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Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid

Martes, 24 de noviembre de 2020

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¿Y cómo es ella?

Inédito.

¿Y CÓMO ES ELLA?

A Belén, en una tarde que me encontré y me encontró.

 

No esperaba llegar a este espacio tan enorme a la hora del silencio. Sabiendo la pregunta que me espera después de conocerla...

Es la hora en que la tarde le toma la mano a la noche. Hay una leve penumbra que me permite oír claramente un extraño murmullo que se mete por cada poro de mi cuerpo. No debí salir tan tarde en busca de este espacio que siempre me ha atraído como cal para los huesos, como sal viva para los ojos, como agua para la sed de la vida.
Es la hora en que todos se recogen a mirar las paredes del silencio y no se habla, ni se piensa, solamente se desea reposar con la mirada en el blanco de los recuerdos.

Hace tiempo que no venía a verla, a encontrarme con ella cara a cara, la otra realidad que a veces disimulo no ver, sólo empañando mis cristales... ¿Y cómo ha sido?, ¿y cómo es ella? Me pide desde el otro lado que le diga la verdad...y no si quiero, ni tengo fuerzas...

La falta de palabras marca el perfil de mis silencios.

Al verla, un agobio de azules en fugas como náufragos en un mar de olvidos y gaviotas. Una dulzura escrita en la forma de sus dedos que abarca todas sus manos mientras deja caer las cartas sobre la mesa que nos distancia y nos acerca. En su voz, con su infinito poder se dio un golpe en su justo centro y estalló en mil destellos de energía y materia.


El tamaño de su pensamiento no le permite el fracaso.

Y yo tengo miedo, no he de seguir...empaña mi cristal y que me dejen ser la otra. Alcanzo a distinguir el grito de los árboles: desde su acortada libertad se extienden las sombras...

La visión clava puñales en mis otros ojos, respiro y veo el daño, respiro y se que sale, respiro y hablo...acorto las distancias porque no me importa que me sepa, no me importa que me vea... mis daños, mis dolores, también mi fuerza, la exactitud de un golpe, tal vez el cuchillo de caza o la escopeta apuntando a mi cabeza o el lamento callado del abuso que sufrí... la dejo ver y callo mientras la imagen no se empaña: veo...

Y aparece su fuerza, el pecho lo lleva rebosante de llegadas y despedidas, pero, aún así, besa con labios carnosos los rincones del suspiro, masticando el don de sentir y desear.

Marca el alfeizar de esta noche su luz. Espero volver a verla...

 

Género al que pertenece la obra: Narrativa
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