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Construyamos con nuestros pueblos una verdadera comunidad sudamericana de naciones para “vivir bien”
... los presidentes de Sudamérica asumieron el compromiso de “desarrollar un espacio sudamericano integrado en lo político, social, económico, ambiental y de infraestructura”...

¿Guerra civil en Irak?
...Estados Unidos está elaborando un borrador sobre los deberes que tiene que cumplir el gobierno de Irak...

La Rusia salvaje
El vergonzoso asesinato de la periodista Anna Politkóvskaya en Moscú no hace sino recordar la profundidad de la crisis en la que continúa instalada Rusia.

 

De desórdenes públicos, supuestas guerrillas urbanas y otras cosas
En la ciudad de Barcelona, al igual que en otras poblaciones, tiene lugar una viva discusión acerca de lo que en el lenguaje al uso se está llamando: inseguridad, incivismo, alarma social...

La Biblioteca de Babel
· Dubravka Ugresic, El ministerio del dolor.
· X. Montagut y E. Vivas (coords.), ¿A dónde va el comercio justo? Modelos y experiencias.
· Revista sinpermiso. República y socialismo también para el siglo XXI.

Foro de webs
· Millón de Europeos contra la energía nuclear.
· La Unidad Cívica por la República.

Páginas amigas
· Nómadas
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El Viejo Topo
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La Insignia

Revista mientras tanto
Contenido del nº 98
Contenido del nº 99


Número 41
Noviembre de 2006

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Construyamos con nuestros pueblos una verdadera comunidad sudamericana de naciones para “vivir bien”

     La Paz, 2 de octubre de 2006

     Hermanos Presidentes y Pueblos de Sudamérica

     En diciembre del 2.004, en Cuzco, los presidentes de Sudamérica asumieron el compromiso de “desarrollar un espacio sudamericano integrado en lo político, social, económico, ambiental y de infraestructura” y afirmaron que “la integración sudamericana es y debe ser una integración de los pueblos”. En la Declaración de Ayacucho destacaron que los principios de libertad, igualdad, solidaridad, justicia social, tolerancia, respeto al medio ambiente son los pilares fundamentales para que esta Comunidad logre un desarrollo sostenible económico y social “que tome en cuenta las urgentes necesidades de los más pobres, así como los especiales requerimientos de las economías pequeñas y vulnerables de América del Sur.”

     En Septiembre del 2.005, durante la Primera Reunión de Jefes de Estado de la Comunidad Sudamericana de Naciones realizada en Brasil, se aprobó una Agenda Prioritaria que incluye, entre otros, los temas del diálogo político, las asimetrías, la integración física, el medio ambiente, la integración energética, los mecanismos financieros, la convergencia económico comercial y la promoción de la integración social y la justicia social.

     En diciembre de ese mismo año, en una Reunión Extraordinaria realizada en Montevideo, se conformó la Comisión Estratégica de Reflexión sobre el Proceso de Integración Sudamericano para que elabore “propuestas destinadas a impulsar el proceso de integración sudamericano, en todos sus aspectos (político, económico, comercial social, cultural, energía e infraestructura, entre otros).”

     Ahora en la II Cumbre de Jefes de Estado debemos profundizar este proceso de integración desde arriba y desde abajo. Con nuestros pueblos, con nuestros movimientos sociales, con nuestros empresarios productivos, con nuestros ministros, técnicos y representantes. Por eso, en la próxima Cumbre de Presidentes a realizarse en diciembre en Bolivia estamos también impulsando una Cumbre Social para dialogar y construir de manera mancomunada una verdadera integración con participación social de nuestros pueblos. Después de años de haber sido víctimas de las políticas del mal llamado “desarrollo” hoy nuestros pueblos deben ser los actores de las soluciones a los graves problemas de salud, educación, empleo, distribución inequitativa de los recursos, discriminación, migración, ejercicio de la democracia, preservación del medio ambiente y respeto a la diversidad cultural.

     Estoy convencido que en nuestra próxima cita en Bolivia hay que pasar de las declaraciones a los hechos. Creo que debemos avanzar hacia un tratado que haga de la Comunidad Sudamericana de Naciones un verdadero bloque sudamericano a nivel político, económico, social y cultural. Estoy seguro que nuestros pueblos están más próximos que nuestras diplomacias. Creo, con todo respeto, que nosotros los presidentes debemos dar un sacudón a nuestras Cancillerías para que se desempolven de la rutina y enfrentemos este gran desafío.

     Soy consciente de que las naciones en Sudamérica tienen diferentes procesos y ritmos. Por eso propongo un proceso de integración de diferentes velocidades. Que nos tracemos una hoja de ruta ambiciosa pero flexible. Que permita a todos ser parte, posibilitando que cada país vaya asumiendo los compromisos que puede asumir y permitiendo que aquellos que desean acelerar el paso lo hagan hacia la conformación de un verdadero bloque político, económico, social y cultural. Así se han desarrollado otros procesos de integración en el mundo y el camino más adecuado es avanzar en la adopción de instrumentos de supranacionalidad respetando los tiempos y la soberanía de cada país.

     Nuestra integración es y debe ser una integración de y para los pueblos. El comercio, la integración energética, la infraestructura, y el financiamiento deben estar en función de resolver los más grandes problemas de la pobreza y la destrucción de la naturaleza en nuestra región. No podemos reducir la Comunidad Sudamericana a una asociación para hacer proyectos de autopistas o créditos que acaban favoreciendo esencialmente a los sectores vinculados al mercado mundial. Nuestra meta debe ser forjar una verdadera integración para “vivir bien”. Decimos “vivir bien” porque no aspiramos a vivir mejor que los otros. Nosotros no creemos en la línea del progreso y el desarrollo ilimitado a costa del otro y la naturaleza. Tenemos que complementarnos y no competir. Debemos compartir y no aprovecharnos del vecino. “Vivir bien” es pensar no sólo en términos de ingreso per-cápita sino de identidad cultural, de comunidad, de armonía entre nosotros y con nuestra madre tierra.

     Para avanzar por este camino propongo:

A nivel social y cultural

1) Liberemos Sudamérica del analfabetismo, la desnutrición, el paludismo y otros flagelos de la extrema pobreza. Establezcamos metas claras y un mecanismo de seguimiento, apoyo y cumplimiento de estos objetivos que son el piso mínimo para empezar a construir una integración al servicio del ser humano.

2) Construyamos un sistema público y social sudamericano para garantizar el acceso de toda la población a los servicios de educación, salud y agua potable. Uniendo nuestros recursos, capacidades y experiencias estaremos en mejores condiciones de garantizar estos derechos humanos fundamentales.

3) Más empleo en Sudamérica y menos migración. Lo más valioso que tenemos es nuestra gente y la estamos perdiendo por falta de empleo en nuestros países. La flexibilización laboral y el achicamiento del estado no han traído más empleo como prometieron hace dos décadas. Los gobiernos tenemos que intervenir coordinadamente con políticas públicas para generar empleos sostenibles y productivos.

4) Mecanismos para disminuir la desigualdad y la inequidad social. Respetando la soberanía de todos los países tenemos que comprometernos a adoptar medidas y proyectos que reduzcan la brecha entre ricos y pobres. La riqueza tiene y debe ser distribuida de manera más equitativa en la región. Para ello debemos aplicar diversos mecanismos de tipo fiscal, regulatorio y redistributivo.

5) Lucha continental contra la corrupción y las mafias. Uno de los más grandes males que enfrentan nuestras sociedades es la corrupción y el establecimiento de mafias que van perforando el Estado y destruyendo el tejido social de nuestras comunidades. Creemos un mecanismo de transparencia a nivel sudamericano y una Comisión de lucha contra la corrupción y la impunidad que, sin vulnerar la soberanía jurisdiccional de las naciones, haga un seguimiento a casos graves de corrupción y enriquecimiento ilícito.

6) Coordinación sudamericana con participación social para derrotar al narcotráfico. Desarrollemos un sistema sudamericano con participación de nuestros Estados y nuestras sociedades civiles para apoyarnos, articular y desterrar al narcotráfico de nuestra región. La única forma de vencer a este cáncer es con la participación de nuestros pueblos y con la adopción de medidas transparentes y coordinadas entre nuestros países para enfrentar la distribución de drogas, el lavado de dinero, el tráfico de precursores, la fabricación y la producción de cultivos que se desvían para estos fines. Este sistema debe certificar el avance en nuestra lucha con narcotráfico superando los exámenes y “recomendaciones” de quienes han fracasado hasta ahora en la lucha contra las drogas.

7) Defensa e impulso a la diversidad cultural. La más grande riqueza de la humanidad es su diversidad cultural. La uniformización y mercantilización con fines de lucro o de dominación es un atentado a la humanidad. A nivel de la educación, la comunicación, la administración de justicia, el ejercicio de la democracia, el ordenamiento territorial y la gestión de los recursos naturales debemos preservar y promocionar esa diversidad cultural de nuestros pueblos indígenas, mestizos y todas las poblaciones que migraron a nuestro continente. Así mismo debemos respetar y promover la diversidad económica que comprende formas de propiedad privada, pública y social-colectiva.

8) Despenalización de la hoja de coca y su industrialización en Sudamérica. Así como el combate al alcoholismo no nos puede llevar a penalizar la cebada, ni la lucha contra los estupefacientes nos debe conducir a destruir el Amazonas en busca de plantas psicotrópicas, tenemos que acabar con la persecución a la hoja de coca que es un componente esencial de la cultura de los pueblos indígenas andinos, y promover su industrialización con fines benéficos.

9) Avancemos hacia una ciudadanía sudamericana. Aceleremos las medidas que facilitan la migración entre nuestros países, garantizando la plena vigencia de los derechos humanos y laborales y enfrentando a los traficantes de todo tipo, hasta lograr el establecimiento de una ciudadanía sudamericana.

A nivel económico

10) Complementariedad y no competencia desleal entre nuestras economías. Lejos de seguir por el camino de la privatización debemos apoyarnos y complementarnos para desarrollar y potenciar nuestras empresas estatales. Juntos podemos forjar una aerolínea estatal sudamericana, un servicio público de telecomunicaciones, una red estatal de electricidad, una industria sudamericana de medicamentos genéricos, un complejo minero-metalúrgico, en síntesis: un aparato productivo que sea capaz de satisfacer las necesidades fundamentales de nuestra población y fortalecer nuestra posición en la economía mundial.

11) Comercio justo al servicio de los pueblos de Sudamérica. Al interior de la Comunidad Sudamericana debe primar el comercio justo en beneficio de todos los sectores y en particular de las pequeñas empresas, las comunidades, los artesanos, las organizaciones económicas campesinas y las asociaciones de productores. Tenemos que ir hacia una convergencia de la CAN y el MERCOSUR bajo nuevos principios de solidaridad y complementariedad que superen los preceptos de liberalismo comercial que han beneficiado fundamentalmente a las transnacionales y a algunos sectores exportadores.

12) Medidas efectivas para superar las asimetrías entre países. En Sudamérica tenemos en un extremo países con un Producto Interno Bruto por habitante de 4.000 a 7.000 dólares por año y en el otro extremo países que apenas alcanzan los 1.000 dólares por habitante. Para encarar este grave problema tenemos que cumplir efectivamente todas las disposiciones ya aprobadas en la CAN y el MERCOSUR a favor de los países de menor desarrollo y, asumir un conjunto de nuevas medidas que promuevan procesos de industrialización en estos países, incentiven la exportación con valor agregado y mejoren los términos de intercambio y precios a favor de las economías más pequeñas.

13) Un Banco del Sur para el cambio. Si en la Comunidad Sudamericana creamos un Banco de Desarrollo en base al 10% de las reservas internacionales de los países de Sudamérica, estaríamos partiendo de un fondo de 16.000 millones de dólares que nos permitiría efectivamente atender proyectos de desarrollo productivo e integración bajo criterios de recuperación financiera y con contenido social. Así mismo este Banco del Sur se podría fortalecer con un mecanismo de garantía basado en el valor actualizado de las materias primas que tenemos en nuestros países. Nuestro “Banco del Sur” tiene que superar los problemas de otros Bancos de “fomento” que cobran tasas de intereses comerciales, que financian proyectos esencialmente “rentables”, que condicionan el acceso a los créditos a una serie de indicadores macroeconómicos o a la contratación de determinadas empresas proveedoras y ejecutoras.

14) Un fondo de compensación para la deuda social y las asimetrías. Debemos asumir mecanismos innovadores de financiamiento como la creación de impuestos sobre los pasajes de avión, las ventas de tabaco, el comercio de armas, las transacciones financieras de las grandes transnacionales que operan en Sudamérica para crear un fondo de compensación que nos permita resolver los graves problemas de la región.

15) Integración Física para nuestros pueblos y no sólo para exportar. Tenemos que desarrollar la infraestructura vial, las hidrovías, y corredores, no solo ni tanto, para exportar más al mundo, sino sobre todo para comunicarnos entre los pueblos de Sudamérica respetando el medioambiente y reduciendo las asimetrías. En este marco debemos revisar la Iniciativa de Integración Regional Sudamericana (IIRSA), para tomar en cuenta las preocupaciones de la gente que quiere ver carreteras en el marco de polos de desarrollo y no autopistas por las que pasan contenedores para la exportación en medio de corredores de miseria y un incremento del endeudamiento externo.

16) Integración Energética entre consumidores y productores de la región. Conformemos una Comisión Energética de Sudamérica para:
• garantizar el abastecimiento a cada uno de los países privilegiando el consumo de los recursos existentes en la región,
• asegurar, a través del financiamiento común, el desarrollo de las infraestructuras necesarias para que los recursos energéticos de los países productores lleguen a toda Sudamérica.
• definir precios justos que combinen los parámetros de precios internacionales con criterios solidarios hacia la región de Sudamérica y de redistribución a favor de las economías menos desarrolladas.
• certificar nuestras reservas y dejar de depender de las manipulaciones de las transnacionales.
• fortalecer la integración y complementariedad entre nuestras empresas estatales de gas e hidrocarburos.

A nivel del medio ambiente y la naturaleza

17) Políticas públicas con participación social para preservar el medio ambiente. Somos una de las regiones más privilegiadas en el mundo a nivel del medio ambiente, el agua y la biodiversidad. Esto nos obliga a ser extremadamente responsables con estos recursos naturales que no pueden ser tratados como una mercancía más olvidándonos que de ella depende la vida y la propia existencia del planeta. Estamos en la obligación de concebir un manejo alternativo y sostenible de los recursos naturales recuperando las prácticas armónicas de convivencia con la naturaleza de nuestros pueblos indígenas y garantizando la participación social de las comunidades.

18) Junta Sudamericana del Medioambiente para elaborar normas estrictas e imponer sanciones a las grandes empresas que no respetan dichas reglas. Los intereses políticos, locales y coyunturales no pueden anteponerse a la necesidad de garantizar el respeto a la naturaleza, por eso propongo la creación de una instancia supranacional que tenga la capacidad de dictar y hacer cumplir la normativa ambiental.

19) Convención Sudamericana por el derecho humano y el acceso de todos los seres vivientes al Agua. Como región favorecida con un 27 % del agua dulce en el mundo tenemos que discutir y aprobar una Convención Sudamericana del Agua que garantice el acceso de todo ser viviente a este recurso vital. Debemos preservar al agua, en sus diferentes usos, de los procesos de privatización y de la lógica mercantil que imponen los acuerdos comerciales. Estoy convencido que este tratado sudamericano del Agua será un paso decisivo hacia una Convención Mundial del Agua.

20) Protección de nuestra biodiversidad. No podemos permitir el patentamiento de las plantas, animales y la materia viva. En la Comunidad Sudamericana tenemos que aplicar un sistema de protección que por un lado evite la piratería de nuestra biodiversidad y por otro lado garantice el dominio de nuestros países sobre estos recursos genéticos y los conocimientos colectivos tradicionales.

A nivel político institucional

21) Profundicemos nuestras democracias con mayor participación social. Sólo una mayor apertura, transparencia y participación de nuestros pueblos en la toma de decisiones puede garantizar que nuestra Comunidad Sudamericana de Naciones avance y progrese por el buen camino.

22) Fortalezcamos nuestra soberanía y nuestra voz común. La Comunidad Sudamericana de Naciones puede ser una gran palanca para defender y afirmar nuestra soberanía en un mundo globalizado y unipolar. Individualmente como países aislados algunos pueden ser más fácilmente susceptibles de presiones y condicionamientos externos. Juntos tenemos más posibilidades de desarrollar nuestras propias opciones en diferentes escenarios internacionales.

23) Una Comisión de Convergencia Permanente para elaborar el tratado de la CSN y garantizar la implementación de los acuerdos. Necesitamos una institucionalidad ágil, transparente, no burocrática, con participación social y que tome en cuenta las asimetrías existentes. Para avanzar efectivamente debemos crear una Comisión de Convergencia Permanente compuesta por representantes de los 12 países para que, hasta la III Cumbre de Jefes de Estado, elaboren el proyecto de tratado de la Comunidad Sudamericana de Naciones tomando en cuenta las particularidades y ritmos de las distintas naciones. Así mismo, esta Comisión de Convergencia Permanente, a través de grupos y comisiones, debería coordinar y trabajar conjuntamente con la CAN, el MERCOSUR, la ALADI, OTCA y diferentes iniciativas subregionales para evitar duplicar esfuerzos, y garantizar la aplicación de los compromisos que asumamos.

     Esperando que esta carta fortalezca la reflexión y la construcción de propuestas para una efectiva y positiva II Cumbre de Jefes de Estado de la Comunidad Sudamericana de Naciones, me despido reiterándoles mi invitación para nuestra cita el 8 y 9 de Diciembre en Cochabamba, Bolivia.

     Atentamente.

     Evo Morales Ayma
     Presidente de la República de Bolivia

 

 

 

¿Guerra civil en Irak?

     El 22 de octubre apareció una noticia en el New York Times. Según informaciones en poder de este periódico norteamericano, Estados Unidos está elaborando un borrador sobre los deberes que tiene que cumplir el gobierno de Irak (entre ellos el desarme de las milicias sectarias). El gobierno norteamericano está empezando a insinuar también que si el gobierno iraquí no logra alcanzar esos objetivos, las fuerzas estadounidenses podrían retirarse de Irak. Por su parte, el día 26 del mismo mes, el diario británico The Guardian informó que el gobierno de Blair iba a presionar a Bagdad para que el gobierno iraquí asumiera el mando de las dos provincias bajo control británico.

     El discurso que las fuerzas invasoras nos quieren transmitir filtrando estas informaciones a los medios de comunicación vendría a ser del siguiente tenor: “Nosotros hemos hecho todo lo que hemos podido. Pero aquí se están matando unos a otros cada vez con mayor furia (y causándonos también cada vez más bajas a nosotros). O el nuevo gobierno iraquí consigue controlar rápidamente la situación, o nosotros empezaremos a pensar en retirarnos. No podemos permanecer aquí de forma indefinida, y menos en estas circunstancias”.

     Esa situación de enfrentamiento armado entre grupos religiosos y étnicos (sobre todo entre chiítas y suníes), se presenta como si fuera resultado de una enemistad larvada que ha estallado tras el derrocamiento de Saddam. El vacío de poder resultante habría hecho aflorar esta tensión a la superficie, como en el caso, por ejemplo, de Yugoslavia tras la muerte de Tito.

     Y, sin embargo, nada parece estar más lejos de la realidad que esta imagen de la situación. Suníes y chiíes no son enemigos. En la historia de Irak nunca ha habido una guerra civil. Ni los chiítas ni los sunitas plantearon nunca la necesidad de un enfrentamiento entre las dos comunidades. En realidad, fueron las fuerzas ocupantes quienes hablaron en primer lugar del peligro de una “guerra civil” en Irak.

     Robert Fisk, el periodista británico más riguroso y mejor informado sobre el tema de la guerra de Irak, se hace, a su vez, una serie de preguntas que oscurecen aún más el panorama. “¿Quién quiere en realidad la guerra civil en Irak? ¿Quién estuvo tras los atentados contra los santuarios chiíes? ¿Por qué iban a querer los suníes enfrentarse a los chiíes, al mismo tiempo que a las fuerzas ocupantes? ¿Quién está detrás de los escuadrones de la muerte?” Se trata, desde luego, de una batería impresionante de cuestiones que no tienen una respuesta clara y que arrojan muchas sombras sobre el pretendidamente claro panorama.

     La tesis de Fisk es que alguien quiere provocar una guerra civil en Irak. Y que esa situación de enfrentamiento generalizado, o la amenaza de que suceda de forma inminente, crearían tal situación de pánico, que los iraquíes aceptarían cualquier plan que el gobierno norteamericano propusiera para Mesopotamia. Los Estados Unidos serían, pues, los principales beneficiarios de ese enfrentamiento fratricida entre iraquíes.

     No se sabe si los estadounidenses son quienes están realmente provocando los enfrentamientos. Pero corre una historia por Irak, con diferentes versiones y que se ha convertido en una especie de leyenda urbana: “Un hombre iraquí joven cuenta que fue entrenado por los estadounidenses como policía en Bagdad. Cuando acabó el entrenamiento, le dieron un teléfono móvil y le dijeron que condujera hasta una zona llena de gente cerca de una mezquita y les telefoneara. El esperó en el automóvil pero no tenía cobertura dentro. Así que salió del coche y fue hasta donde captó una señal mejor. Llamó y... su automóvil saltó por los aires."

[J-A. E.]

 

 

La Rusia salvaje

     El vergonzoso asesinato de la periodista Anna Politkóvskaya en Moscú no hace sino recordar la profundidad de la crisis en la que continúa instalada Rusia. El país no ha resuelto ninguna de las tres cuestiones fundamentales que la reforma política se planteó hace 20 años; la estrategia de desarrollo, el establecimiento de un sistema político homologable ("democrático"), y su lugar y papel en el mundo. Contemplando esos 20 años de crisis y antimodernización, aun no podemos ni siquiera responder a la pregunta de si lo peor ha pasado ya, o está por venir.

      Gracias a los favorables precios del petróleo, parece que las cosas no vayan tan mal. Rusia registra un crecimiento superior al 6% anual desde 1999, pero los parámetros esenciales son inequívocos; dos terceras partes de los rusos viven en la pobreza o al borde de ella, la esperanza media de vida para los hombres es de 59 años, y el país pierde anualmente unos 700.000 habitantes.

      Con Putin, la sociedad rusa ha recibido la posibilidad de descansar del enorme estrés que sufrió en los noventa, cuando todo (ahorros, precios, valores y fronteras) se desmoronó. La popularidad de Putin tiene que ver con la posibilidad de reposo que ha ofrecido su frágil y engañosa estabilización, pero los problemas no se han resuelto. La riqueza no se reparte, no hay política social y la inversión económica y en infraestructuras básicas aun está un 30% por debajo del nivel de 1990.

     Las enormes cantidades de armas nucleares, químicas y biológicas, submarinos e instalaciones peligrosas heredadas de la URSS, mantienen los riesgos de grandes accidentes tecnológicos a un nivel no inferior al de la guerra fría. Habiendo abandonado el sistema de partido único, Rusia mantiene el sistema de "samovlastie", fundamentalmente hostil al pluralismo. A diferencia de otros países ex soviéticos de su entorno, como Bielorrusia, Ucrania o Mongolia, Rusia aun desconoce la rotación en el poder (cuando la oposición vence) como resultado de unas elecciones. Sus instituciones son débiles, el poder ejecutivo nombra a sus sucesores y la población ratifica ese nombramiento. Lo peor es que, en este fracaso ruso, Occidente tiene grandes responsabilidades.

     En los últimos 20 años, Occidente ha hecho todo lo posible por aprovecharse de la debilidad de Rusia. Oficialmente la guerra fría se acabó, pero en realidad, todas sus relaciones siguen ahí: aunque se disimule, Rusia sigue siendo el principal adversario estratégico de Estados Unidos.

     Tras la fachada de la distensión, Estados Unidos se ha comportado de la forma más irresponsable, haciendo todo lo posible por desestabilizar ese país, ocupando, militar y geopolíticamente, todos los espacios que la debilidad rusa ha ido dejando; desde los Balcanes, hasta el Báltico, pasando por Transcaucasia y Asia Central. Hasta Ucrania es hoy definida como parte de la "zona de seguridad" americana. El actual cerco militar de Rusia, es más estrecho que en la época soviética. La mitad de las catorce repúblicas ex soviéticas mantienen hoy presencia militar de Estados Unidos o de la OTAN, con aviadores de Albacete patrullando la frontera rusa en Lituania. El marco de acuerdos estratégicos en materia de no proliferación y desarme se ha destruido.

     El resultado es una Rusia tanto o más antioccidental que la soviética, fuertemente nacionalista y xenófoba, autoritaria en el orden interno, profundamente convencida de que el mundo sólo respeta a los matones y dispuesta a ejercer como tal, en la medida de sus limitadas posibilidades.
Una política europea preocupada por la paz y la europeización de Rusia, debería contribuir al sosiego de Moscú, no a su cerco geopolítico. Debería contribuir a la desmilitarización, no a la remilitarización. La única terapia contra esta Rusia salvaje es desmarcarse del irresponsable hostigamiento de los últimos veinte años que agrava el salvajismo. Optar por el principio hipocrático de no agravar la afección del enfermo. No estoy seguro de que las instituciones europeas extraigan esta lección del vil asesinato de una periodista valiente y honesta en Moscú.

[Rafael Poch de Feliu,
publicado originalmente en La Vanguardia
y posteriormente en La Insignia]

De desórdenes públicos, supuestas guerrillas urbanas y otras cosas

     En la ciudad de Barcelona, al igual que en otras poblaciones, tiene lugar una viva discusión acerca de lo que en el lenguaje al uso se está llamando: inseguridad, incivismo, alarma social... incluso se habla del surgimiento de ‘guerrillas urbanas’. Una persona que no conociera la situación de la ciudad e hiciera caso de la imagen que crea una buena parte de los medios de comunicación, pensaría que la ciudad -las ciudades- está dominada por grupos de incontrolados subversivos que ejercen gran violencia de forma organizada sobre las instituciones y sobre el conjunto de la ciudadanía.

     Esta imagen sobredimensiona determinados hechos: la rotura de un escaparate, el lanzamiento de pinturas..., al tiempo que esconde otras circunstancias tremendas en las que vive la gente. Se exaltan y criminalizan determinadas manifestaciones de violencia, mientras que se toleran otras violencias terribles que se ejercen sobre la población: la dificultad de poder vivir dignamente, el mobbing inmobiliario, la precariedad laboral, la explotación de distinto tipo... la miseria.

     La sobredimensión de unas violencias supone que éstas pasan a ocupar el centro de la percepción pública, mientras que el silenciamiento de las otras, supone que se las intenta situar en los arrabales de la percepción pública. Esta manipulación de lo que ocurre y de lo que le ocurre a las personas, conduce a generar una hipersensibilidad acerca de determinados hechos, al tiempo que promociona el desinterés y la baja sensibilidad acerca de otros hechos. Y en esto estamos. Llama la atención y hay rasgadura mediática de las vestiduras ante las pinturas lanzadas contra las fachadas o la rotura de mobiliario urbano; pero no se responde de igual forma, ni con tanto ardor publicitario, ante los abusos cometidos sobre las personas y los colectivos más vulnerables, las violencias ejercidas sobre los inquilinos a los que interesa echar de sus casas por motivos económicos o la desatención que experimentan muchas personas en la materialización de sus derechos.

     Ante este situación, conviene recordar lo que dice Italo Mereu, en Historia de la intolerancia en Europa (Paidós, Barcelona, 2003, pág. 344). Comenta que la insistencia sobre la gravedad del problema del orden público no es más que el estribillo, repetido desde los tiempos de Sixto V (fue papa entre 1585 y 1590) hasta hoy, para justificar disposiciones atroces que no resuelven nada y que sólo sirven para amedrentar y someter cada vez más a la mayoría ‘silenciosa’. Tal vez, la aportación de un historiador sirva, no para aprender del pasado, sino para entender que las estrategias que el poder utiliza en la actualidad no son tan diferentes de las seguidas en el pasado.

[A. M.]

 

 

 

 

La biblioteca de Babel

 

Dubravka Ugresic
El ministerio del dolor
Anagrama, Barcelona, 2006, 301 págs.

     La autora ha elegido explicar su experiencia de lo ocurrido en la ex-Yugoslavia mediante la narración de la vida de personas que quedaron dañadas por lo que allí ocurrió. Dañadas en su dignidad, en su identidad, en su capacidad de relación, en su confianza en el futuro. Mezcla el estilo directo, descarnado, con la evocación indirecta de hechos y sentimientos. Incluso, en ocasiones, realiza pequeños ensayos sobre distintos temas, por ejemplo, sobre la condición del inmigrante.

     La utilización de diferentes registros y distintos puntos de vista, hace de esta novela una lectura interesante, en ocasiones sorprendente, que plantea interrogantes no sólo acerca de la tragedia balcánica, sino también sobre la condición contemporánea de todos nosotros. El título del libro: El ministerio del dolor contiene una ironía que la lectora o el lector podrá descubrir.

[A.M.]

 

X. Montagut y E. Vivas (coords.)
¿A dónde va el comercio justo? Modelos y experiencias
Icaria, Barcelona, 2006.

    Contra el mito neoliberal tradicional, la percepción de que el comercio Norte-Sur, pero también dentro del Norte y del Sur, está preñado de prácticas opacas, injustas e insostenibles, se ha instalado con peso entre diversas asociaciones y movimientos sociales. Esas prácticas afectan nuestras formas de vida y de consumo cotidianas y tienen una importante repercusión en nuestra manera de hacer política.

     La certificación de productos, la venta en grandes superficies o la responsabilidad social corporativa son algunos de los temas que han ocupado a las iniciativas críticas con el actual estado de cosas y partidarias de un modelo alternativo de comercio justo. El problema es que la propia globalización neoliberal se las ha ingeniado para incorporar muchas de estas cuestiones, al menos de forma parcial y superficial, a su lógica mercantilizadora y excluyente.

     ¿Qué es, por lo tanto, el comercio justo? ¿Cuáles son las diferentes almas que conviven dentro de las redes y movimientos que lo impulsan? X. Montagut y E. Vivas, miembros de la Xarxa de Consum Solidari, presentan de manera pedagógica las pistas básicas para abordar el tema.

     Entre otras cuestiones, el libro analiza la situación del comercio justo en el conjunto del Estado y presenta un mapa de los actores sociales involucrados en su defensa, así como de sus principales demandas. En segundo lugar, se presentan algunas líneas que permitirían avanzar hacia una transformación equitativa de los intercambios económicos y se aborda uno de los debates más sensibles que tiene lugar dentro de los movimientos: la certificación de los productos de comercio justo. En tercer término, se comentan cuatro experiencias concretas en el ámbito español, francés, mexicano y ecuatoriano: las de Espanica, Andines, UNORCA y la Corporación Talleres del Gran Valle. Finalmente, el libro se cierra con los retos y perspectivas de futuro que afronta el movimiento del comercio justo. Las cuestiones que allí se suscitan van desde la oposición a la liberalización del comercio y a las políticas de la Organización Mundial del Comercio a la apuesta por modos cooperativos y sostenibles de consumir y producir y a la defensa de la soberanía alimentaria y del fortalecimiento del mundo rural. De su lectura, en todo caso, resulta claro que lo que está en juego es algo más que una manera más justa de comerciar. Lo que se discute es una auténtica alternativa de civilización.

[G.P.]

 

Franz J. Broswimmer
Revista sinpermiso. República y socialismo también para el siglo XXI
Editorial Laetoli, Pamplona, 2005; trad. cast. F. Páez de la Cadena.

     La revista que ya hace algún tiempo comenzó a distribuirse en formato electrónico, está ahora disponible en papel. El formato impreso de esta revista será semestral. En su número 1 se puede encontrar,

además de la carta de presentación de la redacción, artículos, entrevistas, aportaciones y comentarios de libros y cine. Bienvenida sea esta iniciativa.

[A.M.]

 

 

Foro de webs

1. Millón de Europeos contra la energía nuclear
     www.million-against-nuclear.net

     Campaña de sensibilización y recogida de firmas organizada por Atomstopp [www.atomstopp.at], Friends of the Earth Europe [www.foeeurope.org], Global 2000 [www.global2000.at], Sortir du Nucléare [www.sortirdunucleaire.org], WISE [www10.antenna.nl/wise] y Women for Peace, con el apoyo de más de 500 ONGs.

     En la Web citada puedes adherirte a esta campaña cuya finalidad es urgir a la Comisión y Parlamento de Europa y a todos los estados miembros de la UE a que paren o impidan la construcción de nuevas centrales e instalaciones nucleares en la UE, emprendan un plan para abandonar la energía nuclear, inviertan de forma masiva en ahorro de energía y en desarrollo de las energías renovables y pongan fin al Tratado EURATOM firmemente decantado hacia la financiación pública de la energía nuclear en Europa. Las firmas recogidas hasta el pasado verano rondan la cifra de 500.000.

2. La Unidad Cívica por la República
     www.nodo50.org/unidadcivicaporlarepublica

     Continúa la labor de recuperación de la memoria histórica y de impulso democratizador a cargo de esta plataforma ciudadana, constituida por aquellos ciudadanos que reconocen en la República la forma de estado más democrático. En la Web hallarás abundante información republicana, anuncios sobre próximas convocatorias de la plataforma y la forma de adherirte a ella.

 

 

 

PÁGINAS-AMIGAS
Nómadas
Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas

www.ucm.es/info/nomadas
El Viejo Topo
http://www.elviejotopo.com/

 

 

 

Revista mientras tanto

Contenido del número 98
Notas editoriales
- El clima de crispación y enfrentamiento civil provocado por el PP dentro de la ofensiva reaccionaria internacional
- Comentarios a la ley de igualdad
Dossier sobre el petróleo
- Los riesgos y el potencial político de la transición a la era post-petróleo, por Quim Sempere
- Del pico del petróleo a las visiones de una sociedad post-fosilista, por Ernest García
- Protocolo de Kioto y emisiones de gases invernadero en España, por Jordi Roca
- De los combustibles fósiles y nucleares a los sistemas energéticos limpios y eficientes del siglo XXI, por Josep Puig i Boix
- El hombre del hidrocarburo y el ocaso de la era del petróleo, por Mariano Marzo
- Economía política del petróleo y militarismo, por Eduardo Giordano
- La OPEP y la conquista económica de Irak, por Greg Palast
El extremista discreto.
Cita.

 

Contenido del número 99
Notas editoriales
- Los dilemas del gobierno AR
- La complicidad europea JLG
- Joaquim Jordà, rojo, traductor y cineasta, JT
Artículos
- Poder económico & ¿Poder judicial?, por Carlos Jiménez Villarejo
- El tirocinio de Ho Chi Minh entre los yanquis, por Domenico Losurdo
- Contra la tolerancia y la intolerancia, por Juan-Ramón Capella
- Consumo responsable: una reflexión crítica, por Albert Recio
- ¿Un movimiento de consumo responsable? Balance crítico del Foro Internacional del Turismo responsable y del comercio justo, por Ernest Cañada
- Sindicalismo y representación de intereses por Miguel Angel García Calavia
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Reseña
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Documento
-Declaración final del Tribunal Permanente de los Pueblos sobre las Transnacionales Europeas
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