Nueve países retrasan el acuerdo sobre derechos de mujeres en la ONU

El debate se centra en los derechos sexuales y la anticoncepción
GABRIELA CAÑAS, ENVIADA ESPECIAL, Nueva York
En la Cumbre de Pekín, 39 países pusieron objeciones a un documento que reconocía derechos fundamentales de las mujeres. Cinco años después, en la revisión de este documento realizada en Nueva York, durante la reunión llamada Pekín+5 sólo ha habido dificultades con nueve de los 188 países participantes. Latinoamérica y casi toda África están ahora también alineados con los principios de igualdad de las mujeres.

Los países que han puesto más dificultades durante las negociaciones son Argelia, Libia, Siria, Irak, Irán, Sudán, Egipto, Pakistán y Nicaragua, más El Vaticano, miembro observador de la ONU y participante activo en las negociaciones. La Santa Sede ha mantenido, sin embargo, un discreto silencio ante la opinión pública, en contra de la política que desarrolló en las reuniones de Pekín y El Cairo. Las objeciones de los países discrepantes son las mismas que quitaron el sueño a los negociadores en Pekín hace cinco años. No quieren reconocer el derecho a la sexualidad de la mujer y tampoco el aborto como método de planificacion familiar. A la hora de cerrar esta edición aún no se había consensuado el documento, pero la Unión Europea ya daba por perdida su batalla por expresar la importancia de no discriminar a la mujer a partir de su orientación sexual. Otro de los aspectos debatidos, la falta de presencia femenina en las estructuras de poder de la mayoría de los países, ha sido considerado fundamental y se espera que así lo refleje el documento final de la reunión.

Las ONG consideran que ha habido pequeños avances, como el hecho de que se consagren los derechos humanos de las mujeres, que se aliente a los países a legislar contra la violencia doméstica y que se insista en facilitar el estatus de refugiadas a mujeres perseguidas por razón de género, aunque también les hubiera gustado avanzar en las siempre espinosas cuestiones del derecho a la sexualidad y el aborto, pero lo cierto es que la llamada Plataforma de Pekín, que puso de manifiesto todos los graves problemas que sufren las mujeres y estableció objetivos para acabar con la discriminacion, ha quedado aquí confirmada.

La Unión Europea, para la que estas cumbres mundiales son sólo principios de mínimos, pidió ayer al secretario general de la ONU, Kofi Annan, la celebración de otra reunión mundial en el año 2005. La comisaria Anna Diamantopoulou así lo expresó personalmente a Annan. Frente a la cuestionada utilidad de estos foros mundiales, la mayoría de las ONG y las delegaciones oficiales consideran fundamental mantener el debate a nivel planetario para seguir avanzando. Uno de los grandes cambios registrados en esta reunión extraordinaria titulada Mujeres 2000 y tambien Pekín+5 ha sido el reconocimiento del trabajo realizado por la sociedad civil. En Pekín, las ONG fueron desterradas a 60 kilómetros de la sede de la conferencia y apenas fueron escuchadas. En cambio, en Nueva York, su trabajo ha sido valorado y su participación ha sido de importancia fundamental para la lucha por la igualdad en todos los rincones del Globo. En los próximos días, se dispondrá del documento final aprobado en Nueva York, al que se tendrá acceso a través de la web de Naciones Unidas (www.un.org/womenwacht). Queda pendiente hacer avances, concretar más los objetivos para proximos años y conseguir que los hombres, incluidos los altos cargos de Naciones Unidas, no sean los grandes ausentes de estos foros.