Ir al contenido

Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid

Sábado, 19 de septiembre de 2020

Inicio | ¿Quiénes somos? | Editar mi portal

La piel de las palabras (2005)

Palma de Mallorca : Calima, 2005.- 75 p.- (Poesía ; 60)

Prólogo de José Manuel Caballero Bonald

 

Qué sabes, Verbo, de mi cuerpo,

De la luz que arrojan

Las entrañas envueltas en espejos,

de los ríos que llegan en los lienzos

de la noche, en los hilos

sin nombre por las tristes

galerías de mis manos.

 

 

Qué sabes, Verbo, de los días

Sin límite de ausencias,

De los caballos heridos

Que se deslizan por los nombres.

 

Qué sabes, Verbo, si llegas

Sin aviso ni concierto, si recorres

Mi piel sin sueño,

Y desciendes

En el blanco callado de mi lecho.

 ------------------------

 

Guardo, recóndito, en mi pecho,

Como una novia de otro siglo,

Un silabario de infancias y de risas,

Un tiempo extraño que daba al norte

Un adiós aprisionado en la espera.

 

Los espejos tiemblan en las casas

Antes de cambiar el mundo,

Y hago mi viaje en la médula del cielo.

 

Se muestran, a lo lejos,

 

Las mentiras que no me callo.

-Sin la risa no hay besos ni palabras-.

Palpo mi rostro de antes

En la hendidura del poema.

 

Preparada para vivir,

Arrincono los espejos

En ciertos lugares de un poema

Que nunca escribiré.

 

Dentro de mi silencio

Habita un nombre

Que madruga a sus razones,

Que desnuda la sangre de la rosa,

Ebrio de anillos desgarrados y de himnos.

  ---------------------

 

Narras el mundo

Y las palabras callan de muchas maneras.

Percibes un verbo

Que cruje en su pasado,

La mucha vida que hay que suprimir.

Pero la sombra condimenta la herrumbre,

Arde en su ansia de nube,

Silabario dormido en su escalofrío de espejo.

 

Y huye, con prudencia feroz,

En la estrofa abandonada

Al borde del dolor de una niña.

 --------------

 

He construido mi casa con palabras.

Mis libros me observan:

Tal vez pueda sobrevivir

A esa infancia cerrada de agua,

A los nombres que crecen en mi garganta

Como un carromato de mitos

Como plegarias de la sangre,

Peregrina en las páginas

Que nunca leeré.

 -------------

LA VOZ Y LA MEMORIA

 Perdí mi voz,

Rocé una patria adversa

Galopé feroz contra tus sueños.

Reinciden las viejas traiciones,

Drenan los muros del abandono.

 

Vuelvo

A la memoria de tu cuerpo.

 

 

Perdí mi voz,

Busqué sin aliento

Los huesos de mis versos,

Tu cabellera de luto,

El cobijo del verbo.

 

Ayúdame a confinarme en tu perfil de silencio.

 ----------------

 

Un rebaño de palabras

Reunidas a tiempo

Signos de promesas en la lejanía.

Un muro de silencio,

Un bosque de pájaros negros

Con apariencia de espejos.

 

Cúrame de un mar antiguo

De la máscara de sombra

Que ha cubierto mi cuerpo,

Del hueso ausente

Que emerge como un emblema

En la página insomne del tiempo.

 -----------------

Tú me desatas los ojos

Cubres las hendiduras del destino,

Vigía en las jambas del invierno.

Yo escribiré mi poema

Tu lengua es mi casa y mi canto,

Mi tejado de luz.

Espero un ángel sin distancia

Anclado en sus lejanías

Rehén de abriles pasados.

Y amueblo mis heridas,

Con un  inagotable murmullo de escenarios.

  -----------------------

No canto a los nombres que se fueron,

Invoco al conjuro de sus rostros

No está aún la soledad

Llenando con su sombra mis paredes.

Conozco mis heridas,

Su silencio irrevocable.

 

Y, cómplice, la noche,

-hermosa enfermedad-

me ofrece tus manos de verano.

  --------------------

Inventaré palabras nuevas

para hablar con tus silencios.

 

Un enjambre de verbos incide en la dulce luz

que robo ilesa de tus ojos.

 

Una infancia llena de oscuros secretos,

de palabras afrutadas,

de verbos ensimismados en el tiempo.

-El miedo también es un camino,

un corredor de sombras

que apura el opio perfumado del olvido-.

 

Tus uñas obscenas,

ácidas de noches lentas,

descienden por mi cuerpo,

arañan

la transparencia súbita de enero,

una carne de luna

alegre en la derrota,

-nunca es para siempre-

con  la complicidad de las fronteras.

 

Al norte del futuro hay una palabra

que espera ser escrita.

 

 Tal vez pueda sobrevivir a tanto olvido hacia dentro.

 ---------------------------

 

 Viniste a mí con tu mano llena de palabras

Tu cabello merodeaba mis verbos,

Los adjetivos dormían en tus ojos,

Y el mar pensaba en los años

Que mis libros te habían esperado.

 

-Abril tallaba su madera-.

 

Con dedos finísimos,

El llanto se agotó en los puñales

Y resonó tu voz, callada y firme,

En la noche  prendida de besos flameantes.

 

Tus besos son castañas y limones,

Luz de fruta verdemar.

Tus pestañas,

Un par de abanicos exclamativos.

 

Me declaro en huelga de lunas

Hasta que las llagas del tiempo

Desemboquen en tu mar.

  ------------------

EL NACIMIENTO DEL NOMBRE

 Por olvidar un nunca,

Descubrí océanos,

Verbos, estirpes de luces

Que habitan el dolor,

Vi florecer los vientos,

Abandoné la lluvia

Que germina las palabras,

Engasté la piedra en mi sangre,

Deletreé muchos ojos

En el abismo libre de la noche.

Pero las estrellas crecían en mi vientre,

Los cuchillos afloraban

En los pétalos sin sombra de mi lecho.

 

El nombre,

Siempre el nombre.

 

Cómo se llama tu país,

Cómo se escribe tu verano,

Cómo se ama a tu palabra...

Género al que pertenece la obra: Poesía
Bookmark and Share

Comentarios - 0

No hay comentarios.


Escritores complutenses 2.0. es un proyecto del Vicerrectorado de Innovación de la Universidad Complutense de Madrid
Sugerencias