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Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid

Martes, 19 de octubre de 2021

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14/2/2006 (inédito)

Demostración de lo que puede hacer la impotencia del silencio amoroso, de la no declaración de un amor, en un lector omnívoro, de esos que leen "hasta los papeles rotos que hay por las calles".

14-02-2006

 

 

"...y no negaré que ha habido un momento en que me he querido fulminar, porque he pronunciado ya tantas palabras sin la palabra; y además está la noche de ayer tan larga, tan heroicamente estúpida, y luego para que todo lo haya finalmente destruido la luz, ese rayo de doble filo que no es el que vi penetrar tan cándido y a raudales en la sala principal del Palacio Ducal de Venecia en una inestimable guía de viajes en inglés, hace ya polvorientos años de mi memoria, en el Vips de Gran Vía, sino la esperanza solar que atraviesa todos los días mi cuarto y llega tan nítida, milagro en movimiento, hasta la habitación de mi madre, que la pobre me reitera que no le deja dormir, que cierre mi puerta en estas tardes de canícula insomne y espantos febriles, en que cada vez sé menos de la vida porque no la aprovecho como debiera, y es que es tan plácida la muerte diaria, la que se renueva sin degenerar, que todo lo olvidé, que ya tan sólo recuerdo, conozco en segundo trauma platónico, el libro y sus vastos confines, el detenido pulso blanquinegro de los eones, pero qué más da, porque alguien dijo alguna vez que toda esta tramoya, todo este saberse en un perpetuo escenario aunque nos duela, acabaría en un libro, y lúcidamente re-conozco, desde antes de haber nacido y ahora en esta prematura vejez recuperada a la vista de la Verdad pariendo - preñada del Tiempo-, que, si tal vez mi cuerpo, yo nunca saldré de este cuarto de cadáveres seculares, de sapiencias tan ignotas que predicen todo lo que va a pasar (quod futurum est), que hablan con tantas palabras sin la palabra, tanta vida para no ejercerla sino breves segundos, aquellos en que la fugaz destrucción, el perecimiento por el agua y por el viento de este mi viejo poblado de barro y cañabrava, surcado por ríos de corrientes tan diáfanas y de lechos tan claros como huevos prehistóricos -et  in Arcadia ego-, coincidirá con el dolor, siempre amor preterido, de saberme condenado a cien años de soledad..."  

Género al que pertenece la obra: Narrativa
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