ELEMENTOS DE MATEMÁTICA ACTUARIAL SOBRE PREVISIÓN SOCIAL Y SEGUROS DE VIDA
Cargando
II. RENTAS ACTUARIALES Y SEGUROS
Aplicaciones
Bibliografía
Enlaces de Interés

Creative Commons License
Esta obra está bajo una
licencia de Creative Commons.

Home - Rentas actuariales y seguros - Ecuación del seguro

Atrás - Siguiente

6. ECUACIÓN DEL SEGURO

Las Instituciones de seguros realizan sus actividades principalmente sobre grupos para poder compensar, con una prima comparativamente pequeña, las enormes sumas de dinero que se derivan de los siniestros acaecidos como consecuencia de las pólizas emitidas. En el caso del seguro de vida, el ente asegurador no se preocupa por cuándo pueda morir una u otra persona, pero sí está fundamentalmente interesado en el número de personas que pueden morir cada año, teniendo en cuenta un gran grupo. Conociendo este punto, dentro de unos límites razonables, la institución aseguradora de vida ajusta sus cargos por primas de tal modo que reciba dinero suficiente para poder sostener la actividad y pagar todas las reclamaciones.

La equivalencia entre los ingresos en forma de primas y lo que se paga por concepto de pérdidas (prestaciones), constituye la ecuación del seguro. Ciertamente, una compañía de seguros no puede mantener su solvencia a menos que ingrese, en forma de primas, fondos bastantes para hacer frente a todos los siniestros (pagos). En los seguros, como en las demás transacciones comerciales, es imposible obtener algo a cambio de nada.

Los factores que entran en el cómputo de una prima se pueden enunciar así: 1) coste actuarial o coste de las pérdidas; 2) coste del mantenimiento de la actividad o negocio; 3) coste del capital y 4) coste de las contribuciones para constituir una reserva para catástrofes.

De ellos, el coste actuarial es el elemento esencial del seguro y requiere valorar las prestaciones futuras que puedan producirse en el transcurso del contrato, tanto por parte de la compañía de seguros (el pago de un capital o de una renta en casos de vida o muerte), como del tomador de la póliza (el pago de la prima periódica si permanece con vida).

La aleatoriedad puede consistir en el pago de la prestación (que sólo tendrá lugar si ocurren ciertos sucesos) o bien en la cuantía y/o vencimiento, tanto de aquella, como de los pagos en forma de prima o cuota que realizará el asegurado.

En este sentido, definiremos el fenómeno actuarial como un fenómeno estocástico cuyos sucesos tienen consecuencias financieras.

En el fenómeno actuarial existen pues dos componentes claramente definidas:

1) Una componente aleatoria, puesto que se trata de sucesos que responden a un fenómeno de esta naturaleza, ciertamente el riesgo posee este carácter.

2) Una componente financiera, puesto que se trata de valorar las consecuencias económicas de hechos que afectan, directa o indirectamente al patrimonio de los individuos en cuanto tales y en cuanto integrados en un colectivo.

Se va a enfocar la realización de operaciones actuariales, las cuales poseerán ese doble carácter aleatorio-financiero a que acabamos de hacer alusión. Vamos a ocuparnos de los casos más simples y generales: concretamente, nos referimos al problema de la constitución de rentas y al de establecimiento de seguros para los casos de vida o muerte de un individuo. Puede advertirse la importancia que posee para estos fines el conocimiento más acabado de las leyes que rigen el fenómeno de la supervivencia, así como, según se verá, la valoración de las obligaciones que en la operación actuarial se contraen.

Según esto, veamos cual es el fundamento de la operación actuarial y cómo se establece ésta de una forma genérica, sin olvidar que en el razonamiento subyacen implícitas varias hipótesis:

1) Que nos referimos exclusivamente a sucesos que encuentran su encuadre en el fenómeno de la supervivencia.

2) Que el riesgo único que se considera es el de muerte.

3) Que suponemos a este riesgo presente en todo momento y con análoga intensidad.

Atrás - Siguiente