ELEMENTOS DE MATEMÁTICA ACTUARIAL SOBRE PREVISIÓN SOCIAL Y SEGUROS DE VIDA
Cargando
III. LA PLANIFICACIÓN A TRAVÉS DEL MÉTODO DE LAS PROYECCIONES
Aplicaciones
Bibliografía
Enlaces de Interés

Creative Commons License
Esta obra está bajo una
licencia de Creative Commons.

Home - La planificación a través del método de las proyecciones - Fundamento y técnica de las proyecciones

Atrás - Siguiente

10. FUNDAMENTO Y TÉCNICA DE LAS PROYECCIONES

Uno de los aspectos fundamentales a considerar en la evolución de un sistema de previsión social a largo plazo, es el del mantenimiento de su equilibrio económico-financiero, para lo cual es necesario conocer en un momento determinado cuál va a ser su comportamiento futuro. Ello supone efectuar las previsiones correspondientes, tanto en el aspecto demográfico como económico, mediante las correspondientes técnicas de proyección.

Los estudios demográficos de la población general de un país tienen como uno de sus objetivos principales el efectuar previsiones. La posibilidad de anticiparse a lo que será la evolución demográfica con una probabilidad elevada es una herramienta fundamental para otras ciencias, permitiendo actuaciones previas en materias sociales, económicas, etc.

El punto de partida de todo estudio demográfico consiste en conocer la distribución por edades y sexo de la población a analizar. A continuación, se debe evaluar la mortalidad del colectivo, incluyendo una valoración sobre la evolución futura de este fenómeno. Además, la población que va a nacer cada año se calcula aplicando las tasas de fecundidad por edad a la población femenina. Finalmente, un fenómeno adicional a tener en cuenta son las migraciones e inmigraciones que puedan ocurrir en el país a lo largo del tiempo.

En muchos casos y como simplificación de la realidad, se supone que la mortalidad y la fecundidad son constantes, lo que significa emplear la misma tabla de mortalidad y tasas de natalidad año tras año. Una población con tasas de mortalidad y fecundidad constantes converge a una población estable. Esto supone que, a partir de un número determinado de años, la estructura por edades de la población se mantiene constante y el volumen total crece a una tasa constante.

Un paso más avanzado es efectuar proyecciones demográficas bajo la hipótesis de tasas de fecundidad y mortalidad variables. Este planteamiento resulta generalmente complicado y se necesita un conocimiento amplio del pasado para, a partir del mismo y del establecimiento de determinados supuestos, estimar las tendencias y cambios de coyuntura futuros. La extrapolación de las tendencias futuras de la mortalidad y de la natalidad puede efectuarse de manera individual para cada edad o bien extrapolar determinadas estadísticas, como el número medio de hijos por mujer y la esperanza de vida al nacer, para posteriormente reconstruir tablas tipo de mortalidad y fecundidad.

Está claro que existen fenómenos imprevisibles que influyen de manera muy importante en la evolución demográfica como las guerras, cambios bruscos de la natalidad (“baby-boom”), variaciones importantes en las migraciones, etc. No obstante, estos fenómenos tienen incidencia a largo plazo, de manera que las proyecciones demográficas suelen tener un alto grado de fiabilidad a corto y medio plazo. En efecto, cuando las proyecciones se realizan a largo plazo, se establecen varias hipótesis de partida sobre la evolución probable de la natalidad y, en algunos casos, también de la mortalidad. Las diferentes proyecciones obtenidas no suelen tener diferencias significativas a diez años, y sólo pueden adquirir alguna diferencia importante a largo plazo, entendiendo como tal más de 40 años.

La pirámide de edades de la población de partida para efectuar una proyección, es un reflejo de los fenómenos acaecidos en el pasado y tiene acumulada lo que podría denominarse una inercia que condiciona, en gran medida, su evolución futura. Además, los fenómenos demográficos natalidad y mortalidad varían en el tiempo pero, salvo excepciones, lo hacen de una manera lenta.

Las proyecciones basadas en la evolución de las pirámides de edades, que son las más precisas ya que se ajustan a la realidad, han demostrado que no son ciertas las previsiones que consideraban un crecimiento exponencial indefinido de la población. Generalmente, las poblaciones han variado desde una situación de alta fecundidad y elevada mortalidad a situaciones de baja fecundidad y disminución de la mortalidad. Actualmente, en muchos países se ha llegado o se están alcanzando unas tasas de fecundidad inferiores a las necesarias para garantizar la renovación generacional. A largo plazo, un mantenimiento de la fecundidad por debajo del nivel de reemplazo generacional conduce a una disminución de la población, lo que representa un escenario desfavorable, al igual que el resultante de un crecimiento exponencial de la población.

La otra variable fundamental, la mortalidad, marca la esperanza de vida. Esta variable, efectivamente, tiene un límite. En los últimos años se ha prolongado la vida tanto para los hombres como para las mujeres, pero lo que no parece que se ha desplazado es el límite de la vida que podemos situar en los 100 años. La disminución de la mortalidad compensa el descenso de la fecundidad respecto al volumen total de una población, pero conduce a un fenómeno social muy importante como es el envejecimiento de la misma.

En los años próximos, la proporción de personas mayores va a verse incrementada, primero, por la disminución de la mortalidad y, segundo, porque alcanzarán edades avanzadas generaciones muy numerosas, las denominadas del “baby-boom”. Esto, unido al descenso de la fecundidad, traerá como consecuencia una reducción de las generaciones jóvenes.

Atrás - Siguiente