mientrastanto.e Num. 75 del 12-2009

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Mercantilización y politización del deporte
Por Juan-Ramón Capella

Cuaderno de crisis/ 12
Por
Albert Recio

Una modesta proposición para pedir la dimisión del gobernador  del Banco de España
Por Albert Recio

El clima en jaque
Por Esther Vivas

Estafa
Por Agustín Moreno

Barcelona/Madrid-Madrid/Barcelona. 40 anys d’acció veinal/40 años de acción vecinal
Por Albert Recio

Convocatorias por la esperanza
Por Clandestina Discreta

La biblioteca de Babel
· Francisco Fernández Buey, Por una universidad democrática

· Manolo López, Mañana a las once en la Plaza de la Cebada

Cine
· El estudio Mejrabpom

Páginas amigas
· Centre de Treball i Documentació (CTD)
· Nómadas. Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas
· El Viejo Topo
· La Insignia
· Sin permiso

Revista mientras tanto
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Número 110-111
· Avance del número 112
 


Número 75
Diciembre de 2009

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Mercantilización y politización del deporte

Juan-Ramón Capella

La noticia de los problemas de adicción a las drogas del tenista retirado André Agassi contiene una particularidad: fue el propio padre del deportista quien le facilitó “pastillas” para que siguiera compitiendo. La irresponsabilidad de ese padre, ansioso por lucrarse con las ganancias del hijo, es un caso extremo. Más cerca tenemos otros, también en tenistas empujados por familiares al más alto rendimiento deportivo y publicitario. Ahí está la brevedad de la carrera de Sergi Bruguera, entrenado por su padre; y no se puede excluir que las dificultades de Nadal para mantenerse a máximo nivel cuando aún no ha alcanzado la plenitud de su desarrollo físico tengan que ver con el hecho de haber sido entrenado por su tío. Estamos hablando de la cúspide: abajo, entre los parias, están los trabajadores que animan a sus hijos a abandonar o preterir los estudios para dedicarse al deporte con la esperanza de salir de la pobreza. Muy pocos de éstos se convertirán, siempre por breve tiempo, en estrellas.

Es obvio que el deporte ha dado varias vueltas de tuerca en la modernidad reciente, en los últimos cincuenta años. De la práctica deportiva se pasó primero al deporte como espectáculo de masas. Ahí se pusieron las bases de la identificación entre espectadores y deportistas, alimentándose una emoción nueva: la emoción partidista. Una emoción peligrosa, que a veces acaba a cuchilladas y a veces en catástrofes en los estadios. Pero que suministra, en una sociedad desquiciada como la contemporánea, una válvula de escape a la tensión social, a las vidas sin esperanzas reales de mejora que el mercantilismo anti-igualitario construye para la mayoría.

Se trata de un mecanismo importante. El fútbol fue inicialmente una pasión de la clase trabajadora británica. Los mecanismos psicológicos de la identificación con un equipo en competición merecerían un estudio pormenorizado que, obviamente, es imposible aquí. Un mecanismo que probablemente nos retrotrae a nuestro pasado de horda. Tiene la fuerza de los mecanismos religiosos (ya sabéis: la religión es el suspiro de la criatura oprimida, el corazón de un mundo sin corazón, el alma de un mundo desalmado). Es el opio del pueblo.

En los últimos años del deporte-espectáculo de masas se ha pasado al deporte como soporte de la publicidad en los medios masas. El deporte es objetivamente una simple pieza de la maquinaria de creación de sentimientos de carencia en las personas, de la incitación a consumir. Las retransmisiones audiovisuales de acontecimientos —en realidad meros hechos— deportivos son simples soportes publicitarios. Se ha generado no sólo un pequeño ejército de deportistas de élite profesionalizado —según las preferencias de las distintas sociedades, pero con predominio mundial del fútbol—, pagado a partir de los ingresos publicitarios, sino también un ejército muy superior en número de plumíferos y comentaristas audiovisuales encargados de mantener engrasado ese soporte mediático. Se editan periódicos dedicados específicamente al deporte y en ninguno de información general pueden faltar las páginas deportivas. Los telediarios han de convertir en noticia la menor minucia de esos circenses. (Curiosamente, las dificultades específicamente técnicas de la práctica y la competición deportiva ocupan en los medios de masas un espacio marginal.)

Además, al deporte se le echa la guinda política. Los poderes públicos y los sponsors privados saben muy bien que una sociedad enajenada necesita superhéroes, que la publicidad los crea y que asociarse a tales superhéroes proporciona a los detentadores de poder una legitimación que necesitan desesperadamente dada su característica incapacidad para cumplir sus promesas de mejoramiento social. Por eso los jefes de estado y de gobierno, los dirigentes de partido, los ministros, alcaldes y banqueros abrazan a los deportistas sin importarles su sudor ni su olor —el olor no lo transmiten los medios audiovisuales—. El deporte se convierte también en asunto de estado crecientemente importante (hasta el punto de que una alcaldía puede gastar millones de sus ingresos fiscales en la mera solicitación de una sede deportiva); el fisco financia organismos públicos e instituciones que aseguran el sistema deportivo profesional. Algún gladiador con mentalidad corporativa y el partido de la derecha han solicitado en España la creación de un Ministerio de deportes. ¿Qué pasaría si no hubiera deporte publicitario? Lo principal es que sólo pasaría todo lo demás. Y eso sería insoportable. 

El deporte profesional de competición tiene otra consecuencia importante: difunde socialmente una representación de la vida como una competición de unos contra otros y sacraliza unos valores individualistas que adquieren más relevancia que los valores de solidaridad interna que caracterizan a los buenos equipos. Valores que nunca llegan a ocupar el primer plano en las representaciones colectivas. Para los chavales de los colegios lo que cuenta es destacar como “crack”, o sea, el individualismo. No la solidaridad con los demás. Publicita el deseo de ganar, cuando, en realidad, se puede perder ganando y ganar perdiendo. El film La soledad del corredor de fondo debería ser de proyección recomendada en las escuelas que no busquen formar corderos conformistas.

Sin el ejército publicitario y político algunas gentes podrían optar. Podrían aceptar que el deporte como espectáculo es esencialmente infantil, emocional, basto e infinitamente repetitivo. Que la mayoría de las competiciones son un tostón de escasa calidad aunque no falte la emoción por ver quién gana. Y que a fin de cuentas los sueldos millonarios de los deportistas, los negocios de los clubs y las lujosas sinecuras viajeras de las autoridades se pagan con el coste por publicidad incorporado en el de los productos que adquieren con sus salarios, y también con sus impuestos. El deporte mediático es un producto más de una sociedad barbarizada. Donde el dominio social se aprovecha de la admiración que despiertan los héroes en las  subjetividades aunque los sujetos se nieguen a ver que esos héroes, en realidad, se suceden contínuamente y que suelen ser de cartón, a diferencia de los héroes anónimos que padecen por la defensa de las libertades de todos; de los científicos que aportan con esfuerzo desinteresado avances de la medicina; o de ellos mismos, verdaderos héroes cotidianos en su esfuerzo por mantener a sus familias.

 

 

Cuaderno de crisis/ 12

Albert Recio

Inflexibilidad global

I

Cuando en 2007 estalló la crisis financiera se abrieron expectativas de reformas importantes en la Economía mundial. Los partidarios del modelo neoliberal estaban desconcertados, pues era patente que su modelo de regulación (basado en reducir derechos sociales, ampliar derechos de propiedad e imponer instituciones semipúblicas controladas por los mismos grupos de poder que debían ser regulados) había fracasado. Aunque el punto culminante se produjo en septiembre de este año, cuando quebró Lehman Brothers y todo el sistema financiero estuvo a punto de hacer lo mismo, el debate venía de lejos. Aún tengo en el recuerdo la intervención del eterno optimista Bob Sutcliffe en las Jornadas de Economía Crítica de Bilbao, en marzo de 2007, anunciando el fin de la era neoliberal. 2007 fue el año no sólo de la crisis económica internacional, también de una nueva crisis alimentaria y de una fase de precios petrolíferos que recordaron al mundo que quizás habíamos entrado en el fin de la era del petróleo barato.

Dos años más tarde las buenas intenciones parecen haberse desvanecido. Las reformas siguen bloqueadas y, al menos de momento, los poderes económicos de siempre y sus principales ideólogos vuelven a sacar pecho. Han bastado una leve recuperación del crecimiento económico (aumento en algunas décimas del PIB), la salvación de los principales grupos bancarios y la recuperación de la bolsa para que vuelvan a sacar pecho y renueven la exigencia de las mismas reformas de siempre: recortes en derechos laborales y sociales como casi única vía de salida a los intereses de siempre.

II

Basta con ampliar el conjunto de variables para ponerle muchos interrogantes al optimismo. El desempleo ha crecido en casi todas partes y amenaza con enquistar nuevas capas de pobreza y exclusión social. El endeudamiento de los estados, que ha sido el único elemento que ha permitido aminorar la catástrofe (aunque por el camino se ha producido un enorme programa social en beneficio de los ricos, redistribución al revés), amenaza con nuevos recortes de gastos sociales en cuanto cese la situación de choque. El rebrote de las bolsas,  aparte de una obscenidad, puede convertirse en un nuevo factor de desestabilización con sólo que cambie alguna variable, como el tipo de interés.

El número de hambrientos mundiales no ha dejado de crecer y nadie se acuerda de ellos. La crisis ecológica especialmente, pero no sólo, en forma de cambio climático, sigue presente como espada de Damocles. La recesión ha conseguido frenar los precios del petróleo y las materias primas, pero estos pueden rebrotar debido a que no se han producido cambios significativos en la estructura del mercado. Las reformas prometidas se han estancando y las soluciones adoptadas simplemente se han orientado a preservar el mismo modelo que generó la crisis.

III

En dos años no hemos avanzado en soluciones efectivas en ninguna de las cuestiones importantes que afectan a la vida de la humanidad. La económica con su impacto en las desigualdades, la pobreza y la inseguridad. La ecológica con su impacto en condiciones de vida presentes y futuras de la humanidad. Y la que en los países ricos ya se conoce como “crisis del cuidado”, una forma de expresar la incapacidad de los sistemas sociales actuales de afrontar satisfactoriamente tanto las necesidades cotidianas que emanan del ciclo biológico como de resolver las, también obscenas, desigualdades de género (y su secuela de marginaciones. humillaciones y malos tratos hacia la mitad, o más, del género humano).  Más bien parece que en alguno de estos aspectos hemos perdido el tiempo y en otros las cosas están yendo a peor.

IV

En mi opinión, la razón de este enquistamiento se basa en lo que llamo “inflexibilidad global”. La incapacidad de avanzar en las reformas necesarias. La cual está generada por la resistencia de las viejas estructuras de poder, especialmente económico, para autorreformarse. Su inercia suicida le lleva a reproducirse en sus propios términos, a preservar intactos sus intereses a costa de desplazar enormes costes al conjunto de la sociedad. Una economía con menos incertidumbre y desigualdad exige una reducción drástica del peso del sector financiero. Una economía sostenible exige cambios en las formas de organizar la vida y la producción, en las formas de satisfacer necesidades. Una economía del cuidado exige hondas transformaciones en las formas de articular el trabajo mercantil y no mercantil, reordenar la división del trabajo (no sólo, aunque especialmente, entre géneros). Exige también una reordenación del espacio público a escalas diversas. Pero lejos de plantearse estas transformaciones el peso de los viejos poderes sólo ha permitido llevar a cabo respuestas que van en el mismo sentido de siempre. De ahí que el grueso de las ayudas haya ido orientado a sectores cada vez más irreformables: el financiero, la industria del coche, la de las grandes infraestructuras. Si 2007 simboliza el batacazo financiero, 2009 quedará marcado por el fiasco anunciado de Copenhague.

Esta incapacidad de reforma profunda de las estructuras económicas tiene su correlato en el campo de la producción intelectual. La mayoría de facultades de Economía siguen enseñando los mismos textos, los mismos modelos económicos que la crisis puso en evidencia. Las voces críticas de importancia (si se excluye a los valientes heterodoxos de todos los tiempos, más numerosos de lo que se piensa pero totalmente fuera del gran escenario mediático y de la gran política) se pueden contar con la mano. Hay una fosilización intelectual equivalente a la que manifiestan las estructuras a las que sirven. Por ello uno se indigna cada vez que oye el mantra de la supuesta rigidez del mercado laboral. La idea de flexibilidad se acuñó en la anterior megacrisis, la de la década de 1980, como un arma cultural para legitimar los recortes de derechos sociales y la vuelta al capitalismo pre-keynesiano. Hora es de cambiar las tornas y de subrayar que si algo ha mostrado inflexibilidad es la actual estructura económica para adaptarse a las necesidades de la inmensa mayoría de la población. Queremos una economía que se adapte a las necesidades básicas de la gente, a los imperativos de los ciclos naturales, que garantice niveles básicos de seguridad económica y bienestar. Y ello requiere transformaciones profundas en las formas de organizar la actividad económica y el cese de las políticas de bloqueo. La rigidez más peligrosa proviene de Wall Street (o de Chamartín) y de los estados mayores de las grandes corporaciones mundiales. Y de la pseudociencia que impide reconocer la naturaleza de los problemas y llamarlos por su nombre.

V

La rigidez del capital es tanto más intocada por la inexistencia de un adversario con un mínimo de empaque. Buena parte de la izquierda institucionalizada está tan apegada a la estructura dominante que corre el riesgo de ser engullida por el marasmo. Lo poco de izquierda parlamentaria alternativa ha sido incapaz de articular un discurso propio o de generar una mínima coalición social que empezara a actuar como un referente posible. El resto, la amalgama de activistas críticos que uno encuentra en cualquier lugar siguen más interesados en mantener la pureza de su discurso, marcar distancias con el vecino y honrar a sus propios dioses que en posibilitar una generosa recuperación del espacio alternativo, combinando las dosis adecuadas de crítica, proposición positiva, utopía y posibilismo necesarios para generar algún brote verde (o rojo, o violeta, o mixto) de cierta entidad. Hay incluso algo de incapacidad de denotar la forma del desastre. A la izquierda alternativa le gusta el trazo grueso, la catástrofe social. Y en cambio tiene más dificultades para articular un discurso atractivo cuando el desastre ocurre, como ahora en forma de goteo: cierre de empresas particulares, recortes selectivos de gastos sociales, crisis ecológicas reales. Traducir la gran estrategia en instrumento útil para la lucha concreta, la que ocurre en espacios y trayectorias específicas, es algo tan necesario como elaborar algún plan plausible de alternativa al modelo actual. Romper la rigidez de este modelo capitalista exige también repensar nuestra propia inflexibilidad. Hemos perdido un tiempo valioso. Un tiempo donde nadie ha realizado ni propuestas ni iniciativas orientadas a generar respuestas comunes a las crisis que tenemos planteadas. Por eso también, la inercia dominante ha podido mantener  su implacable lógica de irracionalidad e injusticia.

 

Una modesta proposición para pedir la dimisión del gobernador  del Banco de España

Albert Recio

Hace meses que estamos en crisis. Se han destruido cientos de miles de empleos. Crece la pobreza y la inseguridad económica. Los servicios de empleo, los gestores de ayudas públicas y las instituciones que atienden a las personas que no tienen acceso a subsidios públicos (o a aquellas para las que éstos resultan insuficientes para cubrir necesidades básicas) tienen la sensación de colapso. La misma que se obtiene cuando el interlocutor es un pequeño empresario, aunque en este caso surgen otras cuestiones, especialmente el ahogamiento financiero por falta de crédito. Hay bastante acuerdo en que ni podemos seguir así ni es posible volver al enloquecido mundo de la burbuja inmobiliaria. Los cientos de miles de pisos vacíos son un monumento a la ineficiencia económica y una vergüenza social, pues a pesar de la sobreproducción siguen habiendo muchas personas con necesidad de una vivienda digna. Es por tanto tiempo de reformas, que seguramente deben abordar muchos aspectos de la vida social.

Mi modesta proposición no obedece a una reacción airada a la enésima manifestación del Señor Ordóñez a favor de una reforma laboral, sino a que uno tiene la sospecha de que además de expresar un punto de vista discutible y sesgado, es sobre todo una cortina de humo para desviar la atención sobre su propia incapacidad. Y creo que es esta inutilidad en servir a la función que le da derecho a un cargo socialmente importante y bien retribuido la que justifica la petición.

Cuando estalló la crisis, se interpretó como una crisis financiera, y se detectaron muchos de los mecanismos perversos por los cuales el sistema financiero había estado creando burbujas. Se planteó tanto la necesidad de una nueva regulación de la actividad financiera como una política a corto plazo de salvamento de la banca. Esta última medida se justificó con el argumento de que salvando a la banca se evitaba el colapso financiero del conjunto del sistema económico. En una economía capitalista de mercado el crédito juega un papel esencial en el funcionamiento cotidiano del sistema económico: si se hunde el crédito se bloquea el flujo circular de la economía. En consecuencia, se han articulado diversos mecanismos de apoyo al sector financiero, desde préstamos masivos por parte del Banco Central Europeo al nuevo Fondo de Reestructuración y Ordenación Bancaria, pasando por avales públicos a las emisiones de deuda de los bancos y compra de activos a los mismos. Y a pesar de toda esta batería de ayudas gran parte de las empresas se quejan de que el crédito sigue sin fluir y con ello se compromete tanto la actividad corriente como las inversiones que pudieran favorecer un cambio de orientación productiva. Uno esperaría que ante tamaño volumen de ayudas y ante tanto clamor la primera preocupación de la autoridad monetaria debería orientarse a analizar y explicar qué ha fallado en esta nueva versión de las políticas de “ayuda a los de arriba para que llegue a los de abajo”. Sobre todo para ayudar a adoptar nuevas medidas más eficaces, para desatascar un sistema financiero que sigue generando incertidumbres y malestar económico.

Este es un análisis necesario cuando existe la sospecha generalizada de que, lejos de completar el circuito, los bancos han usado sus fondos para sanear sus cuentas y reeditar actuaciones especulativas que dan mayores beneficios a corto. El fuerte incremento de las cotizaciones bursátiles es, al respecto, contradictoria con la situación económica del país y lleva a pensar si no es un fenómeno generado por la afluencia de nuevos fondos sedientos de negocios especulativos a corto. Puede que la cosa sea más simple y la falta de crédito se deba a un exceso de aversión al riesgo de los directivos bancarios. En todo caso ello indicaría que, al menos en situaciones comprometidas, es malo dejar en manos de banqueros privados decisiones que afectan al conjunto de la ciudadanía. Sobre estas cuestiones el Sr. Gobernador no resulta ni muy hablador ni  muy creativo en la propuesta de reformas. Cualquier ciudadano corriente percibe que tanto en el plano de la política como en el tratamiento judicial los banqueros son siempre tratados con guantes de seda. Aunque se les imputen graves delitos fiscales o, cómo ahora, sean responsables de un importante cataclismo económico.

Quizás uno peque de ingenuo, o se perdiera alguna clase de Economía monetaria o de macro. Pero en su ingenuidad uno pensaría que en la situación actual todo el tiempo de trabajo de un regulador del sistema financiero debería dedicarse a analizar, proponer, explicar, dar cuentas sobre las insuficiencias, limitaciones, resistencias del sistema financiero. Al fin y al cabo si el paradigma que rige su ideología económica es el de la flexibilidad de los mercados, el fallo en el sistema crediticio podría interpretarse como una rigidez del sistema financiero y sería bueno que nos explicaran las razones del mismo y las formas de resolverlo. A lo mejor es que al señor Fernández Ordóñez la economía monetaria le resulta tan aburrida e incomprensible como a gran número de economistas y en cambio se encuentra más capacitado para estudiar el mercado laboral. También por esto su cese como Gobernador del Banco de España sería adecuado y hasta él mismo lo agradecería. Hay argumentos económicos de todo tipo para justificar medidas económicas en las que todo el mundo mejora. Sugerimos, si lo argumentado hasta aquí está justificado, que el cese del Gobernador beneficiaría tanto al país como a él mismo. Y por tanto se trata de una mejora neta que no podemos dejar escapar.

 

 

El clima en jaque

Esther Vivas

La reunión de las Naciones Unidas sobre cambio climático en Barcelona, previa a la cumbre de Copenhague (COP15) a principios de diciembre, ha tenido un resultado muy negativo y pone de manifiesto la falta de voluntad política para llevar a cabo medidas significativas en la lucha contra el cambio climático. Una vez más, los intereses corporativos han primado por encima de las demandas de los países del Sur y de los movimientos sociales.

La cita, que tuvo lugar del 2 al 6 de noviembre y que reunió a cuatro mil delegados/as de 180 países, terminó con la negativa de Estados Unidos por comprometerse y cifrar sus reducciones de CO2, al mismo tiempo que la Unión Europea daba pasos atrás en sus compromisos y los países en desarrollo exigían medidas reales de reducción por parte de las principales potencias, a la vez que denunciaban los efectos perversos de instrumentos como la Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación (REDD) y los Mecanismos de Desarrollo Limpio (MDL). Como afirmaba Milena Ràfols de la campaña El clima no está en venta: “Todo el mundo está pendiente de que el otro mueva ficha y se utiliza al otro como excusa. Estados Unidos no se moja, pero dice que esto no es inconveniente para que otros sí se comprometan”.

De este modo, sigue sin haber respuesta al total de reducción de emisiones que asumirán los países industrializados, ya sean emisiones domésticas o al “mercadeo” de las mismas a través de la adquisición de créditos de carbono por reducciones realizadas en otros países. Tampoco se han dado avances en las cuantías que los países industrializados tendrán que aportar para financiar la adaptación y los mecanismos de apoyo a los países del Sur. En la sesión plenaria, estos últimos exigieron a los primeros un compromiso de reducción de emisiones de un 40% para el año 2020 y que les apoyen económicamente en la lucha contra el cambio climático.

Acuerdos vinculantes

Otro de los frentes de batalla fue la “obligatoriedad” de los acuerdos. Estados Unidos rechazó cualquier posibilidad de un acuerdo legalmente vinculante. Mientras que el Tratado de Kyoto vincula legalmente, se apuesta por un nuevo Tratado que sólo vincule “políticamente”. En palabras de Salvador Pueyo de la campaña El clima no está en venta: “Por muchos defectos que pueda tener Kyoto, y teniendo en cuenta que ésta no es nuestra opción, al menos Kyoto obliga legalmente a los países ricos a cumplir ciertos objetivos. Ahora, EE.UU. y compañía quieren forzar un nuevo acuerdo más flexible para ellos”.

Otra novedad a tener en cuenta fue la negativa de los estados africanos, al principio del encuentro, a seguir con las negociaciones si los países ricos no asumían un compromiso claro de reducción de emisiones y si no se centraban los debates en dicho tema. Este amago de boicot pone de manifiesto la situación límite a la que están llegando las negociaciones y la incapacidad para obtener resultados vinculantes y efectivos.

Barcelona se moviliza contra el cambio climático

En Catalunya, la campaña El clima no está en venta, que agrupa a diversas organizaciones ecologistas, sindicales, de consumo, políticas, ONGs, en defensa del territorio, fue el marco unitario, creado en motivo de la reunión de las Naciones Unidas, que organizó algunas de las principales acciones llevadas a cabo en el transcurso de la semana.

El momento de máxima visibilidad fue la manifestación del sábado 31 de octubre, antes del inicio de la reunión, donde cuatro mil personas salieron a la calle para denunciar las falsas soluciones al cambio climático y exigir un acuerdo justo, vinculante y transformador. El miércoles 4 de noviembre, un grupo de unas cincuenta personas de la campaña bloqueó la entrada del centro de negociaciones y desplegó una pancarta donde se leía: "Sin reducción drástica no hay salida". Asimismo, se llevaron a cabo charlas con ponentes internacionales sobre justicia climática y el impacto de la agroindustria en la generación de gases de efecto invernadero. Éstas y muchas otras actividades se realizaron estos días en Barcelona

A principios de diciembre, Copenhague acogerá la cumbre COP15 de las Naciones Unidas que tendrá que tomar acuerdos sobre estos debates. Allá miles de manifestantes se han dado cita para dejar claro que “el tiempo se acaba”, que son necesarios acuerdos firmes, así como un cambio radical de modelo, si queremos parar el cambio climático.

[*Artículo publicado en Diagonal, nº 113.
Esther Vivas es miembro de la campaña El clima no está en venta.]

 

Estafa

Agustín Moreno

Nadie sabe mejor que un tutor/a de 4º de la ESO lo que cuesta que titulen determinados alumnos/as. Rescatar a aquellos “objetores escolares” que han ido repitiendo curso en un país donde el fracaso escolar supera al 30%, es muy importante. Porque se les recupera para la formación, para la vida laboral y para la ciudadanía. Me refiero a esos alumnos  que recobran la autoestima y las ganas de estudiar y que cuando titulan se les abre un nuevo horizonte. Los menos irán a bachillerato y la mayoría iban a los ciclos de grado medio.

Pues bien, me estoy encontrado a muchos de esos alumnos/as que lograron acabar la ESO que no han sido admitidos en los ciclos y se ven condenados a quedarse en casa o en un banco del parque, a la espera de probar suerte el curso próximo. La razón es la gran diferencia que hay entre oferta y demanda en la formación profesional, como consecuencia de la crisis y del elevado paro.

Las cifras agregadas son muy altas en la comunidad de Madrid (CAM). Según los sindicatos, sólo en la capital se han quedado sin poder cursar un ciclo de grado medio 1.085 alumnos y deben ser un par de miles en toda la CAM. Las solicitudes para ciclos superiores han aumentado un 27% y no hay plaza para 4.700 personas. El déficit en plazas de PCPI, supera las 900 y muchos chavales irán directos a la estadística del fracaso escolar. En total, unas 8000 personas sin plaza. Pero no es sólo una cuestión cuantitativa: cada caso que se dé es un escándalo y para el afectado, al que le animábamos a continuar estudios, una estafa.

Está claro que el gobierno regional ignora el paro que afecta a 463.300 trabajadores madrileños y no le interesa la formación profesional reglada. Con este panorama, los absurdos debates (tarima, autoridad…) no son más que maniobras de diversión para continuar con el descarado intento de degradación de la educación pública. Las explicaciones de la administración de esta gigantesca imprevisión no son nada convincentes. La pregunta es ¿quién asume la responsabilidad política de dejar a miles de personas jóvenes y menos jóvenes que están en paro sin la oportunidad de aprovechar la crisis para volver a estudiar y mejorar su cualificación  profesional?

 

Barcelona/Madrid-Madrid/Barcelona. 40 anys d’acció veinal/40 años de acción vecinal 

Albert Recio

El día 27 de noviembre en Barcelona (Museu d’Historia de la Ciutat) y el 1 de diciembre en Madrid (Museo de la Ciudad) se inaugura la exposición que con el título que encabeza esta nota han montado conjuntamente la Federació d’Associacions de Veïns i Veïnes de Barcelona (FAVB) y la Federación Regional de Asociaciones de Vecinos de Madrid (FRAVM). La exposición estará abierta hasta el 1 de febrero en Barcelona y hasta el 15 de diciembre en Madrid, aunque posteriormente está previsto que circule en ambos casos por diversos barrios y poblaciones. Se trata de una exposición militante. Con un contenido claro: explicar a la gente que su lucha no ha sido en balde, que muchas de las mejoras conseguidas en los barrios lo han sido gracias a la movilización social. Que la ciudad sería otra si se hubiera dejado en manos de la iniciativa del capital o de las decisiones de una tecnocracia a menudo poco responsable de los intereses colectivos. Es un recordatorio de que vecinos y vecinas también hemos creado ciudad, posiblemente lo mejor de la misma, lo que ayuda a construir civilización y bienestar. Es también una forma de explicar que las cosas tienen su historia y que las luchas de hoy provienen de una tradición de respuesta social que aunque intermitente nunca desaparece. Y es también una llamada a la esperanza, a seguir en la brecha con reivindicaciones y propuestas de futuro.

Se ha hecho un enorme esfuerzo material, de mucho trabajo, para elaborar un material con buen contenido y forma. Un material que permite detectar cien victorias en cada una de las dos ciudades en las que la lucha vecinal ha jugado un papel crucial. Una exposición imprescindible para viejos y nuevos activistas sociales.

 

Convocatorias por la esperanza

Clandestina Discreta

Jueves doce de noviembre. El teatro Darymelia de Jaén se llenó con el acto de apoyo a  las personas inmigrantes convocado por el Foro Social Clandestino. Una causa que en los últimos meses ha ido aunando personas, colectivos, organizaciones diversas. Poetas,  artistas, grupos de música, la plataforma de Parados del Polígono del Valle, asociaciones de inmigrantes, colectivos cristianos de base, sindicatos, voluntarias/os de parroquias,  militantes de la Asamblea Local de Izquierda Unida, y gentes solidarias de diversas procedencias, promoviendo una  respuesta desde abajo ante la perspectiva de que la llegada de trabajadores inmigrantes durante estas fechas vuelva a desbordar los recursos disponibles.

Para hacerse  una idea del contexto en que se produce: Jaén, es la capital de una provincia que figura en el último lugar en nivel de renta del país, la quinta con mayor tasa de desempleo, que este año se ha disparado ya hasta los 73.100 desempleados (26%). Eso, los índices medios, porque actualmente en algunos barrios de la capital y en muchos pueblos estos porcentajes son muchos mayores. Todos los años, cuando se aproxima la recolección de la aceituna, cientos de trabajadores inmigrantes se desplazan hasta aquí con la esperanza de encontrar lugar en alguno de los tajos de la provincia. La mayoría de ellos recalan en la capital como lugar de tránsito, a la espera de un contrato que sólo unos pocos consiguen. Ya el año pasado, con la crisis económica, la situación se desbordó y en plena ola de frío ocurrió que cientos de personas se encontraron deambulando durante día y noche a la intemperie, agolpándose en las puertas del albergue de temporeros buscando un techo y comida. Situaciones similares se vivieron en Úbeda, cabecera de la comarca de la Loma, y otro de los núcleos importantes de población de la provincia.
http://www.nodo50.org/forosocialjaen/Cronica%20de%20una%20lucha.htm

Las movilizaciones promovidas por el Foro Social, consiguieron la apertura de nuevas instalaciones municipales, también insuficientes para atender la demanda, y finalmente, ante la actitud de la administración autonómica desentendiéndose del problema y negándose a habilitar mas medios, un albergue alternativo sostenido por personas voluntarias y el apoyo de la Asamblea Local de IU estuvo funcionando, dando abrigo y comida a los trabajadores. Y lo que es también importante, tejiendo redes de solidaridad con las que  prevenir el riesgo de estallidos xenófobos. 
http://www.nodo50.org/forosocialjaen/Imagenes.htm#Solidaridad_con_las_personas_inmigrantes_-_Nov/Dic_2008
http://www.iujaen.org/index.php?option=com_content&view=article&id=720:reunion-urgente-del-foro-social-de-jaen

Tras la experiencia de pasadas campañas, este año el Foro Social empezó en julio a organizar el apoyo y la concienciación ciudadana:
http://www.nodo50.org/forosocialjaen/Inmigracion%2009.htm

Activar pluralidades solidarias y creatividad social (hasta incluso entre colectivos predispuestos a mirarse con desconfianza en otros asuntos) en torno a una cuestión compleja, y en una ciudad de un contexto socioeconómico como el de Jaén, es una tarea y un modo de hacer que ha implicado el compromiso militante de IU.

Hubo lleno, solidaridad, música y poesía la noche del 12 de noviembre en el teatro Darymelia. Había “alma corazón y vida” en los pasillos del teatro y en el escenario, en los grupos de gente charlando en la puerta antes del acto, y entre el colectivo organizador que latía con la alegría del compromiso. Pero hubo también algo más: la esperanza de experimentar que es posible. Si la izquierda quiere dotarse de nuevo sentido y refundarse, más que hacer convocatorias mediáticas y llamamientos auto-referenciales para  ilustrar a la gente con promesas que, por otro lado, cada vez se parecen menos al espejo de sus propias prácticas internas, deberá sumergirse en los territorios concretos de los problemas, para crear y recrear múltiples microexperiencias de este tipo y escenarios sociales que se parezcan a la sociedad alternativa a la que dice aspirar. Esta pequeña experiencia provinciana vivida en el seno de colectivos sociales de Jaén nos dice no sólo que se debe, también que se puede. —Jaén 14 de noviembre de 2009

 

La biblioteca de Babel

Francisco Fernández Buey
Por una universidad democrática

El Viejo Topo, Barcelona, 2009

Va ya para cuarenta y cinco años que Paco Fernández Buey habla, escucha y convence acerca de lo que presenta ahora como título de su último libro: Por una universidad democrática. Eran los años sesenta, cuando Paco, como estudiante, fue uno de los fundadores del Sindicato Democrático de Estudiantes de la Universidad de Barcelona. Eran los años setenta, y le encontramos haciendo la historia del movimiento estudiantil contra Franco (por ejemplo, coordinando los Documentos del movimiento universitario bajo el franquismo, un número extraordinario de Materiales aparecido en 1977). Después, el largo viaje de profesor no numerario hasta la cátedra de filosofía política en la Universidad Pompeu Fabra, pasando por la creación de las Comisiones Obreras de Enseñanza (que dividieron por dos a todos los miembros del PSUC, afectado ya de ceguera política).

Para muchos, la seguridad económica basta para olvidar los pecados de juventud. No es el caso de Fernández Buey. Mejor dicho: no lo es en absoluto. Al contrario: los años pasados han ido acumulando artículos y materiales cuyo fin sigue siendo el que propugnaba en los años sesenta, pero adecuado a los vientos que soplaban en la universidad. El libro no precisa prólogo, le basta su subtítulo: «Escritos sobre la universidad y los movimientos universitarios». Se podría añadir: «compendio».

Un compendio de la perseverancia y el espíritu crítico, que desafía los criterios impuestos por los ministerios de universidades (su «catecismo ministerial» como bien dice), cuya lucha más reciente ha sido contra del «plan Bolonia». Los planes del gobierno no vienen de ayer; pero la lucha contra ellos tampoco. Por una universidad democrática es también la historia de los otros: la historia de los de abajo, que ven el camino hacia el conocimiento plagado de alambres de espino (perdón: «requisitos académicos»). 

El malestar y la pasión por ver otra universidad distinta, coadyuvan potentemente para hacer de este libro una lectura necesaria (y, digámoslo claro, no sólo para los estudiantes universitarios).

[Josep Torrell]

Manolo López
Mañana a las once en la Plaza de la Cebada
Bomarzo, Madrid, 2009, 661 págs.

Unas interesantísimas e inacabadas memorias de este abogado laboralista, defensor de presos políticos y militante comunista. Manolo López describe la guerra en Madrid con los ojos de un niño; la difícil postguerra y la formación de su conciencia política ante la injusticia que veía a su alrededor. El autor partió del trabajo en la panadería de su padre, a la que volvería una y otra vez, juntándose con las modestas gentes de su barrio, para financiar sus estudios de derecho. Luego, estudiante en París, describe como pocos la vida de los exiliados y las interioridades de la política comunista. Por las páginas de su libro pasan destacadísimas personas de la historia antifranquista y comunista, descritas con objetividad, veracidad y un particular sentido del humor. La memoria atraviesa los años de la lucha en la clandestinidad; narra su detención y tortura, sus años en la cárcel, su actividad posterior como defensor de trabajadores y detenidos, los estrechos vínculos que le unieron a las comisiones obreras, y, finalmente, su distanciamiento, en la etapa de la transición, del PCE, de cuyo comité central había sido miembro, sin dejar por ello de ser comunista.

Se trata de un texto que apreciarán particularmente quienes hubieron de bregar con los principales problemas que surgen en las páginas comentadas. Un libro importantísimo para la reconstrucción de una etapa de nuestra historia que, lamentablemente, hizo necesaria la conversión en héroes de muchas personas que nunca creyeron serlo, como es el caso del autor. Un libro escrito con sencillez por alguien a quien le importa más el mundo social que su historia individual.

[Juan-Ramón Capella]

 

* En relación a la reseña del libro de Gracia Trujillo Barbadillo, Deseo y resistencia. Treinta años de movilización lesbiana en el Estado español  (1977-2007), aparecida en el anterior número de mientrastanto.e, el responsable de la reseña, a instancias de la autora, desea rectificar la mención a ella misma, a Carmen Romero Bachiller y Beatriz Preciado como cofundadoras del LSD. [Nota de Redacción]

 

 Cine

Josep Torrell

Del miércoles 24 de noviembre al jueves 10 de diciembre, la Filmoteca de Catalunya programa un ciclo dedicado al estudio de producción soviético Mejrabpom (1924-1936). Este estudio era seguramente el mejor de la época en toda la Unión Soviética, porque tenía algo que los otros no tenían: estaba financiado desde el exterior, a través del Socorro Rojo Internacional. (Su sigla en ruso es precisamente Mejdunrodnaia RAbotchaia Pomochtch. Durante doce años intentaron hacer un tipo de cine que, sin ser vanguardista, no desmerecía ante el occidental. Mejrabpom ou l’aventure du cinéma privé au pays des bolcheviks, Les Dossiers de Musée d’Orsay, París, 1996. A pesar del título —“cinéma privé” es totalmente desafortunado—, el libro es excelente. François Albera, Ekatherina Khokhlova, Marilyne Fellous, Valérie Posener, Rachid Yanguirov, Borís Pavlov y Oksana Bulgakova son sus colaboradores.)

Las películas del ciclo son: Aelita (1924) de Iakob Protazanov,  El sastre de Torjok (1925) de Iakob Protazanov,  La madre (1926) de Vsevolod Pudovkin, El cuarenta y uno (1926) de Iakob Protazanov, El beso de Mary Pickford (1927) de Serguei Komarov, El camarero del restaurante (1927) de Iakob Protazanov, El fin de San Petersburgo (1927) de Vsevolod Pudovkin, La muchacha de la sombrerera (1927) de Borís Barnet, La casa de la plaza Trubnaia (1928) de Borís Barnet, El águila blanca (1928) de Iakob Protazanov, La fiesta de San Jorge (1930) de Iakob Protazanov, El camino de la vida (1932) de Nikolai Ekk, Okraina (1933) de Borís Barnet y La revuelta de los pescadores (1934) de Erwin Piscator.

Su historia

En 1921, al lanzarse la Nueva Política Económica, había un solo cine en funcionamiento en toda la Unión Soviética. Lo que quedaba en las salas de cine había sido utilizado por la gente para quemar (ante la falta de combustibles). Los estudios también habían sido saqueados. Las máquinas habían sido desmanteladas o vendidas al escapar del país por el sur. Película virgen no había: no se producía en el país. Con muchos esfuerzos, se logró conseguir película negativa para algunos corresponsales en la Guerra Civil (1918-1921), pero en cambio no había emulsión en positivo para tirar las copias. El estudio Russ (futuro estudio Mejrabpom) consiguió rodar —casi siempre a toma única— Polikushcka (1919), pero no se estrenó nunca en el país por falta de película para tirar las copias. Lo mismo ocurrió con la película que era unánimemente valorada como pionera del cine proletario: La huelga (1924), de Eisenstein, tuvo que esperar un año entero antes de que se dispusiera de película suficiente para tirar las copias. La crisis de película virgen duró hasta 1924, cuando a través de Mejabpom se regularizó la importación de negativo.  

En junio de 1922, Polikushcka y otros cuatro cortos se estrenaron en Berlín, para ayudar a las víctimas del hambre en la región del Volga. La campaña contra el hambre fue organizada por el Socorro Rojo Internacional alemán, fundado para la ocasión por Willy Münzenberg, miembro del comité central del Partido Comunista Alemán, parlamentario y miembro de la Internacional Comunista (Willy Münzenberg, una referencia constante en el movimiento comunista de la era de Weimar, tiene una bibliografía en castellano reciente: Babette Gross: Willy Münzenberg. Una biografía política, Ikusager, Vitoria, 2007). Viendo la penuria del sector cinematográfico soviético, Münzenberg tuvo la idea de contribuir a mejorarla mediante una empresa conjunta alemana-soviética, financiada y equipada por el Socorro Rojo Internacional. Así nació, el primero de agosto de 1924, el estudio Mejrabpom-Russ, fusión del estudio ruso con el dinero alemán. 

Muy pronto, Mejrabpom decide exportar su producción al extranjero, como forma de propaganda de la Unión Soviética pero, sobre todo, como medio de conseguir divisas para un país que sale destrozado de la Guerra Civil. En 1925, hicieron una primera venta a la firma Lloyd concerniente a trece películas. En 1927 consiguió colocar en Alemania diecinueve películas. Para agilizar su circulación, Münzenberg funda además una distribuidora —que pronto será también productora—: Prometheus, que poco a poco se convierte en el único distribuidor de películas soviéticas, hasta que es boicoteada por la industria alemana y se ve obligada a declararse en quiebra en 1932.

En la Unión Soviética, sin embargo, las películas cosechaban notables éxitos, cada vez mayores. En 1928 el estudio alquila cinco cines  (dos en Leningrado y tres en Moscú) para difundir sus películas. En 1929 la producción alcanza los quince largometrajes de ficción, cifra que no superará.

El estudio se caracterizaba porque no le faltaba de nada y navegaba —relativamente— en la abundancia. Tenía película, buenas cámaras, equipos de iluminación, etcétera. En 1927 trabajaban en el estudio trescientas personas. A lo largo de los doce años Mejrabpom repartió su producción en ficciones (113 películas), documentales o kulturfilms (260 películas, sobre todo cortometrajes) y cintas de animación (49 cortos).

En agosto de 1928 el estudio cambia de nombre y a partir de entonces se llamará Mejrabpom-film, pasando a depender exclusivamente del comité central del Socorro Rojo Internacional. El 16 de noviembre de 1931, el consejo de los comisarios del pueblo decide poner fin a las operaciones de exportación de Mejrabpom, creando el Intorgkino, que asumirá las ventas al extranjero.

En 1935, el progresivo acoso de los nazis en Alemania obliga al Socorro Rojo Internacional a cesar sus actividades y, por tanto, deja de prestar el apoyo necesario al estudio, porque la mayoría de las secciones extranjeras están apoyando a la República española en plena guerra civil. Al cerrarse el flujo de capital, cambió también la actitud del gobierno soviético. Desde el principio, el estudio recibió todo tipo de críticas (especialmente la de fomentar “un gusto burgués”), pero el Estado fue muy cauto de inmiscuirse mientras recibió dinero extranjero. Entonces, ya sin dinero de por medio, el 8 de junio de 1936 el comité de los asuntos artísticos juzgó dar por terminada la experiencia de Mejrabpom, y el estudio cerró sus puertas.

Su estructura

El objetivo básico de Münzerberg consistía en dar una salida al cine soviético, convencido —como Lenin, por lo demás— de que “las películas son un instrumento más potente que la prensa”. Pero el propósito de Moissei Aleinikov, jefe del estudio, era menos etéreo: producir películas que fueron a la vez atractivas y divertidas. Como señala François Albera, “este reconocimiento de una dimensión entretenida y lucrativa por parte de los responsables del país conducía a que se dejase de encarar el cine en la sola perspectiva de las vanguardias, cuyo propósito estaba, desde el principio, en conflicto con las autoridades”. Dicho de otro modo: las vanguardias (de Eisenstein a Dovjenko, pasando por Dziga Vertov) no eran atractivas para el público soviético y, sobre todo, no eran lucrativas.

Así, por ejemplo, en 1926, después de El acorazado Potemkin (1925), Serguei Eisenstein y Grigori Alexandrov pidieron entrar en la sociedad, recibiendo una rotunda negativa. Por esas mismas fechas, Aleinikov se negó a dar trabajo a la actriz Alexandra Khokhlova, porque su físico podía ser desagradable para el público.

Los objetivos de Mejrabpom eran llegar al público de las ciudades, y sobre todo, al espectador que iba a las salas de cine (no el público obrero que veía películas en los sindicatos). Para ello, contaban con varias bazas:

— la creación de un «colectivo artístico» de realizadores fijos trabajando para el estudio. Iakob Protazanov (el único cineasta reconocido en 1924), pero también directores que empezaban como Iuri Jéliabujski, Vsevolod Pudovkin, Boris Barnet, Serguei Komarov, Léonid Obolenski y Igor Savchenko;

— la constitución de un departamento de guiones, al estilo de los estudios norteamericanos. Los guiones que salían de este departamento eran “guiones de hierro”, en los que todo estaba previsto, desde la longitud hasta el encuadre. Valentin Turkin, Nathan Zarkhi, Gregori Grebner, Oleg Léonidov fueron los principales guionistas. A finales de 1926 entraron también Viktor Schlovski y Ossip Brik, animadores de la revista Lef, que intentaran hacer un cine de ficción con grandes dosis de documental;

un colectivo de actores fijo, en algunos casos bajo contrato en exclusiva (Ivan Moskvine, por ejemplo). En la práctica, fue la práctica totalidad de actores del Teatro del Arte (MKhAT). Intentaron convencer a Constantin Stanislavski, pero lo aterraban los focos. Vsevolod Meyerhold intervino en El águila blanca (1928). Pero el éxito indiscutible se debió al actor cómico Igor Ilinski —discípulo de Vsevolod Meyerhold—, que hizo que sus películas recaudaran veinte veces más que las películas más ortodoxas. Las ocho películas que hizo de protagonista fueron las más rentables económicamente de toda la producción del estudio y del cine soviético de los años veinte;

— la apertura de la oferta mediante una “política de géneros”. Mejrabpom intentó ofrecer títulos que cubrieran todos los géneros posibles: el drama (El camarero del restaurante, 1927, de Protazanov); la comedía (las películas de Borís Barnet o las interpretadas por Igor Ilinski); las de aventuras (Dzulbars, 1936, de Vladimir Shnejderov, una especie de Rintintín); las policíacas (Miss Mend, 1925, de  Fedor Otep y Boris Barnet); la reconstrucción histórica (El águila blanca, 1928, de Protazanov); la película revolucionaria (casi todas las de Pudovkin, en particular La madre, El fin de San Petersburgo, Tempestad sobre Asia o Desertor); el documental como género (Tres cantos a Lenin, 1935, de Dziga Vertov) o las películas de animación (donde encontramos el equipo de Nikolai Khodataev).

También intentaron el camino de las coproducciones, pero fue contraproducente y en algunos casos hubo que terminarlas lejos de donde estaba previsto rodarlas (por el ejemplo, Desertor de Pudovkin). En cambio, su óptimo utillaje sirvió para que rodara la primera película sonora soviética, El camino de la vida (1931) de Nikolai Ekk.

Lo que revela

El éxito de sus producciones acredita en parte los objetivos del estudio. Es cierto que no encontraron solución al problema más acuciante de todo el cine soviético en los años veinte: ¿cómo hacer cine para una sociedad campesina? Pero hay que decir que los otros (sean las vanguardias o los fautores del cine más comercial), tampoco lo hicieron. El problema que más tinta hizo correr, quedó sin solución.

Por lo demás, deseos y realidades no suelen ir unidos. Por ejemplo, el esperado retorno de Protazanov con Aelita (1924) fue un rotundo fracaso en la Unión Soviética (aunque, en cambio, fue bien su distribución por Europa, más por el vestuario que por la dirección). Por el contrario, La cigarrera de Mosselprom (1924) de Iuri Jéliabujski consiguió de inmediato un éxito de público asombroso, gracias a Ilinski en el papel protagonista. Sin embargo, Protazanov hizo una película sin Ilinski que será igual de exitosa que aquellas: El cuarenta y uno (1926), que incluso tendría un remake en 1956.

Sin embargo, la invención de la comedia tenía una barrera importante: ¿qué podía ser risible? Por parte del espectador, pero también por parte del estado. ¿Qué risa podía ser consideraba contrarrevolucionaria? (En parte, la reflexión de Borís Barnet está traducida al castellano: “Observaciones sobre el cine cómico”,  en Projeccions de cinema núm. 5, Barcelona, marzo de 2003.) Las comedias de Barnet no se basan en la comicidad de un actor —como hace Protazanov con Ilinski—, sino que se basan en un dispositivo de guión mucho más elaborado. Esto le convirtió también en un “cineasta bajo sospecha”.

Mejrabpom recibió dos de los tres encargos para el décimo aniversario de la revolución de octubre (El tercero fue Octubre. El cuarto, un documental, ni se le cita: La caída de la dinastía Romanov, de Esfir Shub.). Barnet rodó Moscú en Octubre, donde aparecían Bujarín y otros muchos revolucionarios moscovitas (pero no Stalin, que estaba en Petrogrado). La película se pasó una vez, pero no fue autorizada y se archivó. Actualmente, a la copia conservada le faltan tres bobinas (precisamente donde estaban los revolucionarios que fueron víctimas del Gran Terror de 1937). Barnet no fue el único que tuvo problemas. Joris Ivens fue invitado a rodar Komsomol (1932), pero tuvo numerosos problemas ¡por una canción! La película de Ivens no vio nunca la luz en la Unión Soviética.

En 1936 Barnet volvió a tener un encontronazo con el estado, al rodar la película Por el azur de los mares. La protagonista femenina tontea con los dos protagonistas masculinos, pero ya está casada con un marino de la armada. La película es un canto a la libertad de la mujer, pero no lo interpretaron así los responsables del gobierno, que vieron un “error burgués” en la película, un insulto a las mujeres de los soldados y un nuevo error del estudio (Josep Torrell: “Una brisa fresca junto al Caspio”, en Sin Permiso, Barcelona, 5-X-2008). A tenor de las críticas, el cierre se cernía ya sobre el estudio.

Con la vista puesta en el después, la experiencia de Mejrabpom destaca por varios aspectos. Llevó a la Unión Soviética película virgen en cantidad y pertrechó un estudio en condiciones, en un momento muy crítico para la cinematografía soviética. Si bien desatendió la vanguardia (desatención sólo hasta cierto punto: cuando Dziga Vertov empezaba a estar en dificultades, Mejrabpom le financió Tres cantos a Lenin), permitió trabajar a Iuri Jéliabujski, Vsevolod Pudovkin, Boris Barnet e Igor Savchenko, a la vez que ofrecía trabajo a realizadores extranjeros como Joris Ivens y Erwin Piscator. Mientras los estudios oficiales veían proliferar los burócratas, la gente de cine continuó llevando los asuntos del estudio. En cuanto a las críticas a la política del estudio, en el sentido de su “tendencia burguesa”, eran compartidas, sin embargo, por los demás estudios. 

Al disolverse en 1936, quedó un hueco bastante visible. Pudovkin y Barnet tuvieron que trabajar en obras sin interés, meramente de encargo (y vigilados). Aunque la Nueva Política Económica dejó de ser la línea general a final de los años veinte, Mejrabpom aguanto hasta bien entrados los treinta. En 1937, cuando la gran purga, habría sido un contrasentido mantener una empresa que mantenía aún residuos de economía mixta.

 

PÁGINAS-AMIGAS

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Nómadas. Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas
http://www.ucm.es/info/nomadas

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