en el polvo y resuspenderse con el viento o con el movimiento humano. Es muy pequeño y puede ser respirado por todo mundo: bebés, mujeres embarazadas, ancianos, enfermos. Esta cerámica radioactiva puede depositarse en los pulmones durante años, irradiando los tejidos con poderosas partículas alfa dentro de la esfera de las 30 micras, causando enfisema y/o fibrosis. La cerámica puede también ser tragada y dañar el tracto gastrointestinal. Con el tiempo, penetra los tejidos de los pulmones y entra al torrente sanguíneo. Puede ser guardado en el hígado, el riñón, los huesos u otros tejidos durante años, irradiando los tejidos delicados que tenga cerca. Puede afectar la sangre, que es la base de nuestro sistema inmunológico, y dañar el sistema renal ya que eventualmente puede ser excretado por la orina. Puede iniciar cáncer o promover el cáncer originado por otros carcinógenos. En octubre de 1998, la OMS (Organización Mundial de la Salud) hizo un estudio de dos años sobre el incremento de las tasas de cáncer, especialmente de leucemia en niños pequeños del sur de Iraq, donde la mayor parte de las acciones bélicas tuvieron lugar. El informe de la OMS no se ha hecho público aún, pero nuevos datos de Iraq relatan de todavía más dramáticos incrementos en la tasa de cáncer, especialmente entre los veteranos iraquíes que participaron en la guerra. En Occidente se ha reconocido a miles de veteranos seriamente enfermos con un síndrome desconocido y hemos podido encontrar DU en su orina, luego de hasta 7 u 8 años después de la guerra. No hay una fuente natural de DU para explicar este fenómeno. ¡Es imperativo que todos denunciemos esta guerra radioactiva y tóxica! Ha sido usada por los EE.UU y la Gran Bretaña contra Iraq y Bosnia. Ahora está siendo usada en Kosovo (según un anuncio de la OTAN en Europa el 30 de marzo 1999). Ha sido condenada por el tribunal de derechos humanos de las Naciones Unidas (sesión de agosto del 96 sobre la comisión de las naciones unidas sobre derechos humanos, Sub-Comisión sobre la prevención de la discriminación y protección de minorías). La comisión de Derechos Humanos solicitó al Secretario General que preparara un reporte escrito sobre el DU y otras armas de destrucción masiva. (Resolución 1997/36, que también estableció un relator de la ONU para hacerse cargo del estudio del DU y de otras armas parecidas). El daño que se está haciendo no sólo causará una pena increíble e interminable para las víctimas de hoy, sino que el daño genético que puede provocar puede heredarse a sus descendientes. Semejantes armas y la guerra misma deben ser condenadas como barbaries absolutas.
Rosalie Bertell, Ph. D., GNSH


Información o doctrina JAVIER MAQUA

Leyes de la Teoría de la información. 1) Cuanto mayor es la violencia de un conflicto, menor es la cantidad de información que puede ser procesada. 2) Puesto que la guerra es el grado máximo de la violencia, en ella nos acercamos al grado cero de la información.
En la guerra, la información tiende a convertirse en doctrina, cuando no directamente en consigna. Tanto aquí como en Belgrado. En los televisores de Belgrado: programas infantiles y documentales en blanco y negro del bombardeo de la ciudad por los nazis. En los de los países de la OTAN: la programación habitual y telediarios que demonizan al enemigo, a Milosevic, al serbio.
Pero hacemos un esfuerzo e intentamos distinguir ráfagas de realidad entre las grietas del sólido muro de contención informativa que se nos emite por televisión todos los días. Las cámaras, los reporteros se apostan  en las fronteras de la guerra, y captan rostros exhaustos, tallados por toda suerte de sufrimientos, entre los campamentos y basurales de refugiados; son, en su mayoría, rostros de aldeanos desplazados de sus hogares por las tropas serbias (dicen los reporteros) y también por el miedo a los bombardeos y la guerra enconada (añadimos nosotros). Le sigue la crónica del ejercicio improvisado y contra reloj de la ayuda humanitaria, las ONG en acción. Vemos, de pronto, a un puñado de aldeanos arrastrados a la fuerza por soldados "amigos" a autobuses y aviones que los trasladan a Turquía o Guantánarno, un pequeño pedazo de tierra arrancado a Cuba por EE UU. Y nos estremecemos ante el disparate. ¿A eso le llamamos «ayuda humanitaria»? ¿Qué pretenden hacer con ellos en la turbia Turquía, en la perla del Caribe? Son campesinos que hasta ayer apenas conocían más allá de sus aldeas vecinas. No saben quienes los empujan. No entienden el idioma en que les hablan. Jamás subieron a un avión. No saben adónde los llevan. No saben qué va a ser de ellos, de los suyos que no les pudieron seguir. Sólo saben que las ruinas de su hogar, la muñeca abandonada en los escombros, las cucharillas envueltas en un pañuelo y enterradas bajo el árbol quedan cada vez más lejos. Son las víctimas de la guerra, de cualquier guerra…Y no queremos guerra alguna.

Javier Maqua es escritor y director de cine.


Nuestra guerra PEDRO VAQUERO

La generación del 68 ha apretado el botón de la guerra. Tony Blair lo justifica . La guerra de Yugoslavia es nuestra guerra. Nacimos a la vida de la polis entre una exaltación de la felicidad, la libertad y los derechos humanos, y un rechazo vigoroso del sistema, de la falacia de la guerra imperialista y el carácter unidimensional del homo faber. Las bombas eran flores, y la única arma permitida, la imaginación al poder. El objetivo era hacer un mundo nuevo, un hombre nuevo (y una mujer nueva, claro está). Y las únicas luchas admitidas eran las de los movimientos de liberación de los pueblos contra los tiranos y las metrópolis coloniales.

 ¿Y la guerra? Todos contra la guerra, la generación del 68 en España nos conjuró por la supresión de ambos bloques militares, la OTAN y el Pacto de Varsovia, y por la creación de un nuevo orden internacional basado en el respeto de los pueblos y el concierto como norma de los conflictos. La neutralidad era un valor, sólo turbado por la presencia de las bases militares USA en nuestro suelo.

 En general, la náusea existencial de aquellos jóvenes melenudos con pantalones campana que éramos nosotros, rezumaba una ingenua y colectiva vocación al optimismo. Había salidas. La transformación social –por entonces llamada revolución- estaba al alcance de la mano.

 En particular, el pesimismo conducía a algunos a escribir en las paredes “que se pare el mundo, que me quiero apear”. Pero el mundo no se quiso parar, los tanques del sistema nos devolvieron los adoquines del Barrio Latino en forma de resignada amarga lección: lo imposible seguía siendo imposible, mientras la utopía era desterrada. La normalidad democrática obligó a muchos a reciclar posiciones...

  Del compromiso al posibilismo, de la oposición al gobierno, de la pintada callejera a la moqueta, nuestra generación sintió el suave cosquilleo del vértigo del poder. Había que estar a la altura de la honorabilidad demandada, y los del 68 pasamos de tener 50 razones para no entrar en la OTAN, al dubitante OTAN de entrada no, hasta el Reférendum del sí por los pelos (o por el pucherazo, vaya usté a saber). La neutralidad era una cosa de pobres, de no alineados con sede en Yugoslavia. Y a nosotros eso no nos iba. Había que montarse a horcajadas en la modernidad, recuperar el tiempo perdido como fuera, adquirir la legitimidad europeísta, romper el síndrome de los Pirineos como fuera.

De la adhesión a la venta a saldo, el ex-troskista Solchaga convertido en mercachifle proclamaba a España como el mejor paraíso de los especuladores. El antiguo enemigo de clase se había convertido en aliado necesario. Y el joven izquierdista recién llegado al poder canjeaba legitimidad democrática al reciclado fascista, y éste le regalaba la alternancia en el poder a cambio de un rosario de concesiones. La entrada en la OTAN no fue la primera ni la última.

Pero una cosa es el poder de cuna, y otra estar en el poder como un advenedizo. Pesan las melenas como una losa, y la alpaca sucede a la pana. El no se convierte en sí bwana. Es algo psicológico: la respetabilidad es una especie de síndrome de Estocolmo, un virus que a quien le pica se siente en la necesidad de asumir los valores del carcelero para convertirlo -falsamente- en su cómplice benefactor, para ponerlo de su lado.

Virus insaciable, por cierto. Y tras el sí a la OTAN vino el Sí a la precariedad laboral y a la tala de derechos conquistados por los trabajadores, y el sí a las misiones militares fuera de nuestro territorio (transgrediendo las garantías arrancadas en el referéndum), la renuncia a reclamar la retirada de las bases militares, y a exigir la desaparición de la OTAN cuando desaparece el Pacto de Varsovia. Europeístas imperfectos, renunciamos a crear un sistema europeo de defensa al margen de la OTAN cuando el amigo americano frunce el ceño ante la idea. Y en estas condiciones, los españoles del 68 aceptamos entrar en la estructura militar de la OTAN sin rechistar.

Solana, -ese chico del Colegio del Pilar-, nos redime colectivamente de semejante humillación asumiendo por todos la jefatura de la OTAN. La nueva OTAN es humanitaria. Y Solana-68 nos lo garantiza. ¡Uf, qué alivio, que el jefe es uno de los nuestros!

Pero las misiones de paz son como una guerra de mentirijillas, no bastan para demostrarle al carcelero que se es uno de ellos. Hay que demostrar que se está dispuesto a ejercer de verdad, apretando el botón. Ahora sí, bien hecho, chico del Colegio del Pilar, ex-melenudo del 68, te has atrevido a bajar a los infiernos. Qué importa que la guerra sea ilegal y se haya declarado sin previa autorización de la ONU. Qué importa si hay muertos a miles con cara de sorpresa y de horror europeísta, la guerra es así, ya se sabe, y la culpa la tiene siempre el otro. Qué importa si no se ha previsto la reacción genocida del adversario Milosevic, para eso está la caridad solidaria de nuestras civilizadas poblaciones. Qué importa si hay errores colaterales que son miles de civiles muertos mientras huyen o en sus casas. Qué importa si la guerra nunca resuelve lo que no logra resolver la paz. Había que ponerle al 68 un epílogo feliz. Y si el dedo que aprieta el botón es del 68, al fin y al cabo es una guerra progresista, humanitaria, bendecida por la historia. Es nuestra guerra. Justo la que necesitábamos para entrar definitivamente en sociedad.

Triste final para una historia que empezó tan bien. Maldito 68. Maldita guerra. Sí a la paz.

Pedro Vaquero del Pozo es diputado de IULVCA por Granada


Entrevista a Ignacio Ramonet
ERÓNICA DE ASSAS - Diario-16
Más que respuestas y soluciones a la guerra de Kosovo, el prestigioso teórico y escritor Ignacio Ramonet, en una entrevista en exclusiva a Diario 16 cuestiona el bombardeo de la OTAN y critica la posición dominadora de Estados Unidos como gendarme mundial y las mentiras que esconden las guerras de propaganda en los conflictos bélicos.

-¿Ve justificado el ataque de la OTAN a Yugoslavia?
-No creo que el método que utiliza la OTAN en Yugoslavia es el bueno, el haber desencadenado los bombardeos desde el 24 de marzo no es bueno. En un primer tiempo ha agravado la situación de los ko-sovares. Esos ataques han pro-vocado su expulsión de Kosovo ' matanzas en el interior y una clase de destrucciones desmesurados.

-¿Adónde lleva la guerra?
-En Kosovo hay dos objetivos. Primero, Kosovo tiene que recuperar su autonomía, que Milosevic le quitó en el 89 y se-gundo, los albaneses de Kosovo deben de tener la libertad de expresarse en su lengua y de tener su autogobierno. Estos son los objetivos que se buscan, pero los bombardeos probablemente vayan a provocar una situación un poco irreversible. Es muy probable que los kosovares pidan la independencia y ningún Estado europeo acepta de momentos esa idea. Si se crea la independencia de Kosoyo sería la primera vez que la OTAN fracciona un Estado soberano. Estos bombardeos crean por consiguiente un reparto de cartas nuevas en los Balcanes. ¿Era este el objetivo? No. ¿Por qué se llega a los bombardeos?.

-¿Cuáles son las causas profundas de la guerra?
-El objetivo de fondo de estos ataques es la legitimación de la OTAN. La guerra se desencadena porque Serbia no quiere la presencia de tropas de la OTAN y la Alianza hace de eso una causa mayor. Los objetivos  mencionados ya los había acep-tado Serbia. Ahora alegan que bombardean porque Milosevic es un mentiroso. Pero si es un mentiroso no se le convoca a una conferencia desde un principio. La OTAN es una organización defensiva, no ofensiva. Se creó en 1949 para defendernos de una hipotética agresión de la Unión Soviética o de lo que fue después el pacto de Varsovia. La OTAN no contempla la perspectiva de atacar a nadie. Desde la desaparición de la Unión Soviética tendría que haber desaparecido. Tendría que haberse derrumbado como se derrumbó el muro.
 
-¿Qué intereses han movido a Estados Unidos?
-Yo creo que el régimen de Milosevic es el peligro principal para su pueblo y el kosovar. Pero no es el único caso en Europa. Ahí están Chipre, Kurdistan. Turquía que es un país que practica con los kurdos la política de exterminio y de desplazamiento masivo. Sin embargo, EE UU no critica esas política al contrario, ayuda al Gobierno turco a capturar al jefe del Kurdistán, y en cambio en Kosovo arman y equipan al ELK. ¿Porqué no intervienen en Kurdistán o en Chipre? No estoy pidiendo que se intervenga, este tipo de problemas se resuelve  con negociaciones políticas que desgraciadamente suelen ser largas. Además, la UCHK se creó en 1997, empezó  a actuar en 1998 y los serbios se sentaron a negociar en la misma mesa, aquí en España el Gobierno no lo hace con ETA.

-¿Qué opina de los ataques contra la TV serbia?
-En tiempo de guerra hay una propaganda. Por una parte está el Gobierno de Miloseviec que practica una censura de tipo autocrática y por otra está la OTAN con su propia propaganda. No es que la OTAN esté diciendo la verdad y Milosevic la mentira, los dos mienten y eso se verifica cada día en estos momentos, la primera víctima de la guerra es la verdad.
.
-¿Cree que Rusia podría intervenir en el conflicto?
-Rusia no puede intervenir en el conflicto porque se encuentra en un momento de reidentificación y está tratando le reconstruirse de una derrota ideológica. Además, tiene una necesidad económica espantosa y depende totalmente de Occidente para pagar a sus propios funcionarios y no puede lanzarse racionalmente a una guerra. Pero el problema es que las guerras despiertan las pasiones más baja y la gente que necesita encontrar un culpable tiene a Occidente como el mejor responsable. Si se entrase en la fase de enviar tropas terrestres, nadie podría impedir que miles de voluntarios rusos participaran en la guerra. Ello crearía un ambiente electoral que probablemente conduciría al poder al fascismo aliado al comunismo. Se crearía una Rusia muy peligrosa. Mendiga quizá, pero con 250 millones de habitantes con muchas bombas atómicas.

-¿Qué lugar le queda a la ONU tras haberla ignorado?
-Es la primera vez en un siglo que se lanza un ataque sin la autorización de la ONU. Ahora tratan de integrarlo dando importancia a las declaraciones de Kofi Annan, pero sólo son declaraciones, no comprometen.


SABÍAS QUE...  Recopilación de datos realizada por la Club de Amig@s de la Unesco de Madrid
 1. Que la famosa granada del mercado de Sarajevo que “justificó” la entrada de la OTAN  en Bosnia fue lanzada por milicianos iraníes enrolados en el ejército bosnio y que los servicios de información de Estados Unidos conocían ese hecho y lo callaron.

2. Que la imagen de los campos de concentración serbios que dio la vuelta al mundo durante la guerra de Bosnia fue un montaje de vídeo de la agencia de noticias americana que difundió la foto.

3. Que ningún Gobierno de la OTAN ha acusado formalmente a Milosevic ante ningún Tribunal Internacional por ningún crimen concreto.

4. Que 300.000 serbios fueron expulsados de sus hogares a punta de fusil por el ejército croata con apoyo de la OTAN.

5. Que con anterioridad a la guerra , el Ejército de Liberación de Kosovo, (ELK) asesinaba a sangre fría a los kosovares a los que se consideraba afines a Belgrado.

6. Que la televisión alemana ha informado de que los servicios secretos alemanes estuvieron financiando desde 1990 la creación del ELK.

7. Que la política practicada por el ELK en las zonas bajo su control consistía en expulsar a los serbios.

8. Que la acción militar del ELK en los últimos años ha consistido en poner bombas en los establecimientos comerciales de la capital de Kosovo.

9. Que de los 45 hombres asesinados en Racak por el ejército yugoslavo había varios guerrilleros del ELK y que la OSCE lo ocultó.

10. Que el jefe de la OSCE en Kosovo, Wiliam G. Walker, fue uno de los artífices de la creación de la contra nicaragüense , organización terrorista con la que el Gobierno de las Estados Unidos hostigó al Gobierno Sandinista.

11. Que el jefe de la OTAN en Europa , Wesley Clark , le escribía los discursos militares a Reagan.

12. Que la carta de la OTAN prohibe a esta organización actuar contra ningún país soberano fuera del mandato del Consejo de Seguridad de la ONU.

13. Que el referéndum de la OTAN de 1986 decía que no formaríamos parte de la estructura militar.

14. Que el Parlamento español aprobó por unanimidad una resolución que prohibía la intervención de tropas españolas en el extranjero si no era con un mandato expreso del Consejo de Seguridad de la ONU.

15. Que usar la fuerza violando la legalidad y provocando muertes se denomina CRIMEN y que ésa es la diferencia que separa a los demócratas de los terroristas.

16. Que las 358 personas más ricas del mundo poseen más que las dos mil millones de personas más pobres de la Tierra, y que ése es el principal derecho que defiende la OTAN.

17. Que los jóvenes que la OTAN va a mandar al matadero (españoles si no lo impedimos) van a morir y a matar para defender a esos 358 ¿?  y que otro tanto ocurre con los muertos y desplazados que están provocando las bombas, pagadas con nuestros impuestos, que arrojan soldados españoles.

18. Que todos los líderes de la OTAN y sus jaleadores defienden el derecho a que vivamos en el paro , a despedirnos, a robarnos a través de la ETTs , a obligarnos a vivir en la inseguridad a la inmensa mayoría .

19. Que ninguno de los valientes tertulianos, columnistas, políticos y militares que abogan por una invasión terrestre va a ir al frente de las tropas.


¿Qué decían los acuerdos de Rambouillet? FRANCISCO FERNÁNDEZ BUEY
 Contestar a esa pregunta es un dato básico para juzgar con ecuanimidad sobre el origen de esta guerra. Es importante saber qué decían realmente los acuerdos de Rambouillet, porque la negativa del Gobierno de Belgrado a firmarlos se está aduciendo constantemente como el motivo inmediato, e inevitable, de la intervención de la OTAN en la República de Yugoslavia.

Se ha dicho que los gobernantes serbios se negaron a firmar porque la propuesta de Rambouillet contemplaba la presencia de las fuerzas de la OTAN en Kosovo. Pero eso es inexacto: la propuesta exigía la presencia militar de la OTAN en todo el territorio yugoslavo.

El capítulo VII de los acuerdos, en el que se habla del "cuerpo militar de paz en Kosovo", tiene un apéndice B, cuyo artículo 8 reza así: "El personal de la OTAN, con sus vehículos, navíos, aviones y equipamiento, deberá poder desplazarse, libremente y sin condiciones, por todo el territorio de la Federación de Repúblicas Yugoslavas, lo  que incluye el acceso a su espacio aéreo y a sus aguas territoriales. Se incluye también el derecho de dichas fuerzas a acampar, maniobrar y utilizar cualquier área o  servicio necesario para el mantenimiento, adiestramiento y puesta en marcha de las operaciones de la OTAN".

El artículo 7 del mismo apéndice dice: "El personal de la OTAN no podrá ser arrestado, interrogado o detenido por las autoridades de la República Federal de  Yugoslavia. Si alguna de las personas que forman parte de la OTAN fuera arrestada  o detenida por error deberá ser entregada inmediatamente a las autoridades de la Alianza".

Los artículos 9 y 10 precisan que, durante su presencia en territorio yugoslavo, la OTAN no estará obligada a pagar tasas ni impuesto alguno, ni podrá ser sometida a ningún control aduanero.

El artículo 15 aclara que, cuando se habla de servicios utilizables por las fuerzas de la OTAN, se entiende el pleno y libre uso de las redes de comunicación, lo que incluye la televisión y el derecho a utilizar el campo electromagnético en su conjunto.

El artículo 20 dice que el personal local eventualmente empleado por la OTAN "estará sujeto, única y exclusivamente, a las condiciones y términos establecidos por la propia OTAN".

El artículo 21 afirma que la "OTAN quedará autorizada a detener a personas y a entregarlas lo más rápidamente posible a las autoridades competentes".

La información que aquí se aporta procede de la europarlamentaria italiana Luciana  Castellina y se puede leer en su totalidad en Il Manifesto del 18 de abril. Castellina  llama la atención sobre el hecho de que estos artículos de los acuerdos no hayan sido dados a conocer por los medios de comunicación italianos. Por lo que yo sé, tampoco por los españoles. La propia Castellina compara la situación a la que se pretendía reducir a la RFY con "un Estado colonial del siglo XIX". Y, finalmente, comenta:

"Lo estipulado en Rambouillet significaba la completa ocupación militar de Serbia y  Montenegro. Y no por unas cuantas semanas, sino por tiempo indeterminado, puesto que en el acuerdo se dice que tres años después de su firma se hará una conferencia internacional para estudiar un mecanismo orientado a definir el status de Kosovo en base a la voluntad de su pueblo".

Es imprescindible que la opinión pública de los países que forman parte de la OTAN conozca estos datos de la misma manera que conoce ya las barbaridades cometidas por las autoridades de la RFY contra una parte de la población de Kosovo. Creo que el conocimiento de estos datos (¿censurados?, ¿oportunamente ignorados?) refuerza la argumentación de juristas y filósofos que, como Luigi Ferrajoli, Rubio Llorente e Ignacio Sotelo, han llamado la atención acerca de la ilegalidad, desde el punto de  vista del derecho internacional, de la intervención armada de la OTAN en un país  europeo soberano. Con puntos de vista diferentes y con diferentes acentos, coinciden en esto, desde EE UU de Norteamérica, Noam Chomsky, Edward Said, Giovanni Arrighi e Immanuel Wallerstein, entre otros.

El conocimiento detallado de lo que se quería imponer en Rambouillet hace aún más razonable el grito de alarma de las personas que en estas últimas semanas vienen diciendo en EL PAÍS que las barbaridades cometidas ayer por unos no se solventarán bombardeando objetivos civiles, que provocan más muertes, más sufrimientos, más éxodo y más odios. Hay que parar esta guerra. Y como siempre en el siglo XX, esta guerra sólo se parará mediante una combinación de iniciativas político-diplomáticas y presión de las poblaciones que la sufren. Dentro y fuera de  Yugoslavia. En los Balcanes y en Europa. Es una responsabilidad en estos tiempos  volver a resucitar el espectro de Hitler. Hitler murió hace mucho tiempo. También en el corazón de la gran mayoría de los europeos. No hay que engañar a la gente con eso. Y menos sugerir a los jóvenes que dejen de ser pacifistas con ese espantajo. La verdad es que el poder militar lo tienen ahora, mayormente, quienes dicen ser "los nuestros".

¿Hay alguien ahí que todavía se atreva a enarbolar la gran mayúscula de la Moral en nombre de la OTAN? ¿Hay alguien que no sepa ya que "guerras justas" han sido en la historia sólo aquellas que declaraban (o hacían sin declararlas) "los nuestros"? ¿No estábamos ya de acuerdo, con independencia de credos e ideologías, en que los crímenes de Hitler no justificaban los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki?

Lo que hace falta en este caso, como en tantos otros, son mediadores. Los hay en  Serbia. Llegan cartas de allí todos los días en ese sentido. Los hay en Kosovo:  Rugova está diciendo cosas razonables. Se ofrecen en Rusia. ¿No amábamos todos tanto a Gorbachov, el hacedor del final de la guerra fría? ¿Vamos a preferir el discurso de Blair sobre la lucha final contra el demonio? ¿No habíamos quedado en que ésta del fin de siglo era una Europa laica?
 
Francisco Fernández Buey es catedrático de Filosofía de la Universidad Pompeu Fabra


 La OTAN, la guerra y el golpe de Estado COLECTIVO 56

Ya es sabido: las flechas lanzadas por la feliz iniciativa del preclaro señor Solana no puede decirse que hayan dado precisamente en el blanco. Ni se ha evitado la limpieza étnica ni  ha sido derribado Milosevic. Al contrario, Milosevic -que accedió al poder, no se olvide, mediante elecciones que los que hoy machacan Yugoslavia nunca discutieron- está en estos momentos más firme que nunca, con la inmensa mayoría del pueblo yugoslavo detrás de él, y la limpieza étnica ha dado un salto cualitativo creando una situación muchísimo peor que la que presuntamente se trataba de evitar.

Así, la huida deja paso al éxodo y el éxodo se convierte en un atroz desplazamiento de cientos de miles, quizá millones de personas que erran por los campos y vagan por los Balcanes y fuera de los Balcanes, heridos ya para siempre por el terror, la
humillación, el sufrimiento y la pobreza.

Mientras tanto, jaleados por la maquinaria propagandística de la omnipresente CNN, fiel compañera del imperio, los bombardeos continúan con una intensidad y frecuencia que crece exponencialmente en función de los muertos civiles -daños colaterales, ya se sabe- que provoca: cuantos más niños, mujeres y hombres despedazados, más bombardeos. Todo un éxito.

Una feliz iniciativa, la tomada por el obediente señor Solana, que por lo demás hace hoy imposible no ya esa autodeterminación a  que los albano-kosovares tendrían derecho y que el ELK, desde 1970, intenta arrancar por las armas, sino, a corto plazo, la propia reinstalación de la autonomía otorgada por la Constitución yugoslava de 1974 y anulada por Milosevic en 1989, pero aceptada finalmente por él en Rambouillet.

Lo que no parece, en cambio, nada imposible es la autodeterminación de quienes están arrasando Yugoslavia. Una OTAN que, decidida a blanquear sus bombardeos y hacer de la vulneración de la legalidad un derecho, ha procedido a determinar unilateralmente los límites y normas de su intervención sin permiso previo de la ONU, arrogándose, además, otro derecho, el de intervenir en las repúblicas ex soviéticas y ampliar su marco de actuación hasta el Asia central.

Así, con la aprobación en Washington de este Nuevo Concepto Estratégico, lo que en realidad se ha producido es un verdadero golpe de Estado: el golpe de Estado global. Y que, como todos los golpes de Estado, tiene por objeto dejar claro quién manda aquí, cambiando las reglas del juego para que sus autores puedan luego gobernar a su antojo y «por decreto», de acuerdo con las necesidades del imperio.

Es decir, con las necesidades de la libérrima circulación de capitales, de ese liberalismo salvaje que aumenta asimismo las desigualdades, haciendo cada día más ricos a los ricos y más pobres a los pobres. Puestas así las cosas la pregunta es: ¿hay o no entre estos dos hechos, más allá de su yuxtaposición en el tiempo, una relación casual? Y, si la hay, como parece evidente, ¿se trata sólo de una consecuencia más o menos azarosa del giro que han tomado las cosas o de una segunda fase tácitamente inscrita en la lógica de toma del poder global por EEUU?

Es claro que si así fuera el bombardeo de Yugoslavia, visto con absoluta objetividad y con independencia de cualquier racionalización, no sería otra cosa que un instrumento militar de alcance político que, como la propia OTAN, nada tiene que ver con la Justicia, ni con lo Humanitario, ni con la Necesidad, ni con la Democracia -lo que por lo demás ya no se cree nadie- sino básicamente con la globalización capitalista dirigida, propagada y practicada por EEUU.

Lo que significa que, Rambouillet, con la última de sus condiciones, ese trágala que para Milosevic y Yugoslavia suponía la aceptación de las mismas tropas de la OTAN con cuya intervención se amenazaba, no sería tanto la ocasión fallida como el pretexto utilizado por quienes hoy rigen el mundo, para su golpe de Estado global.

Resulta difícil pensar que aquel a quien se amenaza con bombardear y misilizar acepte como condiciones para no ser bombardeado ni misilizado la presencia en su territorio de los propios bombarderos, barcos y misiles con los que desde fuera ha sido amenazado. Lo que resulta algo más que una vulneración de soberanía: una invasión militar «por tierra, mar y aire». Pero gratis para el invasor.

Y lo cierto es que las «cláusulas no publicadas del acuerdo de Rambouillet sobre Kosovo» -Le Monde, domingo 2 de mayo de        1999- no dejan lugar para muchas dudas en este sentido. No sólo implican, en efecto, la inmunidad civil, administrativa o penal  -artículos 6a y 6b- de la OTAN y su personal ante la jurisdicción yugoslava para todos los delitos e infracciones jurídicas que
pudieran cometer, sino también su «derecho de acceso permanente y paso libre sin restricciones para sus navíos, aviones y equipos a través de la república con inclusión de su espacio aéreo». Además del derecho de «acampada, maniobras, acuartelamientos y utilización de todo el terreno o equipo necesario para la logística, el entrenamiento y las operaciones». ¿Qué Estado soberano aceptaría esto? En el momento del cincuentenario de la OTAN, resultaba evidente el empeoramiento de la situación y el callejón sin salida en que había desembocado la acción de quienes han desencadenado esta secuencia de acontecimientos.

Sin salida, en primer lugar, para los albano-kosovares. ¿Por qué entonces en lugar de legalizar lo que además de bárbaro era ilegal, no se reflexionó sobre la realidad y se obró en consecuencia, de manera que fuera posible una solución diplomática? ¿Por qué en lugar de enmendar el error se le dio cobertura «jurídica»? ¿Por torpeza o porque la lógica interna de ese proceso obligaba a ser torpes para poner a Milosevic en el disparadero y luego borrar del mapa a Yugoslavia, inaugurando de esa manera el novísimo orden global que el Nuevo Concepto Estratégico fundaba?

No deja de ser revelador en este sentido la cada vez más frecuente utilización, por parte de los partidarios y propagandistas
de la guerra, del verbo «ganar». Como si lo importante fuera «ganar» y no solucionar el problema mismo, origen del conflicto.

Pase lo que pase hay que ganar la guerra, ganancia que se trasmuta en único medio posible para lograr la paz. Cuando los
hechos muestran inequívocamente que sólo parando la guerra sería posible instaurar una paz con posibilidades para un acuerdo
diplomático sobre el estatuto de Kosovo, origen del conflicto.

Al contrario, vencer, triunfar, ganar, ratificaría de manera definitiva y con todas sus consecuencias -desde una tercera guerra
mundial a un conflicto permanente en los Balcanes- la única derrota que nadie debe permitirse: la de la razón.

Y junto al discurso de la competitividad está también el discurso de la ineficacia -circulante en forma secreta- como solapada
categoría justificadora y justificante de lo que no se puede justificar. Al insistir en la ineficacia de la OTAN -por lo demás
real-, la introducción en el mercado de la mercancía chapuza acaba camuflando el carácter éticamente perverso de los
bombardeos.

Al mismo tiempo se prepara a la opinión para esa culminación de la locura y el horror que supondría la intervención por tierra.
Parece por tanto evidente que, al borde del precipicio, de lo que se trata en este momento es de parar la guerra. ¿Quién puede
pararla? Sin una opinión pública que pese en quienes podrían hacerlo, el precipicio seguirá ahondándose y nosotros, los de a
pie, inclinados ya sobre el vacío, más cerca estaremos de precipitarnos en la sima. Por eso, lectora, lector, también usted
puede pararla.

El colectivo 56 está liderado por Javier Alfaya (escritor), Augusta Ayuso (lingüista), Manuel Ballestero (filósofo), Francisco Díez del
Corral (escritor), Antonio Ferres (escritor), Antonio Gallifa (economista) y Alfonso Muñoz (empresario). 



RTVE NO PUEDE SER UN INSTRUMENTO MAS DE PROPAGANDA BÉLICA
 
Estamos asistiendo con estupefacción al tratamiento informativo, que los diversos medios de comunicación en general, y RTVE en particular, están realizando sobre el conflicto de los Balcanes.

La división de la propaganda bélica entre buenos (OTAN) y malos (Milosevic) es una constante, prácticamente generalizada en los informativos de RTVE. Se Impone la interpretación tendenciosa, en lugar de situarse en el plano de la información como exigen los principios Básicos de Programación y, en cualquier caso, trabajando por la PAZ.

Recordamos como la información, transformada ya en propaganda, es y ha sido históricamente un instrumento más en manos de los estrategas militares. La experiencia de la Guerra del Golfo dio claras pruebas de cómo se manipula la información en beneficio de justificar y aumentar el grado de la guerra. Los intereses de, poderes fácticos, como la industria bélica norteamericana, siguen asegurando conflictos que consumen en armas buena parte del Producto Interior Bruto de los países. Europa está, con esta guerra, financiando la continuidad de la industria bélica de Estados Unidos. Luego nos quedarán las víctimas humanas y el gasto de la reconstrucción.

Comisiones Obreras de RTVE afirmarnos que la opinión pública tiene derecho a:

1- Una información veraz y plural.
2- A la separación entre información y opinión.
3- A que se reflejen las diversas opiniones en informativos, tertulias, testimonios, imágenes, etcétera.
4- A que se realicen programas de calidad, de debate y análisis.
5- En definitiva, a no ser manipulada.

Exigimos el cumplimiento de:

a) La Constitución Española, cuando en su articula 20.1.d reconoce y protege el derecho a "Recibir libremente información veraz por cualquier media de difusión”.
 
b) El Estatuto de la Radio y La Televisión, que, en su preámbulo, señala a la radiodifusión y televisión "como vehículo esencial de información y participación política de los ciudadanos, de formación de la opinión pública". Art 4.a "La objetividad, veracidad e imparcialidad en las informaciones". Art 4.b "La separación entre informaciones y opiniones". Art 4c "El respeto al pluralismo político, religioso social. cultura¡ y lingüístico."

c) Los Principios Básicos de Programación de RTVE que en su articulo 3.1 sobre la Información y la opinión, dice que "los Programas informativas y de opinión deben de responder esencialmente a dos objetivos comunes de toda programación: 1. Proveer de conocimientos a los ciudadanos y 2. Estimular una respuesta libre y fundada ante los hechos y datos expuestos."

Comisiones Obreras de RTVE queremos que acabe la guerra y el genocidio, que las partes se sienten para buscar una solución negociada y con futuro para los Balcanes.

Comisiones Obreras de RTVE no querernos una España desinformada y en guerra.



Saludo de Ken Loach a la Reunión de Inelectuales Europeos en París
"POR UNA PAZ JUSTA Y DURADERA EN LOS BALCANES". 15.mayo.1999

Lamento no poder acudir a vuestra reunión. Pero he escrito algunas reflexiones que me gustaría compartir con quienes estéis presentes en la reunión. Os ruego me informéis de su desarrollo y  de lo que pueda salir en un sentido constructivo de la misma.

Los bombardeos de la OTAN son manifiestamente ilegales. Violan la Carta de la ONU. Socavan el derecho internacional, y sabemos que éste es ya extremadamente frágil. Los bombardeos no han ayudado a los albaneses de Kosovo. Los ataques contra ellos parecen aumentar durante el período de las incursiones aéreas. La situación de los kosovares es más desesperada que nunca. Pero la afirmación de que los bombardeos están motivados únicamente por razones humanitarias no parece justa. ¿Dónde estaba ese tipo de consideración cuando en Ruanda más de medio millón de tutsis fueron exterminados y el régimen de Clinton no hizo nada o muy poco? ¿Por qué se ha dejado abandonados a su suerte a los kurdos? ¿Y a los de Timor Oriental? El gobierno británico sigue aprobando la exportación de armas a Indonesia. Y esos hombres políticos de la OTAN, sobre todo Clinton y Blair, ¿cómo justifican sus sanciones contra Irak? Está prohibido exportar allí alimentos para los bebés y sudarios para los muertos. No hay agua potable. Los niños de menos de 5 años mueren, según algunos observadores, al ritmo de 4.000 al mes. La OMS calcula en más de medio millón el número de niños muertos. Frente a esa crueldad inhumana, por favor, señores Clinton y Blair, ahórrennos sus expresiones de preocupación humanitaria en el conflicto de Kosovo.

¿Están justificados los bombardeos como medio para destituir a Milosevic? Eso no tiene ningún fundamento. La oposición interna en Serbia se ha evaporado, lo cual no puede sorprender. Nos divertimos a veces contando historias nostálgicas a propósito de los bombardeos de Hitler que unieron a nuestro país. ¿Somos tan idiotas que no vemos que iba a pasar lo mismo en Belgrado? ¿Están justificados los bombardeos porque los kosovares y otras víctimas de la "purificación étnica" los pidan? Todos hemos podido ver entrevistas a kosovares que incitan a la OTAN a continuar los ataques. Frente a las atrocidades que han conocido, eso puede ser comprensible. Si te hacen daño, te entran ganas de responder. Pero ésa no es la base de una respuesta internacional coherente. ¿Deberíamos ir a luchar militarmente por los palestinos "étnicamente purificados", ellos también, de sus casas? Uno de los aspectos más desagradables de este episodio es constatar el valor tan desigual concedido a la vida en los diferentes países. Se muestra, por ejemplo, en la TV a tres americanos que han sufrido algunas contusiones, y EEUU se entrega a un paroxismo de pena. Sin embargo, sus bombarderos matan y mutilan desde el aire, fuera del alcance de los tiros antiaéreos, gracias a las tecnologías modernas más perfeccionadas. ¿Son los líderes de la OTAN idiotas o mentirosos? Quizás sean las dos cosas a la vez. El único sentido que se puede ver en esos bombardeos es el de una demostración fuerza por parte de Estados Unidos en el Nuevo Orden Mundial. EEUU quiere que se le vea como la fuerza dominante en todos los rincones del planeta.

¿Qué debemos reivindicar para los Balcanes? En primer lugar, que cesen los ataques aéreos de la OTAN y los ataques serbios contra los albaneses de Kosovo. Nada puede hacer perdonar las actividades cometidas contra los kosovares y nada de lo que se ha indicado antes consuela sus sufrimientos.

En segundo lugar, hay que proseguir los esfuerzos diplomáticos, con rigor y de buena fe, con el fin de interponer entre los combatientes una fuerza internacional de paz, bajo la vigilancia de la Asamblea General de la ONU.

En tercer lugar, debería reunirse una conferencia multilateral de todos los pueblos de la exYugoslavia con el fin de resolver las diferencias entre ellos, sobre la base del principio de autodeterminación (principio, sea dicho de paso, que el gobierno británico habría debido respetar en Irlanda con el fin de ahorrar 80 años de sufrimiento en ese país).

Deberíamos, en fin, insistir en que la ONU sea respetada por todos sus miembros como única autoridad competente para resolver los conflictos internacionales. Todas las atrocidades perpetradas por Washington o por fuerzas apoyadas por Washington, puesto que sirven a los intereses de EEUU, deberían recibir la misma atención y provocar en nosotros la misma preocupación que la de Kosovo. Ese es el único orden mundial que puede proporcionarnos la paz y la justicia.

Con mis mejores deseos y con toda mi solidaridad,

KEN LOACH


>>> HOME