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La Liga Hanseática de ciudades

Iván García Morales 15 de Enero de 2019 a las 14:46 h

La mayoría de historiadores que han investigado sobre la Hansa coinciden en un punto divisorio en su transcurso. El crecimiento y la evolución tienen un punto de inflexión, un momento decisivo en el que las estrategias desarrolladas por los mercaderes para conseguir beneficios comerciales tanto en sus territorios como en los que fueron colonizando en los siglos XII, XIII y XIV, protección frente a la piratería y a los asaltantes, en definitiva, la unión de comerciantes en el noroeste de Europa para generar un mercado estable, pasa a ser algo más, se convierte en una cuestión más amplia y copa la actividad de ciudades enteras que ahora se involucran para actuar en conjunto.

Pese a la escasa producción documental para evitar ser suplantados, aprovechándose de sus ventajas comerciales, y que los componedores de la liga fluctuaban constantemente, según sus intereses, se puede tener una idea de los miembros gracias a las listas que registraban la asistencia de las ciudades al elemento característico de la confederación como institución, la dieta (Hansetag). No se convocaban con regularidad y acudían normalmente los miembros más interesados en los temas a debatir, siendo más frecuentes a escala regional. Esto se debe a la lejanía geográfica entre las diferentes ciudades hanseáticas, contando con enclaves desde Inglaterra hasta Rusia y desde Escandinavia hasta adentrarse bien en Centroeuropa. Alrededor de unas setenta ciudades debían ser miembros permanentes de la Hansa, mientras que otras cien serían lo que se ha llamado ciudades "pasivas".

En uno de los documentos que la Hansa tuvo que presentar ante la Corona inglesa durante su confrontación en el año 1469, la institución trata de explicar su propia naturaleza:

"Una confederación firme de numerosas ciudades, pueblos y comunidades con el propósito de asegurar que las empresas comerciales terrestres y marítimas tuvieran los resultados deseados y favorables, y protegerlas con efectividad frente a piratas y ladrones para que en sus emboscadas no robaran a sus mercaderes sus bienes y mercancías".

Lloyd añade a esta definición que otro objetivo era protegerse frente a las tasas, a los impuestos, a los aranceles y a cualquier pago o traba que los príncipes trataban de imponer a los comerciantes. Y es que con este cambio la Hansa no pierde su esencia, la confederación surgida sigue siendo una comunidad con intereses comerciales que busca que sus actividades estén seguras y tenga privilegios frente a aquellos otros que también las practican allá donde se iban estableciendo.

Había algunas ciudades que disfrutaban de un papel hegemónico. Lübeck, Colonia, Dortmund, Visby, Hamburgo, Bremen..., son varias de las más destacadas. El resto de componentes eran muy dados a seguir los pasos de los más desarrollados buscando conseguir grados de autonomía similares, una de las cosas en las que más las envidiaban. Lübeck y Dortmund, por ejemplo, participaban activamente en la dieta del Imperio romano-germánico, en la cual tenían representación propia como ciudades independientes que estaban ligadas al mismo.

Entre las personas que acudían en representación de sus factorías a las dietas había un personaje singular, el único gobernante aceptado en la confederación, el Gran Maestro de la Orden Teutónica, el cual jugaba un papel importante en la Hansa. Su pueblo había ido avanzando hasta situarse en la región de Prusia-Livonia, lugar en el que ya había comerciantes hanseáticos y en el que se desarrollaron numerosos enclaves de los mismos. Además, durante la expansión de la Hansa con su continua fundación de ciudades en los siglos XII y XIII, esta orden le sirvió de soporte militar para la colonización del este del Báltico. Otro factor que añadir a la suma es que Prusia-Livonia se abastecía y utilizaba las vías hanseáticas para comercializar la producción de las vastas tierras que poseían.

En la dieta se discutían temas de índole económico, se exponían los problemas y las necesidades que tenían en sus factorías las ciudades participantes, yendo desde diferentes peticiones para modificar sus actividades e itinerarios a la solicitud de ayuda frente a los reinos que les abolieran los derechos y privilegios por los que se habían establecido allí respecto de otras asociaciones, incluso locales. Pero también se debatía acerca de la presencia de ciertos miembros de la liga, se decidía cuando entraban nuevos y cuando debían salir.

En definitiva, la organización interna se basaba en la dieta como estructura, como institución, la cual estaba encabezada por las ciudades más consolidadas y que disfrutaban de mayor independencia en sus respectivos estados, seguidas del conjunto de ciudades más activas en la liga que tenían una participación regular y, por último, las ciudades que se encontraban más al margen de la dieta, que actuaban como "pasivas" y que se incorporaban y salían de la confederación según sus intereses propios y las exigencias de terceras partes con los problemas que les sobrevenían.

 

 

 

Bibliografía:

 

-LLOYD, Terrence Henry, England and the German Hanse, 1157-1611: a study of their trade and commercial diplomacy, Cambridge, Cambrigde University Press, 2002.


-MARTÍN MARTÍN, José Luis, "la Hansa", Cuadernos Historia 16, 91 (1985).


-PIRENNE, Henri, Historia económica y social de la Edad Media, México D.F., Fondo de Cultura Económica, 1939.


-ROUX DE ROCHELLE, Jean Baptiste Gaspard, Historia de las ciudades anseáticas, Barcelona, Imprenta del imparcial, 1844.

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