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Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid

Miércoles, 26 de enero de 2022

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El ángel y la física (2005)

 

Madrid, Huerga y Fierro, 2005

ESE OSCURO ALIMENTO DEL AMOR

Vienes a verme y sueltas, poderoso,
tu juventud como un tigre enjaulado.
Hirviente de palabras, desatado,
enciendes el deseo más furioso.

Me haces ser la gacela de tu acoso
y el aire se hace viento apasionado,
guerrero del presente más glorioso,
me cercas como un lobo enamorado.

Seguro en tu viril soberanía,
en la tensión del músculo te inflamas
y te haces rey de los centauros rojos.

Dueño de la victoria en la porfía,
inventas el ardor cuando me llamas
y me alcanza la fiera de tus ojos.

CORPORAL Y MÍO

Asílame en tus manos, ángel fiero,
dame cobijo y paz bajo tu espada,
ven desnudo a encontrarte en mi mirada,
al borde del amor, como yo quiero.

Ven tierno, ven potente, todo entero,
redímeme en tu boca apresurada,
tu brazo es lo carnal frente a la nada,
eres la epifanía que yo espero.

Coróname de besos, ven bravío
a encender la penumbra de la tarde,
revélame en tu piel al dios profundo.

Que tu lúcido fuego se haga mío,
envuélveme en tu aliento mientras arde
la llama original que crea al mundo.

ÁMAME CON CARIBES Y PANTERAS

Ámame con Caribes y panteras,
deja que Eros cumpla su destino,
ponle caña de azúcar al camino,
dale cuerpo al futuro que tú esperas.

La noche nos dará sus lunas fieras,
el abrazo tendrá sabor marino,
y la canela excitará el felino
que ronronea bajo las palmeras.

Inúndame de tropical ternura,
acércame tu aliento, tan caliente
que puede hacer arder la tierra entera.

Démosle rienda suelta a la bravura,
superemos la gloria del torrente
y que el gozo nos lleve donde quiera.

ASTROLOGÍA INTERIOR

Se hizo la voz
y dijo:
sólo serás poeta
si un ángel se detiene en tu palabra.
..........

La manzana, translúcida.
Y el alma,
más tangible que el cuerpo: el Paraíso.
..........

Pájaro del amor:
¿qué eternidad te salva
de la devoración de la palabra?
..........

Una idea libando
la flor del pensamiento.
..........

Te has revelado a mí, ángel
lejano y cercanísimo.
Bendita
la sed que me despiertas.
..........

¿Quién nos está soñando,
quién nos sueña?
¿Quién impulsa
los músculos del alma
y estos cuerpos que son a veces
tan hermosos
y nunca terminados?
..........

Ay, corazón,
eres un vuelo de pájaros
arracimados
en el aire
que tiende a dispersar sus soledades.
..........

Lo terrible
de la fotografía
no es que nos recuerde
dolorosamente
la ausencia del objeto,
sino que nos revela
la ausencia
del sujeto.
..........

Todo es de noche hoy
y el alma es
un oscuro alimento que no puede comerse.
..........

Y quedémonos ya
en este hueco,
aquí,
junto a la inmensidad de lo invisible.
..........

A pesar
de que muchos no lo crean,
la Poesía
es la hermana bohemia de la Ciencia.
Acaso
alguna vez siamesa.
..........

Te amo
por que todo tú
eres talón de Aquiles.
..........

¿Qué explica nuestros pasos
por esta parturienta inconcebible
que hemos llamado vida?
..........

La palabra Muerte
no sabe de la Muerte.
..........

Muerte
no es
palabra abstracta.
Es revelación incomunicable.
..........

Las palabras
son mis antepasados.
..........

Desnuda a la palabra,
así
te dirá su sentido
más allá del ropaje de los significados.
..........

Sueña la palabra
que se forma en la boca.
Un Poema
espera
a ser reconocido,
elegido,
hecho materia en letras.
..........

La palabra
¿es llegada
o es viaje? 

DISTINTA A LA PALABRA

No te esperaba, Muerte,
porque te había esperado tanto, tanto,
que cuando tú llegaste
ya te había olvidado.

No te esperaba, Muerte,
porque tú eras mi objeto más pensado,
y cuando apareciste,
no logré oír tu paso.

No te esperaba, Muerte,
porque tú eras palabra acostumbrada,
y cuando te acercaste,
no sentí tu llegada.

No te esperaba, Muerte,
y al sentir tu verdad inesperada,
después de conocerte,
eras toda distinta a la palabra. 

DIARIO ABANDONO

Cada mañana
abandonamos al loco que dormía
sobre la almohada.
A nuestro loco íntimo.

EL TEXTO INACABADO

Quizá
la vida sea
un texto inacabado.
¿Se continúa en otro espacio
y otro tiempo?
¿Alcanza
en lo desconocido
su plenitud
y su sentido?
Quizá
la justicia poética
haya que ir a buscarla
en la literatura
de otro mundo,
y el equilibrio último
en una nueva,
no imaginada
luz.

EL AVIADOR IRLANDÉS SE HIZO SILENCIO

¡Qué bien conoces tú la levedad del grito!

Iba a morir.
Lo supo
El Mayor Robert Gregory.
Se fue con sus palabras
a donde calla el eco.

Él fue ese árbol
que se cae en el bosque
donde no hay un oído.

Un ruido de emoción:
un miedo audible
sólo para sí mismo.
Un rugido de voces y motores.

¿Dónde el mundo?
¿Dónde los otros?
Sólo la tierra.
Y ese instante
que deja de ser tiempo
y arde
y quema
la soledad de un hombre.

Y un poema
más tarde.
Y un poeta
conjurando heroísmos en su boca,
en la palabra acróbata
de un Yeats aviador en la belleza.
Pero aún existe el bosque
donde no hay un oído,
sembrado de palabras,
las del aviador,
todas desamparadas caídas de su boca.

Así emprendiste tú
el viaje más íntimo
hacia la epifanía de la muerte.
Con dos alas y un sueño.

A GIORDANO BRUNO

Siete años de prisión.
Después el fuego.

Yo andaba en un lejano pensamiento,
y me viniste a ver,
Giordano Bruno,
descalzo,
pisando sobre toda la ceniza:
recuerdo de tu hoguera
en el campo dei fiori.

Desde
el inconcebible
universo del pasado,
te llegas hasta mí,
con todo el siglo dieciséis a cuestas.
Me despierto
al tacto de tu espíritu,
y la memoria poderosa y frágil
me da cita contigo.

Con cuánto atrevimiento
te abriste paso entre supersticiones.
Santamente irredento,
ante los ojos pones
el infinito en todas direcciones.

Navegaste aerolitos
como los sabios otean el suelo,
los sabios pequeñitos.
Desde tu mismo vuelo
divisaste al cartógrafo del cielo.

Por lo demás, aquí
todo aún sigue siendo lo que era.
Dirán que no es así,
pero si Dios viniera,
acabaría quemándose en la hoguera.

La que encienden los necios.
La de los poderosos insensatos.
La de los bajos precios
de los dioses baratos.
Que el progreso se asoma sólo a ratos.

El presente es altivo,
cree que el progreso y él forman un uno.
Pero es un dios cautivo.
Ya ves, Giordano Bruno,
no te ha alcanzado el siglo veintiuno.

Siete años de prisión.
Después el fuego.

¿Qué hay después del después?
¿Después del fuego?
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