14 de junio de 2000

Un estudio aviva la polémica sobre estas condenas

Los tribunales de EE UU hallan errores en dos de cada tres penas de muerte


El País
El sistema de aplicación de la pena de muerte en Estados Unidos "se está colapsando bajo el peso de sus propios errores", afirman los autores de un estudio del departamento de Derecho de la Universidad de Columbia difundido ayer. Según ese estudio, dos tercios de las condenas a muerte recurridas entre 1973 y 1995 fueron anuladas por tribunales superiores.

"El dato es estremecedor, prueba que millares de personas fueron enviadas al corredor de la muerte como resultado de juicios plagados de errores", dice el profesor de Derecho James Liebman, director del estudio. "No estamos hablando de un caso", prosigue Liebman, "sino de miles de casos. No estamos hablando de un solo Estado como Tejas, sino de casi todos los Estados que contemplan en sus legislaciones la pena capital. El riesgo de injusticias es general". La Universidad de Columbia, una de las de Washington, ha seguido 4.578 apelaciones contra condenas a muerte dictadas en primera instancia. En el 68% de los casos, tribunales superiores, de rango estatal o federal, anularon esas condenas por flagrantes violaciones de los derechos de los acusados. Fue anulado el 52% de las condenas iniciales a muerte en Tejas y el 73% de las de Florida. Las principales razones fueron una flagrante incompetencia en la defensa del acusado o abusos y manipulaciones de pruebas cometidos por la policía o la fiscalía. Los condenados fueron juzgados de nuevo y declarados inocentes en un 7% de los casos y condenados en un 75% a sanciones menores. El Tribunal Supremo de EE UU anuló la pasada semana la condena a muerte en Tejas de un argentino por estar motivada por criterios racistas. El Supremo ordenó la celebración de un nuevo juicio, ya que en el jurado inicial que condenó al argentino pesó decisivamente el argumento de la fiscalía de que su condición de hispano era una prueba de su peligrosidad. El estudio de la Universidad de Columbia se añade a la creciente polémica en EE UU sobre la pena de muerte. Hasta George Bush, que ha dado luz verde a 131 ejecuciones en Tejas en sus cinco años y medio como gobernador, se ha visto obligado a moderar su actitud.