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Cuaderno de crisis / 19
Por Albert Recio

Resistencia y sueños
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Número 82
Julio de 2010
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Cuaderno de crisis / 19

Albert Recio

Condenados a reforma perpetua

I

En la España democrática hay cosas intocables (la Constitución, el Poder Judicial, el Concordato con la Iglesia Católica...) y otras sometidas a perpetua transformación. Las regulaciones laborales son el paradigma de la actividad reformista de nuestros legisladores. Cada década ha contado, al menos, con dos reformas importantes (aunque el segundo gran intento de 1988 fue abortado por la Huelga General del 14 de diciembre), y una enorme variedad de microrreformas que han cambiado sustancialmente la regulación institucional del mercado laboral.

Tan desmedido afán reformador se ha justificado en la recurrente situación de desempleo masivo. Pero el elevado desempleo no justifica por sí solo que las reformas deban centrarse en el mercado laboral. Estas se explican sobre todo por la ideología económica dominante, por la forma en que son analizados los problemas laborales. Una lectura rigurosa del pensamiento económico permite observar que existen, básicamente, dos formas de entender los problemas del desempleo. Para una parte importante de pensadores se trata, fundamentalmente, de una manifestación dolorosa de las lógicas de funcionamiento de las economías capitalistas, de sus múltiples “fallos” o “contradicciones”. Más o menos de la misma forma que la fiebre constituye un efecto de muchas enfermedades aunque sus causas están en otro lugar. Desde esta perspectiva la lucha contra el desempleo es, en gran medida, el campo para un amplio espectro de intervenciones y regulaciones públicas, un campo que incluye propuestas más reformistas (como las de los economistas keynesianos y post-keynesianos) hasta otras más radicales. Otra poderosa corriente, la que llamamos neoclásica, considera que el desempleo es, básicamente, el resultado del mal funcionamiento de los mercados laborales, y por ello las reformas deben concentrarse en este ámbito. Se trata de un convencimiento sustentado en modelos teóricos que en gran medida ven el funcionamiento del mercado como un engranaje social casi perfecto y por tanto la aparición de problemas laborales se explica precisamente por la existencia de pesadas regulaciones laborales que impiden su buen funcionamiento.

Esta última corriente se impuso en el campo académico, cultural y político, con la contrarrevolución neoliberal de los años setenta del pasado siglo y ha manteniendo su hegemonía hasta el momento presente. Totalmente insensible a las múltiples evidencias que muestran que en casi todos los parámetros de comparación (crecimiento económico, empleo, pobreza, estabilidad económica, desigualdad, gestión medioambiental....) el periodo neoliberal ha sido menos que mediocre. En España, sus partidarios han argumentado que los problemas del mercado laboral español se explican por la persistencia de muchas rigideces heredadas del franquismo. Rigidez que las sucesivas reformas no han eliminado porque se han planteado como reformas “en el margen” y no reformas globales. Ello explica su insistencia en dar nuevos y sustanciales pasos reformistas cada vez que las cosas se complican. Quizás su “revolución pendiente” nunca tenga lugar (al fin y al cabo toda reforma siempre requiere algún tipo de compromiso, excepto si se produce en regímenes dictatoriales como el franquista, el pinochetista o el chino), pero no cabe duda que la insistencia conjunta de patronales y académicos ha avanzado mucho trecho en laminar derechos individuales y colectivos de los trabajadores.

II

No volveré a discutir los argumentos de los “reformistas neoliberales”. Muchos de ellos están ya contenidos en anteriores entregas de este cuaderno. Voy a limitarme a comentar los aspectos cruciales de la actual reforma y a discutir cuáles son sus posibles efectos.

Básicamente la reforma laboral incluye novedades que si bien no llegan al contrato único de empleo y a la fragmentación completa de la negociación colectiva avanzan sustancialmente en esa dirección.

Más allá de un análisis jurídico detallado, siempre necesario, la reforma incide en una serie de cuestiones clave de la regulación laboral en materias como la regulación de los despidos y la contratación temporal, la negociación de la flexibilidad interna, la negociación colectiva y la intermediación en el mercado laboral.

En la mayoría de estos campos la nueva regulación tiende a ampliar los poderes empresariales y a reducir las garantías jurídicas (por ejemplo desaparece la consideración de despido nulo cuando la empresa no entrega una comunicación formal). Esto se hace por vías diversas, especialmente por una nueva definición de las circunstancias objetivas de despido que amplía el margen de maniobra de las empresas. Margen que pueden salir reforzado en el trámite parlamentario donde posiblemente el Gobierno acabará por realizar concesiones a quien se ofrezca a apoyarle: CiU nunca ha perdido oportunidad en anteriores reformas de sacar tajada para sus intereses de clase y no es previsible que ahora renuncie a ello. La misma “apertura” de criterios se produce en todo lo que tiene que ver con el descuelgue de la negociación colectiva. De hecho los cambios apuntan tanto a hacer automáticos los despidos (lo que ya se conoce por despido “exprés”, vigente de hecho desde las últimas reformas del PP) como los cambios de condiciones laborales. A mi entender, esta unilateralidad es tanto o más importante que la reducción del coste de la indemnización, puesto que puede permitir situar la indemnización por fin de contrato más próxima a los 20 días por año trabajado (a través de las múltiples fórmulas de despido procedente) que de los 33 días en los que trata de generalizarse el coste del despido improcedente. De hecho, la definición o no de procedencia depende crucialmente de cómo se formule el supuesto. Una definición laxa de las razones de la procedencia, como apunta la nueva norma, puede abrir el camino a la difuminación del despido improcedente. Si a ello se suma la anunciada asunción de 8 días de indemnizacíón por parte del Fondo de Garantía Salarial (es increíble que en tiempos de recortes presupuestarios se abra una nueva vía de subvenciones al despido) el resultado final podría ser cercano al pretendido contrato único con un coste de despido de 12 días por año, manteniendo eso sí la ficción de una protección al empleo prácticamente inexistente. Vistas así las cosas sorprenden las críticas de la patronal y los “combativos” representantes del manifiesto de los 100. Quizás sólo sea teatro politico para ayudar a presentar la reforma como una propuesta equilibrada, o quizás sea una reacción de soberbia porque el Gobierno no ha aplicado literalmente sus propuestas. Es decir, mero ejercicio de fuerza para sacar nuevas tajadas. No deja de ser indicativo que en el plazo de unos pocos días, fruto de la protesta patronal, una de las pocas medidas que mejoraban derechos la limitación temporal de los contratos por obra o servicio vio extender su duración máxima de dos a tres años (cuatro si los sindicatos ceden).

III

El otro ganador de la reforma son las empresas de empleo temporal. Su campo de actuación se amplia en dos sentidos: aumentan las actividades en las que puede intervenir especialmente construcción y administración pública y pueden convertirse vía convenios en intermediarios de la contratación laboral. Puede parecer que esto es sólo una nueva variante de las prácticas neoliberales al uso: las regulaciones públicas orientadas a garantizar espacios a los negocios privados. Pero su alcance puede ir mucho más lejos y constituir un vigoroso mecanismo que refuerce el desigual reparto de poder y derechos en el mercado laboral.

En el caso de la intermediación privada, que existe hace años, lo nuevo es que las empresas de colocación pueden alcanzar el estatus de colaboradoras de la Administración, lo que en la práctica se traducirá en que realicen sus mismas funciones y tengan poder estatutario para ello. Sabemos lo lo suficiente sobre el significado de la colaboración en campos como la sanidad, la escuela y los servicios de dependencia concertados como para saber qué se puede esperar del nuevo modelo. Sobre todo teniendo en cuenta el desprestigio que tienen los servicios públicos de empleo. Dejar en manos de los gestores privados el control del proceso de colocación puede traducirse en prácticas mucho más coercitivas y discriminatorias en los procesos de búsqueda de empleo. Al fin y al cabo las posibilidades de rechazar empleos indeseables depende de la voluntad del controlador de aceptar un criterio u otro. Y la experiencia de las mutuas patronales de accidentes son una buena muestra de ello, un sistema institucional que permite por ejemplo camuflar gran parte de las enfermedades profesionales. Ahora la experiencia de estas mutuas podrá extenderse al campo de la contratación. No es despreciable tampoco la creación de nuevos mecanismos de estigma basados en los criterios que apliquen estas empresas (desde listas negras de trabajadores rebeldes hasta la marginación de los menos empleables). La empleabilidad puede transformarse así en un nuevo mecanismo de coacción laboral. Cuando pienso en este tema siempre me viene la referncia de los estudios de Beveridge, el primer economista académico que reconoció la posible existencia de paro involuntario la cual asoció a las prácticas de las empresas de gestión portuaria londinenses. Por ello Beveridge fue un acérrimo promotor del sistema de colocación pública y universal. Las recetas neoliberales nos retrotraen al siglo XIX.

Igual de inquietante es la ampliación de los espacios de intervención de las ETT en espacios sensibles como la construcción y el sector público. En el primero de los casos esto genera un nuevo problema regulatorio en un sector donde la extrema subcontratación siempre ha estado relacionada con los elevados niveles de accidente y las desigualdades salariales, y donde esos nuevos operadores generan un nuevo reto a los intentos sindicales de regular el sector vía ley de subcontratas y delegados de prevención. En el sector público constituyen sin más un nuevo mecanismo de segmentación laboral y un intento de dinamitar una cultura de lo público tanto más necesaria que nunca.

IV

No hay que ser muy avispado para comprender que ni estamos ante una reforma equilibrada, ni ésta es progresista. Uno no encuentra ningún atisbo de mecanismos compensatorios con los que gustan llenarse la boca los modernos partidarios de la flexiseguridad (flexibilidad con garantías de derechos). Más bien es una nueva muestra de que las políticas liberales simplemente se orientan al desmantelamiento de derechos y de la acción colectiva, y a la individualización de las relaciones laborales. Como el mundo del XVII, donde un liberal compasivo como Adam Smith describe el mercado laboral en La riqueza de las naciones como un mercado entre desiguales. Los intelectuales liberales de ahora o son más cínicos o más ignorantes (o simplemente hace tanto tiempo que forman parte de una cultura sectaria que son incapaces de reconocer el mundo real).

Hay que combatir el modelo. Aun a sabiendas que a corto plazo las fuerzas están mermadas y hay poco a ganar. Y hay que hacerlo con argumentos que pongan en claro que esta regulación ni es buena como mecanismo para reducir las enormes desigualdades e injusticias que existen en el mercado laboral (generadoras de una enorme diferenciación de las clases trabajadoras) ni va a prestar apoyo al desarrollo de un nuevo modelo productivo.

De lo primero poco hay que explicar. Despidos baratos y fáciles no sólo aumentan las prerrogativas empresariales y permiten introducir nuevas discriminaciones entre empleados (leales y desleales, conformistas y rebeldes, entregados o defensores de su autonomía, individualistas y sindicalistas...). Son también la fuente de nuevas medidas de presión sobre el comportamiento laboral de la gente. Algo que se produce en todos los contextos en los que la desigualdad de poder es extrema, como podemos observar en la situación laboral de los inmigrantes (en la que el tema de los “papeles” es un elemento crucial en la aceptación de condiciones laborales inaceptables). En contra de lo que preconizan los economistas neoliberales, allí donde hay mucho poder patronal florece la desigualdad y la iniquidad.  Y de esto ya tenemos mucho en el mercado laboral español. Ahora tendremos más.

De lo segundo, la experiencia internacional permite mostrar que un cambio de modelo productivo como el que se preconiza sólo puede funcionar si se basa en la cooperación, y ésta exige avanzar en campos tan relacionados como los derechos de participación laboral, el reconocimiento profesional (asociados a procesos formativos adecuados), o la existencia de contextos igualitarios. Todo lo contrario de un modelo diseñado para promover una movilidad dictada autoritariamente por los directivos empresariales, con poco diálogo y pocas garantías de derechos. Alguien debería explicarnos cuál es la racionalidad de subvencionar los despidos, una subvención que pagaran en parte las empresas más respetuosas con el empleo. No deja de ser curioso que ningún liberal se haya quejado de que aquí puede producirse un clásico modelo de “riesgo moral” de transferencia de fondos a los empresarios aprovechados. Pero hace demasiado tiempo que sabemos que la mirada de muchos de esos liberales es estrábica y lo que vale para otras cosas no sirve para el análisis de las políticas liberales.

V

Es tiempo de respuesta. Aun con expectativas limitadas. De realizar un enorme esfuerzo de debate en el seno de las clases trabajadoras. De generar una nueva conciencia de la dignidad y la racionalidad. Tiempo también de saber diferenciar el enemigo principal de las molestias secundarias. Algo que debería saber aplicarse todo el mundo. Desde las grandes organizaciones sindicales, a menudo tan desdeñosas del resto, como de los sectores más radicales, siempre proclives a tomar como enemigo principal al que está más cerca. Si queremos que no todo sea un desastre hay que trabajar por conseguir alguna movilización importante. Y ello requiere esfuerzo compartido, búsqueda de compromiso y colaboración. Lo hemos conseguido otras veces. No podemos dejar que el próximo septiembre sea un nueva nueva autovía a la desesperación. El reto es importante y requiere máxima unidad entre todas las personas y fuerzas que creen que alguna vez podremos salir del bucle de la reforma laboral permanente.

El adversario ausente

Lo formulaba el Roto con uno de sus sintéticas reflexiones: “Fracasa el capitalismo y se hunde la izquierda, ¿Hay quién lo entienda?”. Hay sin duda muchas razones para explicar esta aparente contradicción. Sólo me centraré en lo que me parece más obvio: la inexistencia de un discurso político que realmente cuestione el marco social dominante.  Un marco referencial sin el cual es difícil que las resistencias, el malestar, las demandas sociales insatisfechas puedan traducirse en un verdadero movimiento alternativo.

Los discursos que emplean la mayoría de activistas se debaten entre la propuesta de un modelo de crecimiento diferente (tal es el contenido del nuevo manifiesto elaborado por las direcciones de CC.OO. y UGT), la apelación abstracta a la inviabilidad del capitalismo que explicitan los sectores más radicales, o la simple formulación de propuestas parciales como respuesta a la crisis (como la que formulan los partidarios de la renta básica). A mi entender ninguna de ellas resulta demasiado operativa para generar lo que requiere un proceso movilizador: ideas de fondo, proyectos de transformación que situén un horizonte de reorganización deseable, por un lado, y propuestas de acción a corto plazo en las que pueda avanzarse cambios o cuando menos generar un espacio de confrontación frente a las propuestas neoliberales, por otro. Sin duda pesa la no asumida crisis del “socialismo real”, y pesa también la pluralidad de pensamientos alternativos de la izquierda (el postmodernismo no ha sido sólo una cuestión de los intelectuales de derechas si nos atenemos a la dispersión de planteamientos que confluyen en los movimientos sociales). Y pesa mucho (especialmente en los movimientos sociales más tradicionales) la hegemonía neoliberal ampliamente propagada por los medios de comunicación y buena parte de la academia. Sin generar un espacio referencial alternativo, compartido, es difícil que se acaben por desarrollar movimientos sociales de largo alcance y que el neoliberalismo tenga que hacer frente a una verdadera presión de cambio.

Y ello es más urgente cuando se constata la pluralidad de “crisis” o “graves cuestiones sociales” a las que tenemos que hacer frente y a los que resulta evidente que las respuestas neoliberales son del todo punto inadecuadas. Desde la perspectiva del análisis económico crítico detectamos la superposición de tres grandes vías de fractura: En primer lugar la que podríamos llamar económica convencional, cuyo reflejo es el desempleo, la precarización social, la inseguridad económica para amplios sectores de la población, etc. La segunda es la crisis ambiental, generada por el propio modelo de producción-consumo y cuya gravedad crece a diario (con efectos también en términos de desigualdad). Y la tercera es la crisis social o de los cuidados que se traduce en la persistente desigualdad de género (especialmente en términos de carga de trabajo entre hombres y mujeres, pero también en términos de desigualdades salariales, de poder etc.) y que está asimismo relacionada con la incapacidad de la esfera capitalista de reproducirse por sí misma y de ofrecer condiciones laborales (por ejemplo en la cuestión de los tiempos) que permitan a todas las personas gestionar una vida social plena. Unas crisis que sólo pueden resolverse cambiando el marco organizativo y los objetivos de la actividad económica. Y que es lo que exige construir un marco cultural alternativo donde las apelaciones al crecimiento, la competitividad, la rentabilidad sean substituidos por la necesidad de garantizar la cobertura de necesidades básicas, la sostenibilidad económica y social, la seguridad económica a todo el mundo,  la democracia social, el igualitarismo, la cooperación humana. Un marco que exige no sólo defender valores sino también pensar y defender formas de organización social adecuadas a estos objetivos, que exige reformular las viejas demandas socialistas teniendo en cuenta todo lo aprendido de propuestas fallidas de “socialismo real” (más bien de proyectos burocráticos protosocialistas), de patriarcado y desigualdades de género, de ecologismo y sostenibilidad, de experiencias de participación social, de cooperativismo...

Contar con un proyecto alternativo no basta. Es necesario también desarrollar un espacio de reivindicaciones concretas específicas que avancen en esta dirección. Éstas están ya presentes en muchas de las luchas actuales, pero requieren una cierta puesta en común y una clara confrontación con las políticas de reestructuración en marcha. Hay que insistir en el fracaso real de las propuestas neoliberales y proponer una línea alternativa. A corto plazo me parece evidente que el fortalecimiento del sector público constituye el eje sobre el que pueden pivotar muchas de las demandas. Y ahí no sólo hay buenas razones ideológicas sino también la evidencia empírica de cuales son las sociedades existentes que mejor garantizan derechos sociales. En un país como España, con poco peso de lo público (en términos de impuestos y de gasto), ésta debería ser un campo de demanda y reflexión esencial.

Defender lo público no significa ni apostar por el estatismo ni ignorar los peligros de las burocracias públicas. Supone también desarrollar buenas propuestas de gestión democrática de lo público, de nuevas formas de participación y control social. Pero es la vía más clara de confrontación con un proyecto neoliberal que descansa en el uso sostenido de la accion del Estado en beneficio propio.

Vamos siendo derrotados desde que se inició la crisis. El programa neoliberal sigue marcando el  ritmo de las políticas. Aunque augura pocos éxitos en cuestiones sustantivas. Por esto existe una oportunidad de respuesta en clave tanto de proyectos de transformación radical como de políticas concretas. Pero para que éstas se encarnen hace falta ganas de hacerlo, generación de organización y voluntad de trabajo unitario. Todos tenemos responsabilidad en que no se ahonde la grave crisis social, pero es obvio que son las organizaciones más consolidadas (IU, ICV, sindicatos, etc.) quienes deben abrir las posibilidades para que ello sea, cuando menos, posible de intentar.

 

 

Resistencia y sueños

Agustín Moreno

La crisis en tres fases y un adiós.

La estafa bancaria. Con la burbuja inmobiliaria y el capitalismo de casino (el 75% del capital circulante nada tiene que ver con la economía productiva) estalla la crisis. Ayudas públicas escandalosas a los especuladores. Los propósitos iniciales: refundar el capitalismo (Sarkozy), regular mercados, acabar con paraísos fiscales, quedan en agua de borrajas.

El ajuste. Tras algo de keynesianismo para la reactivación, el neoliberalismo rampante vuelve al mantra: recortar salarios, derechos laborales y sociales. Los que se forraron, los incompetentes contraatacan. Todo el mundo se plega: Zapatero con el triste semblante de un suicida (Chirbes) incumple todas sus palabras y aplica recortes sociales injustos (congelación de pensiones y dependencia, 5% menos para los funcionarios), desequilibrados (los capitales no se gravan), contrarios al empleo y la reactivación. Qué pena, ni un solo voto libre, digno, en las filas socialistas del congreso: sólo brazos de madera, militantes derrotados de antemano, gobierno amortizado. Ambiente de crisis general: no éramos una gran economía (G8), somos una democracia vigilada (Garzón).

La protesta. Lo peor es la resignación. Hay alternativas técnicas (presión fiscal progresiva, banca pública, papel del Estado en la economía…), faltan las políticas. Sobre todo para evitar un duro ajuste sostenido es necesario resistir: pensamiento crítico y movilización. Si luchamos podemos perder, pero si no lo hacemos estamos perdidos.

La despedida. Estamos rematando el curso, decidiendo notas. Nos despediremos de los compañeros y de los alumnos. Iremos a descansar con la nómina mermada. Con la incertidumbre sobre el futuro de la educación, con la certeza de que seguirán los ataques a la pública en nuestra comunidad. Pero ahora toca cargar las pilas. Será sólo un paréntesis para volver en septiembre con alumnos de la misma edad de siempre y nosotros un año más veteranos. Para intentar volver renovados en proyectos y actualizar el compromiso con la escuela, ese lugar donde nacen los sueños cuando hacemos que funcione y participe toda la comunidad educativa. Buenas vacaciones. Ha sido un placer.

 

 

Cajón desastre

El Lobo Feroz

Sobre el neofundamentalismo católico

En esta crisis no se puede desdeñar un hecho cultural importante: la ofensiva católica fundamentalista por devolvernos a una cosmovision anterior a Galileo. En ella colaboran científicos creyentes, poco respetuosos con los hechos y atrevidos en las interpretaciones, que ponen su reputación personal, obtenida en sus carreras en institutos científicos, al servicio del misterio. Pretenden revivir a Dios. Volver a colocar la fe en Dios en un lugar central de las consciencias. Aprovechan el desencanto de los intelectuales de izquierda en este cambio del mundo para tratar de recuperar el poder cultural. Y están teniendo cierto éxito. Usan el mentidero irresponsable que también hay en Internet para que circulen las falacias. A las que es preciso estar muy atento.

Movimientos fundamentalistas como Comunión y Liberación están creando instituciones culturales paralelas a las públicas. Mientras el neoliberalismo induce a los gobiernos a recortar los fondos asignados a las universidades y a la investigación, este movimiento promueve lo que llama el principio de subsidiariedad,  que se manifiesta en la creación de instituciones paralelas al desmantelado humanismo de las universidades, preparándose para subordinárselas. Este movimiento concede becas, promueve congresos, crea residencias estudiantiles, selecciona a científicos afines, y acepta cierto pluralismo subsidiario en su propia construcción de la hegemonía cultural. Mientras, los centros públicos languidecen. Sus potencialidades están maniatadas.

La financiación de estos movimientos fundamentalistas es ante todo oscura. A veces incluso consiguen obtener fondos públicos. Más probable es que haya alguna zona de intersección con los mercados negros.

No se debe olvidar que el negocio de la droga, y, sobre todo, el blanqueo del dinero de la droga, visto en su conjunto, es la más importante de las empresas multinacionales. Este universo nuestro tan tecnológico es también un universo de miseria, de violencia, de barbarie. Y ahora, también, de regresión cultural.

Comunión y Liberación, E-cristians, Opus Dei, Legionarios de Cristo, Regnum Christi son una vanguardia cultural de la derecha. Que tiene tras de sí el gran cuerpo de la iglesia católica construido a lo largo de los siglos: instituciones de toda índole donde es posible reunirse, estudiar, practicar el deporte, ayudar al prójimo, vivir en común. Con algunas zonas de este gran cuerpo de la iglesia católica es posible avenirse y colaborar desde posiciones laicas. Con esa nueva vanguardia fundamentalista, sencillamente, no.

Energía: van a levantarnos la camisa

Ha bastado el anuncio de que Angela Merkel impondrá un impuesto a la prolongación de la vida de las centrales nucleares para que el ministro de industria español se apresurara a decretar la prolongación de la vida útil de la central nuclear de Almaraz por diez años más.

El ministro no ha tardado ni veinticuatro horas. No son tan tontos como dicen los tontos. Iberdrola y Endesa respiran. Ahora, a prolongar la vida de Ascó, que la inmeditada inversión en nucleares la ha de recuperar el capital. La luz será más cara, que aquí las famosas leyes del mercado se pueden orillar. Te equivocas en la inversión, pero lo pagan otros. Eso si no pasa nada peor.

Y luego dicen que el kilowatio renovable es caro.

Usque tandem Afganistán?

A estas alturas ya está claro que la Otan no lleva las de ganar en Afganistán. A las malas noticias militares y políticas se añaden las "civiles": la corrupción del régimen oficial afgano, los millares de dólares que las empresas de suministro de intendencia entregan... a su enemigo. Seguirán cayendo los muertos: unos por "acierto" y otros por "error", unos afganos y otros no afganos. Y sin embargo no parece que esto vaya a tener un final cercano.

El gobierno español mantiene el tipo. No se habla de retirar las tropas ni siquiera en medio de los recortes sociales. También aquí está limitada la soberanía, pero lo está también por la escasa reacción popular ante esta guerra inicua. Una guerra americana más. Como cuando empujaron a iraníes e iraquíes a matarse mutuamente.

La radio y la televisión públicas llaman terroristas a los resistentes afganos a la invasión extranjera. ¿Habrá que considerar retroactivamente terroristas a Jean Moulin, a Albert Camus, a los guerrilleros que se enfrentaron a Franco, a la Segunda República española?

Prohibir

¡Qué lejos queda el prohibido prohibir de mayo de 1968! Prohibir se ha convertido en el deporte nacional español, balón aparte. Numerosas entidades catalanas que siguen los pasos de la italiana Liga del Norte italiana expresan ahora su xenofobia a través de prohibiciones municipales de vestir el burka.

Uno creía que los ayuntamientos podían prohibir cosas como mear en la calle o tirar la basura fuera de tiesto. Pero prohibir el burka cuando es rarísimo verlos —el Lobo Feroz no lo ha conseguido—, o prohibir a las chicas árabes portar un pañuelo en la cabeza en la escuela, donde las monjas llevan o han llevado toca hasta anteayer, muestra un celo feminista muy particular e incongruente con la libertad de expresión. En realidad es pura y simple xenofobia. A la que se suman ediles de partidos sedicentemente democráticos. ¡Qué sabrán ellos de democracia, ocupados como están en mirar para otro lado cuando alguno se llena los bolsillos!

La otra prohibición entusiasta, la de fumar, parece ser aceptada por la población. Nada de imitar a países atrasados, como México, donde prima la separación de espacios en establecimientos públicos para fumadores y no fumadores. ¡Se prohíbe, y basta! El puritanismo se impone: que esos contribuyentes que son los fumadores —al comprar tabaco pagan más por impuestos que por la mercancía— fumen, si quieren, en el retrete de su casa. La seguridad social —dicen— se ahorrará millones. Por lo visto nadie ha caído en que de algo hemos de morir. Ni en que los médicos no han conseguido hallar remedios farmacológicos para los cambios en el complejo de neurotransmisores de los adictos al tabaco, que suelen recaer una y otra vez en la adicción. Por lo visto algunos también tienen prohibido pensar.

Está permitido en cambio que el ejército participe en las procesiones católicas, o que las autoridades institucionales acudan como tales a ceremonias religiosas. O que centros educativos financiados públicamente sigan exhibiendo símbolos de esa naturaleza. Parece haber pues dos pesos y dos medidas también para prohibir.

 

 

Desde mi barrio, 3

Albert Recio

Affaire millet: ¿el final del urbanismo a la carta?

El affaire llamado “Millet” o “Palau de la Música” tiene cada vez más ramificaciones. Unas, previsibles desde los inicios, apuntan a que el saqueo de los socios Millet-Montull eran tolerados porque servían de tapadera al cobro de comisiones ilegales de Convergència i Unió. Las evidencias son cada vez más abrumadoras y arrojan luz sobre las conexiones de las grandes empresas constructoras y de servicios con el poder político. En este caso ha sido Ferrovial, empresa que obtuvo importantes contratos de construccion y que cuenta con una filial, Cespa, que es una de las principales gestoras de vertederos de residuos en Catalunya, la que ha salido a la palestra con sospechosas donaciones al Palau que en poco tiempo permitían hacer pagos a proveedores directos de CiU. Para que luego se diga que la cultura no sirve para nada.

Pero la ramificación más novedosa  es la que ha llevado, de momento, a la imputación del concejal del Partido Socialista y responsable de urbanismo de Barcelona, Ramón Garcia Bragado, y a su gerente Ramon Massaguer, por posible recalificación del suelo para la construcción de un hotel. Una cuestión que fue denunciada desde el principio por el movimiento vecinal de Casc Antic, al entender que se trataba de una mera operación especulativa que incrementaría la presión turística en un área donde ésta genera una enorme presión sobre el mercado de la vivienda (mobbing, molestias generadas por los apartamentos turísticos, etc.) y el tejido comercial (expulsión de comercio de proximidad). Lo realmente paradójico del caso es que la operación se justificaba por necesidades funcionales del Palau. En la práctica la operación consistía en transformar en un hotel privado un espacio calificado urbanísticamente como equipamiento. Como la legislación establece que una permuta de este tipo debe ser compensada por nuevo suelo de equipamiento, la Administración era la que de hecho aportaba (con la promesa de una compensación) ese suelo (el de un edificio de titularidad pública pero calificado como “suelo privado”, pues era la antigua sede de la desaparecida Caixa de Barcelona). O sea que en la práctica la Generalitat y el Ayuntamiento aportaban casi gratis suelo público para un negocio privado, camuflado como un hotel asociado al Palau. Después se ha descubierto que el espacio que iba a ocupar el hotel ni siquiera era propiedad del Palau, sino que había sido transferido a los promotores (la cadena hotelera Olivia Hoteles), verdaderos beneficiarios de la operación (junto con el dúo dinámico Millet & Montull + los Hermanos de la Salle, que iban a ser compensados por aportar parte del suelo necesario para la operación). Fueron los vecinos y vecinas del barrio los que sacaron la cuestión a la luz (la historia detallada está explicada en varios números de la revista vecinal Carrer, accesible en http://www.favb.cat/). Consiguieron una primera victoria cuando la Generalitat decretó que la obra afectaba a edificios protegidos y el proyecto debía rehacerse. Y cuando se destapó el affaire central de la corrupción en el Palau, su denuncia sirvió para abrir un segundo sumario que ha dado resultados más rápidos, seguramente por la diferente actitud del juez que lleva el caso. La implicación de cargos municipales se basa en la anormalidad de la operación, en la evidencia de reuniones entre los jerifaltes del Palau y los (ir)responsables municipales y en el testigo de cargo de la ex-concejala dimitida de Ciutat Vella Itzíar González, que relató ante el juez las presiones recibidas para dar el visto bueno el proyecto.

Sin duda, todo el affaire es una nueva vía de agua a la averiada maquinaria del Ayuntamiento socialista de la ciudad. Quizás sorprende lo cutre del caso, pero para los que seguimos de cerca la política municipal lo vemos como un caso extremo de toda una práctica de gestión urbanística de la que por desgracia existen demasiados ejemplos en nuestro pasado reciente. Una práctica en la que la iniciativa parte de alguna institución privada que trata de sacar rendimiento a una operación especulativa y negocia con el Ayuntamiento un plan de recalificación que se justifica siempre en aras al interés común. Es el mismo modelo que se ha aplicado en las recalificaciones de suelo del FC Barcelona y antes del RCD Espanyol, en la conversión de la sede barcelonesa de Telefónica en un edificio de vivienda, en toda la operación Sagrera en beneficio de Renfe, en el proyecto Casernes de Sant Andreu para transferir rentas al Ministerio de Defensa... Una práctica que empezó a desarrollarse en el período olímpico (la construcción de la Vila Olímpica) y que siguió con toda la remodelación del frente marítimo. Una práctica que ha tratado de presentar como gran urbanismo lo que no era más que una actitud servil a los intereses especulativos y que ignoraba, olímpicamente, las demandas vecinales de equipamientos públicos o las denuncias de densificación. (Hace pocos meses tuve que escuchar de boca de un técnico municipal que en el barrio de Les Corts el Ayuntamiento no encontraba espacio para construir una escuela de adultos, mientras se debatía la recalificación del Miniestadi en el mismo barrio. Y en mi propio barrio, Prosperitat, hemos pasado por la experiencia de ver cómo Telefónica, con la aquiescencia de los ahora imputados, se saltaba a la torera el compromiso de transformar parte de sus edificios inutilizados como compensación al pelotazo obtenido en la recalificación de su sede central).

Es posible que no haya corrupción en el sentido de ganancia monetaria. Que la confusión entre interés público e intereses privados haya llegado a unos extremos donde se confunden totalmente los papeles. En cualquier caso, estamos ante una completa perversión del ejercicio de la democracia. Una perversión que realmente ha contaminado una vida municipal que se pretende progresista, participativa y modélica. Quizás el affaire del Palau sirva para poner punto y final a esta forma de ejercer la política urbanística, o cuando menos frene las tendencias más perniciosas. Pero ni está claro que la lección se haya aprendido, ni sirve de consuelo la perspectiva de que la probable alternativa al fracaso socialista sea una convergéncia y unió implicada hasta el cuello en el caso Palau.

Sólo un renacido movimiento ciudadano podría alterar la situación. En el caso del Palau se evidencia cuando menos que un movimiento vecinal activo ha sido capaz de sacar a la luz un tema que estaba predestinado a quedar escondido en las catacumbas de la trama.

 

 

Saramago

Una enorme tristeza por la muerte de esta gran persona, de este gran escritor. Tan enormemente atento a los cambios culturales de nuestro tiempo. Le recordaremos siempre. Es autor de libros bellísimos: Caín, El evangelio según Jesucristo. De obras que dan en el centro de los problemas de nuestro tiempo: La caverna (o el consumismo, dicho reductivamente), Ensayo sobre la lucidez (o sobre la enajenación de la política). De libros originalísimos como Todos los nombres, Ensayo sobre la ceguera. Tantos libros. Un gran trabajador, nuestro amigo desaparecido. Nos queda su obra, a nosotros y a las generaciones que vendrán. Pero solamente podemos sentir tristeza.

 

Perú: ¿línea de fractura en América latina?

Manuel Monereo Pérez

Introducción

2006 fue un año difícil para la oligarquía peruana. En un contexto general de cambios en América Latina, un candidato, Ollanta Humala, ponía en peligro el control que dicha oligarquía ejercía sobre la vida pública y sobre una democracia que, sin exageraciones, cabría definir como limitada y recortada al servicio de los grupos de poder económicos y de los intereses geopolíticos norteamericanos.

Alan García fue elegido presidente encabezando un amplio frente que iba desde el APRA a la derecha política, pasando por los llamados “medios de comunicación”, dirigido por la embajada Norteamericana. Aún así, Ollanta Humala alcanzó el 47,5% de los votos del país, teniendo que soportar una cascada de descalificaciones, insultos y calumnias inimaginables en países con hábitos más o menos democráticos.

Después de las elecciones, el gobierno de Alan García ha dedicado una parte sustancial de su actividad a demoler sistemáticamente la persona y el proyecto de Ollanta Humala. Han sido más de once procesos judiciales abiertos con acusaciones tan graves como la violación de derechos humanos, la financiación ilegal o la insurrección militar (agravada porque a consecuencia de la misma hubo muertos). Como se puede suponer, cada procesamiento significó primeras páginas y titulares en los noticieros televisivos (acusaciones sin presunción de inocencia). Estos juicios obligaron al candidato de la mitad de los peruanos y las peruanas a presentarse periódicamente ante los juzgados, la prohibición de salida de Lima y la retirada del pasaporte para viajar al extranjero. Hoy Ollanta Humala ha ganado todos los juicios. Pero la imagen de “satanización” queda para una parte significativa de la opinión pública: “calumnia, que algo queda” es aquí una verdad que no admite demasiadas dudas y que funciona.

Podría hablarse de venganza o de persecución política, pero es algo más. Alan García sabe perfectamente que, hoy por hoy, en el Perú sólo Ollanta Humala está en condiciones de organizar la alternativa al patrón económico y de poder dominante en el país andino. De ahí el ensañamiento: impedir que la esperanza se organice y gane peso en las aspiraciones del pueblo peruano. Por eso, nos tememos que los ataques y las calumnias no han hecho nada más que empezar y se agudizarán en el futuro conforme se acerquen las elecciones presidenciales y el candidato nacionalista siga encabezando las encuestas.

Las elecciones presidenciales peruanas en el contexto geopolítico sudamericano

No hace falta insistir demasiado en la idea de que la geopolítica Latinoamericana está cambiando aceleradamente. En primer lugar, la crisis económica está teniendo consecuencias contradictorias en países que intentan construir alternativas reales a las políticas neoliberales. La recesión económica mundial está afectando a todos los países, especialmente a aquellos que dependen fuertemente de las exportaciones de materias primas y que están incrementando el gasto social desde el control público de los recursos naturales. En otros casos, como en el Perú, la crisis puede beneficiar a las fuerzas que, desde la oposición, rechazan el modelo neoliberal y el patrón de poder dominante.

En segundo lugar, la política de Obama en América Latina no se diferencia demasiado de la de Bush y, en cierto sentido, es mucho más peligrosa: neutraliza a una parte de la izquierda (en sentido amplio) y reorganiza a las fuerzas que, de una u otra manera, defienden los intereses oligárquicos. La presencia de la IV Flota, las nuevas bases militares en Colombia y el rearme general nos dicen claramente que EEUU, en momentos de debilidad relativa, necesita volver a anclarse sólidamente en América Latina para defender sus intereses estratégicos globales. Honduras nos advierte de que el llamado “poder inteligente”, como no podía se de otra forma, vale porque tiene siempre el fundamento de los “poderes duros” con un objetivo preciso: evitar que nuevos países se sumen a los cambios sociales y a las transformaciones políticas en nuestro continente, advirtiendo, de paso, que el golpe militar, en determinadas condiciones, puede ser una alternativa viable.

En tercer lugar, el ciclo electoral latinoamericano está generando incertidumbres y contradicciones que no deben ser ignorados. Uruguay y Bolivia, desde sus especificidades, suponen nuevas energías para los procesos de cambio. Chile, sea cual sea la valoración que se haga de los gobiernos de la Concertación, significa el retorno de una derecha pura y dura en un país crucial que tiene relaciones privilegiadas con EE.UU. Brasil y Argentina tienen procesos electorales abiertos cuyas salidas políticas son inciertas. La construcción de un eje (del Pacífico) entre México, Panamá, Colombia, Perú y Chile sería la alternativa al llamado “eje del mal” encabezado por Venezuela.

Perú y sus elecciones, en este contexto, cobran una importancia fundamental. En cierto sentido aún más que en el 2006, ya que ése era un momento de cambio y de ofensiva general y hoy, hay que subrayarlo, se vive el contraataque del imperio y una etapa (¿relativa?) caracterizada por el repliegue y la consolidación de espacios.

La coyuntura peruana: déficit de legitimidad sin crisis de Régimen

Si hoy llegara al Perú un observador atento advertiría una paradoja muy sobresaliente, a saber: un país que ha crecido en los últimos siete años en porcentajes “asiáticos” (6,74% de media), tiene un gobierno rechazado por el 71% y un presidente rechazado por el 66% de la ciudadanía (encuesta Ipsos-Apoyo de 17.01.2010). ¿Cómo es posible esto? En primer lugar, porque las magnitudes macroeconómicas no reflejan la calidad de la vida de las poblaciones y especialmente el desigual reparto de la renta y de la riqueza. En segundo lugar, porque el modelo primario-exportador dominante en la economía peruana escinde social y territorialmente al país, agravando las desigualdades y marginalizando a partes significativas de la población. En tercer lugar, porque el sistema político vigente es una forma de dominio que asegura el control de los grupos de poder económico y que organiza una clase política a su servicio. La corrupción no es algo episódico o exclusivamente de moral pública: es el sistema, el medio a través del cual los que no se presentan a las elecciones ganan siempre. De ahí el desprestigio de la política y de los políticos, de ahí la asociación entre la política, el robo y el expolio del país que explica el enorme déficit de legitimidad de todo el sistema político.

Cuatro elementos explican con cierta precisión la actual coyuntura del Perú:

a) El gobierno de García. Para poder ganar a Ollanta Humala, García tuvo que, de un lado, ganarse el apoyo de los poderes económicos fuertes y de la derecha política; de otro, convertirse en un crítico de las políticas neoliberales prometiendo un giro más social y más próximo a las capas populares. Una vez llegado al gobierno, García se ha convertido en un fundamentalista de las políticas económicas más a la derecha y, literalmente, ha cuarteado y puesto en venta el territorio peruano. De hecho, hoy es el prototipo de la desnacionalización de la economía, el ajuste y represión salarial permanente y de la sumisión a los intereses de las grandes trasnacionales.

b) García va, sin embargo, más lejos. Pretende construir lo que pudiéramos llamar el “Partido del Régimen”, es decir, perpetuar el sistema político fujimorista e impedir, usando todos los medios (legales e ilegales) que Ollanta Humala llegue democráticamente al gobierno del país. Como el mismo García ha dicho, el presidente del Perú no elige a su sucesor pero puede impedir que un político que cuestiona el Régimen acceda al gobierno.

c) En tercer lugar, la conflictividad social. Una de las singularidades del Perú es que existe una conflictividad difusa que no logra traducirse en alternativa política. Lo que se ha llamado “el Baguazo” (la sublevación de las tribus amazónicas) expresa con mucha claridad esto que se acaba de decir: conflictos sociales radicales, que no logran traspasar el muro de la política. Para decirlo con más claridad: la habilidad de la oligarquía limeña ha consistido en desconectar lo social de lo político. Esto tiene consecuencias importantes: deja a lo electoral como territorio único para dirimir los conflictos políticos-sociales y fomenta la “delegación” en torno a figuras extra o antisistema, además de perpetuar la debilidad de los movimientos sociales y, derivadamente, de los partidos políticos democrático-populares.

d) Por último, la izquierda social y política en Perú fue destruida en el conflicto militar entre Sendero Luminoso y el gobierno dictatorial de Fujimori. Una de las izquierdas más creativas y con más apoyo social sucumbió presa, de un lado, de la represión fujimorista, y de otro del cainismo de unas formaciones políticas y sindicales que nunca entendieron un problema capital: configurarse como alternativa de poder.

Hoy quedan los residuos de aquella izquierda, personas y organizaciones con poca incidencia electoral, apreciable presencia social y mucho sacrificio militante. El problema es muy simple y, a su vez, política y humanamente complejo: ¿cómo ayudar a construir una alternativa en la que ellos no serán los actores principales? Ollanta Humala parece consciente de esta realidad: él tiene votos y base electoral, pero tiene una organización aún demasiado débil, es decir, carece de cuadros (cantidad y cualidad) capaces de organizar e impulsar una fuerza (que es ideológicamente plural y socialmente heterogénea) con voluntad de constituirse en alternativa de gobierno y de poder.

El movimiento nacionalista y popular: una posibilidad real de la alternativa

Que Ollanta Humala ha sido víctima de un proyecto de demolición personal y política es algo que nadie puede negar en el Perú. Hay una singularidad: García, para ser el presidente del “Partido del Régimen”, necesita polarizarse con Ollanta Humala y, a su vez, debe impedir que éste llegue al poder. Esto hay que entenderlo bien. García quiere volver a ser en el futuro Presidente del Perú y para ello necesita gobernar la transición y convertirse en el “gran elector” determinando, en lo posible, a su sucesor. Esta es una arista del asunto, la otra es que la derecha (económica, mediática y política) quiere tener las manos libres para imponer sus políticas y sus candidatos evitando hipotecas demasiado costosas y riesgos de bonapartismo. La carta última del Presidente es que una candidatura dirigida y gobernada por la derecha no sería capaz de impedir el triunfo del candidato (antisistema) Ollanta: solo él está en condiciones de impedirlo.

Con la feroz campaña contra el candidato nacionalista lo que se pretendía y se seguirá pretendiendo es que no pase a la segunda vuelta, pero esto es cada vez menos viable. La encuesta de Ipsos-Apoyo pone de manifiesto que por mucho que intenten manipular a la opinión pública, hoy por hoy, Ollanta Humala es un candidato bastante seguro para la segunda vuelta. Para decirlo de otra manera, el problema real, como anteriormente se indicó, es saber cuál será el candidato de la oligarquía con posibilidades reales de ganar a Ollanta en una previsible segunda vuelta.

En Perú, como en casi todas partes, las encuestas son un arma electoral. Ipsos-Apoyo es la empresa más solvente, pero se sabe con claridad que responde a los intereses de los grupos económicos dominantes. Ha intentado en estos últimos años situar en un lugar secundario a Ollanta Humala: no lo ha conseguido. Hoy tienen que reconocer que Ollanta ocupa el tercer lugar, pero que fuera de Lima es ya mayoritario. Si hacemos un análisis de lo que podríamos llamar “las tripas” de la encuesta de Apoyo llegamos a la conclusión de que el interior del Perú está subvalorado y que, lo que podríamos llamar “Lima en un sentido amplio”, está sobredimensionado. Más claramente, a nuestro juicio Ollanta Humala está en un suelo electoral del 20%, y se configura como alternativa viable.

El problema de fondo es cómo pasar de un suelo del 20% a conquistar la mayoría del país. Esto requiere credibilidad, solvencia y fuerza organizada. Configurarse como una alternativa de gobierno y de poder en las condiciones del Perú exigirá de Ollanta, en primer lugar, un programa claro, radical y posible; en segundo lugar, un equipo solvente, convenciendo a una parte mayoritaria de la población de que no sólo quiere, sino que puede, y para eso es decisivo un equipo de hombres y mujeres capaces de gobernar para transformar, tejiendo alianzas sociales, aglutinando mayorías sociales y sabiendo gestionar; en tercer lugar, debe vertebrar y organizar una fuerza político-social donde converjan movimientos sociales, intelectuales y profesionales críticos, sectores empresariales emergentes y fuerzas políticas regionales. Una campaña electoral entendida como un proceso prolongado de acumulación de fuerzas, de alianzas con los sectores medios y de reasentamiento en los sectores populares. En este sentido Lima será decisiva como en 2006.

En cuarto lugar, la campaña debe ser fuertemente propositiva, generadora de alternativas concretas y apegada al terreno de las necesidades básicas de las personas de carne y hueso, de los “comunes y corrientes”. El objetivo central de la misma, el imaginario (el marco) que hay que movilizar, es que el cambio es necesario y posible; que hay futuro para el Perú porque hay futuro para los ciudadanos y ciudadanos que viven en esa tierra. Que la esperanza de los más venza al miedo de los menos. Hay Alternativa.

El manifiesto a favor de la gran transformación y de la candidatura presidencial de Ollanta firmado por un conjunto de prestigiosos intelectuales va en el buen sentido: demostrar que Ollanta quiere, puede y sabe. Todo ello desde una defensa intransigente de los intereses nacionales y de las clases subalternas, que al fin y al cabo, son su sustento moral, electoral y político.

—Lima, Marzo 2010

 

 18 Muestra Internacional de Cine de Mujeres de Barcelona

La muestra de la rebelde

Josep Torrell

Del 10 al 20 de junio tuvo lugar la 18 Mostra de Films de Dones de Barcelona, que presentó un total de 59 películas, entre cortos (27), medios (7) y  largometrajes (24). De los largometrajes, seis eran ficciones y dieciocho eran documentales.

Seguir la muestra era una actividad difícil, porque este año las sesiones se distribuyeron por igual en dos salas, distante una de la otra (la Filmoteca de la Generalidad y Espai Francesca Bonnemaison). Una de las únicas películas que se proyectó en ambas salas fue —nada casualmente— la francesa Louise Michel, la rebel (2009) de Sólveig Anspach.

La Muestra...

Una de las secciones (titulada «Historias del feminismo») estaba dedicada a Carole Roussopoulos (1945-2009), de quien la Muestra ofreció Début! Une histoire du mouvement de libération des femmes, 1970-1980 (1999), presente ya en su edición del año 2000, un documental que es casi el único con formato de largometraje en la filmografía de la autora, centrada casi toda ella en los medio metrajes, que favorecen el debate posterior en su proyección militante. [Casi al mismo tempo que la Muestra, ha aparecido en Suiza un DVD en homenaje a Carole Roussopoulos, que contiene seis trabajos, bajo el título de Caméra militante. Luttes de libération des années 1970, editado por MētisPresses, y que se puede encontrar en Francia en http://www.carole-roussopoulos.com]

Junto a ella, estaban Vindicación (2010) de Susana Koska, una recuperación de la revista Vindicación feminista (1976-1979), que evitaba caer en una mera rememoración de aquella experiencia, haciendo que sus redactoras se posicionen sobre el tiempo transcurrido desde entonces. Aunque el documental tiene cierto tufillo institucional, tiene la sorpresa de ser también una película feminista que se dirige a los hombres, instándoles a organizarse contra el machismo y la desigualdad.

La sección se cerró con Ragazze. La vita trema (2009) de Paola Sangiovanni, uno de los mejores documentales feministas vistos en muchos años. La película parte en busca de la memoria del movimiento feminista para contarlo a las niñas que no han podido ni tan siquiera soñarlo. Para ello, se sirve de la memoria personal de cuatro dirigentes históricas del movimiento de mujeres, cuyo rasgo común es el haber nacido en 1947 (y no sus militancias, que son diversas).

La película cuenta lo que fueron los años sesenta. La familia, la educación segregada y sumamente represiva, la violación como iniciación sexual, el descubrimiento liberador de la universidad, la lenta transformación de la ropa que empezaron a llevar, y, finalmente, el Sesenta y ocho. Cuando la oleada remitió, las mujeres descubrieron que la militancia en grupos de obediencia extremadamente ortodoxos negaba la experiencia que habían vivido. Entonces nace un movimiento que rompió con esto y cuyo primer signo es la «conquista de la soledad»: el ser capaces de verse como cuerpos pensantes. A medida que el movimiento crece, crece también «la hermandad de mujeres», y también su influencia en el terreno político. Cabe recordar que la lucha por el divorcio movilizó a cientos de miles de personas en Italia. Y cuando estaban en lo más alto del movimiento, aparecieron las Brigadas Rosas: en una manifestación feminista estallaron enfrentamientos y murió una muchacha de 19 años. Nada fue igual que antes: nadie había contemplado la posibilidad de morir. La historia de los años sesenta había terminado. Esta es la historia que tejen las feministas para contar a sus hijas.

Paola Sangiovanni utiliza las entrevistas, pero no se detiene en ellas. Hay una cuidadosa búsqueda en los archivos de imagen, en los del movimiento feminista pero también en los del movimiento obrero y en muchos archivos privados. El resultado es un mosaico en el que imágenes de archivo de las dirigentes entrevistadas (inéditas) se mezclan con imágenes del movimiento de mujeres o con imágenes de época que se diría que nada tienen que ver con ello, lo que da una consistencia impresionante a la película. Ragazze. La vita trema es un documental que no se conforma con decir, sino que trata además de ser convincente, ...seguramente pensando en las mujeres que han venido detrás. Éste es el primer largo de su directora.

La sección «Pioneras» estaba ocupada solo por la polaca Ostatni etap (La última etapa, 1948) de Wanda Jakubowska, superviviente del campo de mujeres de Birkenau, adjunto a Auschwitz, que fue la primera en representar el holocausto nazi y construir una ficción para mostrar la vida en el campo de exterminio, cuando en muchas partes se intentaba pasar página vergonzosamente de este brutal episodio. De 1948 hasta hoy, han pasado sesenta y dos años. Los campos de concentración han sufrido cambios profundos en su tratamiento: concretamente, en el sadismo y su representación. Hoy ya no se siente igual el horror ante el médico de las S.S. que pone una inyección letal a un recién nacido (se representa objetivamente, sin ningún suspense añadido).

Ostatni etap, por supuesto, es anterior a todo eso: muestra un poco, para dejar adivinar todo el horror que no podía nombrarse. En 1948, la estrategia escueta y sin ribetes era suficiente para promover el horror ante los campos de concentración. Hoy, sin embargo, suena a sabido. Es evidente que Ostatni etap no logra ya mover la emoción que solía mover, y ello debería suscitar una reflexión muy seria de cuantos nos preocupa el horror nazi o los horrores sin nombre que siguen asolando a la humanidad.

El cine ha hecho del espectador un analfabeto funcional, que sólo se conmueve cuando el director lo consigue con trucos. Es cierto lo que argumentaba Godard en Historia(s) del cine: el exterminio es la balanza que mide la regresión en el cine.

(Digamos, en honor de la Muestra, que absolutamente nadie conocía esta película. Y que la programaron a pesar de la absurda cantinela de ser una película estalinista, cosa, por lo demás, harto discutible.)

... y la rebelde

Sin embargo, esta edición ha quedado marcada por la película de Sólveig Anspach. Louise Michel (1839-1905) era pedagoga y poetisa (bajo el seudónimo de «Enjolras»), una activista social en las filas de Auguste Blanqui (y, a la vuelta del destierro, del anarquismo), y una de las dirigentes de la Comuna de París (y, luego, una de las principales divulgadoras de la experiencia: Mis recuerdos de la Comuna, Siglo xxi, México, 1973).

Louise Michel, la rebel empieza cuando todo ha acabado. En los planos iniciales, asistimos a la declaración de Louise ante el tribunal que la juzga por los hechos de la Comuna. La insurrección, el aplastamiento y la feroz venganza de clase, han quedado atrás. La película empieza con el destierro y las barcas desembarcando en Nueva Caledonia. Allí, Louise aprenderá la necesidad del anticolonialismo al compartir el destierro con los argelinos y al asistir a la brutal y sangrienta represión del levantamiento canaco en 1878.

Sin romper con la narración lineal, la película va trazando el carácter de los personajes, a partir de su papel en la comuna, su actitud actual y su resistencia (o no) frente a las autoridades francesas de la isla. De tarde en tarde, llegan noticias de París, con los intentos de Victor Hugo y otros intelectuales de conseguir el indulto para la protagonista. Para ello, le erigen una imagen heroica. El interés de la película es que evita cuidadosamente este peligro.

Las condiciones del destierro, hechas de aislamiento y de impotencia, generan en los desterrados sentimientos de desesperación y desasosiego. Louise Michel se enfrenta a eso mediante el rigor, la esperanza y el mirar hacia adelante, con férrea disciplina revolucionaria, cosa que era bastante común entre los blanquistas. Pero no todos tienen el temple para ello, y se abre un vacío entre ella y sus compañeros. Un vacío del que sus amigos y compañeros son conscientes, pero ella no. Cuando los oye, no responde a tales comentarios, como si, en realidad, no los entendiera (lo cual puede ser cierto: a veces la necesidad de abrirse camino ciega a los que van delante). Sólveig Anspach va tejiendo así un hilo muy tenue, pero que envuelve a Louise Michel, protegiéndola a ella —y también a nosotros— de una imagen demasiado heroica.

La película concluye cuando se le concede el indulto. Retrospectivamente, el espectador percibe que, a partir de una supuesta simplicidad narrativa, el trabajo de Sólveig Anspach ha consistido en ofrecer una imagen veraz y detallada del pensamiento propio de Louise Michel y una crónica de la aspereza de su destierro.

Por lo demás, y esto lo comentaban elogiosamente las feministas al terminar la primera proyección, es una película modélica en hallar la forma de hacer una película histórica con un presupuesto muy reducido. Rodada en vídeo de alta definición, contando con el solo gancho de Sylvie Testud (¡magnífica!), ha sabido encontrar un paisaje que le permitía hacer un relato sin tener que pasar forzosamente por la costosa reconstrucción del París de finales del siglo XIX. Digámoslo abiertamente: no es éste el menor de los méritos de Sólveig Anspach al abordar esta obra.

La directora era conocida por Que personne ne bouge! (1998) y Haut les coeurs! (1999), dos excelentes películas vistas en las Muestras de 1999 y 2000.

 

Un estreno

André Téchiné, La chica del tren (Le Fille du RER), 2009 [estreno: 25.06.2010]

 Ha llegado a las pantallas el último film del maestro Téchiné (Los inocentes, En la boca no, Los juncos salvajes, Alice et Martin, Los ladrones, Otros tiempos, entre sus obras inolvidables). A partir de un falso ataque antisemita ocurrido en Francia en 2004, y el consiguiente proceso judicial, el film radiografía el inconsciente colectivo de la sociedad francesa a partir de su capacidad con la intervención del poder político y cultural para convertir una mentira consentida en una verdad. El interés mayor de la película radica en situar al espectador ante sus propios miedos, en el corazón de un orden moral sumamente peligroso y manipulable, como lo era el de la Alemania retratada por Fritz Lang en “M”. Pero hay otros motivos importantes para verla, y no es el menor de ellos el trabajo de actores, magníficos en el difícil papel de interpretar el gigantesco salto cultural entre tres generaciones. No te la pierdas.

[AGM]

 

Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra

Acuerdo de los pueblos

Hoy, nuestra Madre Tierra está herida y el futuro de la humanidad está en peligro. De incrementarse el calentamiento global en más de 2º C, a lo que nos conduciría el llamado “Entendimiento de Copenhague” existe el 50% de probabilidades de que los daños provocados a nuestra Madre Tierra sean totalmente irreversibles. Entre un 20% y un 30% de las especies estaría en peligro de desaparecer. Grandes extensiones de bosques serían afectadas, las sequías e inundaciones afectarían diferentes regiones del planeta, se extenderían los desiertos y se agravaría el derretimiento de los polos y los glaciares en los Andes y los Himalayas. Muchos Estados insulares desaparecerían y el África sufriría un incremento de la temperatura de más de 3º C. Así mismo, se reduciría la producción de alimentos en el mundo con efectos catastróficos para la supervivencia de los habitantes de vastas regiones del planeta, y se incrementaría de forma dramática el número de hambrientos en el mundo, que ya sobrepasa la cifra de 1.020 millones de personas.

Las corporaciones y los gobiernos de los países denominados “más desarrollados”, en complicidad con un segmento de la comunidad científica, nos ponen a discutir el cambio climático como un problema reducido a la elevación de la temperatura sin cuestionar la causa que es el sistema capitalista.

Confrontamos la crisis terminal del modelo civilizatorio patriarcal basado en el sometimiento y destrucción de seres humanos y naturaleza que se aceleró con la revolución industrial.

Hoy, nuestra Madre Tierra está herida y el futuro de la humanidad está en peligro. De incrementarse el calentamiento global en más de 2º C, a lo que nos conduciría el llamado “Entendimiento de Copenhague” existe el 50%  de probabilidades de que los daños provocados a nuestra Madre Tierra sean totalmente irreversibles. Entre un 20% y un 30% de las especies estaría en peligro de desaparecer. Grandes extensiones de bosques serían afectadas, las sequías e inundaciones afectarían diferentes regiones del planeta, se extenderían los desiertos y se agravaría el derretimiento de los polos y los glaciares en los Andes y los Himalayas. Muchos Estados insulares desaparecerían y el África sufriría un incremento de la temperatura de más de 3º C. Así mismo, se reduciría la producción de alimentos en el mundo con efectos catastróficos para la supervivencia de los habitantes de vastas regiones del planeta, y se incrementaría de forma dramática el número de hambrientos en el mundo, que ya sobrepasa la cifra de 1.020 millones de personas.

Las corporaciones y los gobiernos de los países denominados “más desarrollados”, en complicidad con un segmento de la comunidad científica, nos ponen a discutir el cambio climático como un problema reducido a la  elevación de la temperatura sin cuestionar la causa que es el sistema capitalista.

Confrontamos la crisis terminal del modelo civilizatorio patriarcal basado en el sometimiento y destrucción de seres humanos y naturaleza que se aceleró con la revolución industrial.

El sistema capitalista nos ha impuesto una lógica de competencia, progreso y crecimiento ilimitado. Este régimen de producción y consumo busca la ganancia sin límites, separando al ser humano de la naturaleza, estableciendo  una lógica de dominación sobre ésta, convirtiendo todo en mercancía: el agua, la tierra, el genoma humano, las culturas ancestrales, la biodiversidad, la justicia, la ética, los derechos de los pueblos, la muerte y la vida misma. Bajo el capitalismo, la Madre Tierra se convierte en fuente sólo de materias primas y los seres humanos en medios de producción y consumidores, en personas que valen por lo que tienen y no por lo que son. El capitalismo requiere una potente industria militar para su proceso de acumulación y el control de territorios y recursos naturales, reprimiendo la resistencia de los pueblos.  Se trata de un sistema imperialista de colonización del planeta.

La humanidad está frente a una gran disyuntiva: continuar por el camino del capitalismo, la depredación y la muerte, o emprender el camino de la armonía con la naturaleza y el respeto a la vida. Requerimos forjar un nuevo sistema que restablezca la armonía con la naturaleza y entre los seres humanos. Sólo puede haber equilibrio con la naturaleza si hay equidad entre los seres humanos.

Planteamos a los pueblos del mundo la recuperación, revalorización y fortalecimiento de los conocimientos, sabidurías y prácticas ancestrales de los Pueblos Indígenas, afirmados en la vivencia y propuesta de “Vivir Bien”, reconociendo a la Madre Tierra como un ser vivo, con el cual tenemos una relación indivisible, interdependiente, complementaria y espiritual.

Para enfrentar el cambio climático debemos reconocer a la Madre Tierra como la fuente de la vida y forjar un nuevo sistema basado en los principios de:

  • armonía y equilibrio entre todos y con todo

  • complementariedad, solidaridad, y equidad

  • bienestar colectivo y satisfacción de las necesidades fundamentales de todos en armonía con la    Madre Tierra respeto a los Derechos de la Madre Tierra y a los Derechos Humanos

  • reconocimiento del ser humano por lo que es y no por lo que tiene

  • eliminación de toda forma de colonialismo, imperialismo e intervencionismo

  • paz entre los pueblos y con la Madre Tierra.

El modelo que propugnamos no es de desarrollo destructivo ni ilimitado. Los países necesitan producir bienes y servicios para satisfacer las necesidades funda- mentales de su población, pero de ninguna manera pueden continuar por este camino de desarrollo en el cual los países más ricos tienen una huella ecológica 5 veces más grande de lo que el planeta es capaz de soportar. En la actualidad ya se ha excedido en más de un 30% la capacidad del planeta para regenerarse. A este ritmo de sobreexplotación de nuestra Madre Tierra se necesitarían 2 planetas para el 2030.

En un sistema interdependiente del cual los seres humanos somos uno de sus componentes no es posible reconocer derechos solamente a la parte humana sin provocar un desequilibrio en todo el sistema. Para garantizar los derechos humanos y restablecer la armonía con la naturaleza es necesario reconocer y aplicar efectivamente los derechos de la Madre Tierra. Para ello proponemos el proyecto adjunto de Declaración Universal de Derechos de la Madre Tierra en el cual se consignan:

  • Derecho a la vida y a existir;

  • Derecho a ser respetada;

  • Derecho a la continuación de sus ciclos y procesos vitales libre de alteraciones humanas;

  • Derecho a mantener su identidad e integridad como seres diferenciados, auto-regulados e interrelacionados;

  • Derecho al agua como fuente de vida;

  • Derecho al aire limpio;

  • Derecho a la salud integral;

  • Derecho a estar libre de la contaminación y polución, de desechos tóxicos y radioactivos;

  • Derecho a no ser alterada genéticamente y modificada en su estructura amenazando su integridad o funcionamiento vital y saludable.

  • Derecho a una restauración plena y pronta por las violaciones a los derechos reconocidos en esta Declaración causados por las actividades humanas.

La visión compartida es estabilizar las concentraciones de gases de efecto invernadero para hacer efectivo el Artículo 2 de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático que determina “la estabilización de las concentraciones de gases de efecto invernadero en la atmósfera a un nivel que impida interferencias antropogénicas peligrosas para el sistema climático”. Nuestra visión es, sobre la base del principio de las responsabilidades históricas comunes pero diferenciadas, exigir que los países desarrollados se comprometan con metas cuantificadas de reducción de emisiones que permitan retornar las concentraciones de gases de efecto invernadero en la atmósfera a 300 ppm y así, limitar el incremento de la temperatura media global a un nivel máximo de 1°C.

Enfatizando la necesidad de acción urgente para lograr esta visión, y con el apoyo de los pueblos, movimientos y países, los países desarrollados deberán comprometerse con metas ambiciosas de reducción de emisiones que permitan alcanzar objetivos a corto plazo, manteniendo nuestra visión a favor del equilibrio del sistema climático de la Tierra, de acuerdo al objetivo último de la Convención. La “visión compartida” para la “Acción Cooperativa a Largo Plazo” no debe reducirse en la negociación de cambio climático a definir el límite en el incremento de la temperatura y la concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera, sino que debe comprender de manera integral y equilibrada un conjunto de medidas financieras, tecnológicas, de adaptación, de desarrollo de capacidades, de patrones de producción, consumo y otras esenciales como el reconocimiento de los derechos de la Madre Tierra para restablecer la armonía con la naturaleza.

Los países desarrollados, principales causantes del cambio climático,  asumiendo su responsabilidad histórica y actual, deben reconocer y honrar su deuda climática en todas sus dimensiones, como base para una solución justa, efectiva y científica al cambio climático. En este marco exigimos a los países desarrollados que:

  • Restablezcan a los países en desarrollo el espacio atmosférico que está ocupado por sus emisiones de gases de efecto invernadero. Esto implica la descolonización de la atmósfera mediante la reducción y absorción  de sus emisiones.

  • Asuman los costos y las necesidades de transferencia y vuelta de tecnología de los países en desarrollo por la pérdida de oportunidades de desarrollo por vivir en un espacio atmosférico restringido.

  • Se hagan responsables por los cientos de millones que tendrán que migrar por el cambio climático que han provocado y que eliminen sus políticas restrictivas de migración y ofrezcan a los migrantes una vida digna y con todos los derechos en sus países.

  • Asuman la deuda de adaptación relacionadas a los impactos del cambio climático en los países en desarrollo proveyendo los medios para prevenir, minimizar y atender los daños que surgen de sus excesivas emisiones.

  • Honren estas deudas como parte de una deuda mayor con la Madre Tierra adoptando y aplicando la Declaración Universal de los Derechos de la Madre Tierra en las Naciones Unidas.

El enfoque debe ser no solamente de compensación económica, sino principalmente de justicia restaurativa – es decir restituyendo la integridad a las personas y a los miembros que forman una comunidad de vida en la Tierra.

Deploramos el intento de un grupo de países de anular el Protocolo de Kioto el único instrumento legalmente vinculante específico para la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero de los países desarrollados.

Advertimos al mundo que no obstante estar obligados legalmente las emisiones de los países desarrollados en lugar de reducir, crecieron en un 11,2% entre 1990 y 2007. Estados Unidos a causa del consumo ilimitado aumentó sus emisiones de GEI en 16,8% durante el periodo 1990 al 2007, emitiendo como promedio entre 20 y 23 toneladas anuales de CO2 por habitante, lo que representa más de 9 veces las emisiones correspondientes a un habitante promedio del Tercer Mundo, y más de 20 veces las emisiones de un habitante de África Subsahariana.

Rechazamos de manera absoluta el ilegitimo “Entendimiento de Copenhague”, que permite a estos países desarrollados  ofertar reducciones insuficientes de gases de efecto invernadero, basadas en compromisos voluntarios e individuales, que violan la integridad ambiental de la Madre Tierra conduciéndonos a un aumento de alrededor de 4ºC. 

La próxima Conferencia sobre Cambio Climático a realizarse a fines de año en México debe aprobar la enmienda al Protocolo de Kioto, para el segundo período de compromisos a iniciarse en 2013 a 2017 en el cual los países desarrollados deben comprometer reducciones domésticas significativas de al menos el 50% respecto al año base de 1990 sin incluir mercados de carbono u otros sistemas de desviación que enmascaran el incumplimiento de las reducciones reales de emisiones de gases de efecto invernadero.

Requerimos establecer primero una meta para el conjunto de los países desarrollados para luego realizar la asignación individual para cada país desarrollado en el marco de una comparación de esfuerzos entre cada uno de ellos, manteniendo así el sistema del Protocolo de Kioto para las reducciones de las emisiones.

Los Estados Unidos de América, en su carácter de único país de la Tierra del Anexo 1 que no ratificó el Protocolo de Kioto tiene una responsabilidad significativa ante todos los pueblos del mundo por cuanto debe ratificar el Protocolo de Kioto y comprometerse a respetar y dar cumplimiento a los objetivos de reducción de emisiones a escala de toda su economía.

Los pueblos tenemos los mismos derechos de protección ante los impactos del cambio climático y rechazamos la noción de adaptación al cambio climático entendida como la resignación a los impactos  provocados por las emisiones históricas de los países desarrollados, quienes deben adaptar sus estilos de vida y de consumo ante esta emergencia planetaria. Nos vemos forzados a enfrentar los impactos del cambio climático, considerando la adaptación como un proceso y no como una imposición, y además como herramienta que sirva para contrarrestarlos, demostrando que es posible vivir en armonía bajo un modelo de vida distinto.

Es necesario construir un Fondo de Adaptación, como un fondo exclusivo para enfrentar el cambio climático como parte de un mecanismo financiero manejado y conducido de manera soberana, transparente y equitativa por nuestros Estados. Bajo este Fondo se debe valorar: los impactos y sus costos en países en desarrollo y las necesidades que estos impactos deriven, y registrar y monitorear el apoyo por parte de países desarrollados. Éste debe manejar además un mecanismo para el resarcimiento por daños por impactos ocurridos y futuros, por pérdida de oportunidades y la reposición por eventos climáticos extremos y graduales, y costos adicionales que podrían presentarse si nuestro planeta sobrepasa los umbrales ecológicos  así como aquellos impactos que están frenando el derecho a Vivir Bien.

El “Entendimiento de Copenhague” impuesto sobre los países en desarrollo por algunos Estados, más allá de ofertar recursos insuficientes, pretende en si mismo dividir y enfrentar a los pueblos y pretende extorsionar a los países en desarrollo condicionando el acceso a recursos de adaptación a cambio de medidas de mitigación. Adicionalmente se establece como inaceptable que en los procesos de negociación internacional se intente categorizar a los países en desarrollo por su vulnerabilidad al cambio climático, generando disputas, desigualdades y segregaciones entre ellos.

El inmenso desafío que enfrentamos como humanidad para detener el calentamiento global y enfriar el planeta sólo se logrará llevando adelante una profunda transformación en la agricultura hacia un modelo sustentable de producción agrícola campesino e indígena/originario, y otros modelos y prácticas ancestrales ecológicas que contribuyan a solucionar el problema del cambio climático y aseguren la Soberanía Alimentaria, entendida como el derecho de los pueblos a controlar sus propias semillas, tierras, agua y la producción de alimentos, garantizando, a través de una producción en armonía con la Madre Tierra, local y culturalmente apropiada, el acceso de los pueblos a alimentos suficientes, variados y nutritivos en complementación con la Madre Tierra y profundizando la producción autónoma (participativa, comunitaria y compartida) de cada nación y pueblo.

El Cambio Climático ya está produciendo profundos impactos sobre la agricultura y los modos de vida de los pueblos indígenas/originarios y campesinos del mundo y estos impactos se irán agravando en el futuro.

El agronegocio a través de su modelo social, económico y cultural de producción capitalista globalizada y su lógica de producción de alimentos para el mercado y no para cumplir con el derecho a la alimentación, es una de las causas principales del cambio climático. Sus herramientas tecnológicas, comerciales y políticas no hacen más que profundizar la crisis climática e incrementar el hambre en el planeta. Por esta razón rechazamos los Tratados de Libre Comercio y Acuerdos de Asociación y toda forma de aplicación de los Derechos de Propiedad Intelectual sobre la vida, los paquetes tecnológicos actuales (agroquímicos, transgénicos) y aquellos que se ofrecen como falsas soluciones (agrocombustibles, geoingeniería, nanotecnología, tecnología Terminator y similares) que únicamente agudizarán la crisis actual.  

Al mismo tiempo denunciamos como este modelo capitalista impone megaproyectos de infraestructura, invade territorios con proyectos extractivistas, privatiza y mercantiliza el agua y militariza los territorios expulsando a los pueblos indígenas y campesinos de sus territorios, impidiendo la Soberanía Alimentaria y profundizando la crisis socioambiental.

Exigimos reconocer el derecho de todos los pueblos, los seres vivos y la Madre Tierra a acceder y gozar del agua y apoyamos  la propuesta del Gobierno de Bolivia para reconocer al agua como un Derecho Humano Fundamental.

La definición de bosque utilizada en las negociaciones de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático, la cual incluye plantaciones, es inaceptable. Los monocultivos no son bosques. Por lo tanto, exigimos una definición para fines de negociación que reconozca los bosques nativos y la selva y la diversidad de los ecosistemas de la tierra.

La Declaración de la ONU sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas debe ser plenamente reconocida, implementada e integrada en las negociaciones de cambio climático. La mejor estrategia y acción para evitar la deforestación y degradación y proteger los bosques nativos y la selva es reconocer y garantizar los derechos colectivos de las tierras y territorios considerando especialmente que la mayoría de los bosques y selvas están en los territorios de pueblos y naciones indígenas, comunidades campesinas y tradicionales.

Condenamos los mecanismos de mercado, como el mecanismo de REDD (Reducción de emisiones por la deforestación y degradación de bosques) y sus versiones + y ++, que está violando la soberanía de los Pueblos y su derecho al consentimiento libre, previo e informado, así como a la soberanía de Estados nacionales, y viola los derechos, usos y costumbres de los Pueblos y los Derechos de la Naturaleza.

Los países contaminadores están obligados a transferir de manera directa los recursos económicos y tecnológicos para pagar la restauración y mantenimiento de los bosques y selvas, en favor de los pueblos y estructuras orgánicas ancestrales indígenas, originarias, campesinas. Esto deberá ser una compensación directa y adicional a las fuentes de financiamiento comprometidas por los países desarrollados, fuera del mercado de carbono y nunca sirviendo como las compensaciones de carbono (offsets). Demandamos a los países a detener las iniciativas locales en bosques y selvas basados en mecanismos de mercado y que proponen resultados inexistentes y condicionados. Exigimos a los gobiernos un programa mundial de restauración de bosques nativos y selvas, dirigido y administrado por los pueblos, implementando semillas forestales, frutales y de flora autóctona. Los gobiernos deben eliminar las concesiones forestales y apoyar la conservación del petróleo bajo la tierra y que se detenga urgentemente la explotación de hidrocarburos en las selvas.

Exigimos a los Estados que reconozcan, respeten y garanticen la efectiva aplicación de los estándares internacionales de derechos humanos y los derechos de los Pueblos Indígenas, en particular la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, el Convenio 169 de la OIT, entre otros instrumentos pertinentes, en el marco de las negociaciones, políticas y medidas para resolver los desafíos planteados por el cambio climático. En especial, demandamos a los Estados a que reconozcan jurídicamente la preexistencia del derecho sobre nuestros territorios, tierras y recursos naturales para posibilitar y fortalecer nuestras formas tradicionales de vida y contribuir efectivamente a la solución del cambio climático.

Demandamos la plena y efectiva aplicación del derecho a la consulta, la participación y el consentimiento previo, libre e informado de los Pueblos Indígenas en todos los procesos de negociación así como en el diseño e implementación de las medidas relativas al cambio climático.

En la actualidad la degradación medioambiental y el cambio climático alcanzarán niveles críticos, siendo una de las principales consecuencias la migración interna así como internacional. Según algunas proyecciones en 1995 existían alrededor de 25 millones de migrantes climáticos, al presente se estima en 50 millones y las proyecciones para el año 2050 son de 200 a 1000 millones de personas que serán desplazadas por situaciones derivadas del cambio climático.  Los países desarrollados deben asumir la responsabilidad sobre los migrantes climáticos, acogiéndolos en sus territorios y reconociendo sus derechos fundamentales, a través de la firma de convenios internacionales que contemplen la definición de migrante climático para que todos los Estados acaten sus determinaciones.

Constituir un Tribunal Internacional de Conciencia para denunciar, hacer visible, documentar, juzgar y sancionar las violaciones de los derechos de los(s) migrantes, refugiados(as) y desplazados en los países de origen, tránsito y destino, identificando claramente las responsabilidades de los Estados, compañías y otros actores.  

El financiamiento actual destinado a los países en desarrollo para cambio climático y la propuesta del Entendimiento de Copenhague son ínfimos. Los países desarrollados deben comprometer un financiamiento anual nuevo, adicional a la Ayuda Oficial al Desarrollo y de fuente pública, de al menos 6% de su PIB para enfrentar el cambio climático en los países en desarrollo. Esto es viable tomando en cuenta que gastan un monto similar en defensa nacional y destinaron 5 veces más para rescatar bancos y especuladores en quiebra, lo que cuestiona seriamente sus prioridades mundiales y su voluntad política. Este financiamiento debe ser directo, sin condicionamiento y no vulnerar la soberanía nacional ni la autodeterminación de las comunidades y grupos más afectados.

En vista de la ineficiencia del mecanismo actual, en la Conferencia de México se debe establecer un nuevo mecanismo de financiamiento que funcione bajo la autoridad de la Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre cambio Climático rindiendo cuentas a la misma, con una representación significativa de los países en desarrollo para garantizar el cumplimiento de los compromisos de financiamiento de los países Anexo 1.  

Se ha constatado que los países desarrollados incrementaron sus emisiones en el periodo 1990-2007, no obstante haber manifestado que la reducción se vería sustancialmente coadyuvada con mecanismos de mercado. El mercado de carbono se ha transformado en un negocio lucrativo, mercantilizando nuestra Madre Tierra, esto no representa una alternativa para afrontar el cambio climático, puesto que saquea, devasta la tierra, el agua e incluso la vida misma.

La reciente crisis financiera ha demostrado que el mercado es incapaz de regular el sistema financiero, que es frágil e inseguro ante la especulación y la aparición de agentes intermediarios, por lo tanto, sería una total irresponsabilidad dejar en sus manos el cuidado y protección de la propia existencia humana y de nuestra Madre Tierra.

Consideramos inadmisible que las negociaciones en curso pretendan la creación de nuevos mecanismos que amplíen y promuevan el mercado de carbono toda vez que los mecanismos existentes nunca resolvieron el problema del Cambio Climático ni se transformaron en acciones reales y directas en la reducción de gases de efecto invernadero.

Es imprescindible exigir el cumplimento de los compromisos asumidos por los países desarrollados en la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático respecto al desarrollo y transferencia de tecnología, así como rechazar la “vitrina tecnológica” propuesta por países desarrollados que solamente comercializan la tecnología. Es fundamental establecer los lineamientos para crear un mecanismo multilateral y multidisciplinario para el control participativo, la gestión y la evaluación continua del intercambio de tecnologías. Estas tecnologías deben ser útiles, limpias, y socialmente adecuadas. De igual manera es fundamental el establecimiento de un fondo de financiamiento e inventario de tecnologías apropiadas y liberadas de derechos de propiedad intelectual, en particular, de patentes que deben pasar de monopolios privados a ser de dominio público, de libre accesibilidad y bajo costo.

El conocimiento es universal, y por ningún motivo puede ser objeto de propiedad privada y de utilización privativa, como tampoco sus aplicaciones en forma de tecnologías. Es deber de los países desarrollados compartir su tecnología con países en desarrollo, crear centros de investigación para la creación de tecnologías e innovaciones propias, así como defender e impulsar su desarrollo y aplicación para el vivir bien. El mundo debe recuperar, aprender, reaprender los principios y enfoques del legado ancestral de sus pueblos originarios para detener la destrucción del planeta, así como los conocimientos y prácticas ancestrales y recuperación de la espiritualidad en la reinserción del vivir bien juntamente con la Madre Tierra.

Considerando la falta de voluntad política de los países desarrollados para cumplir de manera efectiva sus compromisos y obligaciones asumidos en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático y el Protocolo de Kioto, y frente a la inexistencia de una instancia legal internacional que prevenga y sancione todos aquellos delitos y crímenes climáticos y ambienta- les que atenten contra los derechos de la Madre Tierra y la humanidad, demandamos la creación de un Tribunal Internacional de Justicia Climática y Ambiental que tenga la capacidad jurídica vinculante de prevenir, juzgar y sancionar a los Estados, las Empresas y personas que por acción u omisión contaminen y provoquen el cambio climático.

Respaldar a los Estados que presenten demandas en la Corte Internacional de Justicia contra los países desarrollados que no cumplen con sus compromisos bajo la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático y el Protocolo de Kioto incluyendo sus compromisos de reducción de gases de efecto invernadero. Instamos a los pueblos a proponer y promover una profunda reforma de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), para que todos sus Estados miembros cumplan las decisiones del Tribunal Internacional de Justicia Climática y Ambiental.

El futuro de la humanidad está en peligro y no podemos aceptar que un grupo de gobernantes de países desarrollados quieran definir por todos los países como lo intentaron hacer infructuosamente en la Conferencia de las Partes de Copenhague. Esta decisión nos compete a todos los pueblos. Por eso es necesaria la realización de un Referéndum Mundial, plebiscito o consulta popular, sobre el cambio Climático en el cuál todos seamos consultados sobre: el nivel de reducciones de emisiones que deben hacer los países desarrollados y las empresas transnacionales; el financiamiento que deben proveer los países desarrollados; la creación de un Tribunal Internacional de Justicia Climática; la necesidad de una Declaración Universal de Derechos de la Madre Tierra y; la necesidad de cambiar el actual sistema capitalista.

El proceso del Referéndum Mundial, plebiscito o consulta popular será fruto de un proceso de preparación que asegure el desarrollo exitoso del mismo.

Con el  fin de coordinar nuestro accionar internacional e implementar los resultados del presente “Acuerdo de los Pueblos” llamamos a construir un Movimiento Mundial de los Pueblos por la Madre Tierra que se basará en los principios de complementariedad y respeto a la diversidad de origen y visiones de sus integrantes, constituyéndose en un espacio amplio y democrático de coordinación y articulación de acciones a nivel mundial. Con tal propósito, adoptamos el plan de acción mundial adjunto para que en México los países desarrollados del Anexo 1 respeten el marco legal vigente y reduzcan sus emisiones de gases de efecto invernadero en un 50 % y se asuman las diferentes propuestas contenidas en este Acuerdo.

Finalmente, acordamos realizar la 2ª Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra en el 2011 como parte de este proceso de construcción del Movimiento Mundial de los Pueblos por la Madre Tierra y para reaccionar frente a los resultados de la Conferencia de Cambio Climático que se realizará a fines de año en Cancún, México.  

Cochabamba – Tiquipaya, 20 al 22 de abril de 2010 

Más información en:
http://cmpcc.org/acuerdo-de-los-pueblos
http://nodo50.org/forosocialjaen

 

 

Páginas amigas

Centre de Treball i Documentació (CTD)
http://www.cetede.org

Nómadas. Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas
http://www.ucm.es/info/nomadas

El Viejo Topo
http://www.elviejotopo.com

La Insignia
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Sin permiso
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Revista mientras tanto

Número 113

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Invierno 2009-2010

113

TEXTOS

Afganistán y los atentados multiusos
José L. Gordillo

La propiedad intelectual: de la voluntad del lobby al texto de la ley
José A. Estévez Araujo

Orwell 2.0: las implicaciones de la hadopi sobre la vida en internet
Sulan Wong

Derechos globales de propiedad sobre la información: la historia del trips en el gatt
Peter Drahos

Negociando con Al Capone: protección a cambio de propiedad intelectual
Peter Drahos

La tragedia de los bienes privatizados: patentes e investigación científica
Sulan Wong

El copyright y el mundo no occidental. propiedad creativa indebida
Joost Smiers

Las ideas cercadas: el confinamiento y la desaparición del dominio público
James
Boyle

CUESTIÓN DE PALABRAS
Álvaro García

RESEÑA
Resaca ideológica en Wall Sreett, de Andreu Espasa
 

mientras tanto bitartean mientras tanto mentrestant
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