mientrastanto.e Num. 56 del 03-2008

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Juana la Loca e IU
Por José Manuel Barreal San Martín

¿Por qué voy a votar?
Cada vez que hay elecciones a buena parte de la gente de izquierdas, sobre todo a la más activa en los movimientos sociales, se le plantean las mismas dudas sobre la oportunidad de votar o no. Y en caso afirmativo, ¿a quién?...

Es perden les batalles que no es donen
Por Rafael Pla López

El “falso autónomo” ya es legal
Por
Jessica Bolancel Ferrer

Comunicado de JpD sobre la propuesta de reforma de la ley penal del menor
Jueces para la democracia

Curso de economía recreativa
Los neoliberales y las nacionalizaciones, por Lord Blair de Cambridge

La Biblioteca de Babel
· Rafael Chirles, Crematorio

· Victor J. Seidler, Masculinidades. Culturas globales y vidas íntimas. Trad. de Josep Sarret Grau del original Young men and Masculinities

· D.Held & A.Kaya, Global inequality
 

Páginas amigas
· Centre de Treball i Documentació (CTD)
· Nómadas. Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas
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El Viejo Topo
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La Insignia
· Sin permiso


Revista mientras tanto
· Contenido del nº 103
· Avance del nº doble 104-105

 


Número 56
Marzo de 2008

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Juana la Loca e IU

por José Manuel Barreal San Martín

Al hilo del artículo de Juan Ramón Capella “IU, en Invierno”, publicado en el último mientrastanto.e,  están entrando en el debate algunas personas en tono discrepante.

Tanto el artículo mencionado como los discrepantes me animaron a escribir el presente trabajo. El título resultará algo extraño. Pero, si se sigue leyendo, veremos que no lo es tanto por las similitudes que intentaré exponer.

Es sabido que Juana I de Castilla, más conocida por Juana la Loca, estuvo muchos años velando el cadáver de su esposo Felipe el Hermoso, del que “bastó con que se miraran a los ojos para que aflorase una pasión irrefrenable”. Necesitaba que los monjes abrieran el ataúd  para acariciar a su marido. Le aterraba pensar que podrían llevar el cadáver de Felipe a Flandes, y necesitaba constatar a diario que el cuerpo seguía estando allí. 

También IU arrastra un cadáver: el PCE. Al igual que a Juana I de Castilla y su marido, les bastó mirarse a los ojos para que se encendiera la pasión amorosa. Una pasión que al día de hoy se traduce en desacuerdos, desavenencias y si no se remedia, la desaparición de una necesaria fuerza de la izquierda: Izquierda Unida. 

IU, surgió al hilo de las manifestaciones anti-OTAN y bajo los auspicios del partido comunista de España. Un partido que, desde mi punto de vista, nunca dejó de tutelar a IU, aunque de cara al exterior se intentase mostrar lo contrario. Ahora, ya con más claridad, se apuesta por “resucitar” al PCE y darle, dicen sus “albaceas”, el papel de faro que guiará a IU en el devenir de la lucha por un mundo mejor. Aquí radica, a mi entender, el error: pensar que el PCE, que no el comunismo, puede al día de hoy retomar la “representación” de los colectivos disconformes con la situación social actual. Entienden, algunas personas en IU, que el cadáver del PCE  es a la izquierda lo que Felipe el Hermoso (ya cadáver) era a su esposa Juana. Muestran la heroica historia del  PCE como moneda irrefutable de que es irrebatible su necesaria presencia. Y no. 

Y ¿qué ocurre en IU? Antes de responder quiero mostrar mi respeto a las personas que conforman tanto IU, como el PCE. No seré yo quien cuestione sus acuerdos o desacuerdos. Pero sí entiendo que puedo y debo opinar sobre una  cuestión que está desangrando a una parte importante de la izquierda para revertir en no se sabe qué mar ideológico. Las respuestas que se puedan dar a la situación de IU están recogidas en opiniones, que entiendo  más autorizadas que la mía. A ellas me remito. 

IU está en una situación de crisis grave, difícilmente ocultable, […] especialmente en una situación de crisis interna que viene marcada por la desnaturalización que sufre desde hace años el proyecto de IU…” [Pedro Montes, miembro CPF de IU y de Plataforma de Izquierdas: Rebelión, 7 de mayo de 2004] 

La idea fundamental es reconstruir sobre nuevas bases el proyecto de IU eliminando lo que no funciona y aportando lo que funciona y las nuevas experiencias de la sociedad. Todo ello se ha de basar sobre una reflexión sobre la situación de IU y la izquierda transformadora en el mundo, sobre un análisis riguroso del nuevo ciclo que ha comenzado, sobre una discusión a fondo de lo que pasa en IU y a partir de líneas de trabajo.” [Manuel Monereo: Rebelión, 7 de mayo de 2004] 

Hay que construir un bloque plural dentro de IU, trabajar conjuntamente con los movimientos sociales, fundamentalmente con el movimiento de movimientos y con el movimiento obrero. IU se debe de apoyar en la juventud…” [Jaime Pastor, miembro de Espacio Alternativo: El Viejo Topo, publicado en Rebelión, 10 de mayo de 2007] 

“[…] Nacía un proyecto político al calor de las movilizaciones anti-OTAN, con el Partido Comunista de España como principal fuerza, inmensamente mayoritario en militancia y recursos. Renunciaba así a ejercer su presencia en primera línea, algo que como el tiempo ha demostrado constituyó un error que todavía estamos pagando los comunistas en este país…” [José Manuel Aláez Fernández fue militante de Izquierda Unida y del Partido Comunista de España hasta el año 2001: Kaosenlared.net, 17-9-2007] 

En mi opinión lo que es un error es pensar que “los comunistas de este país” están pagando el error. Es tanto como decir que fuera del PCE, no hay comunistas. 

Acerquémonos a otros autores que, tal vez, puedan ayudarnos a clarificar por dónde puede ir el futuro de IU. 

Hoy creo que no ha salido de la UVI (se refiere el autor a IU), que su estado se ha agravado. Ha vivido una etapa de conmoción […] auspiciada tanto por la mayoría de su dirección como por su minoría, y también desde cargos del PCE. Nadie ha sabido encontrar una política unificadora ni los modos de un debate satisfactorio, o sea, fecundo. Hay problemas que no se arreglan formando mayorías y minorías. Que exigen otras lógicas, y desde luego preservar la unidad, los entendimientos mínimos […]. La pregunta es entonces: ¿estamos al principio de algo o asistimos al final de algo? [... ]. Mi opinión sincera es que asistimos al final de algo”

[…]

El PCE, que constituyó la columna vertebral de Izquierda Unida, a la que entregó además la casi totalidad de su patrimonio, debería ser capaz de metamorfosearse en otra cosa con dignidad. Metamorfosearse con dignidad significaría, a mi juicio, no tratar de prolongar su vida como partido, sino proyectar a su militancia sobre iniciativas sociales con contenido emancipatorio, para aprender de ellas y, al mismo tiempo, al insertarse ante todo en ellas, potenciarlas y activarlas.” [Juan-Ramón Capella en la Revista mientrastanto.e, febrero de 2008] 

La situación de IU me recuerda la vivida personalmente, en los años setenta y ochenta, en la CNT. Cuando los irredentos anarquistas (nada tengo en contra del anarquismo, todo lo contrario) quisieron tutelar de tal manera a la organización que consiguieron que en la actualidad se han refugiado en su torre de cristal. En debates estériles que sólo sirven para el orgasmo intelectual de quienes los propician. 

Me temo que si no se toman en consideración éstas y otras opiniones, al menos para su debate, en vez de enrocarse en “qué bonito era mi valle”, la izquierda quedará ya no coja, sino huérfana de instrumentos que puedan propiciar “otra idea”. Hay gentes de una izquierda alternativa, o si se quiere anticapitalista, que piensan se está a tiempo de enderezar el rumbo. Y si no se llama IU —porque lo de “unida”, si no fuese triste, resultaría cómico—, que se llame de otra manera. 

Para finalizar, me parece que si nos planteamos mínimamente en serio la transformación social, debemos de saber que  el capitalismo —o como se dice ahora, el neoliberalismo— pone en entredicho a la democracia. Le interesa en tanto en cuanto cada cuatro años se vota; pero nada más. No le preocupa que la misma impregne desde el estamento familiar hasta el sindical, pasando por la institución escolar y por las mismas relaciones de amistad. 

Para que esta democracia pueda ser cambiada en otra republicana y socialista, o al menos se  vislumbre esa posibilidad, tendrá que “inventarse” un colectivo que se ponga al servicio de la transformación en un sentido radical (yendo a la raíz). Es decir, interviniendo activamente para la construcción de una sociedad alternativa y ecológicamente habitable.

 

¿Por qué voy a votar?

I 

Cada vez que hay elecciones a buena parte de la gente de izquierdas, sobre todo a la más activa en los movimientos sociales, se le plantean las mismas dudas sobre la oportunidad de votar o no. Y en caso afirmativo, ¿a quién?. 

Las opiniones abstencionistas suelen plantearse en dos planos: o las elecciones no sirven de nada, puesto que los partidos son meros instrumentos del capital o del “poder”, y la de que no existe ninguna opción que recoja las aspiraciones de los movimientos sociales. O no vale la pena votar, o aunque valga no encuentro ningún candidato aceptable. 

Puedo estar de acuerdo con que lo que se juega en las actuales elecciones no es ningún cambio sustancial de la estructura política, económica y social. Y que los partidos de izquierdas son meras máquinas institucionales con escaso atractivo. Pero es exagerado considerar que todo es lo mismo y que una victoria de la derecha no cambia nada (me temo que algunos adictos a las “movidas” confían que con una derecha en el poder nos vamos a divertir más pues tendremos más razones para organizar manifestaciones). En primer lugar porque en diversas cuestiones sensibles los gobiernos de derechas que hemos conocido han sido brutales: como por ejemplo la mayor caída de gasto social experimentada en los ocho años de gobierno del Partido Popular. Y en segundo, porque en la dinámica de los últimos tiempos, marcada por el predominio ideológico del neoliberalismo, es la derecha la que toma decisiones drásticas que la izquierda es incapaz de revertir cuando llega al poder, luego la única forma de no empeorar las cosas es evitando que el PP llegue al poder. Aunque su programa extremista seguramente no se aplicará, podemos esperar el bloqueo de las tímidas reformas sociales recientes, o la creación de un clima permanente de xenofobia y recorte de libertades si llegan al poder. Apuntarse a “cuanto mejor, peor” es siempre una estrategia de alto riesgo, que casi siempre acaba mal. Y aún menos apreciable me parece la postura de algunos de reconocer que es mejor que no gane el PP pero negarse a ir a votar. Lisa y llanamente me parece puro elitismo del que se considera en posesión de una posición de superioridad que le permite evitar mancharse las manos y dejar que lo hagan otros por él. Nada que ver con un ideal de sociedad igualitaria por el que pretenden luchar. 

Hay, a mi entender, una confusión entre la participación electoral y la lucha por un proyecto social alternativo. Puedo respetar a una persona que tenga profundas convicciones anarquistas y esté convencido de que no hace falta ninguna institucionalización de las relaciones sociales. Aunque me parece una posición ingenua y difícil de sostener dada la complejidad de nuestras sociedades. Fuera de esta perspectiva, el mundo deja de ser en blanco y negro y las diferentes esferas sociales deben ser consideradas de forma diferente. Es evidente que el actual marco institucional es limitado. Y cambiarlo debe hacerse desde fuera, en muchos ámbitos. En la organización y acción de movimientos sociales, en la producción de conocimientos y experiencias que contradigan la ideología dominante. Dedicarse a estas actividades no implica sin embargo dejar de influir en el espacio político, el que en parte condiciona las posibilidades de estas experiencias alternativas. Además el esfuerzo que pide la participación electoral es muy pequeño y compatible con cualquier otra tarea social (como se pudo ver en ocasión del referéndum de la deuda externa que aprovechó la convocatoria electoral para hacer propagan del 0,7). Cambiar el mundo exige esfuerzo y perseverancia. Y mucho realismo. Un realismo que no debe perder ninguna oportunidad de mejorar la situación. Y a mi modo de ver las victorias de la izquierda han permitido estas pequeñas mejoras y evitado algún, no todos, los retrocesos. Mis preocupaciones utópicas, mi implicación en movimientos sociales no creo que queden mancilladas por poner la papeleta en la urna. Y en cambio algunas de las conquistas del pasado están amenazadas si mis vecinos y vecinas son tan insensatos como yo y prefieren abstenerse. 

II 

La otra cuestión es la de a quién votar. Es evidente que, al menos en el plano del discurso, Izquierda Unida y sus aliados han constituido la opción electoral más cercana a las aspiraciones de transformación. Votar a Izquierda Unida,-Iniciativa Verds-EUiA. ha constituido una forma de mantener una visibilidad social de esa izquierda alternativa. Creo que además ha tenido la ventaja de impedir la completa invisibilidad social de ese amplio espectro social. Un espectro a todas luces castigado por un diseño institucional que promueve el bipartidismo y regala a la derecha un suelo de representación inaceptable. 

Ese proyecto está hoy en peligro. En gran parte por méritos propios. Algunos, en mi opinión, de nacimiento: su fundación fue menos una apuesta por crear una organización amplia de toda la gente que había participado en la movilización contra la OTAN y más la formación de una coalición en torno a un PCE en crisis (al proyecto se sumaron los disidentes del PCPE-PCC, y pequeñas formaciones socialistas con escasa representatividad, no se invitó a la izquierda radical que había tenido un papel importante en las movilizaciones —LCR-MC— ni se dio espacio a la Pléyada de independientes en el proceso). Otros de dinámica, una dinámica interna fratricida y marcada por una crisis interna entre un PCE que ha sido incapaz de entender la crisis de la tradición comunista generada por el fracaso de la experiencia soviética y un sector de políticos mas pragmáticos que han tendido a buscar en el ecologismo la marca que podía permitirles mantener un espacio alternativo. (Sin contar con experiencias como la sectaria estrategia de las “dos orillas” que lejos de promover la consolidación de procesos sociales alternativos lo único que produjo fue la pérdida de una parte de la base electoral). Una organización crecientemente reducida a un espacio institucional con escasa base en los movimientos sociales. Y con una clara pérdida de base en la clase obrera manual (no sólo la industrial, también entre el nuevo proletariado de servicios). Las últimas peleas internas, especialmente en el País Valencià (como mi única referencia es la de la prensa escrita, la impresión que uno saca es que ninguno de los implicados puede estar muy orgulloso de su actuación), ponen la coalición en peligro de perder incluso su grupo parlamentario, su principal espacio institucional. 

Puestas así las cosas es comprensible que se defienda que lo mejor es echar el cierre. Efectivamente si uno piensa en IU como un modelo de partido-movimiento-productor cultural de izquierdas el modelo ha fracasado. Si uno piensa que es posible crear algún tipo de organización que cumpla con estos cometidos, lo mejor es dedicar los esfuerzos a crearla y esperar que la desaparición de IU le cediera el paso. El problema es que esta última posibilidad parece hoy por hoy sólo un buen deseo, no sólo por la debilidad, incluso numérica, de la gente que se mueve en movimientos alternativos, sino especialmente por el enorme abismo, y a menudo sectarismo, que existe entre ellos Y que impide generar un ambiente de suficiente confianza y camaradería para trabajar en un proyecto común, aunque no para converger en momentos concretos. Lo verde, lo rojo, lo violeta siguen carentes de un mestizaje necesario, Por no señalar la inmadurez en cuestiones organizativas, en la forma de participar, de cooperar, de reflexionar, que a menudo nos impide el trabajo en común.  Y que obliga a pensar en otra forma, distinta, de organizar lo alternativo, en un modelo más reticular, menos compacto que en el pasado, que posibilite, al mismo tiempo, autonomía y cooperación,  trabajo continuado y debate. Cuando las cosas se plantean de esta forma, me parece que la cuestión de la representación institucional toma otro cariz. La fuerza institucional es sólo una parte del proceso. Que, como todo el mundo, va a ser lo que pueda o sepa (con su capacidad y sus limitaciones). Y a la que le podremos  pedir sólo un mínimo de exigencias: que no transija en cuestiones esenciales, que trate de introducir las reformas posibles, que dialogue con el resto de movimientos, que le sirva de altavoz. 

Si adoptamos este último punto de vista, creo que la actuación de IU-IV-EUiA no ha sido globalmente negativa. Y en muchos casos ha defendido dignamente muchas causas. Causas que dejarán de plantearse si finalmente triunfa el bipartidismo. También a mí me gustaría que está coalición fuera algo más. Pero en la disyuntiva actual creo que seguir votándola es la única oportunidad de mantener una ventana institucional que nos permita respirar. Y que su desaparición, lejos de dar nacimiento a nada, sería una nueva marcha atrás de una izquierda transformadora debilitada y desorientada. Por eso les seguiré votando, y dedicaré el resto de mis esfuerzos a apoyar lo que crea que pueda ser útil para consolidar un proceso social más esperanzador.

[Albert Recio]

Es perden les batalles que no es donen

por Rafael Pla López

Juan-Ramón Capella, en l'article titulat "IU en invierno", dóna per finiquitats tant al PCE com a IU i propugna la seua dissolució per a, respectivament, "proyectar a su militancia sobre iniciativas sociales con contenido emancipatorio" i "poner [sus locales] a disposición de lo que se mueve", al temps que sentencia que "Para lo electoral, francamente, la suerte ya está echada". 

No vaig a qüestionar que IU té greus problemes, ni que la seua trajectòria política ha estat erràtica. Però menysprear, tal com estan les coses no solament en Espanya sinó en Europa, a una organització d'esquerres que compta amb milers de membres i aglutina a un milió d'electors (al voltant del 5% dels votants), sembla d'una notòria irresponsabilitat. Més singular encara és que també vulga posar fi al PCE sense cap argumentació, cosa que fa palesa la seua concepció de fons, un "movimentisme" extrem que menysprea el paper de les organitzacions polítiques d'esquerres fent seu el que s'ha vingut anomenant un "bersteinianisme d'esquerres" que assumeix el lema de "el moviment és tot, l'objectiu és res, res, res". 

Però si el Consell Polític Federal d'IU del 20 de gener ha demostrat alguna cosa és que IU continua viva: la gran majoria de les organitzacions territorials han reaccionat davant d'un intent d'imposició de candidatures i coalició contra els acords assemblearis d'EUPV, fent prevaldre la democràcia interna i el federalisme d'IU. I des d'aquesta base s'enfrontem units a les properes Eleccions Generals (més enllà de defeccions locals que poden ser vistes amb simpatia pels coaligats d'IU en Catalunya, que venen apostant sistemàticament per la desaparició del projecte d'IU com a moviment polític i social plural i alternatiu d'esquerres per a substituir-ho per altre projecte verd destenyit encapçalat per ells). 

La propera Assemblea Federal d'IU serà decisiva per al projecte de la seua recuperació com a tal moviment polític i social plural i alternatiu d'esquerres. El qual, naturalment, haurà de fer el centre de la seua actuació en l'impuls de moviments socials alternatius, al servei dels quals ha d'estar el treball en les institucions. Però les condicions per a desenvolupar aquest projecte no seran les mateixes amb o sense un grup parlamentari al Congrés dels Diputats. I per aconseguir-ho, superant el 5% dels vots, tots els vots compten, i compten especialment en tant que les enquestes ens donen al voltant del 5%. I essent cert que els escons d'IU, per les distorsions del sistema electoral, "costen" globalment més vots que els dels partits majoritaris, no s'hauríem de deixar enganyar per fal·làcies estadístiques: els vots són especialment decisius en les circumscripcions on és més fàcil guanyar o perdre escons, i a més la composició del grup parlamentari també és important per a reorientar l'actuació d'IU, i la presència al seu si d'Antonio Montalbán per València, Sebastián Martín Recio per Sevilla o Joan Josep Nuet per Barcelona pot ser decisiva. 

Podria donar més raons, però millor me remet al meu article "L'alternativa fictícia i la real" en http://www.uv.es/pla/altfirea.htm on explique per què l'alternativa real és si el paper determinant el juga l'esquerra d'IU o la dreta de CiU. I al text "Para un Manifiesto-Programa de transición al comunismo" en http://www.uv.es/pla/pce/mptracom.htm on explique la rellevància avui dels objectius comunistes. 

Naturalment, en defensa de la llibertat d'expressió demane la publicació d'aquest article en "Mientras Tanto" y en "Rebelion". I si les seues normes no permeten la publicació en llengües diferents a l'oficial de l'Estat Espanyol, em declare disposat a enviar una traducció al castellà.

 

El “falso autónomo” ya es legal

Por Jessica Bolancel Ferrer 

No hay que congratularse por la esperada aprobación del Estatuto del Trabajador Autónomo el pasado julio. Esta nueva ley no tiene nada de nuevo. A pesar de lo que podría parecer, no se otorga ningún tipo de derecho a estos trabajadores, aunque tampoco ninguna nueva obligación, lo que es de agradecer. La definición de quién es un trabajador autónomo es la misma que aparece en el Estatuto de los Trabajadores para definirlos, pero vista desde un espejo, es decir, por contraposición. 

Cualquier mente ociosa y malpensante se preguntaría a qué se debe entonces tanto bombo y platillo, y para qué sirve tal estatuto, además de para gastar papel. Pues bien, lo único novedoso y bastante regulado (tampoco de un modo demasiado claro) es la figura del “Trabajador Autónomo Dependiente”, más conocido como TRADE. 

Esa misma mente oscura y negativa se preguntará: ¿cómo se ha conseguido esta cuadratura del círculo? ¿Cómo se puede ser autónomo y dependiente a la vez? Pues bien, según el legislador desde ahora esto es posible.  

Ahora bien: ¿quién es un TRADE? Según la ley, lo es el trabajador que no tenga a cargo trabajadores ni subcontrate (sirve la misma definición para los Trabajadores por Cuenta Ajena); se diferencíe de los TCA que trabajen a su lado (sic); disponga de infraestructura (lo es el administrativo que tiene su propia calculadora); desarrolle su actividad bajo criterios organizativos propios, sin perjuicio de las indicaciones técnicas de carácter general que le pueda hacer el cliente (léase empresario, que como paga, manda); que su retribución sea por resultado (algo ya permitido por el ET para los representantes de comercio, p.ej.), y por último, que al menos el 75% de sus ingresos provengan de un mismo “cliente”. 

Si hay tantas similitudes entre ambas figuras, ¿habrá alguna diferencia? Pues sí, aunque en caso de conflicto ambos deben acudir a la jurisdicción social, al TCA se le aplica normativa laboral, basada en el principio de trabajador como parte débil de la relación, por lo que la ley debe protegerle. Sin embargo, al TRADE se le aplica normativa civil, basada en la igualdad de las partes ante la contratación (sin tener en cuenta que esa igualdad es sólo formal). A pesar de que el trabajador contrata con el empresario de modo individual, se beneficia de convenios colectivos que regularán su salario, vacaciones, motivos de despido, etc. El TRADE únicamente tiene reconocidos 18 días de vacaciones (que difícilmente disfrutará, porque nadie obliga al “cliente” a pagárselas); no tendrá salario fijo ni mucho menos mínimo; deberá negociar si quiere conseguirlo; no tendrá una indemnización en caso de despido, porque su relación no es laboral. 

Un motivo de preocupación añadido para estos trabajadores es que se recoge la posibilidad de indemnización. Parece lógico que si la relación se puede romper por cualquiera, el afectado reciba una compensación por las pérdidas que esto le supone. Pero es que tal como se ha configurado, el legislador da pie a que el TRADE, además de no cobrar por su trabajo y de no recuperar los gastos, deba indemnizar a aquel para quien trabaja por los beneficios que ha dejado de ingresar. Se entiende mejor con el siguiente ejemplo propuesto por el profesor Manuel Ramón Alarcón: el TRADE que confecciona unas cortinas para un distribuidor que a su vez trabaja con unos grandes almacenes, no sólo no cobra por su trabajo y por las telas que ha necesitado para realizarlo, sino que debe indemnizar al distribuidor en caso de que el almacén rechace las cortinas. 

Esta nueva problemática afectará a los jueces del orden social, que además de dominar la legislación laboral, ahora deberán desempolvar sus conocimientos civilísticos y tomar clases aceleradas de derecho privado. 

En resumen, nos encontramos ante una nueva fragmentación del derecho del trabajo y ante lo que algunos se atreven a llamar legalización del fraude, pues el TRADE no es otra cosa que lo que los jueces de lo social venían denominando “falso autónomo”, es decir, el trabajador que sólo formalmente era autónomo pero con el que el empresario tenía una relación laboral, que por lo tanto debía protegerse con su debida indemnización. 

 

Comunicado de JpD sobre la propuesta de reforma de la ley penal del menor

Jueces para la Democracia 

La propuesta del Partido Popular de rebajar la edad de responsabilidad penal de los menores a los 12 años nos parece un error que se fundamenta en la desconfianza hacia la respuesta que el Estado de Derecho está dando de forma normalizada a las situaciones de conflicto social y se  enmarca en un planteamiento populista que supuestamente pretende resolver conflictos complejos con el derecho penal.  

No se niega que con los menores de 14 años que cometen un delito haya que intervenir, pero esa intervención no debe ser penal, sino educativa y social. Esta intervención no penal tiene posibilidades educativas y efectos más beneficiosos a medio plazo, tanto para el menor como socialmente. Hay ámbitos en los que el castigo penal no puede entrar, como son los casos de los niños o los enfermos mentales, pues el propio concepto de civilización y de progreso ético y moral impide aplicar una sanción penal a quienes por ser seres humanos en formación o tener gravemente alteradas sus facultades precisan intervención educativa o sanitaria. 

La propuesta se fundamenta en el denominado “populismo punitivo”, planteamiento alejado del intento de resolver los problemas de la delincuencia con rigor, convencido de que las políticas de mano dura son un caladero de votos en barrios periféricos donde existe un tejido social deteriorado. Plantear un debate sobre algo tan importante como el límite de la edad penal en una campaña electoral aleja la posibilidad de tratar el tema con rigor y serenidad y  puede suponer que empiece una especie de puja sobre quién es más punitivo, tan perjudicial para la intervención en menores y jóvenes.  

Tampoco la medida va avalada por ningún estudio empírico que revele problemas importantes de inseguridad ciudadana causados por niños de 12 o 13 años, sino que lo que demuestran estos estudios es precisamente lo contrario. Los informes de especialistas encargados por el Consejo General del Poder Judicial apuntan en sentido contrario y evidencian que la delincuencia violenta de los menores de 14 años es muy escasa en relación con los menores de 14 a 18, que es la franja de edad actual. 

La intervención con menores y jóvenes precisa de un debate sereno en el que tengan cabida todas las variables de este fenómeno tan complejo, y desde luego más medios por parte de las Comunidades Autónomas, pues es precisamente la actual falta de medios lo que está impidiendo el cumplimiento de los objetivos legales y a veces confunde a la ciudadanía sobre una falsa ineficacia del contenido educativo y socializador de las leyes. El modelo de justicia de menores requiere mejoras pero no precisamente en el sentido apuntado de rebajar la edad penal. 

Finalmente decir que la propuesta nos aleja de los principios de la Convención de Derechos del Niño de 20 de noviembre de 1989, ratificada por España, y que apuesta por las medidas educativas en la intervención con menores.   

Febrero de 2008

 

Curso de economía recreativa

por Lord Blair de Cambridge 

Los neoliberales y las nacionalizaciones 

Los izquierdistas, siempre tan poco sofisticados, dicen que los neoliberales somos enemigos del Estado. Qué ignorantes son. Los neoliberales defendemos, eso sí, la libre iniciativa privada: no sólo porque crea riqueza sino porque satisface las ansias naturales de aventura que todo individuo tiene dentro de sí. Pero somos realistas y piadosos. Y sabemos que estas aventuras, a menudo esforzadas, pueden acabar en fracaso. Y que cuando uno fracasa hay que ayudarlo. 

Por ello en Reino Unido, uno de los países donde llevamos más tiempo gestionando la economía, hemos aplicado nuestra política en todas sus versiones. Privatizamos a destajo, ofreciendo oportunidades a los ímprobos gestores de las compañías de servicios públicos para enriquecerse dignamente. Y dimos oportunidades a nuestros productores culturales, a los que suministramos argumentos para sus exitosos filmes (aún esperamos que Ken Loach nos dé las gracias). Y cuando algunos de los gestores empresariales fracasaron no dudamos en acudir en su ayuda y salvar la situación renacionalizando empresas como Railtrack o British Fuel. 

Pero donde nos hemos lucido más ha sido en el sector financiero. Ahí es nada la de gente que se ha forrado gracias a la desregulación financiera, que ha permitido fabricar miles de fórmulas con las que llevar a cabo verdaderas aventuras especulativas. Y al mismo tiempo han permitido a los más pobres hasta endeudarse con generosas hipotecas. Por ello, ahora que nuestros intrépidos capitanes financieros han encallado en el mar de la especulación, acudimos presurosos a darles todas las ayudas que precisan, Sea en forma de liquidez a los bancos, sea en forma de nacionalización. No nos ha temblado la mano a la hora de nacionalizar el Northern Rock, ni nos han hecho mellas las críticas de sus inversores, a los que al final les garantizaremos buenas indemnizaciones para que empiecen nuevas singladuras. 

Quien defiende que el neoliberalismo es el estado mínimo se equivoca. Es la intervención estatal de otra forma. Con nacionalizaciones temporales (como los contratos temporales), el estado nodriza de los inversores y salvador de los especuladores desorientados. Por ello cuando en España vuelva a mandar un verdadero neoliberal piadoso la primera medida que tomará será indemnizar a los generosos inversores culturales de los fondos filatélicos. Porque también ellos merecen el apoyo del estado. Y no los vagos de espíritu que solo piden derechos sociales para no tener que meterse en aventuras mercantiles.

 

La biblioteca de Babel

Rafael Chirles
Crematorio

Anagrama, Barcelona, 2007 

Ya hace tiempo que vengo recomendando a este autor. Creo que es una lectura imprescindible para reflexionar sobre nuestra historia reciente. La del país y la de la izquierda. Especialmente la de clase media, que el autor parece conocer de cerca. En este caso utiliza la situación causada por la muerte de una persona (ex militante del PCE, de la izquierda radical y finalmente agro-ecologista) para crear un entramado de diálogos interiores de las personas que forman parte de su círculo familiar. Y lo que nos explica, sin maniqueísmos, con cierta ternura hacia los personajes, es el entramado social de la costa alicantina, la de la especulación inmobiliaria y el consumismo. Una reflexión necesaria y una prosa magnífica. Imprescindible. Para neolectores de Chirbes, tan recomendable como La larga marcha

[A.R.A.]
 

Victor J. Seidler
Masculinidades. Culturas globales y vidas íntimas
Trad. de Josep Sarret Grau del original Young men and Masculinities, 2006
Montesinos, Barcelona, 2007, 262 págs. 

Víctor Jeleniewski Seidler es un destacado sociólogo del género atento a los cambios globales en curso en el modo de ser de los varones. Lo más interesante de su aproximación a este campo radica en tomar en consideración las insuficiencias de los hombres en el campo de las emociones y los afectos, desvelando la importante ausencia de un trabajo de autocomprensión masculina que vaya más allá de la actual concienciación acerca de su rol patriarcal. Por eso mismo, Seidler presta una atención particular al cambio generacional asociado a los procesos de globalización y las posibilidades que los jóvenes tienen ante sí para una exploración fecunda de sus identidades sexuales. Young men and Masculinities no es su mejor trabajo (está falto coherencia interna y hay muchas reiteraciones) pero resulta atractivo por ir más allá del esquematismo víctimas/verdugos representado por un sector amplio del feminismo y, en el campo de las aproximaciones internas al universo masculino, por la corriente doxológica inspirada en los importantes estudios de R.W. Connell.

[Antonio Giménez Merino]
 

D.Held & A.Kaya
Global inequality
Polity Press  2007 

El debate sobre el impacto de la globalización en la desigualdad es una cuestión fundamental. Este libro reúne una serie de trabajos académicos sobre el tema. Como es habitual en una obra colectiva su interés es desigual, pero en conjunto resulta atractivo. Lo que deja como resultado más importante es la evidencia que en la evolución económica están aumentando las desigualdades (los argumentos de Sala-y-Martin salen trasquilados). Buena lectura para gente interesada en conocer la economía actual

[A.R.A.]

 

PÁGINAS-AMIGAS

Centre de Treball i Documentació (CTD)
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Nómadas. Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas
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El Viejo Topo
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La Insignia-
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Sin permiso
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Revista mientras tanto

Contenido del número 103

 mientras tanto
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Verano 2007

103

NOTAS EDITORIALES
La historia interminable: nueva crisis financiera
A. Recio
Dilemas constitucionales en Venezuela
G. Pisarello
La sombra de un ciudadano ejemplar
J. Torrell
En la muerte de Lluís Maria Xirinacs
J. Sempere
 

ARTÍCULOS
LOS SERVICIOS SOCIALES Y LA CUARTA PATA (¿COJA?) DEL ESTADO DEL BIENESTAR EN ESPAÑA
José Adelantado

EL CUIDADO DE LA DEPENDENCIA: UN TRABAJO DE CUIDADO
Teresa Torns

SINDICATOS Y JÓVENES: EL RETO DE SUS VÍNCULOS
Antonio Antón

DERECHOS FORMALES Y DERECHOS REALES DE LOS TRABAJADORES EN LA ESPAÑA DE COMIENZOS DEL SIGLO XXI
Daniel Lacalle

L’ESGLÈSIA CATÒLICO ROMANA A ESPANYA: PODER I PRIVILEGI
Ángel Zaragoza i Tafalla

RESEÑA
Entrada en la Barbarie
Joaquim Sempere

 

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Contenido del número 104-105

 mientras tanto
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2008

104-105

NOTAS EDITORIALES
¿Cambio climático global o crisis socio-ecológica?

A. Recio

Elecciones: ganará la derecha, ¿pero cuál?

J.-R. Capella

La Unión Europea y el arte del doble rasero

G. Pisarello y X. Pedrol

Sucesión y desinformación

J. L. Gordillo

El catolicismo conservador, el pan nuestro de cada día

A. Madrid

En la muerte de Josep Guinovart

J.-R. Capella

 ARTÍCULOS
LOS COMUNISTAS ANTE LA TRANSICIÓN

Josep Fontana

EL LIBERALISMO HERÉTICO DE PIERO GOBETTI

Giaime Pala y Gianluca Scroccu

EL INIGUALABLE Y DESIGUAL SIGLO XX

Bob Sutcliffe

DEL MARXISMO-LENINISMO AL NEOCOLOQUIALISMO O LAS PRODIGIOSAS AVENTURAS TRANSPIRENAICAS DE CARLOS SEMPRÚN

José A. Tapia Granados

 MEMORIA HISTÓRICA Y PODERES PÚBLICOS
Presentación

POSIBILIDADES Y LÍMITES DE LAS ‘POLÍTICAS PÚBLICAS DE LA MEMORIA’
S
ergio Gálvez Biesca

¿PERSEGUIDOS O PERSEGUIDORES? SOBRE LA NECESIDAD DE AFRONTAR EL PASADO

Á
ngel Rozas

LA POLÍTICA ARCHIVÍSTICA DEL GOBIERNO ESPAÑOL DESDE EL COMIENZO DE LA TRANSICIÓN

A. González Quintana

TEMPUS FUGIT. LAS MEMORIAS DE LA TRANSICIÓN

X
avier Domènech Sempere

 RESEÑA
VIEJO Y NUEVO IMPERIALISMO: UN COMENTARIO SOBRE THE NEW IMPERIALISM DE DAVID HARVEY Y EMPIRE OF CAPITAL DE ELLEN MEIKSINS WORD

Bob Sutcliffe

OBITUARIO

CITA
 

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