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Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid

Jueves, 27 de enero de 2022

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El papel de los combustibles fósiles en un sistema energético sostenible

Hola compañer@s, en este artículo quiero hablar de los combustibles fósiles en el sistema energético sostenible ya que cada vez más estamos preocupados por el cambio de clima y el cuidado del medio ambiente.

El cambio climático es uno de los mayores desafíos de nuestro tiempo. Sin embargo, la
necesidad de asegurar el acceso a la energía para disfrutar de calidad de vida y promover
el desarrollo económico es igualmente importante. Por lo tanto, es crucial hacer que el
cambio climático forme parte de la agenda de desarrollo sostenible. El progreso continuo en
el desarrollo de nuevas tecnologías brinda confianza y esperanza al sistema energético
para lograr estos objetivos. Las reducciones significativas de precios y los avances
tecnológicos en los aerogeneradores y la energía solar fotovoltaica han demostrado que
estas fuentes de energía renovable pueden desempeñar un papel importante en el sistema
energético mundial, y el avance tan esperado en la tecnología de almacenamiento rentable
cambiará significativamente la matriz de energía primaria.


Estos avances siempre nos llevan a suponer que hemos "terminado" en todo el sistema
energético con combustibles fósiles, que no hace falta seguir desarrollando nuevos recursos
y que tenemos que dejar de utilizarlos lo antes posible. Esta suposición también conduce a
percepciones de tecnologías "buenas" basadas en energías renovables en el sistema
energético mundial actual, por un lado, y tecnologías "malas" basadas en combustibles
fósiles, por el otro. La realidad es que el debate tiene más matices y requiere una
investigación más cuidadosa.


Los combustibles fósiles (gas natural, butano, propano a granel, propano canalizado...)
representan el 80 % de la demanda mundial actual de energía primaria, y el sistema
energético es responsable de aproximadamente dos tercios de las emisiones mundiales de
dióxido de carbono. Dado que se cree que las emisiones de metano y otros contaminantes
climáticos de vida corta están muy subestimadas, la producción y el uso de energía pueden
ser la fuente de una proporción mayor. Además, muchos combustibles de biomasa se
utilizan actualmente para cocinar y calentar a pequeña escala en todo el mundo. Estos
combustibles son extremadamente ineficientes y contaminantes, especialmente en términos
de calidad del aire interior en muchos PMA. Usar biomasa renovable de esta manera es una
cuestión de sostenibilidad.


Si las tendencias actuales continúan, o en otras palabras, si se mantiene la proporción
actual de combustibles fósiles y la demanda de energía casi se duplica para 2050, las
emisiones superarán con creces si la temperatura media mundial se limita a 2 °C. Los
niveles de emisión tendrán consecuencias climáticas catastróficas para el planeta. Entre las
posibilidades de reducción de emisiones en el sector energético, la más destacable es la
reducción del consumo energético y de la intensidad neta de carbono del sector energético
mediante la modificación y control de las emisiones de CO2.


La necesidad de reducir las emisiones no excluye el uso de combustibles fósiles, pero sí
exige un cambio de rumbo importante, la norma no es consistente con una reducción de las
emisiones del sistema energético global. La eficiencia energética y la energía renovable a
menudo se posicionan como las únicas soluciones para cumplir los objetivos climáticos en
el sistema energético, pero eso no es suficiente. La expansión del uso del secuestro de
carbono es fundamental, y se espera que la tecnología reduzca las emisiones en un 16%
anual para 2050.

De esta forma, los Estados miembros de la Comisión Económica para Europa (CEPE)
aprobaron una serie de recomendaciones sobre el secuestro de carbono en noviembre de
2014 tras una amplia consulta con expertos de todo el mundo. Estas recomendaciones
subrayan que los acuerdos climáticos internacionales deberían:


● Aceptar una amplia gama de herramientas fiscales para fomentar la captura de
carbono;


● Abordar el secuestro de CO2 en todos los sectores industriales, incluidos el
cemento, el acero, los productos químicos, la refinación de petróleo y la producción
de electricidad;


● Asegurar que los gobiernos cooperen en el patrocinio y apoyo de múltiples proyectos
de demostración a gran escala;


● Si se almacena permanentemente, el dióxido de carbono inyectado en el reservorio
de recuperación mejorada de hidrocarburos puede procesarse y contarse como
almacenamiento.


Si se implementan estas recomendaciones, los Estados Miembros de las Naciones Unidas
que todavía dependen en gran medida de los combustibles fósiles podrán participar en
iniciativas mundiales encaminadas a reducir las consecuencias del cambio climático, en
lugar de simplemente contribuir al problema.


Las emisiones de dióxido de carbono no son el único problema a resolver en el uso
de combustibles fósiles. Se estima que la cadena de valor de los combustibles fósiles
emite anualmente 110 millones de toneladas de metano a partir de la producción y el uso de
gas natural, carbón y petróleo. Esto representa una parte significativa de todas las
emisiones de metano. Como potente gas de efecto invernadero, las emisiones de metano
deben reducirse significativamente.

 

Género al que pertenece la obra: Periodismo literario
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Escritores complutenses 2.0. es un proyecto del Vicerrectorado de Innovación de la Universidad Complutense de Madrid
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