14 de junio del 2001
Dossier Argelia: Cabilia se levanta


La Haine

Cabilia se levanta

Rouge, 3 de mayo de 2001

Como cada año en Cabilia, decenas de miles de jóvenes han salido a la calle para conmemorar una fecha memorable. Hace 21 años, el 20 de abril de 1980, mientras la huelga general y las manifestaciones estaban en su apogeo para que fueran reconocidas la lengua e identidad beréberes, el poder se había lanzado al ataque contra los estudiantes y la población en las ciudades y pueblos. Fue el tiempo de los arrestos masivos, de los juicios sumarísimos contra los militantes de la causa bereber.

Pero este 21 aniversario es particular. Pues el pasado 18 de abril en Beni Douala (región de Tizi Ouzou), un estudiante de bachiller, detenido en una pelea, ha sido muerto en los locales de la gendarmería, de una ráfaga de metralleta. Este asesinato ha hecho resonar violentamente el aniversario de la Primavera bereber. Desde hace una docena de días, los jóvenes se enfrentan con las manos desnudas a las balas del dispositivo militar-policial y rechazan responder a los llamamientos a la calma lanzados por los partidos y diferentes asociaciones. A pesar de la represión, ocupan las ciudades y pueblos, asedian las comisarías, incendian administraciones, levantan barricadas. Incluso los locales de algunos partidos políticos de oposición, considerados cómplices del estado, han sido saqueados. Nada parece ya detener a los manifestantes en su voluntad de enfrentarse con un poder que califican de asesino, de ladrón y de oportunista. En esta región de paro endémico, la ausencia de reconocimiento de su cultura y de su identidad priva a estos jóvenes de toda dignidad. Según un joven manifestante de Bejaia: "no tengo ninguna vida, ninguna dignidad, mi padre no trabaja, y se me niega la pertenencia a este país… No tengo nada que perder, arrancaré el asfalto y el cemento y lo lanzaré contra este poder asesino".

Progresivamente, la cólera se ha extendido, y todas las carreteras que llevan a Cabilia se han convertido en impracticables debido a las barricadas levantadas por los manifestantes. A pesar del miedo de ver a sus hijos caer bajo las balas de las brigadas antidisturbios, la gente les apoya sin reservas. Los trabajadores intentan organizar la protesta para evitar nuevas víctimas: así, los sindicatos de la educación nacional de Bejaia y de Tizi Ouzou, en huelga desde el comienzo de los enfrentamientos, han organizado manifestaciones a través de toda la Cabilia y comenzado a unir a ellos otros sectores. El poder argelino ha respondido a ese movimiento contestatario con una represión salvaje: hay que lamentar una sesentena de víctimas hasta hoy, esencialmente adolescentes. Los gendarmes y los CRS llegan a utilizar balas explosivas. Los enfrentamientos se detienen solo lo necesario para enterrar a los muertos. Se teme lo peor para los próximos días.

Como todo dictador que se respete, Buteflika ha demostrado su desprecio viajando a África del Sur para asistir a un seminario sobre el SIDA, dejando a la televisión del estado la tarea de interesarse por los acontecimientos de Cabilia. Esta última se ha contentado, como "información", con difundir la imagen de tres adolescentes quemando la bandera argelina, todo ello envuelto en un discurso sobre el eterno complot que amenaza la cohesión nacional: jóvenes "inconscientes" y "desocupados", "manipulados" por parte de "enemigos" internos y externos, se habrían entregado a actos de "vandalismo" y de "sabotaje", "contra las instituciones del estado", "contra los valores de la nación", etc. Cortada de toda realidad, la televisión no deja de ir contra las aspiraciones de la juventud. Expresándose en una lengua que pocos argelinos comprenden, los medios oficiales no están disponibles más que para Buteflika y los generales de la dictadura.

¿Cuándo el poder se enfría, tose Cabilia?

Desestructuración del tejido industrial, dislocación del sector de estado, despidos por centenas de miles, privatizaciones a todo pasto, explosión de los precios de los productos de primera necesidad, no pago de los salarios, reducciones de las libertades, negación de la identidad y de la lengua "amazigh" (bereber), negación de los derechos de las mujeres… Tal es el balance del poder argelino, "enriquecido" desde la llegada de Buteflika. La Cabilia, está en lucha desde hace 21 años para que sean reconocidas la lengua y la cultura amazigh como nacionales y oficiales, por las libertades individuales y colectivas y por la mejora de la situación social y económica. Los acontecimientos y las manifestaciones de la Casbah de Argel en 1985, los acontecimientos de Constantina y de Setif en 1986, la huelga general de todas las universidades en 1987, la insurrección popular de octubre de 1988, todas las huelgas obreras desde hace 30 años, entre ellas la de Alfasid (el mayor complejo siderúrgico de Argelia) reprimida salvajemente por Buteflika menos de un mes después de su elección: los ejemplos de revueltas populares son numerosos. El único "complot" que existe es el de Buteflika y sus generales, el que les ha permitido apropiarse de las riquezas de Argelia.

Es urgente que la protesta kabila sea apoyada por movimientos de solidaridad, en Argelia y en el extranjero, para que cese el baño de sangre y para el arreglo justo y definitivo de la cuestión democrática amazigh. Que el movimiento de Cabilia sea un trampolín para redinamizar la lucha democrática y social contra el régimen de los tiranos en Argelia.



Argelia: La Cabilia no cede

Rouge, semana del 10 de mayo de 2001

El discurso de Buteflika, el 30 de abril, no ha calmado los espíritus en Cabilia, donde el movimiento popular se organiza. "Rouge" ha entrevistado a Baddredine Djahnine, militante del Partido Socialista de los Trabajadores en Bejaia.

- ¿Cuál es la situación en Cabilia?

Baddredine Djahnine- El levantamiento popular proviene de una doble frustración, cultural y social. Hay un paro de más del 40% en la región, muchas fábricas han cerrado, no hay vivienda… En relación con eso, el discurso de Buteflika no ha traído nada de particular, es la eterna palabrería de siempre. Ha habido más de 40 muertos reconocidos por el ministerio del Interior, lo que es muy importante: ¡son las cifras de una guerra!. Y la represión es terrible, la policía ha tirado con fuego real. Frente a esto, los jóvenes, que reaccionan un poco como el "brazo armado" de la revuelta popular, tienen ansias de revancha. Son verdaderos kamikazes… Nunca habíamos visto esto antes. Pero son parte del comienzo de estructuración del movimiento.

- ¿Cómo se organiza la protesta?

B. Djahnine- Los comités de estudiantes, los sindicatos de enseñantes, los sindicatos de los trabajadores de la educación y algunos comités de pueblos y de barrios han comenzado a producir un embrión de organización en la base, a nivel de los pueblos y de las ciudades. Han puesto en pie una plataforma reivindicativa: piden la dimisión del gobierno, la dimisión del primer ministro, del ministro del interior, de los gobernadores de las ciudades en las que se ha asesinado a jóvenes; reivindican también un plan económico particular, una especie de plan Marshall para la vivienda y el trabajo.

Los sindicatos de trabajadores de la educación tiene un papel muy importante, de organizadores de este comienzo de movimiento. Y le dan un contenido más social. En el movimiento bereber, es la primera vez desde hace muchos años que se desencadena una dinámica, social y cultural, en la que lo social se liga claramente con la reivindicación cultural. Los llamamientos a la huelga son seguidos por los demás sectores de la economía.

- Bejaia aparece como la ciudad en la que la protesta está más estructurada.

B. Djahnine. Hay un itinerario particular de la Cabilia, y en particular de la región de Bejaia que, a partir de finales de los años 80, ha sido fecundada por militantes de extrema izquierda en la organización de los barrios, pueblos, de los sindicatos. En estos acontecimientos, la ciudad de Bejaia aparece como la más organizada. La unión entre las dimensiones social y cultural no se ha realizado nunca tan claramente. Es un fenómeno nuevo.

Si el movimiento continúa, esta estructuración puede progresar. Es la primera vez que el movimiento de masas se da un comienzo de estructuración seria democrática. Pero decir que va a aguantar mucho tiempo…. Es la gran apuesta que tenemos por delante.

- ¿Qué ocurre en el resto de Argelia?

B. Djahnine- En Bordj Bouararidj, al lado de Setif, ha habido una marcha de 10.000 personas. Es la única manifestación de solidaridad masiva en una región arabofona. Pero en las grandes universidades, en Argel, Oran y Constantina, los estudiantes han creado comités de solidaridad, ha habido incluso una manifestación ante el Palacio del gobierno el jueves 3 de mayo. No han sido reprimidos, porque el poder tiene miedo de provocar revueltas sociales en Argel.

Hay que señalar también que en Argel, el poder ha dejado al Frente de Fuerzas Socialistas (FFS) manifestarse. El Reagrupamiento por la cultura y la democracia (RCD), que acaba de abandonar el gobierno, no representa ya nada. El poder busca un nuevo interlocutor. Prefiere tener ante sí a un canalizador como el FFS que a los comités de barrios y pueblos autoorganizados. Felizmente, el FFS está totalmente desacreditado en Cabilia.

- En tu opinión, ¿qué va a hacer Buteflika?

B. Djahnine- Por el momento, intenta canalizar el movimiento y ganar tiempo. Propone una "comisión de investigación" fantoche, cuando los responsables, está claro, son los dirigentes del ejército y de la policía, quienes han dado la orden de disparar. …. Creo que va a continuar reprimiendo.

El poder hace todo lo posible para limitar el problema a la cuestión cultural, en particular estos últimos días, lo que es falso, fundamentalmente. Pero es un medio de ocultar el aspecto social. Hay una simpatía increíble por el movimiento en las regiones arabofonas. Es por ello que si el movimiento persiste, es posible que se extienda.

(Declaraciones recogidas por Marine Gerard y Sami Zakaria)



Cabilia: La protesta se enraíza

Rouge, semana del 17 de mayo de 2001

Estos últimos días, las manifestaciones masivas se han sucedido en Cabilia. Pero el poder opta por responder con el desprecio y la represión.

El pasado 21 de mayo, centenares de miles de personas invadieron las calles de Tizi Ouzou (la ciudad más grande de Cabilia) y dos días más tarde, se repetía la experiencia en Bejaia (segunda ciudad de Cabilia). Los manifestantes encolerizados gritaban consignas que son adoptadas unánimemente por la población: "poder asesino", "ulach smah" ("no hay perdón"), "gendarmes terroristas", y llevaban pancartas en las que se podía leer "liberad la libertad", "mártires de la democracia" (las víctimas de los disturbios). Hombres y mujeres de todas las edades, decididos a acabar con el clima de terror, de corrupción y de miseria impuesto por el poder militar argelino durante todos estos años. Todo ello culminó con la gran manifestación que reagrupó a decenas de miles de mujeres, durante siete u ocho horas. Organizadas tras un recrudecimiento violento de los disturbios e incidentes en varias ciudades y pueblos de las wilayas de Tizi Ouzou y de Bejaia, estas "marchas negras" han permitido romper el silencio impuesto por el poder sobre los acontecimientos, y hacer comprender al resto de Argelia lo que realmente ocurre en Cabilia. Han mostrado también una Cabilia solidaria con la juventud insurrecta, y determinada a canalizar este movimiento de forma pacífica y organizada para impedir que haya otras víctimas, pero también para evitar el agotamiento.

Una movilización organizada

Desde los primeros días de los enfrentamientos, se han puesto en pie una organización y una estructuración democráticas. En Bejaia, una gran asamblea, la "coordinadora ciudadana y universitaria", reagrupa a los representantes de los comités populares, de los comités de pueblo , de los comités estudiantiles, de los sindicatos de trabajadores (principalmente el de la educación nacional, muy combativo), de las asociaciones culturales y sociales. Esta coordinadora, que funciona en asamblea general decisoria, no ha dejado de organizar huelgas generales en todos los sectores de actividad, sentadas regulares, velas encendidas todas las noches y en todas las ciudades, etc. El movimiento no cede, y cuenta ir más allá de las reivindicaciones democráticas inmediatas -retirada de la policía de todas las ciudades de Cabilia, juicio de todos los asesinos y torturadores comenzando por quienes les dirigen, puesta en marcha de una segunda sesión para todos los exámenes, estatuto de mártires de la democracia para todas las víctimas e indemnización de las familias, reconocimiento del tamazight (lengua bereber) -para avanzar reivindicaciones sociales, en el centro del movimiento insurreccional.

Mostrando su hostilidad al poder argelino, la Cabilia se instala duraderamente en la contestación a un régimen siempre silencioso y despreciativo, que apuesta por el agotamiento del movimiento. Los motines, que no cesan, han revelado en efecto la radicalización de toda la población, principalmente de la juventud popular que usa la violencia contra todos los símbolos de un estado asociado a la hogra (expresión argelina que significa injusticia y desprecio). Ni una administración, ni una institución estatal ha escapado al saqueo o al incendio. Los miembros de la comisión de investigación puesta en pie por el presidente Buteflika tienen prohibida su estancia en todos los pueblos y ciudades de Cabilia, y son los comités de pueblo y comités populares los que lo han decidido. Se ven rodeados, incluso cuando van con la escolta de las fuerzas antidisturbios, por la multitud que grita: "Engaño" "Traición!".

Violencia

El último discurso de Buteflika, el domingo 27 de mayo, no ha traído nada de nuevo. La decisión de retirar 600 policías de la wilaya de Bejaia no es más que un nuevo engaño. En realidad, han sido sencillamente reemplazados por otros, más frescos, que han comenzado a actuar. Estos últimos días, la provocación se ha duplicado en ferocidad. Los policías bombardean las casas y pisos con gases lacrimógenos (una pareja de ancianos ha sido encontrada muerta asfixiada en Bejaia), asaltan los domicilios a altas horas de la noche propinando sistemáticamente palizas a los jóvenes, profieren obscenidades hacia las mujeres mostrándoles sus genitales, roban y saquean los almacenes de los pequeños comerciantes, violan las libertades universitarias: es la violencia diaria en Cabilia.

Buteflika ha prometido sancionar a todos los autores de violencias. Pero ¿de qué exacciones habla?. Lo que ocurre en Cabilia es el fruto de una decisión estatal y gubernamental de reprimir sangrientamente el movimiento insurreccional, disparar con balas reales para matar, poner a sangre y fuego a toda la región. El resultado hoy es de un centenar de muertos y cerca de 3.000 heridos. Es la hora de actuar.



Argelia en ebullición

Rouge, 8 de Junio de 2001

Tras 45 días, la movilización no decae en Argelia. Menos de una semana después de que 200.000 personas se manifestaran en Argel, marchas y "reuniones de medianoche" (desfiles nocturnos con antorchas), suceden diariamente en Cabilia, y al mismo ritmo se producen también las provocaciones policiales: violaciones de domicilio, robos o disparos gratuitos que provocan, en un ritual ya experimentado, la respuesta legítima de la población. Violentos enfrentamientos han opuesto a manifestantes y fuerzas del orden en Azzezga, así como en Staoueli a las puertas de Argel.

Relegadas (mediáticamente) por un tiempo a un segundo plano por la marcha del FFS, las coordinadoras territoriales y estudiantiles retoman la ofensiva y confirman que su capacidad de movilización permanece intacta: 40.000 mujeres se han manifestado el lunes en Bejaia, lo que constituye la mayor movilización de mujeres en Argelia desde 1989. Como prolongación a estas movilizaciones, está prevista una manifestación nacional en Argel el 14 de junio, convocada por la coordinadora inter-wilayas (interdepartamental). Dado que la última gran marcha de los comités de pueblo había reunido medio millón de personas en Tizi Ouzou, el poder puede empezar a preocuparse. Y el mando de la policía no parece querer apaciguar los espíritus negándose a toda retirada de sus tropas de Kabilia. Cada hora que pasa ve entrar en movimiento nuevos sectores de la sociedad que protestan contra la camarilla en el poder, cuya política de desprecio y represión puede tener el efecto de un boomerang: el despertar, ya en germen, del resto de Argelia.

Andalucía Libre