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La Europa potencia
Estamos ya en plena
campaña por el referéndum

Aburrimiento de la política
o política del aburrimiento

No es cierto que el Partido Popular esté practicando
una política de la tensión

Maastricht y la constitución
Una de las cuestiones más inaceptables de la presunta "constitución europea"

Había que destruir
Faluya para salvarla

por Edward Herman

La política
cinematográfica

Theo Angelopoulos,
el refugio y la poesía

Premio FIPRESCI
a la mejor película
europea a Theo Angelopolous
por Eleni o El prado que llora

Mercromina
para naufragios

Alocución
de los Reyes Magos

La biblioteca de Babel
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nLa CIA y la guerra fría cultural
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Número 21 · Gener de 2005
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La Europa potencia

Estamos ya en plena campaña por el referéndum sobre el proyecto de "Tratado que instituye una Constitución europea" que en España se celebrará en el mes de febrero. Uno de los argumentos que se utilizan a favor del "sí" a la mal llamada "Constitución" es que si se aprueba, el mundo dejará de ser unipolar y Europa podrá ejercer de contrapeso a Estados Unidos. Este argumento sin embargo, es rotundamente falaz.

Su credibilidad se basa en la postura que adoptaron Alemania y Francia en el tema de la guerra de Irak. Parece que si toda la Unión Europea les hubiera secundado y no se hubiera dado el apoyo de Blair y Aznar a Bush, Estados Unidos se lo hubiera tenido que pensar dos veces antes de decidir invadir Irak unilateralmente. Una Europa unida, con más capacidad de decisión constituiría una "potencia" capaz de hacer frente a los excesos belicistas de Estados Unidos.

La primera falsedad de este argumento estriba en que la llamada "Constitución" no refuerza el poder de decisión de la Unión Europea en materia de política exterior ni de defensa. Las decisiones en esos ámbitos deben seguir tomándose por unanimidad por lo que, en la práctica, cualquier Estado puede vetarlas si no está de acuerdo con ellas. Por lo tanto, seguirá siendo tan difícil como hasta ahora que Europa tenga posiciones claras, firmes y unitarias en política exterior.

La segunda falsedad es que ese argumento oculta el hecho de que la política europea de defensa debe desarrollarse sin perjuicio de los compromisos adquiridos en el seno de la OTAN. La alianza militar con Estados Unidos no se pone en cuestión en la "Constitución" sino que, al contrario, se menciona explícitamente. El llamado "vínculo trasatlántico" (que subordina la Unión Europea a la potencia estadounidense) no quedará, pues, en absoluto debilitado. En esas condiciones, es difícil que Europa actúe de "contrapeso" de la potencia hegemónica.

La tercera y más importante falsedad es que ese argumento presupone que la política exterior y de defensa europeas se basan en principios distintos y mejores que los de la norteamericana. Y eso no es en absoluto así.

De hecho, cuando los países europeos actúan en lo que fueron sus antiguas colonias, sus acciones no tienen mucho que envidiar a las de Estados Unidos. Pensemos en las intervenciones de Francia en África, en la Guerra de las Malvinas librada por Inglaterra, o en el grotesco episodio de la reconquista militar de un peñón perdido en medio del mar (llamado "Perejil") por parte de España frente a Marruecos. Salvando las distancias y guardando las debidas proporciones se trata de muestras de militarismo no muy diferente en esencia del de Estados Unidos.

Un militarismo que se verá reforzado por la llamada "Constitución". En ella se prevé la creación de una "Agencia Europea del Armamento" que tendrá como misión coordinar las políticas militares dentro de la UE. Así, dicha Agencia contribuirá a asignar competencias militares a los Estados miembros que sean complementarias, armonizará las compras de armamento de dichos Estados, fomentará la creación de una sólida industria militar europea e incentivará la investigación tecnológica en materia militar.

En definitiva, pues, el balance que la lectura de la llamada "Constitución" permite hacer en materia de política exterior es el del aumento del militarismo en el seno de la Unión Europea y el mantenimiento de su incapacidad de adoptar decisiones firmes, sólidas unitarias e independientes de Estados Unidos. Eso no tiene nada que ver con la función de contrapeso de la potencia hegemónica que nos prometen los propagandistas, sino que es una forma de mantener la subordinación europea respecto de Estados Unidos y de seguir haciendo bueno el principio de Clausewitz de que la guerra es la continuación de la política por otros medios.

[J. A. Estévez]

Aburrimiento de la política
o política del aburrimiento

No es cierto que el Partido Popular esté practicando una política de la tensión porque no ha sabido asimilar los resultados electorales. La practica con un designio político muy preciso, que es necesario comprender y calibrar.

El Partido Popular sabe que, a pesar de todo -a pesar de las manifestaciones contra la guerra, a pesar de la indignación que suscitaba en todo el país la política del gobierno Aznar-, perdió por muy poco. Sabe que dispone de una base electoral bastante estable. No por casualidad su política derechista reforzó una versión modernizada de la España de charanga y pandereta: la de los nuevos ricos de la especulación y del ladrillo; los reyezuelos locales, con sus cortes mafiosas. El PP mantiene la tensión de sus bases porque sabe bien que su oponente, el partido socialista en el gobierno, no es un enemigo fuerte y puede ser derrotado.

El Partido Popular calcula que tarde o temprano el gobierno en minoría del Psoe será herido en su tendón de Aquiles: el apoyo del nacionalismo. Calcula que ese gobierno no podrá pagar el precio exigido a cambio de apoyo parlamentario de Esquerra Republicana, en el gobierno tripartito catalán, y habrá de convocar elecciones anticipadas.

Por eso el PP refuerza su apuesta de nacionalismo españolista.

La izquierda, o sea, la gente que está a la izquierda del Psoe o en la izquierda de éste, hemos de estar preparados para lo que se nos venga encima. Y no lo tenemos precisamente fácil.

No lo tenemos fácil, en primer lugar, a causa del propio Psoe: Zapatero, que hasta ahora aparece como un jefe de gobierno ideal en democracia (por irse de Irak, por la paridad, por sus modos personales), va a imponer un feo gesto poco democrático: el plebiscito -no hay otra manera de llamarlo- sobre el tratado "constitucional" europeo. Zapatero va a imponer una votación sin discusión, pero -eso sí- con muchísima publicidad, con propaganda que permitirá a las agencias publicitarias hacer su agosto en el mes de enero. Y ése será el primer borrón del gobierno Zapatero.

No lo tenemos fácil, en segundo lugar, por causa de los nacionalismos vasco y catalán. Este último, a la chita callando, con medios poco menos que subliminales, trata de avanzar hacia una "euroregión" de Països Catalans que arrastre tras de sí a media España. Y tiene éxito. Ha conseguido que enmudezcan las voces no nacionalistas de Cataluña, que son las de sus clases trabajadoras. Éstas no cuentan ya políticamente. Sus sindicatos, incluso, apoyan al gobierno en el asunto del plebiscito "constitucional", sin que les importe que lo plebiscitado signifique la proscripción definitiva de lo que en 1978 se llamaba todavía "economía social de mercado". Estos sindicatos ciegos pagarán a la larga por esto (y no es una amenaza, sino una mera profecía basada en la experiencia).

No lo tenemos fácil tampoco por la situación de ese referente político de la izquierda real que es la organización llamada Izquierda Unida. Que no ha sabido iniciar siquiera un debate político en profundidad. Reducida a ser un partido de opinión -queda muy lejos y muy utópico el proyecto de ser un partido de masas-, Izquierda Unida sólo puede aspirar a ser un referente electoral si puede presentar un programa político verdaderamente avanzado respecto del Psoe y unos modos de hacer ejemplares. Pero ni siquiera eso parece estar al alcance de lo que es esta formación: un conglomerado de grupos heterogéneos, donde se dan cita desde auténticos impulsores de actividad cívica y social hasta políticos profesionales de los que ojalá pudiéramos olvidarnos. Hoy IU no suscita entusiasmos.

Y, a todas éstas, como suele ocurrir después de un cambio a la izquierda en el gobierno, los movimientos sociales reales experimentan un reflujo.

No es pues disparatado el cálculo del Partido Popular. Hay que rehacer alianzas y señalar prioridades, y la primera de todas es evitar la vuelta al gobierno de España de ese clan de derechistas de toda la vida, tan antidemocráticos y reaccionarios como no tuvieron reparo en descubrirse en la última legislatura.

[JRC]

Maastricht
y la constitución

Una de las cuestiones más inaceptables de la presunta "constitución europea" es el capítulo económico. En gran medida se limita a introducir en bloque una gran parte del antiguo Tratado de Maastricht y con ello constitucionaliza una política neoliberal. De hecho toda constitución es hija de su tiempo, refleja los valores dominantes, la correlación de fuerzas sociales y políticas que le han dado vida. Por ejemplo las constituciones elaboradas tras la Segunda Guerra Mundial incorporaron el pleno empleo como un mandato constitucional (aunque sólo sea como muestra de buenas intenciones) como correspondía a un período de hegemonía de la economía keynesiana y de una relativa fuerza de la clase obrera. La propuesta actual nace lastrada por la amplia hegemonía del neoliberalismo (no sólo en los partidos de derechas, primera fuerza parlamentaria europea y presente en una mayoría de gobiernos, sino también en grandes sectores de la socialdemocracia y de los verdes, sin contar su influencia cultural sobre el movimiento sindical europeo o muchas ONG pretendidamente alternativas). Y nace también condicionada por los intereses de los países más poderosos para evitar ser los paganos de un proceso de integración más generoso respecto al Sur y al Este de Europa. Neoliberalismo y nacionalismo hegemónico van de la mano a la hora de configurar una política económica europea con pocos recursos y graves hipotecas.

Cuatro son a mi modo de ver los aspectos más críticos de estas políticas:

En primer lugar, el predominio de las políticas monetaristas sobre cualquier otra intervención estatal. Una política encarnada en el Banco Central Europeo que adolece de graves defectos. El más conocido es su estructura antidemocrática ya que sus gobernadores tienen plena autonomía, no son revocables y no deben rendir cuentas a ninguna institución democrática. Pero tan grave es que además el cometido del BCE se oriente exclusivamente al mantenimiento de la estabilidad de precios y no tenga ninguna responsabilidad (lo que sí ocurre con la Reserva Federal de Estados Unidos) sobre el desempleo. Hay bastantes pistas que sugieren que el desempleo se agravó en Europa a causa de los altos tipos de interés impuestos por el proceso de Maastricht a principios de los años noventa (y se sabe que una vez el desempleo es masivo tiende a persistir en el futuro) y es bastante posible que las dificultades económicas actuales estén agravadas por la persistente resistencia de bajar los tipos de interés y mantener el euro sobrevalorado.

En segundo lugar, la ausencia de una verdadera política fiscal europea que permita mediar en casos de crisis (como la que plantean los impactos territorialmente desiguales de la sobreevaluación del euro) y, sobre todo, que ayuden a paliar los enormes desequilibrios económicos y sociales existentes entre los diferentes países que integran la Unión Europea. Hace pocos años James K.Galbraith mostró que si se consideraba la Europa de los quince como una sola nación, el nivel de desigualdades de renta era mayor que la insoportable desigualdad de Estados Unidos. La entrada de diez nuevos miembros más pobres agrava aún más está situación. Y en este sentido las previsiones de la nueva norma empeoran la situación por cuanto a) plantean la reducción del peso del presupuesto comunitario del ridículo 1,27% del PIB al vergonzoso 1% (todo ya gastado en mantener funcionarios y políticas estructurales ya existentes) y b) obligan a que sea un presupuesto sin déficit (lo que supone la imposibilidad de usar la política presupuestaria como un medio de lucha contra las crisis).

En tercer lugar, mantiene una fe ciega en la defensa del mercado mítico de los libros de texto, propiciando la competencia como la panacea de la vida económica y forzando a nuevas privatizaciones. Una política que no toma en consideración ni el predominio de grandes estructuras oligopolistas (a pesar del "lavado de cara" de algunas medidas anticompetencia), ni el insoportable poder social de los grandes grupos (para muestra Berlusconi) ni especialmente los efectos reales de los procesos de privatización sobre la competencia real, la calidad de los servicios, etc Se trata además de una política que impide a regiones y estados el desarrollo de políticas industriales autónomas que impiden romper con algunas de las estructuras económicas actuales y que concede a la empresa privada una enorme primacía sobre la sociedad.

Por último, persiste una enorme asimetría en lo que respecta a la toma de decisiones entre aquellas de política económica que se podrán tomar por mayoría y aquellas que necesariamente deben adoptarse por unanimidad, entre las que se incluyen las de tipo social o fiscal. Un campo en el que se permite el permanente boicoteo de aquellos estados que se aprovechan de una baja fiscalidad (ello permite, por ejemplo, la presencia de un verdadero paraíso fiscal -Luxemburgo- como miembro de la unión) o que propician un mercado laboral sin reglas (como Reino Unido y varios de los nuevos miembros). Más que el embrión de un nuevo estado lo que se construye es un "imperio medieval", con enormes desigualdades territoriales en su seno y con un capital privado que por su poder y movilidad puede erosionar aún más normas y derechos sociales.

En definitiva, se eleva al carácter de constitución un modelo económico neoliberal que de hecho centraliza aspectos claves de la política económica (y ata la actuación de los poderes estatales y regionales), al tiempo que les deja encargados de hacer frente a todos los problemas que este mismo problema crea (destrucción de empleo, pobreza, servicios sociales...). Sorprende el apoyo entusiasta de los sindicatos europeos, y la mayoría de partidos socialdemócratas y verdes a una norma que impide en la práctica el desarrollo de políticas alternativas de tinte moderado (no les pidamos que impugnen el capitalismo, porque de ello se olvidaron hace ya demasiado tiempo).

Y no puede alegarse que no existen propuestas y alternativas, simplemente que éstas no son tenidas en cuenta por unos partidos e instituciones que hace años se nutren de la elaboración de políticas neoliberales que emana de organismos como la OCDE o los mismos servicios de estudio de los bancos centrales, mientras que se ignoran sistemáticamente las elaboraciones de colectivos como los "Economistas Europeos por una Política Económica Alternativa" (file:///C:/Documents%20and%20Settings/Román%20Reyes/Configuración%20local/Archivos%20temporales%20de%20Internet/Content.IE5/8DKPY7KX/www.memo-europe.uni-bremen.de), que anualmente elaboran propuestas y críticas razonadas frente a la actual situación. En la propuesta de este año, que incluye una detallada crítica de la constitución, proponen entre otras cosas el aumento de las políticas estructurales de la UE desde un 0,4 a un 1% del PIB comunitario, un gasto público del 1% del PIB orientado a relanzar la inversión, medidas democratizadoras de las instituciones comunitarias, el fortalecimiento del sector público y que el pleno empleo, el bienestar social, la igualdad de género y la sostenibilidad tengan igual consideración que el crecimiento económico, ese ídolo que parece justificar cualquier política. Unas propuestas y análisis que ayudan a tapar la boca de aquellos que quieren presentar a los críticos de la actual constitución como meros agentes de la no Europa.

[A. R. A.]

Había que destruir Faluya para salvarla
por Edward Herman

8 de noviembre de 2004
Semana a semana, se van acentuando cada vez más los paralelismos entre la guerra de Irak y la de Vietnam. Ahora nos anuncian que las fuerzas norteamericanas han cercado Faluya y están a punto de desencadenar un ataque masivo para recuperarla. Ya la están bombardeando con obuses y misiles, así que podemos tener la práctica certeza de que quedará destruida y con muchísimas bajas entre la población civil. Faluya debe ser destruida para salvarla de ser controlada por una fuerza resistente que se opone a la invasión/ocupación y al control estadounidense; también fue el caso de Ben Tre en Vietnam, la ciudad que dio pie a la famosa frase "Tuvimos que destruir la ciudad para salvarla", acuñada por un oficial estadounidense que llevó a cabo la destrucción. Entonces, como ahora, los medios de comunicación y los intelectuales de tertulia daban por sentado que Estados Unidos tenía derecho a invadir y destruir un país lejano para moldear su política.

En ambos casos se observa esta facilidad con que se recurre a armas avanzadas contra una población relativamente indefensa, la aceptabilidad absoluta de unas cifras elevadas de víctimas civiles y, naturalmente, la máxima ocultación posible de estas cifras gracias a la colaboración de los medios. En Vietnam no hubo recuentos de víctimas civiles; líderes estadounidenses como Colin Powell y el general Tommy Franks han afirmado explícitamente que los recuentos de víctimas civiles iraquíes no son un asunto de interés y que, de hecho, "No hacemos recuentos de víctimas" (Franks). En Vietnam, los juristas llegaron incluso a acuñar la expresión "regla del mero amarillo", que plasmaba su actitud respecto a la población autóctona a la que supuestamente estábamos salvando. En Irak, los invasores denominan "hayis" a los del país: término despectivo que encaja con las incursiones en las casas, el trato a los prisioneros y también, una vez más, en lugares con mucha población civil, con el uso abundante de armamento de alta tecnología (bombas pesadas, bombas de racimo y municiones de uranio empobrecido).

Los malos tratos a los prisioneros a gran escala y las condiciones carcelarias deplorables son también un elemento común. En Vietnam se emplearon extensamente métodos de tortura electrónicos; en muchos casos, los aplicaban efectivos locales asesorados por Estados Unidos y entrenados para el uso de esos métodos tan modernos. Después de interrogar a los prisioneros, habitualmente se los mataba, a veces dejándolos caer desde aviones en vuelo. También se hicieron famosas en Vietnam las "jaulas de tigres", predecesoras de las jaulas empleadas en Guantánamo.

En ambos casos, el poder ocupante impone un gobierno títere con líderes dispuestos a cumplir órdenes y a dar carta blanca a los bombardeos y ataques de Estados Unidos. En Vietnam se celebraron "elecciones" en 1966 y 1967 bajo unas condiciones de falta de libertad que hasta resultan cómicas; ganó por amplia mayoría una junta militar que reconocía abiertamente que no podía competir con los insurgentes en el terreno puramente político. Esas elecciones reconfortaron mucho a los medios de comunicación estadounidenses. En enero, es posible que Irak celebre unas elecciones no muy libres (véase mi artículo "Cheney, el New York Times y las elecciones de Afganistán, El Salvador e Irak" el próximo mes de diciembre en Z Magazine). Entretanto, quien gobierna nominalmente el país es Ayad Allawi, escogido directamente por los responsables estadounidenses pero considerado por los medios de comunicación (y por Kofi Annan y Naciones Unidas) como un auténtico líder de Irak. En los prolegómenos del "rescate" de Faluya, los oficiales estadounidenses ¡afirman estar esperando el visto bueno del señor Allawi, jefe del estado soberano de Irak! Claro, y como que hubo que pedir permiso a los generales Ky y Thieu para devastar su país con Agente Naranja y napalm!

En ninguno de estos casos ha adoptado la ONU medida alguna para poner freno a una agresión directa que infringía su carta fundacional. De hecho, esta vez ha habido una cierta regresión: Kofi Annan y compañía se han dejado manipular hasta el punto de prestarse a la agresión estadounidense. En primer lugar, dejaron que Estados Unidos jugara con ellos convirtiendo la amenaza de las armas de destrucción masiva en un asunto serio, aunque al final hubo que pasar por encima de la ONU cuando las inspecciones dieron resultados que no justificaban la conquista. En segundo lugar, tras la ocupación-invasión, la ONU fue inducida a dar el imprimátur a la ocupación, acelerando el declive de su papel como organismo de paz y convirtiéndose en instrumento manifiesto de la agresión y el imperialismo.

En ambos casos, el agresor aprovecha el gran desorden provocado por la ocupación-invasión para justificar ulteriores intervenciones y más muertes: después de provocar una enorme inestabilidad y de haber espoleado una tenaz resistencia ante sus tácticas horripilantes, el responsable de la inestabilidad se ampara en la necesidad de "estabilidad" para justificar su permanencia y matanzas aún mayores. Naturalmente, la única estabilidad que persigue el agresor es la que logra algunos de los objetivos de la agresión: a poder ser, la transformación del país atacado en estado vasallo (objetivo todavía vigente en Iraq); en caso contrario, como en Vietnam, una victoria parcial sin control, pero tan devastadora para el país y tan mortífera para muchos de sus ciudadanos más vigorosos y productivos que fue incapaz de proyectar un modelo de desarrollo que pudiera competir con los vasallos de Estados Unidos que se habían beneficiado del holocausto vietnamita.

Tanto en Vietnam como en Irak, se complica la salida del país atacado cuando resulta que la pacificación se cobra un coste mucho mayor de lo previsto. Perder en Vietnam ante los "comunistas" ­y encima, "enanos amarillos" (Lyndon Johnson)­ resulta intolerable, y supone un gran coste político, como perder en Irak ante un colectivo insurgente harapiento, heterogéneo pero cada vez más movimiento de masas, y sin un solo helicóptero. Así pues, se retrasa la retirada; en el caso de Vietnam, varios años. Estados Unidos es buen perdedor y hoy en día la poderosísima extrema derecha clamaría al cielo por el abandono de nuestros nobles objetivos de muerte por mandato divino. En ambos casos, dado el enorme compromiso que supone la ocupación-agresión, surge el problema de la pérdida de credibilidad y el temor de que la amenaza proyectada por Estados Unidos ante otras razas inferiores pierda efecto.

Además, frente a cualquier derrota, real o aparente, el público estadounidense estaría menos dispuesto a apoyar futuras agresiones. En parte, el problema se resuelve eligiendo sólo objetivos débiles, demonizando a sus líderes y derrotándoles rápidamente para marcharse luego con la misma rapidez. A la administración Bush le ha dolido la imposibilidad de cumplir prontamente su "misión" en Irak, pero ahora que ha ganado las elecciones y no hay valores morales que entorpezcan su voluntad de matar (los valores principales de quienes apoyan al presidente no incluyen, desde luego, el "No matarás"), es previsible una escalada de violencia, empezando por Faluya.

En ambos países, republicanos y demócratas han compartido papeles importantes en la matanza colectiva: Eisenhower y Nixon, Kennedy y Johnson en Vietnam; Bush-1 con la guerra del Golfo Pérsico de 1990 y su hijo, que retoma el testigo en 1993-1994; Clinton con su gestión de las "sanciones de destrucción masiva" que mataron a más de un millón de civiles iraquíes, y Blair, que a lo largo de su mandato ha ido bombardeando Irak sistemática e ilegalmente; así como John Kerry, que votó a favor de la guerra de Bush-2 y prometió llevarla hasta el final, con más tropas y una permanencia mínima de cuatro años.

En resumidas cuentas, eso de destruir pueblos, ciudades y países para salvarlos impidiendo que caigan fuera de la órbita de control del Gran Capo es una política bipartidista e integral al imperialismo sumamente militarizado de Estados Unidos. Este hecho no cambiará si no se transforma la economía estadounidense, actualmente orientada a la dominación, la expansión y la guerra sin fin.

[Fuente: Znet, http://www.zmag.org/.
Traducción de Mary Fons. Texto proporcionado por Agustí Roig]

La política
cinematográfica

Algunas revistas de Comisiones Obreras o el boletín informático de mientras tanto piden a veces que por qué no se escribe en ellas. El plazo de dan es de un mes o todo lo más, para los boletines, de quince días. Pero quienes lo piden, gente absolutamente generosa, pasan por alto que quince días es demasiado tiempo para las películas. Es demasiado tarde. Cuando sale el boletín, las películas han salido de cartel o les quedan sólo tres días, lo que sirve de muy poco a los lectores.

Estoy hablando de las películas que merecen la pena verse. Las que no valen la pena aguantan meses en muchos cines: son por lo general producciones norteamericanas. Las películas españolas han de luchar por el poco margen que les dejan las distribuidoras americanas (y también las salas de cine americanas: la empresa CINESA es propiedad de UCI, la mayor compañía estadounidense propietaria de salas en el extranjero). Se produce entonces un conflicto que se resuelve casi siempre por una sustitución de importaciones.

Una película europea o asiática, aunque haya conseguido un distribuidor en España, está condenada a desaparecer de la pantalla si no obtiene un resultado aceptable en taquilla en los primeros días. El exhibidor no puede mantener al mismo tiempo una española y una extranjera que tienen un ingreso inferior en taquilla (en comparación con el cine norteamericano). Así las cosas, en francamente difícil que una buena película europea -aunque Silver City era una película norteamericana- dure en cartel dos semanas. Los tiempos en que era posible esperar una semana para ver una película han pasado a la historia.

Esto forma parte de un problema más grave. Las películas extranjeras no llegan. No hace falta sacar la lista de cualquier festival: no llegan. En Madrid, contadas veces, hay semanas de cine de algún país extranjero. En Barcelona, estas semanas no se celebran desde ya mucho tiempo. Los cine clubes, que antaño servían para hacer circular las películas minoritarias, en la actualidad están fuera de circulación ellos mismos, salvo raras excepciones.

Cataluña es el país de las miserias: la Filmoteca en raras ocasiones hace lo que sería propio. Su horizonte es el de no perder dinero, no el de ofrecer una programación rigurosa. Una parte importante de las películas que programan son los rescatados de siempre (poco importa si es el director, los actores, el guionista o los directores: lo importante es que sean norteamericanos). En diciembre, el mes en que las producciones estadounidenses copan para sí todo el mercado (o casi), la Filmoteca de Cataluña se suma a los festejos y ofrece exclusivamente películas norteamericana. La cinematografía de otros países está completamente desatendida.

Tampoco la sociedad civil tiene un gran interés por el cine. Los museos e instituciones culturales no se ocupan de cine (o se ocupan sólo del más minoritario) y el festival de cine "de Cataluña" (Sitges es el único en el mundo en ostentar denominación de origen) se dedica al cine de horror. Algunos miembros de la Asociación Catalana de Críticos y Escritores Cinematográficos (ACCEC) elaboró una propuesta de convertir Sitges en un gran festival de festivales. La propuesta estaba pendiente de aprobación, cuando salió en la prensa el nombramiento de un nuevo presidente para el festival (y, por supuesto, de la propuesta nunca más se supo). Con el tiempo, ha habido dos presidentes más, y la situación del festival va siendo cada vez más un certamen de testosterona. La situación es desastrosa.

El problema está en que falta una política cultural. Falta una política, cuando menos, para el cine. Una política cultural no consiste sólo en dar dinero para hacer películas. Esto es fundamental, pero no basta. En la actualidad, al fijar el retorno de una parte del dinero a las películas que superan cierto límite en taquilla, se está sufragando abiertamente lo peor de la producción española. Si el estado ha de pagar el cine ­puesto que el cine de ningún país tiene los medios con qué defenderse del dinero norteamericano-, hay que exigirle que por lo menos pague buenas películas.

El cine europeo, asiático, africano o latinoamericano tiene problemas para verse en sus países y es prácticamente imposible hacerlo en el extranjero, con la salvedad de Francia (que ha puesto los medios para una política del cine) y en parte Latinoamérica (por la lengua, que reduce costos de doblaje). El problema es que de estos países llega una película cada dos o tres años a las pantallas -y aún así, no todos los países están representados-, lo que equivale a muy poco, o casi nada.

Ese cine sólo se ve en festivales, muestras, retrospectivas, etcétera. También aquí la situación es lamentable: basta con mirar los festivales y muestras en Francia, Italia o Alemania y compararlos con España, para darse cuenta de que es necesario un cambio de rumbo inmediato. Por ejemplo, sin ir más lejos, ¿qué festival español se habría atrevido a presentar una programación exclusivamente formada por películas no norteamericanas, como sí ha osado hacer el 45º Festival Internacional de Cine de Tesálonica (en Grecia) de 2004?

Es necesario plantear una política cultural para el ámbito cinematográfico, a todos los niveles: producción, distribución y exhibición. El futuro del cine español pasa por las ayudas a la protección en un sentido radicalmente opuesto a la desprotección sistemática del gobierno de la derecha. Pero la llegada en un futuro no tan lejano del cine de terceros países -además de las coproducciones, de las que Francia sigue una política inteligente, y aquí también Wanda visión, todo hay que decirlo-, exige cambios muy profundos en los sectores de la distribución y sobre todo en la exhibición de películas.

En la distribución hace falta subvencionar a empresas de distribución dedicadas exclusivamente a películas de países no norteamericanos. Estas distribuidoras subvencionadas deben tener su público fundamentalmente en las universidades. En las distintas facultades hay que tener unas horas libres a la semana para que puedan ir al cine dentro de la facultad. Una vez existente es más fácil que pueda ampliar su red a lugares donde en un principio no hay demanda (pienso en los ayuntamientos y otras iniciativas a nivel local).

En el plano de la exhibición cinematográfica, es preciso plantear la necesidad de cines públicos que no se basen tan sólo en el beneficio en taquilla; es preciso que la Filmoteca deje de ser un negocio de películas estadounidenses usadas (y siempre rentables) para convertirse en un centro difusor del cine mundial antiguo y contemporáneo, como hacen las cinematecas consecuentes; es necesario dotar a los ayuntamientos para que pueda verse el cine de arte y ensayo, que hoy les está vedado; es necesario también poner los medios necesarios para que las muestras de diferentes países puedan pasear por varias ciudades (la filmoteca sería un perfecto organizador para ello); es necesario favorecer los cine clubes tanto a nivel local como a nivel general, porque a todos los niveles hay películas que puedan interesar; es preciso crear una muestra (o una en Madrid y otra en Barcelona) que muestre aquellas películas que no llegan normalmente a nuestras pantallas; y sobre todo, hay que introducir el cine en las escuelas.

En las escuelas hay que darles a los alumnos la posibilidad de ver películas y la posibilidad de discutirlas. Que no vean el cine como algo que sirve -o servía- para matar el rato cuando no había televisor, internet y teléfono portátil. Es fundamental que la escuela deba darles a los alumnos tiempo para que puedan ver películas, tiempo para explicar sus entresijos, tiempo para pensar, en definitiva. Los espectadores de mañana pueden ser los alumnos de hoy de los colegios de secundaria. Es necesario imponer unos planes de introducción en la escuela y velar por su cumplimiento.

Esta política cinematográfica es un problema político, y como tal ha de ser abordado, poniendo medios y estableciendo directrices.

Nosotros, los que nos dedicamos de alguna manera al cine, hemos de esforzarnos para inventar modos de poder ver el cine que se hace fuera de nuestras fronteras (porque si no lo pensamos nosotros, ¿quién lo hará?). Pero es también un problema de política cultural, y como tal afecta a todos los partidos, tanto fuera como dentro de las instituciones. Afecta a los que pueden reivindicarlo desde el parlamento y afecta a quienes pueden hacerlo desde el gobierno. El cine que veremos mañana será el que circule por los cauces que se abran hoy.

Ahora, lo único que falta es saber si la conformidad manifiesta de quienes tienen en sus manos los medios para poner freno a esta situación es consecuencia de su ingenuidad o bien es un indicador de que, ellos también, son cómplices de los norteamericanos (a las buenas o a las malas).

[J.T., 21 de enero de 2005, aniversario de la muerte
de Vladímir Ilich Ulianov, apodado Lenin]

Theo Angelopoulos, el refugio y la poesía
Premio FIPRESCI a la mejor película europea
a Theo Angelopolous por Eleni o El prado que llora *

Michel Ciment

Doce películas en treinta y cinco: pocos directores han desarrollado una coherencia semejante en su trabajo y han abarcado tanto con un nivel constante de logro como Theo Angelopoulos. Eleni o El prado que llora, la primera parte de una trilogía, es algo así como una recapitulación de lo que fue el último siglo y a la vez un viaje a través de las películas del propio director, desde el travelling con los artistas (que esta vez son músicos), hasta el trabajo que hizo mundialmente famosa la secuencia de los matarifes de ovejas en Alejandro el Grande, pasando por una mujer como figura central de la primera película que rodó, La reconstrucción.

Al igual que La reconstrucción, Eleni o El prado que llora ofrece numerosos ecos de la tragedia griega, en particular de Edipo rey y Antígona, con Eleni, figura de la madre en duelo y asesina del padre, que escapa con el hijo para ser su esposa. El viaje de los comediantes también estaba inspirada en el ciclo de los Atridas, aunque las películas sucesivas de Angelopoulos tenían mucho más que ver con La Odisea de Homero.

La dimensión mito­poética de su nueva obra -incluyendo al joven músico como Orfeo- es inusual, por estar vinculada a la dificultad política y al contexto social. La película se extiende por treinta años de la historia griega, desde el éxodo de la colonia griega de Odessa ante la llegada del Ejército Rojo en 1919, hasta el fin de la guerra civil en 1949, pasando por la dictadura de Metaxas en los años treinta y la resistencia popular contra la ocupación nazi durante la segunda guerra mundial. Como en El paso suspendido de la cigüeña y La mirada de Ulises, el tema central de Eleni o El prado que llora es el refugio. Con esto, parece simbolizar todo un siglo de pueblos desplazados, siempre en tránsito, víctimas de las guerras y combates de aniquilación masiva. Desde este punto de vista, el agua se convierte en una clave visual, que refleja el paso del tiempo y el viaje interminable, una metáfora ambigua que a veces es una instancia salvadora (el río ayuda a los jóvenes amantes a escapar de sus perseguidores), pero a veces es también una fuerza destructiva (la inundación del pueblo).

Angelopoulos ha demostrado otra vez que es un maestro de la composición visual, como la procesión con el cadáver del padre, las balsas que la acompañan y las gentes que desde las barcas se encuentran con que han matado los corderos. La fusión mágica de colores, sonido, música e imágenes es capaz de expresar un profundo sentimiento alrededor de la vida y la muerte, que define Eleni o El prado que llora como cine de poesía, algo extremadamente raro en la producción de hoy en día. Este es el tipo de logro que la FIPRESCI ha querido singularizar entre todas las películas europeas de 2004.

* El 11 de diciembre se celebró en Barcelona la concesión de los premios de la academia europea. La Federación Internacional de la Prensa Cinematográfica (FIPRESCI) otorgó su reconocimiento al cineasta Theo Angelopoulos, que representa el mayor homenaje internacional a un cineasta europeo. El título es nuestro. (Nota del traductor)

[Traducción del inglés, Josep Torrell]

Mercromina para naufragios

Cuentan
siempre la historia
que no es.
La familia
es ambivalente:
socializa, pero integra.
Al volver de la escuela conviene ducharse frotando especialmente las ideas.
No hay que ver
la televisión, aunque
se puede observar
de vez en cuando.
Siempre viene bien
reflexionar sobre
el amueblamiento
de la propia casa.
 
Nunca llegarás
a nada, pero date
el gustazo de ir.
No hagas favores,
que nunca
te los perdonarán.
Cada máscara
con el que la lleva.
 
Hay deudas traslaticias,
por naturaleza
no pagaderas a los acreedores originarios.
En la cucaña
no hay juego de equipo.
No tapar la propia voz
a voces.
 
En caso de perplejidad moral vale la estética.
Los espejos inhabituales funcionan mucho mejor que los de siempre. La mirada retrospectiva
del mutante es
de rechazo pero
también de compasión.
[El Lobo Feroz]

Alocución
de los Reyes Magos

En estos tiempos en los que la solidaridad ha pasado a ser un aderezo navideño de los discursos complacientes y de las mercancías más diversas, queremos hacer la siguiente declaración:

La solidaridad no ha de ser confundida con la beneficencia. No se ha de pervertir la solidaridad convirtiéndola en un elemento al servicio del incremento y conservación del poder y de la riqueza. Asistimos preocupados a la conversión de la solidaridad en un adorno incluido en anuncios publicitarios, campañas varias, programas televisivos, mercancías Entendemos que no hay que dejarse engañar por este espectáculo, especialmente en este tiempo de celebración tan dado al exceso consumista. Recelamos así mismo de la conversión de las grandes multinacionales en agentes solidarios.

Creemos firmemente que la solidaridad transformadora tiene que ver con el reparto del poder y de la riqueza entre las personas. Apoyamos y animamos por ello a todas aquellas personas y colectivos que trabajan sobre las causas de la explotación, la pobreza, la miseria y la violencia ejercida sobre las personas. Estamos al lado de los que luchan por la condonación de la deuda externa, la limitación del gasto militar o exigen al Gobierno que cumpla su compromiso de dedicar el 0,7% del PIB al desarrollo de los países más pobres. Pensamos que lo ocurrido en Barcelona, el domingo 19 y el lunes 20, cuando la policía cargó contra los que trataban de plantar sus tiendas de campaña en un parterre con el fin de recordar al Gobierno su compromiso, da muestra de cómo se inquieta el poder ante la solidaridad transformadora. El poder se suma a aquellos usos de la palabra solidaridad que no plantean transformaciones. Ahora bien, cuando la solidaridad plantea transformaciones en serio y aborda las raíces de los problemas, entonces se vuelve política, social y económicamente peligrosa y es reprimida.

Ante este orden de cosas, animamos a los movimientos sociales y a las izquierdas políticas y sindicales a recuperar la dignidad de la solidaridad.

[Trascripción a cargo del Timbaler del Bruc,
estas fechas en funciones de paje real]

La biblioteca de Babel

Frances Stonor Saunders
La CIA y la guerra fría cultural

Debate, Madrid, 2001
Aunque no se trate de una edición reciente -y aparezca en una traducción algo desmañada-, conviene llamar la atención sobre este libro, en el que una estudiosa de Oxford bucea por las actividades secretas de la guerra fría. Resulta impresionante ver el despliegue económico realizado para comprar intelectuales europeos y norteamericanos, engañar a otros y financiar revistas y actividades culturales, impulsado durante décadas por los servicios secretos norteamericanos y británicos en una auténtica cruzada por contener las ideas de izquierda en el terreno de la cultura. Sorprendentes los nombres de intelectuales famosos, incluido algún republicano español, que han estado en nómina, y el número muy superior de los colaboracionistas más o menos inconscientes, pero siempre bien remunerados.
---Y eso que entonces no era una política explícita, como lo es con el presidente Bush,
la compra de periodistas e intelectuales para desinformar y para defender el american way of life, o séase, los intereses del capitalismo (llamado ahora 'economía de mercado') en el campo de la hegemonía cultural.
---Probablemente dentro de cuarenta años nuestros hijos conozcan los nombres de aquellos escritores, periodistas y formadores de opinión a los que escuchamos hoy, y de los diarios, revistas o informativos que seguimos sin saber que están a las órdenas de la CIA, el Departamento de Estado norteamericano o el Foreign Office británico, cuando no directamente del Pentágono. Mientras tanto hay que tener los ojos bien abiertos. Porque además están los monopolios informativos y de la edición, que subrayan noticias y ocultan informaciones, que marcan las modas. En una lucha entre izquierda y derecha mundiales que no se dirimirá mediante el uso de armas físicas. [JRC]

Pierre Bourdieu
El baile de los solteros. La crisis de la sociedad campesina en el Bearne

Traducción castellana de Thomas Kauf. Anagrama, Barcelona, 2004, 268 págs.
Este libro, aparecido póstumamente, recopila tres artículos de Bourdieu publicados en 1962, 1972 y 1989 que historizan el desvanecimiento de la antigua visión autónoma del mundo de la sociedad campesina en relación al modo de vida urbano. Nacido en Béarn, una región rural del sudoeste de Francia, el autor enmarca en ella el primer estudio, sobre el mercado protegido de los antiguos intercambios matrimoniales controlados por las familias, en el que ya es visible su conocida atención hacia la dimensión simbólica de las prácticas sociales. A partir de ahí, los siguientes textos detallan la revolución simbólica (y no sólo económica) experimentada por el mercado matrimonial en cuanto paradigma del viejo orden rural, mostrándonos las limitaciones de la tradición sistemática y normativa que en el campo sociológico tiende a tratar cualquier práctica social como el resultado de reglas preconstituidas. El fenómeno de la soltería de los primogénitos de las familias campesinas, representado en el libro a través de la imagen de un baile organizado por una asociación de agricultores y ganaderos, nos es mostrado como un símbolo entristecedor del hundimiento final de la sociedad campesina. Estos textos (junto con un post-scriptum verdaderamente útil para comprender el cinismo de la sociedad industrial -y de muchos de sus críticos "radicales"- en relación con la clase campesina, una vez pulverizado su imaginario) resumen la fascinante trayectoria heurística del gran renovador de la sociología europea que es Bourdieu. [A. Giménez]

Marianne A. Ferber y Julie A. Nelson (eds.)
Más allá del hombre económico. Economía y teoría feminista

Cátedra, Madrid, 2004, 253 págs.
Éste es un libro de discusión acerca de la relación entre el género y la elaboración de la teoría económica. Se presentan once artículos. Los siete primeros exponen las graves limitaciones a las que se enfrenta la teoría económica neoclásica al haber excluido de su campo de atención las experiencias de las mujeres y, hay que añadir, todas aquellas realidades que no se ajustan al modelo restrictivo del homo oeconomicus. Los cuatro artículos restantes son contestaciones nada complacientes a los artículos precedentes. La confrontación de los dos tipos de artículos traslada la discusión al lector, al tiempo que le da elementos para formarse una opinión propia. Es en este sentido un libro honesto.
---No es un texto divulgativo. La edición original es de 1993. Por ello, como ocurre frecuentemente con las traducciones tardías, se echa en falta la bibliografía aparecida durante los últimos diez años. Pese a esta carencia, los artículos y sus réplicas plantean interrogantes importantes que no han perdido actualidad. [A. Madrid]

Foro de Webs

V FORO SOCIAL MUNDIAL
Del 26 al 31 de enero se celebrará en Porto Alegre el V FSM. Este año con significativas modificaciones en la metodología de trabajo del Foro, acordadas por su Consejo Internacional tras una amplia Consulta Temática a las organizaciones participantes, recogida en la página especial http://www.consultafsm.org.br/ .
En la página principal del FSM puede encontrarse toda la información práctica sobre inscripciones, actividades, programación y documentos en la sección Biblioteca de Alternativas. Web: http://www.forumsocialmundial.org.br/
Seminario "Globalización y Derecho"
El Grupo de Estudios Críticos - La Undécima Tesis organiza la segunda edición del seminario "Globalización y Derecho" que consistirá en nueve sesiones de estudio y discusión interdisciplinar de las interrelaciones entre el fenómeno de la globalización y el mundo del derecho. El seminario tendrá lugar de febrero a mayo de 2005 en la Universidad Autónoma de Madrid, es gratuito y está abierto a la participación de l@s estudiantes que estén interesados. Su página contiene más información y materiales abiertos a su utilización por otros colectivos. Web: http://www.uam.es/otros/g11tesis/
EUROMEMORANDUM
Web de los economistas críticos europeos. Publica anualmente un análisis crítico. El de 2004, titulado "Orientaciones de política económica y social y piedras angulares constitucionales para el Modelo Social Europeo" contiene consideraciones de mucho interés y puede descargarse en su versión reducida en castellano, de 31 págs. desde: http://www.memo-europe.uni-bremen.de/downloads/Euromemo_Spanish_2004.PDF
web: http://www.memo-europe.uni-bremen.de/
Federació d'Associacions de Veïns de Barcelona (FAVB)
Web del Movimiento Vecinal de Barcelona, en catalán. Con interesantes análisis críticos sobre el modelo de ciudad, memorando de conflictos, reivindicaciones vecinales y otros documetos y denuncias. Incluye también un observatorio vecinal barrio a barrio y la publicación periódica de la FAVB, la Veu del carrer, en formato pdf.
Web: http://www.lafavb.com/
Encuentro Mundial de intelectuales
y artistas En Defensa de la Humanidad
Celebrado a primeros de diciembre del 2004 en Caracas. El llamamiento final y otras intervenciones y documentos pueden consultarse en la página oficial del Encuentro: http://www.caracas2004.info/
Varias ponencias presentadas y conclusiones de las distintas mesas de trabajo consultables en la sección especial de Rebelión "Resistencia Global. En Defensa de la Humanidad": http://www.rebelion.org/mostrar.php?tipo=1&id=111

[Sección a cargo de Víctor Ríos]

PÁGINAS-AMIGAS Rebelión-
http://www.rebelion.org/
La Insignia-
http://www.lainsignia.org/

 

Revista mientras tanto

Contenido del número 91-92: 25 años
Izquierda transformadora y movimientos sociales
La redacción se ha propuesto recordar la historia de los principales movimientos sociales de este país tras la recuperación de sus libertades. Se trata de un número pensado especialmente para que las generaciones altermundistas más jóvenes conozcan las experiencias de quienes les precedieron. Los textos proceden de autores con algún tipo de vinculación con los movimientos sociales y/o con las organizaciones de la izquierda alternativa, y parten de enfoques diversos pero a la vez complementarios. Notas editoriales Ecosocialismo: vieja y nueva izquierda; Venezuela en el espejo; El polvorín palestino; ¿Auge de la prostitución? Monográfico Presentación de Enric Prat. Artículos de Jaime Pastor, "Evolución, crisis y mutaciones de la izquierda transformadora y alternativa"; Emili Cortapitarte, "Globalización, reformas laborales y conflictividad laboral"; Albert Recio y Andrés Naya, "Movimiento vecinal: Claroscuros de una lucha necesaria"; Ladislao Martínez, "El movimiento ecologista. La lucha antinuclear y contra el modelo energético en España"; Justa Montero, "Movimiento feminista. Una trayectoria singular"; Enric Prat, "Trayectoria y efectos del movimiento pacifista"; Rafael Ajangiz, "Objeción de conciencia, Insumisión, movimiento antimilitarista"; Carlos Vaquero, "El movimiento estudiantil universitario. De la Ley de Autonomía"; Robert González, "Los movimientos por la ocupación. 20 años liberando espacios de la especulación del capital"; Jordi Petit, "De la peligrosidad social a las siglas LGBT"; Marisa Revilla Blanco, "Las ONGD y la solidaridad internacional en España hoy. Campañas y movimientos".

Avance del número 93
El próximo número está dedicado a analizar las transformaciones experimentadas por la clase obrera, a discutir cuál es su posición en los procesos de transformación social, a entender por qué ha perdido su centralidad en los debates alternativos.
Semimonográfico coordinado por Albert Recio: artículos de A. Recio, "¿Qué fue de la clase obrera?"; Fausto Miguélez, "Los veinte últimos años de las relaciones laborales"; Sònia Parella, "La interacción entre clase social, género y etnia: el reclutamiento de mujeres inmigrantes en el servicio doméstico"; Joaquim Sempere, "¿Cómo se socializan los futuros trabajadores asalariados? Notas sobre la cultura obrera"; Ernest Cano, "Formas, percepciones y consecuencias de la precariedad"; Pau Díaz, "La individualización de la relación laboral en las grandes empresas: El caso de Telefónica". Otros materiales: Notas editoriales. Artículos de Thierry Meyssan, "La Liga anticomunista mundial, una internacional del crimen"; Pere Ortega, "La dialéctica contra la guerra en Bertold Brecht"; y Josep Torrell, "La desmemoria del cine".

Contactar
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Correo-e icaria@icariaeditorial.com. Tel. (34) 301 17 23/26. Fax (34) 93 317 82 42.
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