Aulas Sociales para tod@s:

Nuevas formas de participación de l@s estudiantes en la universidad.

La universidad es cada día, más gris, más grande y más alejada de sus funciones de "transformación social, al servicio de la libertad, la igualdad y el progreso social, para hacer posible una realización más plena de la dignidad humana" (preámbulo de la LRU). Hoy día la mayor parte de los estudiantes ya no esperan gran cosa de la Universidad más que conseguir la licenciatura o diplomatura, y que no les amargue demasiado su vida.

Nos encontramos todos los días con unas facultades en las que todo está hecho, todo es inamovible y está impuesto desde arriba: Normas, reglas, planes de estudio, temarios de las asignaturas, y tantas otras cosas. Los días van pasando, l@s profesores imparten sus asignaturas en clases que suelen estar vacías (aunque siempre hay excepciones, por profesores muy buenos, o profesores que para aprobar hay que asistir a su clase) y al final de cada cuatrimestre salimos tod@s l@s estudiantes de debajo de las piedras para conseguir los apuntes, estudiarlos y vomitarlos durante los exámenes. Se nos dijo, hace tiempo, que la universidad iba a ser diferente a los colegios e institutos; donde aprenderíamos conocimientos experiencias y sobre todo a aprender a pensar y razonar; donde participaríamos en nuestro propio aprendizaje porque ya seríamos "maduros"; donde disfrutaríamos de nuestros estudios porque seríamos nosotros los que los eligiéramos; donde seríamos parte del centro participando de su gestión y dirección. Y así tantas otras idealizaciones que van cayendo una tras otra cuando descubres que la universidad no es más que un centro superior de formación laboral casi sin ningún aliciente intelectual más que el de sacar un buen expendiente para salir algo mejor colocados que el resto de compañer@s y amig@s.

El Aula Social viene a ser un vuelco a esta situación. Con el Aula Social queremos ser sujetos de nuestro aprendizaje, gestionando conjuntamente con
 
 

l@s profesores el aprendizaje, y pasar así de las imposiciones a la cooperación. No se trata más que de un proyecto donde la autogestión y la democracia sean los medios rectores, donde no quepa la censura del pensamiento único ni la burocracia de decanos y rectores. Donde tod@s podamos participar y donde exista una verdadera cultura de integración de los estudiantes en los centros, y no la actual consideración de los estudiantes como meros espectadores que vienen y van. Queremos completar nuestra formación, y sobre todo, rellenar los huecos que dejan los planes de estudios cada vez más enfocados al dios todopoderoso del mercado laboral. Pero también queremos usar esos espacios para realizar talleres, charlas, debates, como espacio para ensayar, y en general como un espacio de socialización para la comunidad universitaria.

Esta Universidad necesita un gran cambio. Un cambio que revolucione las estructuras. Un cambio que solo se llevará a cabo si nos alejamos de las clásicas concepciones políticas corporativistas y estamentalistas. Ya nada a estas alturas y con estas reglas podemos esperar de decanos y rectores y, sobre todo, de los claustros universitarios y las juntas de facultad. Estos ya son solo estamentos que tratan de hacer todo por no perder su estatus y sus privilegios. Es en este punto donde más duele un Aula Social, ya que se les va de las manos. Con la autogestión sus normas y censuras impuestas no caben. Con la democracia participativa y horizontal ell@s son tan solo uno más, un voto y una voz más.

De ahí viene su miedo y su negación. Y por eso el lunes 23 de abril los cuerpos de antidisturbios de la Policía Nacional desalojaron a unos 200 estudiantes de la facultad de Ciencias de la Información. Estos 200 estudiantes ocuparon un aula vacía desde hacía algo más de año y medio con el fin de convertirla en el Aula Social que llevaban reclamando por todos los medios desde hacía dos años. La entrada fue pacífica, y la resistencia fue pacífica. Aún hoy tod@s nos preguntamos como se les pudo ocurrir al Decano y al Rector decir que entramos estrellando un coche contra la puerta. La resistencia a la policía consistió en quedarse sentados en el suelo y negarse a salir del Aula Social teniendo la policía que sacar uno a uno a tod@s, para lo que uso sus peores artes (supongo que no hace falta explicarlas).

Después del desalojo policial de la facultad, que nos transporta a tiempos que muchos no habíamos vivido, la respuesta estudiantil fue espectacular. Se pararon la practica totalidad de las clases y comenzó una multitudinaria asamblea que decidió "decretar" la huelga general e indefinida en la facultad, huelga general en la UCM para el jueves 26, e ir al decanato en masa a pedir explicaciones por los hechos. A partir del lunes y hasta el viernes las clases permanecieron vacías con la asistencia de solo unos pocos esquiroles desfasados que se creyeron las versiones del Rectorado y del Decanato. Las reivindicaciones eran muy claras: Dimisión del Rector y del Decano por permitir el paso de la Policía, convirtiendo los problemas sociales en conflictos policiales, dimisión del Delegado del Gobierno por la continua utilización de la policía como represor de los movimientos sociales, ninguna consecuencia tanto penal como académica o administrativa a l@s estudiantes que fueron identificados por la policía, y por supuesto, el restablecimiento inmediato del Aula Social. Durante toda esta semana las actividades que estaban previstas para hacer en el Aula Social se realizaron en el Hall de la Facultad, algunas de ellas con una asistencia de público inesperada, como forma de protesta reivindicativa. La manifestación convocada por la Asamblea de Ciencias de la Información con el apoyo de la CAEF (Coordinadora de Asambleas de Escuela y Facultad) fue seguida por unas 5.000 personas entre las que se encontraban l@s encerrad@s contra la ley de extranjería, los trabajadores de Sintel así como por varios profesores de la facultad y tres diputados de IU de la Asamblea de la Comunidad de Madrid.

El lunes 23 de abril las autoridades perdieron una oportunidad importante para conseguir una mayor participación e integración. Quisimos (y seguimos queriendo) dar un sentido diferente a la universidad, a las clases, a las asignaturas, a las actividades culturales, a la política universitaria y a tantas otras cosas que nos alejan cada vez más de la universidad.

De todos modos, no nos engañemos, ell@s no quieren una mayor participación de l@s estudiantes. Ell@s lo que quieren es una anexión del estudiantado a sus políticas caducas. Anexión que implica la participación en unas elecciones con un alto déficit democrático, participación en un poder vertical y estamental, participación en una cultura retrograda y desfasada... Nosotr@s l@s estudiantes de la CAEF queremos participar en la universidad, pero participaremos para cambiar, para mejorar, para evolucionar, y no para continuar con estas grandes fábricas de precarios del pensamiento único.

AULAS SOCIALES EN TODAS LAS FACULTADES.