África se muere de sida

El último informe de la ONU indica que en los países más afectados pueden morir más de la mitad de los jóvenes

PAUL BENKIMOUNB . Domingo 2 julio 2000
El informe de Onusida para el año 2000, publicado a dos semanas de la apertura de la Conferencia Internacional sobre el Sida en Durban, es una llamada angustiada a los países ricos para que ayuden a acabar con la epidemia, que afecta gravemente al África subsahariana. En la actualidad, 34,5 millones de personas son portadoras del virus en el mundo.

Si la comunidad internacional no aligera la deuda externa de los países africanos, "la pobreza seguirá atizando las llamas de la epidemia" del sida. En esta ocasión Onusida (el programa mundial de la ONU para el sida) adopta un tono más político que nunca.

A excepción de los países desarrollados y de algunos en vías de desarrollo, en los que se ha podido estabilizar la epidemia, la situación es más catastrófica que nunca. En todo el mundo, 34,3 millones de personas, adultos y niños, son portadoras del virus. La mayor parte de ellas (71%) viven en África subsahariana. En los países más afectados por el sida, un tercio de los jóvenes que hoy tienen 15 años (15% de los adultos infectados, por lo menos) morirá de la enfermedad.

La epidemia está en pleno apogeo en África. "Los cálculos más recientes de Onusida y la OMS indican que, sólo en 1999, fueron infectadas con el VIH 5,4 millones de personas más"; de ellas, 4 millones sólo en África subsahariana. El documento subraya que, al margen de varias excepciones alentadoras, como Senegal y Uganda, existe un "efecto de aceleración", y habla de "desafíos gigantescos", sobre todo en el cono sur del continente africano. África occidental, donde las cifras de seropositivos son mucho más bajas (en general, inferiores al 3% de los adultos), sufre un aumento en países como Costa de Marfil o Nigeria.

El informe destaca la situación especialmente preocupante de las mujeres jóvenes: "Los niveles de infección son mucho más elevados que entre los hombres jóvenes". Onusida cita varios estudios demográficos para señalar que "los índices medios entre las adolescentes son más de cinco veces más elevados que entre los varones. Entre los jóvenes que se encuentran en la veintena, los porcentajes son tres veces más altos entre las mujeres ".

"Asia mantiene el VIH a raya, pero ¿por cuánto tiempo?", prosigue el informe. Los índices de infección en la población general son escasos en comparación con las cifras de África, puesto que sólo Camboya, Birmania y Tailandia tienen una incidencia superior al 1%. No obstante, ciertas regiones, mucho más pobladas que la mayoría de los países africanos, poseen índices muy superiores a la media nacional. En India, donde sólo son seropositivos 3 de cada 1.000 habitantes, el número de personas que viven con el virus es 3,7 millones.

La situación en el continente americano está llena de contrastes. En el norte, como en los demás países acomodados, la epidemia está controlada, pero se señalan dos problemas: las cifras siguen siendo elevadas entre los que se pinchan y hay indicios que hacen pensar en un incremento de las conductas de riesgo entre homosexuales. Onusida insiste en que "el VIH está diezmando las poblaciones del Caribe. Algunos de estos países se encuentran ante epidemias mucho más graves que cualquier otro país, con la excepción de África subsahariana". Haití y las Bahamas son los más afectados, con el 5% y el 4% de casos, respectivamente, en la población adulta. Latinoamérica presenta una situación muy heterogénea, con los índices de infección más elevados "en el lado caribeño" y niveles más bajos en los países andinos. "Brasil, Argentina y México, se esfuerzan por ofrecer una terapia antirretroviral a los infectados", subraya el informe.

El temor de Onusida respecto a los países de Europa del este y Asia central es que el VIH se extienda a toda velocidad entre los toxicómanos que se inyectan, una posibilidad que constituye "el mayor riesgo" para la región. Se cree que 130.000 rusos son seropositivos, pero que se pinchan entre uno y dos millones y medio.

Después de realizar este examen de la situación, los expertos de Onusida muestran el enorme tributo demográfico y económico que pagan los países más afectados. Los sectores de la educación, la agricultura y la sanidad sufren repercusiones devastadoras. El documento, preocupado por proporcionar argumentos a los pragmáticos responsables encargados de tomar las decisiones financieras, destaca hasta qué punto "el VIH perjudica al mundo económico", debido al absentismo, el descenso de la productividad y al aumento de las las horas extraordinarias.

Asimismo, el informe se propone identificar los factores de vulnerabilidad que constituyen la violencia hacia las mujeres, la "violación como arma de guerra" y los malos tratos a los niños.

A pesar del carácter esencialmente sombrío de la situación, Onusida insiste en que "el mundo no es impotente ante la epidemia" y que "los países que se enfrentaron hace años a la epidemia empleando métodos sólidos recogen hoy los frutos de sus esfuerzos". Está aún por saber si la movilización de recursos será suficiente y rápida como para controlar la epidemia, sobre todo en África.

© Le Monde

Cinco mil científicos y médicos reafirman que el VIH causa el mal

MALEN RUIZ DE ELVIRA, Madrid
Cinco mil contra dos. Así de contundente es la respuesta de la comunidad científica y médica mundial ante la polémica surgida en Suráfrica en los últimos meses sobre la causa del sida, en vísperas de la Conferencia Internacional del Sida, que comenzará en Durban el 9 de julio. Los promotores del manifiesto, que se hizo público ayer y recibe el nombre de Declaración de Durban, son 250 científicos y médicos de 50 países. Los firmantes son más de 5.000 y entre ellos no hay ningún empleado de una empresa farmacéutica.

En Suráfrica se estima que un 13% de la población adulta está infectada por el virus, pero el presidente, Thabo Mbeki ha afirmado contundentemente que la causa del sida no es el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) y ha ido más allá, al prohibir el tratamiento con antirretrovirales en embarazadas. Se basa en la teoría propagada por un científico estadounidense, Peter Duesberg, totalmente desacreditado ahora, que ha recibido el entusiasta apoyo del premio Nobel Kari Mullis, también estadounidense, inventor del método PCR para fotocopiar genes y ahora apartado de la ciencia.

Vincent Soriano, del Hospital Carlos III de Madrid, miembro del comité organizador de la Declaración de Durban, comenta que los organizadores de la Conferencia Internacional del Sida decidieron hace ya ocho años que en el 2000 se celebraría en Suráfrica porque esperaban, como ha sucedido, una alta incidencia de la enfermedad en Africa, y querían concienciar al mundo del desastre. Lo que no esperaban es que a pocos meses de su celebración de Estados Unidos llegara propaganda en forma de teoría seudocientífica que hiciera necesario el manifiesto que se publicará la próxima semana en la revista Nature, "un hecho sin precedentes", según Soriano. "Los autores de esta teoría oportunista, sin soporte alguno, han convencido a Mbeki de que el congreso mundial le va a dejar en evidencia, porque no está suministrando a su población los fármacos adecuados", explica Soriano. Y Mbeki ha decidido negar lo evidente y acusar a Occidente de pretender imponer "una solución occidental" a la catástrofe africana.

Los firmantes de la declaración están alarmados por la situación: "Negar o poner en duda la causa del sida costará incontables vidas si no se toman, o peor todavía, se abandonan medidas como el análisis de la sangre, el uso de condones y los métodos para evitar la transmisión madre-hijo".

El manifiesto recuerda que la evidencia de que el VIH causa el sida es clara, exhaustiva y sin ambigüedad alguna, comparable a la disponible para otras enfermedades infecciosas como la poliomelitis o el sarampión. Y desgrana pruebas: todos los pacientes de sida están infectados por VIH; el sida se transmite por la sangre contaminada y de madre a hijo; los medicamentos que evitan la replicación del VIH paran la progresión del sida y han reducido en los últimos años la mortalidad en un 80%... Pero los firmantes también reconocen que el gran aliado del sida es la pobreza. Entre los firmantes hay premios Nobel y directores de sociedades científicas y sociedades médicas. 123 son surafricanos y 92 españoles.

PETER PIOT • DIRECTOR EJECUTIVO DE ONUSIDA

"Hay que aliviar la deuda externa"


Peter Piot
Pregunta. Como director ejecutivo de Onusida, ¿se esperaba un informe tan alarmante?

Respuesta. Las cifras confirman que el sida constituye una crisis del desarrollo. Pero debemos recordar que, en 1991, las previsiones para el 2000 hablaban de que en África subsahariana habría 9 millones de personas infectadas y 5 millones de muertos desde el inicio de la epidemia, es decir, tres veces menos de la realidad que hoy vemos. La situación en África austral empeora sin cesar y las consecuencias demográficas, sociales y económicas a largo plazo son enormes. No obstante, tenemos alguna buena noticia en Uganda y en Zambia.

¿Cómo frenar esta situación?

Nuestra estrategia consiste en seguir negociando con la industria farmacéutica para mejorar el acceso a los fármacos, movilizar los recursos de los países involucrados e intentar aligerar la deuda externa de África.

¿Qué va a hacer Onusida para aliviar la deuda?

Los países en vías de desarrollo, que soportan el 95 % de la carga del sida, tienen una deuda externa de 350.000 millones de pesetas. El pago de esa deuda representa, para los países africanos, una suma cuatro veces mayor que su presupuesto para educación y sanidad. Por consiguiente, es fundamental aligerar la deuda para aligerar la epidemia. En la práctica significa convencer a los organismos económicos internacionales que incorporen a sus análisis las consecuencias socioeconómicas del sida. Intentamos demostrar la rentabilidad de las inversiones en la lucha contra este mal.