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Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid

Viernes, 20 de mayo de 2022

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Manto de retales

Manto de retales                        

LA POESÍA ES UNA FORMA DE CONOCIMIENTO O ILUMINACIÓN CON QUE LOS SERES PODEMOS SOBRELLEVAR LO COTIDIANO, ACERCARNOS A LA MAGIA, AL MUNDO PARALELO DE LOS SUEÑOS. QUE ELLA TENGA UNA RESONANCIA EN LO INMEDIATO O NO, NO TIENE IMPORTANCIA. DEPENDE DE LA SENSIBILIDAD PARA CAPTAR LOS HECHOS DE LA REALIDAD QUE NOS CIRCUNDA A TODOS, DE SU SOLITUD O COMUNIDAD, DE SU FINITUD O MORTALIDAD, DE LA AUSENCIA O PRESENCIA DE DIOS, DE LA CONCRECIÓN DE UNA NECESIDAD ESENCIAL, DE UNA MANERA DE SENTIR JUNTO A LOS OTROS... SOCIALMENTE SIGNIFICA INCLUIR A LOS LECTORES, ENTONCES TIENE QUE VER CON LO QUE EL POEMA TRANSMITE, CONVOCA. PUEDE SER INTELIGIBLE O NO, UN MANTO DE RETALES, PERO ES EL ÚNICO MODO POSIBLE DE EXTERIORIZAR LA LIBERTAD ESENCIAL E INTERIOR DE LA PERSONA. A VECES, DESCUBRIMOS EN LOS VERSOS LO QUE SÓLO APENAS PRESENTÍAMOS. ES ENTONCES QUE HABLAMOS, ENTRAMOS EN CONVERSACIÓN, HUMANAMENTE HABLAMOS...

[...] A veces, allí se reúnen, conviven, se cobijan restos de luz, cadenillas

de versos, algún poema en las noches más frías y en todos los amaneceres 

de la espera. Allí extienden sus cobertores. Y en ocasiones cantan y hacen fuego.

 

   Hombres y mujeres arrojados por algo, luego reunidos por sus voces,

se dan la mano, se cantan y cuentan, hasta terminar en coro, en tejidos

de lanas mutuas, en calor y color inesperados. Unos con otros.

 

   Tiritonas entre muros de olvido. Estarse yendo y al final todos tan 

cercanos. Tejer y retejer de uñas crecidas en el cuero diario, cada uno

en los agujeros de su vida. Viejos zurcidos como quejumbres otomanas.

Torpes tatuajes a la espera. Lejanías...[...]

 

****************************************

 

Sentada frente al muro del olvido

no siento rencor,

no siento miedo, es solo

una paz sin tregua que renace

del pozo de mi misma.


Solo piedra,

tesoro bajo un sol desvalido,

impresión de estar, de finitud,

de ya no estarse yendo.


 

                           A Manuel García Viñó

                                    mi mentor, mi amigo.

 

Te fragmentas en nombres falsos

que tú mismo fecundas

en escritos apócrifos

manifiestos de luz.


No es la existencia fin en ti

ni en nosotros, sino en ellos

proyectados como una lluvia negra

en el espejo,

escultores de aire

que exponen sus obras

en callejones ciegos


cuando el engaño se haga manifiesto

no comprenderán, quedarán mudos...

les morderá la parte más cínica

de la crítica.

Serás entonces como los clásicos

   -pobres maestros-

de vil literatura

o ciencia machacada 

en el molar de la costumbre.

 

 

LIBAR EL MUNDO

 

Voces huecas, confusas

vanamente palabras

palabras como perros de presa en tu garganta.

 

El vago suceder de las conversaciones

fríos dedos de escarcha enrojecida:

avanzan, retroceden aquí para buscarme.

 

Tus ojos incendiados trasiegan mi mundo

parecemos tan distintos y estamos aquí

en exactas latitudes.

Todo es cercano, lugar amable

fuera, el sol mastica las frondas con fiereza.

 

Mil gestos te hago e intuyo en tu pecho,

un parpadeo de amor apenas musitado.

 

¡Esta sacudida...! un calambre deshuesado

una luz buceadora,

Quiero danzar la danza de la vida.

 

Nada tan suficiente en este instante

como una húmeda sonrisa.

 

 

INSTANTE


Ella avanza conmigo

enmarcada en las hortensias del balcón,

fragancia sellada, irrealidad.


Figura de espuma

tu infancia pasó mecida en la quejumbre,

de la vieja casa otomana.


Estática, recamada de luz,

la calle a bordo de un crucero,

a cambio de tierra firme, el movimiento insomne

del mar, del mismo mar,

navaja de filo azulado

sobre los años y las generaciones. 

 

 

RENACIMIENTO

 

Tu peso como un aire,

donde el día navega transparente.

 

El aroma distante contenido en estos besos

brotados a impulsos, a goces sin pausa,

al lado de una misma realidad,

un nuevo tú.

 

Volver a celebrar

la profunda sencillez de las palabras.

 

Aquello que seremos nos espera,

o cúpula o naufragio.

 

Desgástame sin miedo

antes que el hondo tatuaje

del invierno nos madure

sobre el cuero de los cuerpos. 

 

 

                              A Alejandra Pizarnik.

 

Los espejos están lívidos,

el tránsito percibido en el instante

de la noche sin sueño.

 

Sabe de la inutilidad patética

del fin de la experiencia.

 

La vida reducida a impulso inexorable.

 

Elige el vacío,

el diáfano firmamente.

Ha vivido el encanto de la trasgresión,

para trasfundir al último manifiesto,

la sangre caliente de sus tribulaciones.

 

El momento ha sido su palabra

sus días; atesorarlas puras,

cristalizadas grietas

en las roturas de sus versos. 

 

 

ENERO Y VENECIA

 

El invierno sube por nosotros

como herrumbre en las fachadas

de tiza rosada.

 

Muñecas con piernas de agua las paredes,

brazos fríos los árboles,

hojas filosas que se espejan

al sol negro del silencio.

Luz de vela agonizante en los balcones.

 

Cuando espero la ausencia

sucede tu caída en mí.

Ya no soy más que un adentro.

 

Agua cayendo en el agua. 

 

 

NUEVA DESPEDIDA

 

Un tren me espera y un destino,

estoy pensando en eso

que no podré decirte -se me nubla

la vida ante los ojos- y está el ánimo cayendo

en esta página que cierro

sin pulso.

 

Entre nubes donde quedan los sueños,

huyen lentas las ilusiones

hacia márgenes que no visitaremos.

 

Avanza el día

se desarropa el sol en ventanillas,

que horadan mi cuerpo a raudales de luz

y de nostalgia.

 

Despereza los olivos su fatiga, abro el libro

de nuevo y, con sosiego avanzo

en la lectura que interpretan

allá arriba las aves en tránsito.

 

La misma lejanía.

 

 

TEORÍA DEL MIEDO I 

 

                               "Y cuando el hombre en su dolor

                              se calla, me ha dado un dios que

                              exprese cuanto sufro".

                                                                           GOETHE

 

¿He de vivir pensando que soy otra

de la extraña que me ronda?

 

¿He de vivir pensando que seré siempre la misma

si al declinar los ojos pendes

del frágil hilo del deseo?

 

Ya estuve aquí...

y hubo temblor de labios

y tromba de luz en las pupilas.

 

Si la verdad es esto,

la verdad ya fuera este tenerse contigo.

 

Este instante a solas.

 

Pero ahora, la tintura de la pared es otra

y el acento y los gestos

y las punzantes palabras,

vuelven los mimbres del miedo

a crepitar en la llama

 

como dos manos que se aferran

contra una tarde rota.

 

 

TEORÍA DEL MIEDO II

 

Con la mirada recorro el paisaje nuevas veces;

tensa mido las largas piernas del amante

apuntalando un díptico-horizonte.

 

Quedo clavada, inexpugnable

en esa alteza extraña de las cosas.

 

No te amaré jamás pues amarse es demasiado,

es la ceniza amarga de las calles vacías,

que hacen de la esperanza

sombras agostadas en la nada. 

 

PROPÓSITOS

 

No esperaré los recuerdos,

ni escrutaré la niebla del pasado,

el incierto cordel de Ariadna...

 

No esgrimiré el punto de lo utópico,

frente a la realidad

ni sublimaré la muerte de las hojas

el triste oro de sus alas.

 

No salpicaré de luz las sombras

que de vez en cuando sirven de acogida.

 

¿Qué nos queda,

si la amenaza yerge sus murallas

a tres pasos del ansia y del abismo?

 

Aquella cuesta abajo

en la que vine

ahora es manto de flores y su espesura,

riza los perfiles y

envuelve la flecha indicadora.

 

Calla la historia,

cuando más necesito de las voces,

los calientes gemidos y los corales cantos.

 

Esta tarde,

el frío araña un retrato; el de mi madre,

escribiré otro poema

con las manos atadas a la espalda. 

l

 

 

 


Género al que pertenece la obra: Poesía
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