México

A tiempo de rectificar


Cuauhtemoc Cárdenas
La Jornada. México, 1 de mayo.


Frente a las inconformidades que desde distintas posiciones del espectro político se han manifestado por la iniciativa de reformas sobre derechos indígenas que aprobó el Congreso, el Presidente Vicente Fox ha dicho que se le hagan y se hagan propuestas para corregir lo que se considere indebido o inconveniente de estas reformas constitucionales.

El contenido aprobado quedó muy distante y resultó en muchos aspectos insuficiente respecto a la propuesta de la Cocopa, que fue la iniciativa que hizo propia y envió al Congreso el Presidente de la República, y ha provocado ya una muy grave y preocupante reacción del EZLN: la suspensión de todo contacto y toda negociación con el gobierno.

Incorporar a nuestra Constitución las propuestas de la Cocopa no tenía como propósito sólo reconocer en la ley suprema del país derechos de los pueblos y comunidades indígenas, hecho en sí de plena justicia, sino, además, dar un paso firme para reiniciar los diálogos que habrían de conducir a resolver el conflicto que se hizo manifiesto desde el 1o. de enero de 1994 y garantizar una paz con justicia y dignidad para Chiapas, para el país, para los miembros del EZLN, para el gobierno de la República y para las Fuerzas Armadas.

Haber llegado a la aprobación de la iniciativa en la forma en que quedó, con los antecedentes de la existencia oficialmente reconocida de un grupo levantado en armas que no combate y dispuesto a negociar la paz, de más de siete años de un conflicto latente, de las expresiones de solidaridad con las demandas del movimiento indígena que se han dado desde 94 hasta ahora, de una Marcha por la dignidad indígena, de las voces indígenas que se hicieron oír desde la tribuna de la Cámara de Diputados el 28 de marzo y de las esperanzas que despertó una actitud conciliadora del Ejecutivo, muestra que intereses y sentimientos racistas se impusieron a la sensibilidad social y al espíritu pacifista que debió haber privado en los legisladores. Así también, muestra una apreciación equivocada de los factores políticos en juego y de las posibles consecuencias de una decisión que resultó igualmente equivocada de los senadores del PRD, al sumar su voto a la aprobación en lo general de la iniciativa, que si bien pretendió corregir el proyecto con las reservas de los puntos opuestos a la propuesta de la Cocopa para su discusión en lo particular, y tender puentes y abrir espacios para una mejor negociación de los diputados, no contó con la cerrazón y los intereses de los legisladores que representan las causas que están en la raíz del conflicto, que se impusieron como mayoritarios.

Llegar a concluir una negociación de paz, de una paz con justicia y dignidad, sigue siendo un imperativo para lograr un desarrollo sano del país y para alejar todo riesgo de nuevos derramamientos de sangre. Esta negociación urge también, para cerrar el paso a quienes ven en la confrontación militar una vía para resolver los problemas sociales, económicos y políticos que provocaron el alzamiento y que siguen presentes en la selva de Chiapas.

Todavía se está a tiempo de rectificar. Es preciso que el Presdidente haga uso de sus facultades y no publique estas reformas constitucionales, sino que devuelva la iniciativa al Senado, con las observaciones que sustenten que el proyecto que debiera aprobarse es el que envió como iniciativa y no otro.

Los legisladores federales de todos los partidos deben discutir de nueva cuenta el proyecto Cocopa-Fox y votarlo con la sensibilidad y la responsabilidad que exige la gravedad de la situación política que se da al cancelarse las posibilidades del diálogo.

Estos son los caminos de la razón y la solidaridad.

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