MANUAL DE DOCUMENTACION FOTOGRAFICA

Editor:  Félix del Valle Gastaminza

Madrid : Editorial Síntesis, 1999. -- 255 p. -- ISBN 84- 7738 - 689 - 7

Indice de contenido.

 

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 "Lo que convierte a la fotografía en una extraña invención -con consecuencias imprevisibles -es que su materia prima fundamental sea la luz y el tiempo". John Berger: Otra manera de contar (1982).


        La imagen fotográfica juega un importante papel en la transmisión, conservación y visualización de las actividades políticas, sociales, científicas o culturales de la humanidad de tal manera que se erige en verdadero documento social. Si los periódicos constituyen una fuente histórica básica para la comprensión de los avatares del hombre durante los últimos siglos, la fotografía, sea la de prensa, la profesional o, incluso, la fotografía de aficionado, representa, con el cine y la televisión, la memoria visual de los siglos XIX y XX y es un medio de representación y comunicación fundamental. Por ello, la Documentación debe asumir su responsabilidad en la conservación y gestión de un patrimonio documental útil e informativo que, por muy diversas razones, no siempre ha sido bien tratado.

Gallant.jpg (22118 bytes)  La fotografía no es una copia fiel de la realidad, no es una reproducción de algo que existe o ha existido. La fotografía es una representación icónica mucho más codificada de lo que habitualmente se admite. Y aunque se acuñen frases que pasan a ser estereotipos que la definen como la "cristalización del instante visual", el "certificado de presencia" o la "reproducción no mediatizada", lo cierto es que la fotografía se separa mucho de la realidad o, incluso, de la percepción humana de la realidad: En primer lugar, la fotografía elimina cualquier información (sonora, táctil, gustativa, olfativa) no susceptible de ser reproducida por medios ópticos. Además, reduce la tridimensionalidad característica del mundo real a la bidimensionalidad propia del plano, remarcada por el cuadro, elegido por el fotógrafo, como límite infranqueable y con una destacable alteración de la escala de representación. La fotografía, salvo mediante recursos de lenguaje, no reproduce el movimiento, más aún, detiene el tiempo y, finalmente, elimina o altera el color. Es decir, que consideramos a la fotografía como un documento integrado por soporte e información transmisor de un mensaje codificado que exige un esfuerzo decodificador por parte del destinatario. Por todo ello hay que insistir en que cuando analizamos fotografías no analizamos la realidad sino una representación de la realidad, si bien es cierto que se trata de una representación muy fiel pese a los códigos.

        Ahora bien, dejando al margen las fotos trucadas, lo que sí puede afirmarse es que lo que aparece en una fotografía estuvo ante el objetivo de la cámara, la fotografía es lo que fue, lo que existió en un momento dado. Desde nuestra perspectiva documentalista esta dimensión testimonial e histórica es enormemente importante, es lo que confiere a la fotografía su función de memoria individual y colectiva. Como señala Gubern (1987) "el prestigio documental de la fotografía, y también su dimensión mágica, surgida de la extrema fidelidad al objeto fotografiado, radican en su realismo esencial".

        Ya en 1859 Charles Baudelaire, en su crítica a la fotografía como sustituta de la obra de arte, destacaba la dimensión documental de la fotografía al escribir que ésta debía regresar "a su verdadero deber, que consiste en ser la sirvienta de las ciencias y de las artes (...) Que enriquezca rápidamente el álbum del viajero y de a sus ojos la precisión que faltaría a su memoria; que adorne la biblioteca del naturalista, exagere los animales microscópicos, hasta que fortifique con algunos informes las hipótesis del astrónomo; que sea en fin secretaria y libro de notas de quien tenga necesidad en su profesión de una absoluta exactitud material (...) que salve del olvido las carcomidas ruinas, los libros, las estampas y los manuscritos que devora el tiempo, las cosas preciosas cuya forma va a desaparecer y que reclaman un lugar en los archivos de nuestra memoria...".

        Para comprender la dimensión documental de la fotografía es preciso analizar la relación que ésta establece con la realidad, puesto que ésta es el objeto de representación. La imagen, y como tal la fotografía, establecen tres modos de relación con el mundo:

        El modo simbólico, presente desde los orígenes de la humanidad en la utilización de la imagen como símbolo mágico o religioso. Los bisontes de Altamira o las Venus prehistóricas son ejemplos primitivos característicos, y esa misma relación se establece ahora con muchos símbolos religiosos, políticos o deportivos. Algunas fotografías, por ejemplo el muy difundido retrato de Korda del Che Guevara, pueden llegar a representar ese papel de símbolo.

        El modo epistémico, según el cual la imagen aporta informaciones (de carácter visual) sobre el mundo cuyo conocimiento permite así abordar incluso en sus aspectos no visuales.

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   Emilio Beauchy: Sevilla, 1892.

               Es una función general de conocimiento y la fotografía cumple de este modo una función mediadora; el fotógrafo nos sustituye o mejor nos representa en el lugar del hecho, es nuestros ojos e incorpora lo no vivido a nuestra memoria. Esta función de conocimiento y mediación es especialmente significativa en la fotografía documental, en la fotografía de prensa o en la fotografía científica.

        El modo estético, pues la imagen está destinada a complacer al espectador, a proporcionarle sensaciones específicas. Es una noción indisoluble, o casi, de la de arte, hasta el punto de que se confunden: ¿es arte la publicidad?

        Ciertamente la fotografía participa de los tres modos de relación con el mundo y aunque el modo epistémico pueda resultar el más accesible al procesamiento documental clásico lo cierto es que la dimensión simbólica y la dimensión estética no pueden ser soslayadas.

        La documentación y sus procesos y técnicas tienen una gran transcendencia en la fotografía. La documentación se ocupa del documento como objeto y como contenido o información y la fotografía, tanto o más que los documentos textuales, necesita ese enfoque. Una fotografía es un objeto que hay que conservar, cuidar, almacenar, restaurar, tocar: Se estropea con facilidad, le afectan muchos elementos externos y, además, la inextricable unión entre soporte y contenido hacen que el deterioro de aquel repercuta sobre la percepción y buena interpretación de éste. Una reproducción en un libro o en una revista o a través de una pantalla de ordenador de un daguerrotipo no es ni remotamente un daguerrotipo y aunque con una intención de difusión bien sea con fines científicos, didácticos, de entretenimiento o de información admitamos esta contemplación amputada del documento debemos ser muy conscientes de esta amputación. Probablemente la fotografía digital va a trastocar nuestra concepción del hecho fotográfico porque va a romper la dependencia del objeto y el contenido, va a cambiar nuestra idea de la fotografía instantánea definitivamente fijada en un papel o en una diapositiva. ¿Dejaremos de coleccionar fotos para tener un banco de imágenes en nuestro ordenador doméstico? Es difícil predecirlo porque el objeto fotográfico juega un papel importante en nuestra actual civilización y especialmente es inseparable de algunos aspectos propios de nuestra cultura como el turismo o la crianza y cuidado de la infancia en el contexto familiar. Las fotografías están en nuestros hogares en álbumes, enmarcadas en la pared o encima de una cómoda, en las estanterías, pinchadas en un corcho o en nuestras carteras. Nos recuerdan cómo éramos en nuestros mejores momentos, las fechas señaladas que han marcado nuestras vidas, los rostros de los que están y de los que se fueron. Son nuestra memoria familiar.

        Pero aunque muchas colecciones de fotografías tienen, desde los comienzos de la historia de la fotografía, precisamente este origen, servir de memoria personal no es la función única de la colección de fotografías y cada género ha dado lugar a colecciones o conjuntos específicos.

        Los paisajes, los retratos, los desnudos, las guerras, las catástrofes, los monumentos, el niño en su primera comunión, la naturaleza próxima o lejana, el arte, la política, la moda, los deportes, la publicidad, la ciencia, la historia, el último modelo de lavadora en un catálogo comercial, la foto artística, la foto de satélite, el mundo entero está fotografiado por aficionados y profesionales que contribuyen con su aportación a llenar nuestras vidas de imágenes, a fijar en dos dimensiones la realidad haciéndola memorizable, clasificable, archivable, manipulable, transportable, transmisible, recortable o reproducible... De esta manera se publica en periódicos, revistas, libros, carteles o en páginas web, y también entra en fototecas, archivos, bancos de imágenes, colecciones, ficheros o álbumes. No todas las fotografías se coleccionan o se conservan pero muchas de ellas entran a formar parte de esa memoria cultural que es necesario preservar.

        En este libro se tratan los principales problemas de la conservación de la memoria plasmada en documentos fotográficos:

        1. Almacenamiento y conservación: Problemas de conservación material, de volumen, de seguridad. Recuperación y restauración: Las fotografías son documentos cuyo soporte material presenta estructuras físico-químicas muy complejas y además muy variadas. Desde que Nicephore Niepce realiza la primera fotografía en 1826 se han utilizado muchos materiales y procedimientos fotográficos que, por un proceso natural, se deterioran con el uso o simplemente por el paso del tiempo. Ahora bien, el proceso de deterioro se puede detener si no totalmente sí de tal manera que sea más lento, aplicando unas normas de conservación, un mobiliario y unos elementos de protección adecuados para cada tipo de material. Algunos materiales deteriorados se pueden restaurar y, aunque algunos procesos son irreversibles, se pueden aplicar soluciones que restituyan la imagen y que se acerquen a lo que la fotografía objeto de cuidado era en su origen.

        2. Clasificación y recuperación: Cómo debemos analizar los documentos para garantizar su oportuna recuperación. Todos los documentos audiovisuales plantean un problema de representación: Su contenido, información o mensaje está expresado mediante un lenguaje no escrito. En unos casos se trata de imagen fija, en otros es imagen móvil y a esta se le puede añadir el sonido. El proceso de análisis documental tiene como objetivo obtener representaciones de los documentos que hagan posible su recuperación y estas representaciones se expresan en un lenguaje escrito. Por tanto hay un problema de traducción o de transcodificación al tratar de representar imagen fija o imagen y sonido por medio de texto. El proceso de análisis comenzará por un proceso de lectura e interpretación y selección de significados que una vez expresados en lenguaje textual podrán ser normalizados mediante un lenguaje documental.

        3. Difundir y publicar: Cómo poner los documentos a disposición de quien los necesite y cuando los necesite. Aunque se trate de documentos delicados, las fotografías conservadas deben ser accesibles, pueden ser publicables o reproducibles con fines didácticos, científicos o informativos. Es conveniente estudiar las condiciones de utilización y los problemas de carácter jurídico o administrativo que suscita la fotografía. Constituir un fondo fotográfico, organizar documentación fotográfica, implica en primer lugar conocer el entorno en el que se va a trabajar. Los más importante es conocer el objetivo inicial de la colección, el uso que se quiera dar al fondo y los límites jurídicos y administrativos que afectan a las fotografías. No es lo mismo organizar la fototeca de una empresa automovilística que la de una editorial especializada en libros escolares o la de un periódico, aunque alguna fotografía concreta podría estar en las tres. Tampoco se puede comparar una colección de daguerrotipos con una colección de diapositivas y, desde luego, las características del fondo fotográfico de un museo son muy diferentes a las de un banco de imágenes de carácter comercial. Cada entorno determina unas líneas de actuación que además se ven afectadas por las estructuras disponibles en cuanto a equipos técnicos (laboratorios, equipos de transmisión y reproducción, almacenamiento, digitalización, etc.) y en cuanto a personal y presupuesto. Sin ánimo de establecer tipologías, siempre excluyentes, discutibles, se pueden sin embargo señalar tres grandes categorías en la fotografía:

        Las fronteras entre estas categorías son muy difusas: Las fotografías de Sebastiao Salgado son fotografías realizadas para su publicación en el periódico, pero son objeto de exposición y de publicación en libros y son consideradas obras de arte. Las fotografías privadas antiguas tienen un marcado carácter documental. La fotografía científica pasa a ser publicada en el periódico muchas veces. Alguien puede señalar que la fotografía de modas o la fotografía publicitaria es fotografía artística.

        Una vez determinados los objetivos de la colección documental, se establece un proceso de investigación y búsqueda encaminado a definir los fondos que integrarán la fototeca: fondos previamente existentes (archivos, colecciones privadas, fondos cedidos a bibliotecas), fondos que habrá que localizar, encargar y adquirir (bancos de imágenes, fototecas especializadas) o fondos generados por la actividad de la propia institución (fototecas de medios de comunicación). Si se trata de constituir un fondo nuevo se evaluarán las posibles demandas de los clientes; se identificarán otros fondos de imágenes existentes sobre el mismo tema o con objetivos similares; se estudiarán las fuentes de procedencia de las fotos; los soportes utilizados y el volumen del fondo con previsión de crecimiento a cierto plazo; se determinará con claridad la cobertura temática y se definirán las condiciones de uso y explotación.

        Una vez visto todo esto se conocerá con precisión para qué se va a organizar el fondo documental y cómo es éste, de tal manera que se estará en condiciones de diseñar todas las operaciones documentales:

        Finalmente se sentarán las bases para la gestión de la fototeca, atendiendo a todas las cuestiones relativas a recursos humanos, equipamientos técnicos e informáticos y presupuestos.

        El Diccionario de la Real Academia Española dice que la fotografía es "el arte de fijar y reproducir por medio de reacciones químicas, en superficies convenientemente preparadas, las imágenes recogidas en el fondo de una cámara oscura" y define imagen como "figura, representación, semejanza y apariencia de una cosa". Lo cierto es que por medio de la fotografía algo o alguien situado en un momento dado ante el objetivo de una cámara pasa a formar parte de un sistema de organización de conocimiento e información, puede ser almacenado y clasificado en esquemas que van, en palabras de Susan Sontag, "desde el orden toscamente cronológico de las series de instantáneas familiares hasta las tenaces acumulaciones y meticulosas catalogaciones necesarias para la utilización de la fotografía en predicciones meteorológicas, astronomía, microbiología, geología, investigaciones policiales, educación, diagnóstico médico, reconocimiento militar e historia del arte".

        Esta dimensión documental de la fotografía justifica la existencia de este libro que recopila aportaciones de distintos colaboradores con el objeto de abordar en su totalidad los problemas de la documentación fotográfica. Para ello el libro se ha organizado en tres partes: Fotografía y Documentación; Proceso documental de la fotografía y una tercera parte de anexos y bibliografía.

        La primera parte incluye y comienza con este primer capítulo que avanza los problemas fundamentales de la documentación aplicada a la fotografía En el segundo capítulo se estudian los lugares donde se conserva la fotografía, los archivos, fototecas, bibliotecas especializadas o centros de documentación fotográfica y se definen sus principales líneas de actuación. El capítulo tercero describe las pautas básicas y generales sobre la identificación de los principales procesos y materiales fotográficos, los deterioros más frecuentes que sufren éstos y los sistemas de preservación utilizados para mantener y recuperar este patrimonio documental. Una vez estudiados los lugares y los objetos hay que estudiar a los sujetos, a los creadores, es decir, a los fotógrafos, cuyos derechos sobre las fotografías no siempre son reconocidos.

        La segunda parte lleva por título genérico El Proceso Documental de la Fotografía y describe la teoría y métodos de la documentación aplicados a la fotografía. En el capítulo cinco se estudian las normas de catalogación de fotografías y otras imágenes fijas. El capítulo seis estudia el análisis documental de fotografías y para ello estudia el documento fotográfico como portador de sentido, de conocimiento o de información para proponer un método de análisis documental de contenido de fotografías. En los capítulos siete y ocho se aborda el estudio de una categoría especial de fotografías, las reproducciones de obras de arte, muy habitual en muchos centros y fototecas y que por su peculiaridad requiere un estudio pormenorizado. En concreto, el capítulo siete determina el método de análisis y el ocho los lenguajes documentales aplicables al tratamiento de imágenes, no sólo específicamente a las reproducciones, sino a todo tipo de fotografías. El capítulo nueve plantea el futuro posible de la fotografía, la fotografía digital, la fotografía a través de redes como Internet que nos van a traer nuevos retos y quizás, nuevos métodos. El capítulo diez, por último, estudia el proceso natural de salida de información de todo centro de documentación, en este caso la difusión de fotografías y el proceso de ilustración fotográfica.

        Se ha incluido una tercera parte con un anexo que recoge fototecas y centros de documentación fotográfica y una completísima bibliografía sobre documentación fotográfica y muy especialmente sobre el tratamiento del contenido de las fotografías.


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