8 de marzo del 2001

Discurso de Mohamed Abdelaziz, presidente de la República y secretario general del Frente Polisario

XXV Aniversario de la República Arabe Saharaui Democrática


WILAYA DE AAIUN. 27 DE FEBRERO DE 2001

En nombre de Dios el Clemente, el Misericordioso.
Huéspedes y Entrañables amigos;
Amigas y amigos;

Hoy se cumple un cuarto de siglo desde aquellos momentos en que se proclamó el nacimiento de la República Arabe Saharaui Democrática. En un día como hoy, hace veinticinco años, el pueblo saharaui decidió, en boca de quien inició el combate liberador y quien fue su líder revolucionario, El Uali Mustafa Sayed, que en paz descanse, proclamar el nacimiento del Estado saharaui tras transcurrir tres años desde el desencadenamiento de la lucha armada contra el colonialismo español, cuyo último soldado se retiró un día antes de esta histórica fecha.

Los tristes acuerdos de Madrid y la retirada ignominiosa de España, faltando a sus responsabilidades de potencia colonial, abrieron el camino a las ambiciones expansionistas marroquíes en un intento de hacer abortar las legítimas aspiraciones del pueblo saharaui y la confiscación de su derecho inalienable a la autodeterminación e independencia.

Las fuerzas de ocupación marroquíes se lanzaron a la invasión de nuestro territorio con el propósito de imponer un nuevo hecho consumado cuyas manifestaciones más elocuentes son la represión, las masacres, la expoliación frenética de nuestros recursos y el asentamiento de miles de sus colonos.

Desde aquel 27 de febrero de 1976, y como prolongación de su proyecto emancipador, el Frente POLISARIO conoció una experiencia sin precedentes en los anales de los movimientos de liberación, pues junto con el combate de liberación se llevó a cabo la no menos ardua tarea de la construcción nacional.

Pese a su absorción por las acciones militares, al mismo tiempo que tenia que evacuar la población civil indefensa que había estado expuesta a la brutalidad de las huestes invasoras, el frente POLISARIO se consagró, desde el inicio, a la formación del hombre saharaui que hasta entonces vivía bajo la férula del colonialismo, sumido en la pobreza, el atraso y la ignorancia.

Desde esos momentos, las acciones armadas se recrudecieron y tuvieron escenarios cada vez más amplios durante quince años de lucha armada en los que el enemigo conoció estrepitosas derrotas a manos de nuestros valerosos combatientes del Ejército Popular de Liberación. Estos combatientes, cuyo compromiso con la causa encontró su más sublime manifestación en los sacrificios que consagraron y gracias a los cuales, a sus victorias se escribieron las paginas más gloriosas de la historia reciente del pueblo saharaui. Son ellos los que asumieron las más difíciles responsabilidades y las misiones más arduas. Hoy, estos combatientes han mostrado de nuevo su entera disponibilidad a seguir defendiendo su patria, a la protección de los logros de su pueblo y a desafiar todas las maniobras del enemigo.

Al mismo tiempo, cabe señalar que nos complace saber que no transcurre un solo día sin que se sume un nuevo logro en la construcción del Estado saharaui, Estado que ya se consagró como una realidad irreversible gracias a sus actividades tanto internas como en el exterior.

Hoy, con los inicios del nuevo milenio, la República Saharaui celebra los 25 años transcurridos de resistencia, de esfuerzos continuos y de logros y adquisiciones. Pese a las difíciles situaciones que atravesó a lo largo de más de dos décadas y media, la RASD logró profundizar en sus empeños de construcción de las instituciones nacionales. Se creó el Parlamento saharaui, el Consejo Consultativo, el Consejo Superior de Justicia. También se logró crear y afianzar una administración nacional con reputada experiencia, se cimentaron las bases de una democracia representativa donde se da cabida a la participación de toda la población en la gestión de sus propios asuntos y el establecimiento de los programas futuros de la actividad futura de nuestro Estado independiente. La RASD es hoy miembro de pleno derecho de la Organización para la Unidad Africana (OUA) y la unen vínculos con muchos países en todos los continentes.

A nivel exterior, la causa saharaui goza de la simpatía y del apoyo de muchos sectores en el movimiento solidario internacional. Muchos de estos movimientos solidarios encuentran su manifestación en la creación de múltiples asociaciones de amigos, la celebración de actos y eventos y congresos, y en las valiosas experiencias de los hermanamientos, o como las organizaciones de caravanas de ayuda y apoyo al pueblo saharaui.

En este marco, no podemos por menos que referimos, con sincera gratitud, a la Coordinadora europea de solidaridad con el pueblo saharaui, muy bien representada por el indefectible amigo de la causa saharaui, señor Pierre Galan.

Por este motivo quiero igualmente referirme con reconocimiento a la original iniciativa de organizar el primer maratón en el Sahara, acontecimiento que coincide con nuestras festividades de esta importante efemérides. Decididamente se trata de un gesto solidario que compagina la nobleza de las intenciones con la osadía de tan difícil prueba. Aquí, quiero en nombre de todos, expresar en nombre de todo el pueblo saharaui nuestras sinceras muestras de gratitud y de reconocimiento a todos los que de algún modo contribuyeron al éxito de esta original manifestación.

Con este motivo me es grato anunciar nuestra decisión de crear el Comité Olímpico Saharaui, como un nuevo impulso al movimiento deportivo y de la juventud de nuestro país.

Queridas amigas y amigos;

Si nuestro pueblo ha logrado, desde hace 25 años y en condiciones extremadamente difíciles, dar al traste con la maniobra colonialista de sembrar la división, abrazar y afianzar nuestra unión nacional y proclamar su Estado independiente, este mismo principio sigue siendo nuestra referencia en la lucha contra todos los nuevos desafíos. Sólo que hoy esta convicción se encuentra reforzada por nuestra experiencia y por la existencia de la realidad saharaui con claridad meridiana que encuentra su expresión en los logros alcanzados, en el apoyo internacional de nuestra causa; en la determinación de los saharauis, y en el apego a la defensa de sus legítimos derechos, a sus nobles objetivos de lograr la libertad y la independencia nacional. Valores todos por los que se consagraron enormes y valiosos sacrificios y sobre los cuales no piensan ceder ni un solo ápice.

Por este motivo, quiero hacer una pauta de reconocimiento a la memoria de todos nuestros mártires que sacrificaron sus vidas por la patria. Que todos ellos descansen en paz y que sepan que nuestra fidelidad hacia ellos y hacia los principios por los que dieron sus vidas es inamovible.

Queridas amigas y amigos;

Pocos días antes de la proclamación de la RASD, la aviación marroquí desató sendos bombardeos a la población saharaui indefensa en Um Dreiga, en Tifariti, en Guelta y otros lugares saharauis. Estos bombardeos se hicieron con bombas de Napalm y de fragmentación, ambas de uso internacionalmente prohibido, en contra de población compuesta mayoritariamente de mujeres y niños que lograron evadirse de las tropelías del ejército marroquí, fechorías que no excluyeron ni a los rebaños de animales ni a los pozos de agua potable. Esta barbarie en realidad era el preludio de lo que posteriormente se convirtió en la política colonial marroquí.

Lo que hoy está ocurriendo en el Sahara Occidental es la manifestación más clara de la política colonial en toda regla. Se trata de la ocupación militar de un territorio, la agresión de un país vecino en flagrante violación del sagrado principio de la inviolabilidad de las fronteras heredadas de la época colonial. Posteriormente se trató de una política de asentamientos coloniales denunciada en su día por toda la comunidad internacional. Se trata también de la esquilma, sin escrúpulos, de las riquezas naturales de un país ocupado.

Tenemos la clara certeza de que mientras no desistan los que ostentan el poder en Marruecos de su ideología expansionista, toda pretensión de lograr una integración regional es vana. Mientras las autoridades marroquíes persistan en comportarse como potentados de otros tiempos, no tendrá lugar la legítima aspiración de nuestros pueblos a la paz ya la creación de un espacio de integración económica regional tan ansiado por nuestros pueblos.

Queridas amigas y amigos;

Quizás una de las manifestaciones más crudas de la realidad colonial marroquí es la situación en que viven nuestra población en las zonas ocupadas y en el sur de Marruecos. Esta población está sistemáticamente expuesta a las más brutales formas de represión, de tortura, de persecución.

Ello quedó de manifiesto durante las últimas manifestaciones que tuvieron lugar en septiembre de 1999 y los enfrentamientos que siguieron las oleadas de manifestaciones en distintos lugares de los territorios ocupados. Ni siquiera las universidades marroquíes estuvieron a salvo de la represión policial contra los estudiantes saharauis. Fueron acontecimientos durante los cuales las autoridades marroquíes violaron sistemáticamente los derechos humanos de nuestra población.

Se trata de una política colonial cuyas consecuencias se manifiestan hasta hoy día. Centenares de nuestros compatriotas siguen languideciendo en las cárceles secretas marroquíes. Muchos de ellos perecieron, unos durante su cautiverio y muchos poco tiempo después de su liberación.

Otros, que han logrado salir de las cárceles con vida, siguen arrastrando las secuelas físicas de su larga y dura cautividad.

Las autoridades marroquíes siguen obstinadas en mantener el secreto de la detención de centenares de saharauis de ambos sexos, detenidos por los servicios policiales marroquíes desde finales de 1975.

Sin embargo, todas estas manifestaciones de represión no han hecho más que afianzar en los saharauis sus convicciones de seguir rechazando la ocupación. Muchos de nuestros hijos siguen dando muestra de elevados sentidos del sacrificio en los territorios ocupados y el sur de Marruecos, y hasta en las mismas cárceles del reino tras haber sido secuestrados de sus hogares en Aaiun, Smara, Dajla, Tan Tan, de las universidades de Agadir, Marrakech y de Rabat. Los más destacados de éstos son nuestros compañeros Mohamed Dadach, Jayya Chej, Arbi Messaud, Brahim Legzal, Salek Mahmud Bahaha , y otros.

En un día tan memorable para todos los saharauis, quiero dirigirme a estos compatriotas nuestros y decirles que los lazos de unidad nacional, bajo la dirección del Frente POLISARIO y al amparo de nuestra entidad la República Arabe Saharaui Democrática, seguirán uniéndonos a todos vosotros, seguirán atándonos todos. Estos mismos lazos que han hecho que todos los saharauis, estén donde estén, aclamen vuestros nombres y expresan su total solidaridad con vuestro combate. Hoy, tras 25 años de la proclamación de la RASD, repudiamos con firmeza las difíciles condiciones a que estáis sometidos por parte de las fuerzas de ocupación. A todos vosotros os decimos ¡seguid afianzando nuestra unidad, seguir resistiendo y luchando hasta lograr imponer todos nuestros objetivos de vivir libres e independientes!.

Queridos amigas y amigos;

Las organizaciones internacionales nunca han cejado de recalcar que el problema del Sahara Occidental es un problema de descolonización cuya única solución se encuentra en la organización de un referéndum de autodeterminación que le permita al pueblo saharaui decidir libremente su futuro. En este sentido, las autoridades españolas de la época habían tomado varias decisiones en este sentido. En este mismo marco, tanto la ONU como el Tribunal Internacional de Justicia, la OUA y el Movimiento de Países no Alineados confirmaron el derecho inalienable del pueblo saharaui a la autodeterminación e independencia. Al mismo tiempo, estos mismos organismos rechazaron rotundamente las pretensiones anexionistas marroquíes iniciales y su política posterior de imponer el hecho consumado.

Tras quince años de guerra entre la República Árabe Saharaui y el reino de Marruecos, guerra durante la cual éste último hizo recursos a todos los medios de destrucción masiva con el claro objetivo de la aniquilación física del pueblo saharaui, y a propuesta de las Naciones unidas y de la OUA, se logró elaborar un plan de paz. A este plan dieron su acuerdo las dos partes en conflicto: el reino de Marruecos y el Frente POLISARIO. El propósito de dicho plan es la celebración de un referéndum de autodeterminación libre y justo para el pueblo saharaui.

La parte saharaui ha cooperado en cada una de las fases de ejecución del plan con sincera voluntad y consintió numerosas concesiones de talla y supo hacer que el pueblo saharaui no pierda la paciencia ante los continuos retrasos en la ejecución de dicho plan. Sin embargo, el gobierno de Marruecos, desde el inicio, se propuso dar largas al asunto ingeniándose continuamente nuevas maniobras tendentes siempre a lograr el retraso en la ejecución de las propuestas de la ONU-OUA. Además, renegó con insolencia de sus compromisos en todos los acuerdos habidos, incluidos los Acuerdos de Houston de 1997. Pese a las continuas dilaciones marroquíes, la ONU logró la elaboración de las listas de la que sería el futuro cuerpo electoral llamado a pronunciarse durante la celebración de la consulta. Este paso constituye un logro sobresaliente en la aplicación del plan.

Cada vez que se ha logrado un avance en la preparación del referéndum, referéndum cuyo resultado no sería otro que la confirmación de nuestro derecho a la independencia, Marruecos encuentra nuevos pretextos para sabotear toda progresión en la vía del referéndum con el claro propósito de confiscar los legítimos derechos del pueblo saharaui a la autodeterminación e independencia. Esta política de continuas maniobras conoció su auge con el lanzamiento de una pseudo propuesta de solución que nosotros habíamos y continuamos rechazando en cada uno de sus detalles, sean cuales fueran los ropajes que la revisten. Pues supone para nosotros una clara consagración del hecho consumado colonial y la amputación de nuestros derechos nacionales a la libertad y a la independencia.

En estos momentos en que celebramos más de dos décadas de sacrificios y de resistencia, reiteramos solemnemente nuestra sincera voluntad a dar una oportunidad a la paz. Con esa misma determinación decimos que estamos dispuestos a seguir defendiendo nuestros derechos de lograr la independencia de nuestro país y la expulsión de los últimos soldados invasores de todo nuestro territorio nacional.

Es nuestro deber proclamar que la paz en nuestra región se encuentra seriamente amenazada y responsabilizamos a las Naciones Unidas, y a ella sola, de todo intento de desvío del camino trazado por el plan de paz y de los Acuerdos de Houston. Cualquier abandono de la solución democrática propuesta por el referéndum es considerado como una maniobra contra el pueblo saharaui, el verdadero depositario de sus derechos, y en consecuencia dicha iniciativa es rotundamente rechazada por el Frente POLISARIO y cuyas consecuencias sumirán en la incertidumbre a toda la región y dañarán profundamente el prestigio y credibilidad de las Naciones Unidas.

Partiendo de todo ello, y en el momento en que advertimos al gobierno marroquí de las consecuencias que puedan derivarse del abandono de sus compromisos en la celebración del referéndum con el objetivo de hacer abortar el proceso de descolonización, como hizo a finales de 1.975, cuando invadió nuestro territorio, hacemos un llamamiento a todo nuestro pueblo para que siga con la guardia en alto, para seguir estrechando sus filas, que continúe resistiendo a la ocupación hasta que logremos por fin la total independencia de nuestro estado con la dignidad que siempre nos ha distinguido.

También quiero hacer un llamamiento apremiante a todos los pueblos y países del mundo, en particular a nuestros amigos en todo el mundo, a fin de que redoblen sus esfuerzos para acompañar a nuestro pueblo en estas difíciles condiciones.

Queridas amigas y amigos;

Están compartiendo con nosotros esta festividad delegaciones de hermanos y amigos a los que hacemos llegar nuestros sinceros deseos de bienvenida. En este marco, no puedo por menos que hacer resaltar nuestro profundo reconocimiento y gratitud a Argelia, a su pueblo y a sus autoridades, pues Argelia en las vicisitudes de nuestro largo combate ha sabido mantener una firmeza de posición de principio de apoyo a las legítimas reivindicaciones del pueblo saharaui a la autodeterminación e independencia. La Argelia que ha sabido defender con firmeza y determinación su justa posición ante las múltiples maniobras con las que se pretendía acosarla, la Argelia que hoy preside el avezado hombre de Estado, nuestro hermano su Excelencia el presidente Abdelaziz Boutiflika y consolida su acertada política de concordia civil a la vez que se reencuentra con el papel que jugó otrora como líder regional e internacional enarbolando la defensa de los derechos de los pueblos en África y en el mundo.

También quiero expresar nuestros agradecimientos a todos los amigos del pueblo saharaui desde sus distintos lugares de procedencia, a todos los países amigos, a los partidos políticos, a las organizaciones y asociaciones así como a todas las personalidades que nos acompañaron durante nuestro largo combate. Muchos de estos amigos están con nosotros en estos momentos y otros, por problemas de agenda no han podido dar satisfacción a nuestra invitación, a todos ellos nuestros cálidos saludos y muestras de reconocimiento y gratitud

Entre nuestros amigos están las delegaciones que representan los distintos pueblos españoles que esperemos que las autoridades centrales sepan jugar un papel a la altura de la simpatía y el apoyo del que goza la causa saharaui en la opinión pública española y que, por fin, las autoridades españolas asuman sus responsabilidades históricas y morales hacia el pueblo saharaui.

Por fin, quiero expresar mis deseos de una feliz estancia de nuestros huéspedes, y muchas gracias a todos.