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Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid

Viernes, 28 de enero de 2022

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Hilos de cometa (2008)

Madrid, ARA Ediciones, 2008

Se trata de un poemario escrito por cinco poetas y salido de una tertulia de poesía.

 

AUTORES:

Carlos Gamarra

Carmen Paredes

Ángel Luis Rodríguez

Marga Schmidt

Alfredo Vílchez

 

A MODO DE PRÓLOGO

 

Todo empezó cuando los miembros

de una tertulia literaria de café a media

luz, decidieron plasmar juntos en

un libro algunos de sus poemas más

queridos.

 

Es insólito reunir en un libro a poetas

tan dispares como los cinco que configuran

estos "Hilos de cometa", unidos

con el propósito de construir y hacer

volar la suya para que sea vista en

plenitud de belleza y libertad.

 

Cada uno de los poetas que participan

en este trabajo conjunto han tenido

orígenes, evolución, estudios y ocupaciones

muy diferentes, hechos que sin

duda enriquecen los enfoques y motivaciones

individuales de sus poemas.

 

El lector encontrará reunidos en este

libro poemas intimistas, de corte filosófico,

de denuncia social, varios sobre

la naturaleza y el medio ambiente,

y hasta de amor y desamor.

 

Como no podía ser menos, la estructura

de los poemas es muy variada.

Versos de arte mayor, coexisten juntos

o por separado con otros de arte

menor. Los autores han sabido adaptar

el ritmo a la temática del poema,

enfatizando su lirismo. La utilización

de recursos poéticos va desde originales

metáforas e imágenes, pasando

por la anáfora, seguida de encabalgamientos

que sorprenden por su fuerza,

y concluyen -para no extendernos

más- con suave rima asonantada que

facilita al lector su comprensión.

 

Son pues, muy diversos los registros

aplicados por los poetas en esta breve

obra, que se edita para disfrute de

sus autores y lectores, con la complicidad

de todos.

 

 

LAS CARAS DE TU AUSENCIA

Cuando la soledad ilumina la noche,

la mirada es un río que retorna al origen,

y los hombres salen de su abismo,

y las actrices se unen a los poetas.

 

Cuando esta orquesta inicia su partitura,

se hace el silencio del gran espectáculo,

de los secretos

que se guardan en íntimos lugares.

 

Entonces me entrego al ritmo

de esta música que llega,

esta música que te nombra en cada nota.

 

Y te busco entre mis libros

y en mis cosas.

 

Y te busco en otros ojos.

 

 

DE VIAJE CON LAS MANOS

Hoy quiero escribir sobre tus manos enlazadas,

resguardo de sabores ingenuos.

 

Hoy quiero amanecer sobre tus manos abiertas

alfombra de caricias y afectos.

 

Hoy quiero saber donde encontrar tus manos

para que me exploren en silencio.

 

Hoy quiero viajar entre tus manos

sintiendo su ternura

 

al ritmo de estos versos.

 

 

Y EN TI GALOPA EL VERDE DE LA PRIMAVERA

Huele a primavera

la cara interna de tus manos

y el vivir que se aleja

por un tiempo.

 

Memoria

con sabor a pomelo

que se esconde como un niño

y grita cuando le descubren.

 

Es tu galope azul

de cuero sin palabras

donde la génesis del mundo se adivina

y deja sin ropa a los silencios.

 

Se mueve el color de la noche

a verde

 

 

DESERTOR DE MEDIANOCHE

Su mirada con párpados de ateo

le enfrenta a los bosques con franqueza

y la cara, ente cínica e ingenua

evoca tiempos agitados.

 

El rictus suave de los labios,

guarda sed de besos y otras cosas.

Y en los ojos no hay carteles

de paisajes otoñales, ni música de Bach.

 

Los enjutos rasgos de viajero

y la frente de actor,

descubren a un luchador sin patria.

 

La barba de invierno anuncia

el grueso silencio de la niebla

y la noche que desciende.

 

 

TARDE DE PERROS

(Para quienes aman a los animales)

Al final de un pueblo vaciado,

aparecen los tres perros.

 

Grandes, majestuosos,

se acercan para escoltarme,

y ajustan el paso al ritmo de mis piernas.

 

El roce de su hocico,

los grandes ojos sabios,

esparcen sentimientos familiares.

 

La senda se hace corta

y no quiere despedirse.

 

Y la tarde dice adiós

con mirada profunda

con olor de amistad.

 

 

AUTORRETRATO CIUDADANO

En los tiempos de la ropa negra,

con hileras de gorras por las calles,

en busca de carbonilla

y otras cosas de valor,

me quitaron bruscamente

a Roberto Alcázar y Pedrín.

 

Los cubos reflejan las manos

diminutas de la fuente.

 

Mi padre traspasa la memoria

y desfilo obligado el uniforme.

 

La niebla del incienso

oculta los gemidos

y manos de música me anillan

con cunas de sonrisa.

 

Tubos de neón, viajes

por el aire

 

Caen las botas, se abren urnas.

 

Y sigo aquí

inacabado.

 

 

POEMA PARA SER LEÍDO EN LUNES

En las tardes de domingo

ni la novedad del top manta

me libera del frío de la infancia.

 

y filósofo siento el día

 

en el que nadie llenará mi copa

ni se leerán mis poemas.

 

Con empedramiento

veo a los asesinos de focas

y castradores de colmenas.

 

Es pequeña la ropa que descubre

 

las grietas en el cuerpo,

mientras caprichoso

llega el numero de víctimas

de las guerras.

 

(Se agota la tarde

en el dormitorio pequeño

que tiene mesilla y cama

y una lámpara

y mucho silencio).

 

 

MARIPOSAS

La luz dibuja labios de amantes sin darse importancia

y el tiempo cierra los bolsillos para sujetar algún minuto.

 

Enamorado del pinar y de tus ojos

no perdono a los que violan las sensibles matas

y ensucian y humillan sus raíces.

 

Enamorado de los campos de vino y de tu boca,

acepto respirar el veneno en solitario

siempre que tus pasos no se pierdan

entre el humo y la ciudad.

 

He salido perdedor de la contienda

a un coste exagerado:

 

Pasó el invierno y el olvido

y esta primavera

me quedé sin mariposas

 

 

BLUES DEL BULLAQUE

Conocí un río de corazón grande.

 

En sus aguas los ciervos se miraban

y unos ojos de niño se embebían.

Conocí un río,

se llamaba Bullaque.

 

Se miraban los ciervos en sus aguas

y unos ojos de avaricia discurrían.

Conocí un río,

se llamaba Bullaque

 

De sus aguas los ciervos se marcharon

y unos ojos de tubo digerían.

Conocí un río,

se llamaba Bullaque

 

Se marcharon sus aguas...

 

Conocí un río de corazón grande.

 

 

ÚLTIMAS PÁGINAS

He tirado varios libros

que no podrán envejecer junto a mi lado.

 

Libros con tinta de posguerra,

mapas recortados,

letra irrepetible.

 

Libros enfermos de añoranza

que volándose las tapas

agonizan en un contenedor

sin derramar una letra.

 

 

 

CUESTIÓN DE OPINIONES

Me gusta el invierno de los pueblos olvidados

y el ladrido armonioso de los perros

que hace demorar la nieve en su caída.

 

Me gustan las iglesias con los tejados caídos

que sirven de granja improvisada

y a los gallos de prostíbulo.

 

Me gustan las manos trabajadas

que acarician como lija las caras de los niños

haciéndoles llorar.

 

Me gusta el olor del tomillo y de la jara,

que se mezcla con el trigo

en época de siega.

 

Me gusta el olvido sutil del apellido

que los pueblos cambian por motes taberneros,

recordados por los cementerios muchos años.

 

Y como aquí

hacer poemas resulta sospechoso,

despego en la noche como siempre

y regreso a la cama para sufrir a solas

 

 

CAMBIO CLIMÁTICO

El calendario quiere vengarse

más aún que de costumbre.

y juega a la ruleta rusa cada rato.

 

Con hechizos de aquelarre

ya no vuelan las cigüeñas,

el hielo se vuelve fuego

y deja sin casa a las ardillas.

 

Terminan los guateques en los patios,

viste la luna en negro,

los cisnes lloran a escondidas

y la nieve es recuerdo  

de postal.

 

La música de Vivaldi suena desafinada

y las estaciones ya no tienen

casas de acogida.

 

 

SIEMPRE EL TANGO

Hay cosas que no se pueden separar:

el violín del bandoneón,

una boda de su vals,

un perro de su farol.

 

Pero forjar un tango es otra cosa,

se requiere nostalgia, buen tacón,

medias de seda negra

y de La Boca su voz.

 

Un amante plateado,

notas de manos afiladas,

paisaje turbio de Corrientes,

y una ciudad en la distancia.

 

Debe morirse al alba

si hay tiempo, por cuchillo,

si es rápido, por bala.

 

¿Tango o milonga?

 

¿Qué sé sho?

 

 

VERANO QUE AGONIZA

Se oscurece la noche

que respira sin motores

en las sombras de este mundo.

 

Acabadas las fiestas

 

los toros se revuelcan,

los huracanes gritan.

 

Bajo cultos apagados,

la luz chasquea

en la ronda de asesinos

con papeles sin justicia.

 

Ya crujen los días

de versos nuevos.

 

 

OTOÑO INCIERTO

Por vez primera en el asfalto

se escucha la voz de los tahúres

que anuncian el desplome de las bolsas

 

Movimiento de manos en las arcas

encienden lumbres de sospecha

que provocan la ira

de los hombres sin rostro

 

El sol se oculta avergonzado

detrás de hipotecas con cemento

y este otoño nos humilla

disolviendo los colores.

Género al que pertenece la obra: Poesía
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