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Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid

Lunes, 27 de junio de 2022

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CÓMO VALORAR EL APEGO DESORGANIZADO EN ADULTOS

La psicóloga Cristina Pineda nos desarrollo del problema del apego desorganizado en la vida adulta, desde la perspectiva del psicoanálisis

 

CÓMO VALORAR EL APEGO DESORGANIZADO EN ADULTOS

 

 

Lo primero de todo, puntualizar qué es el apego. El apego está conectado con la necesidad de vincular del sujeto con las demás personas. En términos afectivos, motiva al individuo a la búsqueda de proximidad, contacto e intimidad.

 

Si se ha construido una base segura en relación a las figuras principales (de apego) podremos explorar el mundo con menos miedo, esencial para el desarrollo personal, tener una buena autoestima y capacidad de resiliencia.

 

Es primordial, por tanto, para nuestro sano desarrollo haber podido tener figuras principales disponibles que nos hayan dado un trato lo suficientemente adecuado para que se puedan ir desarrollando nuestras capacidades emocionales básicas, como son:

 

·       Tener la capacidad de identificar nuestros los estados fisiológicos, emocionales y mentales.

·       Poder autorregularnos emocionalmente y mejorar la asertividad.

·       Sentirnos diferenciados del resto de individuos, con nuestras capacidades, limitaciones, cualidades y, además, poder identificar los estados emocionales de los otros con sus capacidades, limitaciones y peculiaridades.

·       Desarrollar la empatía adecuada para estar en contacto con el mundo.

 

Todas estas capacidades se desarrollan en la infancia, desde los 0 a los 8 años más o menos. Si el aporte ha sido lo suficientemente bueno la persona desarrollará un apego seguro, pero sabemos que esto no siempre sucede, pues todas las personas tenemos nuestras limitaciones y nuestros padres (figuras principales) también, por lo que cuanto mayor negligencia haya habido más limitado será el proceso de desarrollo.

 

¿Cómo se desarrolla el apego y qué estilos hay?

 

Cuando somos bebés no sabemos lo que sentimos, sólo tenemos la capacidad de diferenciar entre lo que nos da placer y displacer. Serán nuestras figuras principales las que nos enseñen el mundo, las que nos indiquen qué es lo que nos está sucediendo cuando aparece una necesidad en nosotros.

 

Por ejemplo, si el bebé tiene sed, esta necesidad se hará presente, pero al ser seres dependientes no podemos por nosotros mismos, tiene que satisfacerla una figura adulta.  El bebé en este momento se desregula fisiológica y emocionalmente, entrando en un estado de malestar, llorando, gritando para reclamar que se atienda esa necesidad. Mediante el llanto es como el bebé trata de hacer contacto con el mundo y con las personas que le cuidan para ser atendido, diríamos que es su respuesta de apego.

 

En este punto, si la figura de apego está lo suficientemente atenta, sensible, cuidadosa y disponible atenderá esta necesidad de sed, enseñando, por un lado, al bebé que lo que le sucede es que tiene sed y al mismo tiempo cómo se calma el malestar. Esto hará que el bebé vaya incorporando la capacidad de identificar sus propias necesidades a medida que vaya creciendo.

 

¿Qué sucede cuando las figuras principales no están disponibles o no tienen la capacidad de brindar lo necesario al bebé o lo hacen de manera limitada?

Es en este momento en el que se producen desajustes en el desarrollo del apego, dando lugar a diferentes estilos de apego, aparte del apego seguro del que ya hemos hablado, según las teorías desarrolladas por Bolwby existen otros estilos:

 

§  Apego seguro: el bebé confía en que las figuras principales están disponibles, sensibles y colaboradoras, aportando seguridad para poder explorar del mundo.

 

§  Apego ansioso-ambivalente: el bebé está inseguro con sus figuras principales porque cuando ha necesitado ser atendido no le han ayudado con lo que sucedía o le han atendido tarde sin calmar el malestar, unas veces sí y otras no. Cuando existen también separaciones bruscas o amenazas de abandono también se desarrolla este estilo de apego. Esto se hará presente en la edad adulta con dificultades en el contacto con los demás, sobre todo con síntomas de angustia de separación.

 

§  Apego Evitativo: aquí el bebé no confía en que cuando busque cuidados recibirá atención, lo que espera es que nadie venga a atenderle. El impacto de esto es que el bebé trata de volverse emocionalmente autosuficiente o trata de anular sus necesidades por haber sufrido un rechazo continuo a sus necesidades. Estas personas en la edad adulta tratan de ser autosuficiente y evitar el contacto con los demás.

 

§  Apego Desorganizado: sin lugar a dudas, es el más grave de todos. El bebé ha sido traumatizado desde muy tempranamente. Ante sus necesidades ha sido maltratado, ha sufrido violencia, ha tenido respuestas por parte de sus progenitores muy confusas, incoherentes, culpabilizándoles de su malestar. Esto hará que el bebé desarrolle mucha desconfianza y miedo en el contacto con los otros y el mundo, por haber visto a sus figuras como atemorizantes e impredecibles.

 

¿Cómo podemos identificar el apego desorganizado en los adultos?

 

Y centrándonos en uno de los estilos de apego, el más grave, el desorganizado y el impacto en la vida adulta, dejamos unas pinceladas de cómo estas personas se relacionan en el mundo:

 

Sus relaciones interpersonales se ven muy comprometidas, con muchas dificultades para relacionarse consigo mismas y con el mundo.

 

Existe una gran dificultad para identificar las necesidades propias y las de los demás.

 

Ante situaciones de alta angustia tienden a la evitación o a quedarse paralizadas, congeladas.

 

Oscilan entre la angustia, la búsqueda de respuesta emocional de los otros, el enfado, la evitación, el alejamiento cuando necesitan al otro, la confusión, la agresión al otro...

 

En definitiva, existe una gran dificultad para identificar y regular sus estados emocionales y mantener relaciones sanas con los demás. La capacidad de empatía está muy mermada por el miedo y el temor.

 

Sin lugar a dudas, de los tipos de apegos, este es el que más se ha asociado al desarrollo de cuadros psicopatológicos.

 

Desde la terapia, nosotros como profesionales, tratamos de poder identificar todos estos comportamientos y dificultades presentes en el apego desorganizado para, en un entorno seguro y de trabajo de la confianza, poder ir desarrollando todo aquello que no pudo estar disponible en su momento.

 

Es posible que todas estas dificultades mejoren en terapia y que la persona pueda desarrollar y disfrutar mejor de sus relaciones interpersonales y consigo misma.

 

Género al que pertenece la obra: Literatura digital
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Escritores complutenses 2.0. es un proyecto del Vicerrectorado de Innovación de la Universidad Complutense de Madrid
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