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Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid

Miércoles, 25 de mayo de 2022

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Siete Setenta. 7 historias 70 poemas

Siete Setenta. 7 historias 70 poemas            

SIETE POETAS SE REUNEN UNA NOCHE DE VERANO EN UN RESTAURANTE DE MADRID. CONVERSAN, DEJAN VOLAR CON LA IMAGINACIÓN,

DETRÁS DE UNA QUIMERA, SU IDENTIDAD ARTÍSTICO-LITERARIA. LA EXCUSA ES UNA IDEA POÉTICO-CINEMATOGRÁFICA Y AL RESULTADO,

GERMINADO DESPUÉS DE VARIOS MESES, LLAMARON: SIETE SETENTA. 

 

La poesía es una aventura necesaria, solitaria e inexplicable, que de algún modo ejemplifica la pequeñez

y la grandeza del hombre. Aquello que André Malraux ha sintetizado en este párrafo conmovedor:

"El mayor misterio no es que hayamos sido arrojados al azar entre la profusión de la materia y de los astros;

el mayor misterio es que en esta misión extraigamos de nosotros mismos imágenes con potencia suficiente

para negar nuestra nada." Toda la aventura de la poesía es encontrar ciertas imágenes, algunos rasgos de ese algo inasible.

Para Rimbaud el poeta debe ser un vidente, en el sentido de: el que ve. El que ve por encima de la ceguera consetudinaria,

el que ve más allá de las apariencias. 

 

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                                                             Consecuencias imprevistas cuando uno se deja

                                                                                   guiar por la intuición

 

    El joven Antón con veinticuatro años ya ha terminado los estudios y va a hacer prácticas al Hospital Provincial,

donde realiza autopsias de cadáveres de suicidas o de personas fallecidas en circunstancias sospechosas.

Con todo, sigue cultivando la literatura festiva; cuando termina una obrilla siente una singular alegría aunque éstas,

no acaben de complacer a la mayoría de sus lectores, porque su comicidad tiene un regusto amargo como el sabor 

a vodka en ayunas. Y, sin embargo sabe que hay alguien en algún lugar que al leerlas alza las cejas.

 

   Estuvo en vela toda la noche, intentando hallar un final para su obra "La muerte de un suicida". Le sorprendió 

la madrugada cuando había dado sepultura a su personaje, pero tenía el presentimiento de que aún estaba vivo.

 

   Aunque el cansancio y la tuberculosis le oprimen el pecho y le provocan escalofríos, Antón, que goza de un espíritu

bien organizado, decide ir al hospital. Prefiere encerrarse con los cadáveres que quedarse en el asfixiante piso que comparte

con sus padres y cinco hermanos, donde reina el ruido y el desorden.

 

   Normalmente se quedaba en su minúsculo habitáculo leyendo los periódicos festivos que le proporcionaban una pizca 

de sátira prudente. Las anécdotas cómicas escritas con brevedad y a vuelapluma. Diálogos, chuscas novelas por entregas,

dibujos a plumilla, que caricaturizaban las bodas de la pequeña burguesía, los comerciantes borrachos, las esposas gruñunas

o descarriadas, un suboficial retirado que aún sigue tratando a gritos a todo el mundo...Nunca leía las notas necrológicas pues 

pensaba que los muertos de la sala de disección, eran sólo eso, muertos. Sentía un desdén por la muerte y un inusual entusiasmo

por la brutalidad quirúrgica.

 

   Antes de entrar en la morgue, se detiene en el café Povorosky. En una mesa en penumbra hay un periódico abandonado, abierto

por una noticia que da cuenta de la muerte de Garchín, cuyos melancólicos relatos tanto apreciara Antón. Se ha quitado la vida. 

En realidad, cuando escribió su relato "La muerte de un suicida", muchas veces se acordó de su amigo, tanto es así que al finalizar

la obra pensó que había sido injusto con él habiendo preconizado el suicidio.

 

   No quiere leer más, sale a la calle fatigoso y febril y ya en el hospital, comienza a levantar las sábanas de los cadáveres que yacen 

en las mesas frías. Eran casi siempre cuerpos esqueléticos, amarillos como momias. Allí está Garchín, nadie le vela.

 

   Antón que había desarrollado una intuición extraordinaria para la medicina, se da cuenta de que aún está vivo. Inmeditamente trata 

de hallar en su cuerpo señales externas de lesiones, pero el cuerpo está intacto. Piensa en el envenenamiento pero los ojos de su amigo

no lo delatan, tampoco la lengua. Se desespera intentando encontrar una razón a ese estado y no la halla. Se aleja del cuerpo en busca 

de ayuda y de repente oye lamentos, retrocede lentamente, un sudor frío le hiela las venas. Se inclina sobre el cuerpo y horrorizado por 

la visión pierde el conocimiento. Cuando lo recobra se encuentra en su habitáculo. Un periódico encima de la cama, en las necrológicas

dos versos: "Al despertar adviertes la amargura del mundo, toda tu irredente culpa".

 

 

 **********************

 

 

Me interesa más

la simetría de los miembros

que el corazón apagado

a lágrimas secas de tu voz

o la vida que ocultas

con todos sus misterios.

 

Me interesa más 

el cuerpo que muere 

día a día.

La caricia a destiempo

que el verbo anclado

en las paredes

del cuarto. 

 

LA CAÍDA

 

                "Yo no soy ni yo ni el otro,

                 soy tan solo algo intermedio:

                 pilar del puente del tedio

                 que va desde mí hasta el otro."

                              MARIO DE SÁ CARNEIRO

 

Inclinado en la baranda

has querido que tu sombra

tuerza hacia la corriente,

evaporarte y caer

en fragmentos de lluvia

 

pero mañana los sueños

estarán proscritos

y podrás alcanzar a distraerlos,

 

nadarán en noches como nácar

y te sumergirás con ellos

entre nostalgias de cartón.

 

Volverás al puente

y te sorprenderás 

de no ver tu sombra

sumergida. 

 

TEMBLOR DE ESPUMA

 

Luz suave, arrepentida

presencia muda

presagio de ola desbocada.

 

No hay antes, después...

 

Quedan aldeas como heridas

apuntando al cielo

mariposas salitradas

olas alaridas

que claudican en la playa

nombrando a muertos. 

 

GIOVANNA ARNOLFINI   

 

Mirar claroscuro de los ojos

bajo el vuelo de las cejas

y la frente estrecha 

que emerge del polvo de los siglos.

 

Línea escarlata los labios

fruta madura en el alfeizar.

 

Alude la mano

al vientre estéril. 

 

VIVIR A MORDIDAS

 

                              Las prisas son hoy

                              locas musas del tiempo

                              limo insustancial. 

 

Vivir a mordidas

estériles momentos.

Se confunden la vida y su reflejo

y no hay tiempo

de rozar siquiera

la locura. 

 

ASÍ TE SUEÑO O TE SOÑABA

 

Eres construido de palabras

te vas desprendiendo en voces

precisas, inmediatas,

así adviertes la amargura del mundo,

abriendo en mi corazón

un abismo cuya sombra

es la nada

y deshojando nubes meridianas

haces del mundo documento legible.

 

Pero a veces retienes

palabras extrañas,

tiránicas voces

lanzadas sin piedad

y es entonces cuando

transmutas con ellas

la opacidad del tiempo

y revelas así silencios infinitos

verdades veladas.

 

HABITANTE DE OTROS ESPECTROS 

  Un cetáceo en el Thamesis

 

Migras a la deriva agonizante entre túnicas

de niebla y fluídos letales.

Implacable como una sombra 

te abres cauce y en tu viaje maldito

avanzas por pasillos de bruma

y lodos de ciudad.

Ya no acompasa tu cuerpo la respiración cedente.

 

Y no volverás al mundo eterno

de permanente negrura.

Allí donde los faros pierden la memoria. 

 

LA SECA ASTILLA DEL TIEMPO

 

Aquella que te besó cuando ardías

en ímpetu de besos,

que hizo de tu amor un canto leve

por el que morir del todo,

y sobreponerse,

lamentarse y retornar

al suelo renacido de la tierra.

 

Aquella que vertió en hogueras sus entrañas

y luego desaparecieron

abriéndote ventanas a la vida.

 

Aquella que criticó tus posturas decadentes

y tus silencios infinitos

dejándote la ausencia irrevocable

y padeció como nadie

el último reencuentro

entre sábanas anónimas.

 

Aquella que desierta de azahares y ternura

plantó para ti semillas

sobre tierras movedizas. 

 

TORMENTA

 

Llora azul en el jardín un niño

su rostro pueril

se lamenta del ansia de la tarde.

 

Sopor de horas inciertas

ausentes cuando otros niños

exhiben nebulosas

y locura

correteando por espacios en blanco. 

 

AHORA

 

                                                           A Mercedes Tejada

 

Y aquí, en este paisaje de ausencias

donde crece el lento musgo

en letanías del pasado sobrevivo

como si volviese

al útero materno y recordase

el presente de mi madurez

trato de asirme al cordón

y resbalan las manos ingrávidas

e informes aún.

Y así me reflejo en una infancia lejana

como la tierra en un mar que sepultase

el arrobamiento de la luz. 

 

 

Género al que pertenece la obra: Poesía,Narrativa
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