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Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid

Sábado, 21 de septiembre de 2019

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La piedra de la locura [1963] (2000)

La piedra de la locura es, como lo advierte su autor, un libro pánico. Los breves relatos que los componen deslumbraron en su día, por su escritura orínica subliminal, a los superrealistas de París, particularmente a su fundador, André Breton, que los conceptuó como la obra maestra del superrealismo. Publicado inicialmente en su versión francesa por las Ediciones Julliard ­ París, 1963 -, el original castellano no había sido hasta la fecha presentado su libro al lector español. La presente edición va precedida de une introducción ­ que explica sus formas y contexto ­ y seguida de unas breves Notas al texto realizadas por un profundo conocedor de la obra arrabaliana, el profesor Francisco Torres Monreal.


En el único texto no literario que escribió en ultimos veinte años, Samuel Beckett se refiere al " excepcional valor artístico y humano de Arrabal que se ha hizado hasta la primera fila de los dramaturgos de hoy, y eso por la fuerza de su talento profundamente español. Dondequiera que se representan sus obras, y se representan por todas partes, España se halla presente.

 

Introducción

La piedra de la locura es un libro pánico. Así nos lo advierte su autor en el pórtico de la edición de Julliard. Otros, a modo de subtítulos, le ha dado Arrabal a estos relatos : Libro de autodestrucción o, el que salta a la vista desde las primeras líneas : Libro de mis sueños. El dramaturgo ubica vagamente estos sueños " en mi época de contacto con los superrealistas de París ". Según Bernard Gille, Arrabal fue presentado al círculo de Breton en 1962, y los primeros textos pánicos, extractos de lo que sería La piedra de la locura, aparecieron publicados en el n.° 1 de la nueva revista superrealista La Brèche, en septiembre de este año. Siguiendo a Bernard Gille, todos los comentaristas hemos dado por buena esta indicación al establecer, en nuestros libros, la cronobiografía de Arrabal. A la hora de redactar esta introducción he consultado la relación de las revistas superrealistas francesas establecida por C. Abastado. Pues, bien, en esta relación, en n.° 1 de La Brèche no es de septiembre de 1962 sino de octubre de 1961.
tubre de 1961.3 El dato es importante por cuanto que nos hace adelantar en un año la redacción de la obra y el paso de los pánicos por el circulo superrealista de Paris.
Arrabal nos ha aclarado que se trataba de sueños muy recientes, redactados en caliente, y que sus sueños anteriores, que no llegó a escribir, eran mucho mas impresionantes. No obstante sus afirmaciones, creemos que algunos de estos sueños de La piedra de la locura tuvieron lugar con anterioridad a 1961. Y el propio autor da fe de ello al situar en 1956 uno de los mas kafkianos de la obra, el de la p. 127 sobre el que volveremos en las Notas al texto.
Es la primera vez que una edición de Arrabal lleva el calificativo de pánica. Posteriormente se editaran los Sonetos pañicos y el Tomo V de su teatro completo, Teatro pánico, que incluye El Arquitecto y el Emperador de Asiria y siete piezas breves.4 Pero esto no debe llevarnos al error de establecer una dependencia de la escritura superrealista de Arrabal con la fundación del Movimiento pánico (en las reuniones de Arrabal con Topor, Jodorowski y Sternberg, entre otros, en el Café de la Paix, febrero de 1962 ?) ni con el paso de los pánicos por el círculo superrealista de París. Muchos de los elementos que conforman la escritura pánica están ya presentes en obras anteriores: en El laberinto (1956), Orquestación teatral (1957), en dos de las obras incluidas en el Teatro pánico (Los amores imposibles, y Los cuatro cubos., 1957), etcétera.
Es lo cierto que el pontífice y fundador del superrealismo francés quedó fascinado por aquel joven dramaturgo español que se recuerda como un niño travieso, turbulento, que divierte a Breton con sus farsas. A las reuniones superrealistas, Arrabal llevó algunos de sus últimos borradores entre los que figura el más reciente, La piedra de la locura. El propio Bretón leyó en voz alta estos relatos, que creyó un libro de poesías y que elogió, literalmente, como una obra maestra y el más bello ejemplo de escritura superrealista.
Los contactos entre pánicos y superrealistas duraron sólo unos meses. Las razones que Arrabal aduce de tal separación explican algunas de las diferencias entre el superrealismo y los nuevos vanguardistas. Arrabal y sus amigos no aceptan la intransigencia de Breton materializada en las expulsiones (irónicamente, excomuniones, que le valen a papú Breton el mote de Papa Breton) y creen que la razón ultima de las mismas radica en el dogmatismo moral, político e ideológico, del fundador del Movimiento y de sus más adeptos. Frente a estas limitaciones, Arrabal proclama la aceptación total del individuo, del artista (pan es todo, en griego) en cualquier plano: estético, ideológico y moral. Y explica, marcando al tiempo sus inconfundibles y perdurables limites:
Morales en plural : rechazo de una moral unica, de la pureza y de otras formas policiales que, a la larga, han conducido a la condenación (al exterminio, por ejemplo, tratándose de una moral política) de quienes las practicaban. Aceptación de concepciones y modos de vida totalmente opuestos a los nuestros.
Estas declaraciones sitúan a Arrabal en una linea más próxima de los postistas españoles, con los que colabora en sus años de Madrid, y de los dadaístas europeos.

¿Por qué La piedra de la locura convenció desde un principio a los experimentados superrealistas de Paris haciendo figurar a su autor, a partir de ahora, en los estudios y antologías del grupo?7 Sin duda, creemos, por haber hallado en estos breves relatos una muestra de la escritura subliminal directa que no necesitó ni de las técnicas automaticas, ni de los juegos combinatorios telepáticos entre varios creadores, ni de provocados estados hipnóticos, ni de las astucias del artista para suscitar la alucinación voluntaria, ni del recurso a confidencias y conductas de reclusos en hospitales psiquiátricos: procedimientos recomendados, todos ellos, por los superrealistas para escapar a la lógica de la razón. El superrealismo arrabaliano es más sincero y directo, su materia inmediata procede, sin ningún artificio, de sus sueños y pesadillas. Con otras palabras: no es el escritor el que busca y provoca la escritura (solución de tantos vanguardistas); es mas bien la escritura - contenido y forma - la que se adueña de él no exigiéndole más esfuerzo que el de su materialización literaria, ni otra imposición que la fidelidad a su dictado, por encima de cuantas censuras intenten debilitarla.8
Los dos pilares sobre los que se asienta la escritura pánica son la memoria y el azar. La memoria aporta los datos y el azar los selecciona. La memoria es, en Arrabal, una facultad rica y compleja que se extiende a lo rememorativo, a lo cognoscitivo, a lo discursivo y, muy en particular, a lo afectivo. Su actividad se ejerce en dos planos: el consciente y el inconsciente. Esta claro que, en La piedra de la locura, es la memoria inconsciente la que, del principio al fin, se manifiesta con toda evidencia. (Sabido es que el consciente es incapaz de horadar, hasta el fondo, nuestro pasado, dada la casi imposibilidad de atravesar las barreras infantiles que, para la memoria inconsciente, no suponen un obstáculo infranqueable. Al mismo tiempo, la memoria inconsciente, en el trabajo del sueño, goza de unos ¡limitados y salvajes poderes de asociación y combinación de las más variadas imágenes y vivencias temporalmente distanciadas y, causal y semanticamente, incompatibles en estado de vigilia.)9
La estructura y ordenación narrativas formales de La piedra de la locura son muy similares a las utilizadas anteriormente en Baal Babilonía y El entierro de la sardina. Todas estas obras se nos presentan como recuentos poemáticos que, por su débil progresión causaltemporal, el lector puede barajar a su gusto y antojo a pesar de la sin duda muy meditada ordenación por parte del autor. Son frecuentes en ellas las reiteraciones, el retorno obsesivo de ciertas imágenes, la repetición, a modo de estribillo, de unas mismas expresiones, frases o citas.10 Esta tendencia va en aumento conforme se acentúa la escritura inconsciente: de los estribillos de Baal Babilonia, pasamos a la repetición de largos párrafos en los distintos capítulos de El entierro de la sardina y, de aquí, a las distintas versiones o variaciones de un mismo sueño en La piedra de la locura. La forma es, pues, una resultante del proceso creativo profundo, del mecanismo psíquico de la escritura. En Baal Babilonia, la memoria afectiva consciente recupera los recuerdos de un tiempo "perdido", un poco al modo proustiano, aunque sin los enmadejados excursos que caracterizan la obra del escritor francés. Por el contrario, en La piedra de la locura todo parte del sueño, no teniendo el consciente más misión que la de ordenar el material recuperado de los sueños. De uno y otro procedimiento participa, así lo creemos, El entierro de la sardina. De ahí que el lector, en cada uno de estos tres casos, acuse el placer estético, que le transmite la obra de arte, de modos muy diversos. En el primero será su propia memoria afectiva, sin necesidad de interpretaciones intermedias, la que golpee su sensibilidad y despierte percepciones dormidas en su inconsciente. (El hecho de que la escritura y la lectura partan del consciente, no quiere decir que este imponga siempre su ley. Una vez iniciados uno y otro de estos procesos, la poesía cuando es autentica y no se limita a la mera crónica desencadena sus asociaciones lingüísticas y vivénciales inevitablemente ligadas al inconsciente.) 11
En La piedra de la locura la percepción será muy distinta. Caben aquí dos modos de lectura. El primero consistiría en dejar que cada uno de los elementos del libro despierten en nosotros no tanto el recuerdo de unas vivencias concretas cuanto el subfondo emocional (de angustia, de placer, de rechazo, etc.) de las mismas. Para ello no es necesario comprender todos los símbolos del libro ni, menos aun, su peculiar combinatoria. Puede bastarnos con nuestra experiencia y con el "conocimiento" de ese legado simbólico universal cuyas convenciones nos vienen dadas, al igual que las convenciones del lenguaje.12
A esta lectura, esencialmente subjetiva, es posible superponer una lectura científica centrada en la interpretación de los sueños, es decir, en la "traducción" de sus símbolos al lenguaje consciente, a la biografía del autor (para el psicoanálisis se trata, en efecto, de una verdadera traducción de una lengua a otra). Pero si la mera traducción lingüística se revela siempre imperfecta, la traducción totalmente satisfactoria de los sueños es una empresa rayana en lo imposible: sólo podremos contentarnos con una interpretación aproximativa. 13 Esto se comprenderá mejor si tenemos en cuenta el carácter polivalente del significante simbolico (un mismo significante o contenido manifiesto persona, objeto, animal... aparecidos en nuestros sueños puede apuntar a varios simbolizados o contenidos latentes) y la posibilidad de unos mismos y, en todo caso, escasos simbolizados, para ser figurados en el sueño por un numero prácticamente ¡limitado de significantes o imágenes oníricas. 14 Para concluir con este apartado comparativo de las primeras manifestaciones narrativas de Arrabal, dirlamos, con todas las reservas y salvedades que el caso nos impone, que Baal Babilonia constituye una muy parcial traducción de La piedra de la locura. Nuestras reservas son del todo necesarias por cuanto que Baal Babilonia es un relato poético, por lo que no puede ser tomado, en ningún caso, como un discurso consciente y puramente biografico, y, por otra parte, por tratarse de una obra temporalmente más delimitada que La piedra de la locura.
Aunque no es nuestra intención examinar los sueños del libro, permítasenos, no obstante, aludir a dos de ellos que, a nuestro entender, desvelan levemente, en un plano de superficie, su tema argumental. El primero nos relata el tema obsesivo de la burbuja de aire ¿la piedra de la locura? que se pasea del corazón al cerebro (pp. 27, 89 y 141). Por su colocación principio, centro y final de la obra nos hace pensar en los frecuentes esquemas concéntricos y hasta circulares del periodo pánico. Pese a ello, no se trata de un esquema totalmente cerrado, como ya explicaremos en las notas finales.
El segundo sueño nos cuenta, en sus tres versiones, pp. 30, 111 y 129, la operación del enfermo: el cura acude a la casa del paciente y, junto con la madre, le extraen la piedra de la locura (el lector encontrará el tema de la operación en otros lugares). De estas tres versiones nos interesan particularmente las variantes del párrafo final. En la primera el sujeto es conducido, tras la operación, a la nave de los locos, la stultifera navis del medievo y del renacimiento, espacio ideado por una sociedad que, no contenta con el internamiento del loco en los intramuros o en los extramuros de la ciudad, lo aleja de la tierra firme para confiar su suerte al agua, en la que puede "perderse" al cuidado de crueles y sarcasticos marineros.15 La imagen de esta nave debió de proporcionársela a Arrabal el cuadro del Bosco (París, Museo del Louvre). En la segunda versión, el sujeto es con ducido a la iglesia de los devotos, enclaustramiento con finalidades doctrinarias, de la que deberá salir curado de su paranoica obsesión persecutoria diagnostico de sus curanderos para íngresar, finalmente (tercera versión), en el sólido recinto de la catedral de los sumisos. La progresión es significativa. El tema de la operación proviene también de otro cuadro del Bosco. Nos referimos al conocido corrientemente con el titulo de La cura de la demencia y explicado por los caracteres góticos del texto: Maestro, saca las piedras de la locura. Mi nombre es zarcero castrado. 16
Si, como acabamos de ver en estos dos temas seria muy largo enumerar otros motivos y elementos la influencia del Bosco, con sus extrañas e inquietantes "invenciones", es manifiesta en la obra de Arrabal, no lo es menos la influencia de la pintura superrealista, en especial de Duchamp y Magritte.17 Como en estos modelos, el objeto arrabaliano nos impresiona por su insistente redundancia, su desproporción y dislocación; por su desviación de su uso habitual; por lo inesperado de su aparición en el curso del relato por medio de frecuentes primeros planos. Tras la lectura, cada uno de estos sueños, globalmente abarcables en razón de su brevedad y de sus subrayados, nos depara, como el cuadro pictóriuna contemplación simultánea de su "historia" y su "discurso".
A los modelos plásticos aludidos se asemejarian también los sueños de La piedra de la locura tanto por su frecuente abandono de la profundidad o perspectiva, como por la presentación narrativa, en uno o varios planos superpuestos, entrelazados entre si o recorridos todos ellos por un motivo o personaje. Esta estructura en planos salta a la vista en cualquiera de los sueños. Por su lado, la ausencia de perspectiva vendría dada por la falta de referencias temporales, por la ausencia de razonamientos y de excursos "biográficos" sobre los personajes y, a nivel frástico y retórico, por la escasez de subordinadas causales, de paréntesis y de comparaciones explícitas.
Por otro lado, el abultamiento y el gigantismo, frecuentes en la plástica superrealista, podría provenir en Arrabal de la visión infantil que la memoria le devuelve, en ausencia del mundo real vivido e n el que el superyo, es decir, los otros, se le impuso con toda su fuerza avasalladora. Este superyo se agiganta hasta "enanizar" al yo. Sólo cuando los otros dejan de representar al superyo, el yo recupera, junto a ellos, sus proporciones normales. (En realidad, al hablar aquí del yo seria preciso distinguir entre el yo consciente y el yo inconsciente, conceptuado por Freud como el otro. El yo consciente, el que aflora a la superficie, viene a representar una décima parte del yo total; las otras nueve partes sumergidas en el inconsciente, serían el otro. En plural, los otros vienen a designar al superyo.) En un esquema actancial simplificado de La piedra de la locura, el otro seria a un tiempo sujeto y destinador; el yo el destinatario y, el superyo se convertiría en oponente del sujeto.
Para el establecimiento del texto de esta primera edición española hemos tenido en cuenta la edición de Julliard y el mecanografiado castellano hasta ahora inédito que el autor nos ha confiado. Quede claro que la obra fue redactada en castellano y traducida, poco después, al francés por Luce Moreau y el propio Arrabal.
La presente edición reproduce fielmente, sin la menor alteración de tipo formal, la copia manuscrita original. Aquí queda, pues, en su estilo fresco, espontáneo, ingenuo, con todas las muletillas léxicas y morfosintácticas propias del relato infantil. En el plano de los contenidos, la versión francesa introduce algunas addendas y variantes. Por expresar la voluntad última del autor, estas addendas y variantes se incluyen, lógicamente, en esta edición en castellano. Con ello quedan anuladas, salvo indicación en contrario, las addendas y variantes del texto castellano que no recoge el francés. 18
Por nuestra parte , hemos creído conveniente advertir estas alteraciones en las notas que añadimos al final de texto, decisión que hemos adopta do no por razones de orden lingüistico o literario es escasa su relevancia en este terreno, sino por entender que tales advertencias podrían ser significativas para una mejor comprensión e interpretación psicoanalítica de un libro de estas características y para un mejor conocimiento de un autor que, pese a su notoriedad, sigue siendo malentendido y peor leído. Por estas razones aprovecharemos el espacio de esas notas finales para complementar lo aquí dicho con algunas breves aclaraciones que nos parecía oportuno no adelantar por temor a defraudar al lector en su propia búsqueda.

 

FRANCISCO TORRES MONREAL

 

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8. Una ilustración de lo dicho se encuentra en las diferentes versiones del sueño de la escritura, pp. 30, 38, 73 y 137.

9. Para una explicación más detallada del superrealismo pánico arrabaliano, cfr. mi libro, Introducción al teatro de Arrabal, Ed. Godoy, Murcia, 1981,, particularmente las pp. 2444, 7078 y 104120.
10. Sobre las estructuras poemáticas de la novela, cfr. Mariano Baquero Goyanes, Estructuras de la novela actual, Ed. Planeta, Barcelona, 1970, cap. XVII.

11. interesantes, aunque discutibles, son a este respecto las teorías de L. Semionovich Vigotski en el cap. IV de su Psicología del arte, redactada en Moscú en 192025. Trad. castellana, Barral editores, Barcelona, 1970, pp. 99 y ss.
12. Freud afirma que el simbolismo no pertenece exclusivamente al sueño, sino que es característico del representar inconsciente, en especial del popular, y se nos muestra en el folklore, los mitos, las fábulas, los modismos, los proverbios y los chistes corrientes del pueblo. La interpretación de los sueños, ed. cast. de Biblioteca Nueva, Tomo 1, p. 559. El inconsciente colectivo de Jung nos proporciona una argumentación más comprensiva y ambiciosa.
13. Freud concluye: nunca se puede estar seguro de que un sueño ha sido interpretado completamente. Incluso aunque la situación parezca satisfactoria y sin lagunas, siempre es posible que el sueño tenga, a pesar de todo, otra significación. Id. anterior, cap. 1, a.

14. Tomamos esta terminología de M. Arrivé, Le concept de symbole en sémiotique et en psychanalise, Il parte. EHESCNRS, París, 1982, pp. 19 y ss.
15. V. el cap. 1, La stultifera navis, de la obra de M. Foucault, Histoire de la folie, París, Plon, 1961.
16. En el original: Meester snyt die Keye ras. Myne name is lubbert das. Los detalles del cuadro son también interesantes: de la cerviz del enfermo se extraen tulipanes; al fondo hay una horca y una rueda de tortura; el cirujano lleva sobre la cabeza el embudo, símbolo de la sabiduría, irónicamente invertido...
17. Arrabal confiesa a A. Schiffres: ... lo que me apasionaba de los superreafistas no era precisamente su escritura sino sus obras plásticas... Mi obra debe bastante a un pintor como Magritte. En La piedra de la locura se encuentran imágenes de cuadros de Magritte: luces que no iluminan, palabras escritas sobre la montaña... A. Schiffres, Entretiens avec Arrabal, Ed. Pierre Belfond, París, 1969, p. 106.
18. La presente edición incluye los sueños de palabras, p. 61, 87 y 107 y el de los puntos cardinales, p. 110; una versión más de la operación de la piedra y del sueño de la madre; ausentes, todos ellos en el mecanografiado castellano original. Por otro lado, el texto se ve incrementado por el sueño de la p. 112 que no recogió la versión francesa, y disminuido en una de las versiones del sueño de la burbuja.

 

FRAGMENTOS

 

Tengo una burbuja de aire. La siento muy bien. Cuando estoy triste se hace mas pesada y a veces, cuando lloro, parece una gota de mercurio.


* * *

La burbuja de aire se pasea de mi cerebro a mi corazón y de mi corazón a mi cerebro.
"Hijo mío, hijo mío."
Por fin encendió una lamparita y vi su cuerpo. Pero su cara quedó en la oscuridad.
Yo le dije: "Mamá".
Me pidió que la abrazara. La abrace y sentí sus uñas clavarse en mis hombros: pronto note la humedad de la sangre.
"Hijo mío, hijo mío, bésame."
Me acerqué y la bese. Y sentí sus dientes clavarse en mi cuello y brotar mi sangre.2
Entonces ví que llevaba colgando de su cintura una jaula minúscula con un gorrión en su interior. El gorrión estaba herido pero cantaba: su sangre era mi sangre.3

* * *

Nos enlazamos desnudos en el campo y pronto nos separamos de la tierra y volamos dulcemente. En la cabeza llevábamos coronas de hierro.
La brisa nos llevó de un lado para otro y en ocasiones girábamos en torno a nosotros mismos, siempre unidos, vertiginosamente. Pero las coronas no se caían.
Así recorrimos en unos instantes varias regiones diferentes, mis muslos entre los suyos, mi mejilla sobre la suya y las dos coronas tocándose.
Al terminar las Ultimas convulsiones, de nuevo volvimos a la tierra y observamos que las coronas nos hablan herido la frente y que la sangre resbalaba.
Cuando me pongo a escribir el tintero se llena de letras, la pluma de palabras y la hoja blanca de frases.
Entonces cierro los ojos y, mientras oigo el tictac del reloj, veo cómo giran en torno a mi cerebro, diminutos, el pobrelocoamnésico perseguido por el filósofodelamandrágora.
Cuando abro los ojos las letras, las palabras y las frases han desaparecido y sobre la hoja blanca ya puedo comenzar a escribir:
"Cuando me pongo a escribir el tintero se llena de letras, la pluma". Etc.
Nunca supe por qué todos la llamaban "Filosofía".
Me decía que yo soy el sol y ella la luna, que yo soy el cubo y ella la esfera, que yo soy el oro y ella la plata.
Entonces de todo mi cuerpo salían llamas y de todos los poros de su cuerpo lluvia.
Nos abrazábamos y mis llamas se mezclaban con su lluvia y se formaban infinitos arcoiris a nuestro alrededor.
Y fue entonces cuando ella me enseñó que yo soy el fuego y ella el agua.

* * *
Vino el cura a ver a mi madre y le dijo que yo estaba loco.
Entonces mi madre me atoo a la silla, y el cura, con un bisturí, me hizo un agujero en la nuca y me sacó la piedra de la locura.
Luego, entre los dos, me llevaron, atado de pies y manos, a la nave de los locos.

* * *


Un día, al mirarme en el espejo, observe que si me caían tres trozos de la cabeza como si fueran tres pequeños adoquines. Con cuidado logré colocármelos de nuevo.
Al día siguiente se me cayeron siete trozos. En efecto, parecían diminutos adoquines. Los volví a colocar teniendo cuidado de no cambiarlos de sitio.
A partir de entonces todas las mañanas se me caen trozos de cabeza e incluso de cara. Hay mañanas que se me desmorona media cabeza. Tengo que pasarme horas enteras en el cuarto de baño hasta lograr colocarlos de nuevo.
Hoy he sorprendido a mis familiares que, a mi espalda, comentaban:
"Está cada día más raro, ahora le ha entrado la manla de no mover la cabeza en absoluto y de encerrarse horas y horas en el cuarto de baño".

* * *

Cuando pienso en mi memoria aparece la REINA Y EL ALFIL NEGRO en el rincón de mi habitación.
Cuando pienso en mi imaginación veo pasar delante de mi al león de Copenhague.
Cuando pienso en mis sueños el suelo se llena de sombreros hongo.
Y cuando, en la penumbra de mi mesa de trabajo, escribo NADA, sobre mi dedo pulgar, en letras fluorescentes, puedo leer TODO.

* * *
En la oscuridad sólo veo los ojos de la Esfinge de Tanis.
Están inmóviles y me miran. Yo también los miro inmóvil.
De pronto, en un ojo veo escrito MIEDO y en el otro ESPERANZA.4
Pero, de repente, la Esfinge cierra los ojos y ya sólo veo la oscuridad.

* * *

Detrás está una monja con una gran sartén sobre el fuego. Creo que esta haciendo una tortilla: tiene un par de huevos gigantescos junto a ella. Cuando me acerco me mira fijamente y observo que debajo de sus hábitos, en vez de pies, aparecen dos ancas de rana.
En la sartén hay un hombre con una expresión de indiferencia. De vez en cuando saca un pie quizás se queme demasiado y la monja se lo vuelve a meter. Ahora el hombre se ha quedado inmóvil y una especie de salsa lo cubre. La sopa se vuelve espesa, ya no lo veo mas.
La monja me pide que me vaya con ella a un rincón. La sigo, y comienza a contarme obscenidades en un tono de murmullo. Para comprenderla mejor me acerco a ella y noto que acaricia mi sexo, pero no me atrevo a decir nada. Alguien se ríe detrás de nosotros. Miro las manos de la monja y descubro que son dos ancas de rana.
Me doy cuenta de que estoy desnudo y temo que me vean así. Ella me dice que me meta en la gigantesca sartén para que nadie me vea. Me meto. La sopa está cada vez mas caliente. Intento sacar un pie pero la monja me lo impide. La salsa ahora me cubre por completo y el calor aumenta constantemente.
Ahora me abraso.

* * *
Cuando me pongo a escribir el tintero se llena de versos, la pluma de "sueños" y el papel blanco de "ideas".
Entonces cierro los ojos y, mientras oigo el ronroneo de la estufa, veo cómo giran en torno a mi cerebro, diminutas, la bellaLis perseguida por la madrecastradora.
Cuando abro los ojos los versos, los sueños y las ideas han desaparecido y sobre la hoja blanca ya puedo escribir:
"Cuando me pongo a escribir el tintero se llena de versos, la pluma ...". Etc.

* * *

Ella va por la calle delante de mi.
De pronto me doy cuenta de que, a pesar de la gran circulación que hay, va de pie sobre un toro que la lleva dulcemente. En seguida un pájaro cuyo nombre ignoro, pero mayor que un palomo, se sube sobre su cabeza. En las manos tiene el cabo de una cadena que arrastra por el suelo.
La sigo mirando y observo que toca los lomos del toro con sus pies desnudos. Yo, detrás de ellos, los sigo por varias calles.
Me paro un momento y entonces noto que la cadena está atada a mi pie derecho con una argolla que dice PAN.

* * *
Al despertarme vi que el gato, sobre la cómoda, me estaba mirando fijamente, inmóvil. Quizás hubiera pasado la noche en esta posición.
Entonces me acorde de mi sueño: Mientras dormía, un gato me observaba inmóvil, sobre la cómoda, y al despertarme se abalanzó sobre mi y me arañó en la cara.
No tuve tiempo de cubrirme, el gato saltó sobre mí y me dio un zarpazo en la mejilla derecha. Me mire en el espejo y vi que mi sangre habla formado sobre mi cara la palabra CIENCIA.

* * *
Los dos peces tenían el cuerpo cubierto de estrellas y una cuerda, atada a sus colas, los unía. Volaban por el aire. Por ello Piscis simboliza, me dijo ella, la fortuna.
El carnero, con una estrella en cada pezuña, daba saltos pasando siempre por un aro metálico. Por ello Aries simboliza, me dijo ella, la voluntad.
El toro, con una estrella en cada uno de sus cuernos, se inmovilizo sentado sobre una columna. Por ello Taurus significa, me dijo ella, la memoria.
El aguador, con un rosario de estrellas sobre su jarro, derramaba un liquido blanco sobre la piedra filosofal. Por ello Aquarius simboliza, me dijo ella, el conocimiento.
Entonces me di cuenta de que mientras me hablaba me habla incrustado una estrella de hierro.5

* * *
Ella me dio un ramo de flores, me puso una chaqueta roja y me subió sobre sus hombros. A la gente le decía: "Como es un enano tengo que llevarlo así, tiene complejo de inferioridad". Y la gente se reía.
Como iba muy deprisa tenía que agarrarme bien a su frente para no caerme. A nuestro alrededor, formando una especie de calle, habla muchos niños; a pesar de que yo iba sobre ella, apenas les llegaba a las rodillas.
Me sentí muy cansado. Entonces, ella me dio una copa llena de liquido rojo que tenía sabor a cocacola. Cuando me lo tome, se puso a correr de nuevo.6 Y todos se reían; las risas parecían cacareos. Y ella les explicó que no debían reírse, porqué soy muy susceptible. Y todos se reían a carcajadas.
Ella corría cada vez más; yo vela sus pechos al aire y su camisa que flotaba al viento. La gente se reía cada vez mas.
Por fin me dejó en el suelo, y desapareció. Un grupo de gallinas verdes gigantescas se acercó a mí. Yo no era mayor que sus picos que se acercaban para picotearme.

* * *
A veces, cuando miro el árbol, veo un cuello y una corbata roja de pajarita en torno al tronco.
Si me acerco puedo abrir la corteza del árbol, como si fuera una puerta, y dentro encuentro un tetraedro regular vacío que tiene en su interior una esfera en la que está escrita la palabra SABER.

* * *
Distinguidos señores:
He recibido su atenta carta del día 27 del pasado mes de noviembre (referencia 8763 LM/PR). Les ruego excusen mi retraso en responderles, pero actualmente sufro de fuertes dolores de nuca que me tienen postrado días enteros.
En efecto, he puesto en la fachada de mi casa dos grandes colgaduras moradas. Les ruego que me crean cuando les afirmo que son absolutamente necesarias para mi tranquilidad. últimamente he recibido ciertas visitas altamente nocivas para mi sosiego, por lo que tengo que utilizar este método para ahuyentarlas. Comprenderán que no puedo pasar día y noche vigilando en el balcón. En cuanto a los diferentes signos en el muro obedecen a la misma intención, así como el letrero: ALEJAOS DE MI, ASQUEROSOS PERSONAJES.
La solución que Vds. me proponen de poner estas colgaduras y signos en el pasillo de mi piso no puede serme útil en absoluto. Estas visitas entran siempre por la ventana (a menudo atravesando el muro) y todo me hace pensar que vienen hasta mí volando.
Tranquilicen, pues, a mis conciudadanos, diganles que no deben encontrar en estos menudos preservativos nada que les ofenda.
Agradeciéndoles por la atención que prestan a mis problemas mas íntimos les saluda atentamente su seguro servidor ...

* * *
Todos están sentados en torno a unas mesas y hablan. Yo, en un rincón, los miro.
Ella, en el centro, frente a el, escucha fumando un puro. En sus ojos se escriben algunas palabras, de vez en cuando, que, desde donde estoy, no llego a descifrar. A través del espejo me parece comprender que el las lee sin dificultad.
Luego ella se pinta en torno a los ojos con un pincel. Me doy cuenta de que escribe algunos signos que tampoco logro descifrar y que el, me parece, interpreta correctamente.
Al terminar, ella saca un pañuelo blanco que, al tocar sus labios, se transforma en rojo. Y, entonces, de la pipa de el, las volutas de humo surgen, rojas también.
Todos siguen hablando y me parece que soy yo el Unico que se ha dado cuenta de todo.

* * *
Veo muy bien que cuando en el campo pinto el cuadro verde todo el mundo querría preguntarme: "¿Por que pinta Vd. desde la burbuja?"
Veo muy bien que cuando pinto el cuadro negro todo el mundo querría preguntarme: "¿Por que pinta Vd. mas cerca M cogito?".
Veo muy bien que cuando pinto el cuadro azul todo el mundo querría preguntarme: "¿Por que pinta Vd. así caracterizado?".
Como estos dolores de nuca que tengo no me permiten explicarme con facilidad, temo que un día se atrevan a hacerme estas preguntas; porque no sabría responderles con la precisión que quisiera.

* * *
La niña desnuda que va sobre el caballo me dice que entre en la plaza.
En la plaza la gente juega con unas bolas que lanzan y hacen volver a la mano por medio de una cuerda elástica. Al atravesar la plaza, toda la gente deja de jugar y se pone a señalarme con el dedo y a reírse. Corro y todo el mundo me lanza las bolas que ruedan junto a mi sin tocarme. Las bolas son de hierro.
Lo mas rápidamente posible me meto por la primera calle que veo. Me doy cuenta de que se trata de un callejón sin salida. Por ello vuelvo a la plaza.
Un caballo me persigue. Para que no me coja me escondo tras un árbol de varios troncos. El caballo se lanza sobre mi, pero queda empotrado en el árbol, apresado por sus ramas. Miro hacia arriba y veo a la niña, desnuda.
Intento liberar al caballo prisionero de las ramas, pero me muerde arrancándome parte de la muñeca. El caballo relincha y parece que ríe.
La gente se pone a lanzarme bolas de hierro. La niña desnuda sobre el caballo se tapa la boca con la mano, pero veo que se ríe de mi a carcajadas.

* * *
Se presentó a mi y me dijo: "Soy el genio de la quinta hora".
Y le dije: "Entonces eres Zeirna, genio de las deformidades".
Él me respondió: "No, soy Tablinik, genio de la fascinación".
Luego me dijo:
"El hombre se mantiene sobre sus pies, se separa de la tierra, anda y va adonde quiere".

* * *
Lunes:

Me duele mucho la cabeza la nuca. He observado que la gente, por la calle, habla una lengua que no comprendo. Todas las emisoras de radio que he podido sintonizar hablan en esta lengua desconocida.

Martes:

Un niño de unos diez años, con un molinillo de papel en la mano, me ha hablado en la lengua desconocida y yo le he respondido en la misma lengua. A pesar de que no comprendía ni sus preguntas ni sus respuestas, hemos estado conversando unos minutos.

Miércoles:

En cuanto puse los pies en la calle me puse a hablar la lengua incomprensible.

Jueves:

La cabeza la nuca me duele más que nunca y me he dado cuenta de que, a lo largo del día, he recitado frases (?) en esa lengua, incluso ya en casa.

Molkerte"

Vadonserve ent llica mossoreglas teiner milu artem tersijilomen gualen sarpe sy oy on prencomder. "

* * *
Los gemelos, con una estrella en cada frente, se observan, el uno con una jaula en la mano y el otro con una lanza. Por ello Geminis simboliza, me dijo ella, la inteligencia.
El escorpión, con una fila de estrellas en su cola, estaba, gigantesco, bajo los pies del hombre desnudo con la serpiente en la mano. Por ello Escorpius simboliza, me dijo ella, la amistad.
El sagitario, una estrella sobre su pecho, disparaba sus flechas sobre la espalda de otro sagitario. Por ello Sagitarius simboliza, me dijo ella, el tiempo.
El cancer, con una estrella en el centro de su caparazón, avanzaba con sus ocho puntas hacia el laberinto. Por ello cancer simboliza, me dijo ella, el sueño.
Entonces me di cuenta de que mientras me hablaba me había incrustrado una estrella de hierro. 5
Ella sonreía y me acariciaba. Luego me metía en su cama y la observaba mientras dormía: en ocasiones me dejaba dormir con ella toda la noche.
Cuando no hacia lo que quería me pegaba con una fusta. Entonces yo me iba a dormir a la otra habitación y esperaba a que viniera por la mañana a acariciarme.

* * *
Un día, como olla mal, me castró y, desde entonces, aunque me meta en la cama y aunque me acaricie, ya no puedo ronronear.
En el teatro Pánico el hombre solitario estaba siempre acompañado.
El director le pidió que representara las coincidencias y el hombre solitario, desdeñando el mundo "sobrenatural", actuó ante un decorado "normal".
Al verla sentada con el hombre del pelo blanco me puse a cuatro patas y así fui hacia ella.
Pero ella, en vez de ponerme una correa alrededor del cuello y pasearse así conmigo toda la tarde, intento escaparse.
Entonces fue cuando yo me levanté, le até las manos y comencé a azotarla.

* * *
Pocas veces me ha ocurrido que, yendo por la playa, vea sobre el agua, pintada de negro, la palabra Mar.
También pocas veces me ha ocurrido que al acercarme a la montaña vea pintada sobre su falda la palabra Monte.
Pero siempre que me siento a escribir veo sobre la hoja blanca de papel dos letras muy grandes: YO.

* * *
En ocasiones, por la noche, mi habitación se llena de luz y sólo la bombilla encendida queda completamente oscura y sus inmediaciones en la penumbra.
Tengo que separarme, pues, de la bombilla para poder escribir. Y cuando quiero escribir "ya se por qué" mi mano escribe "ignoro si".

* * *
A través de su piel de pantera veía sus rodillas blancas, sus uñas pintadas y su cabellera rubia. Bajo sus colmillos de fiera también veía sus labios cerrados y pintados.
Rondaba junto a mí, aparecía y desaparecía, y, a veces, se diría que danzaba. Por fin creí oír que decía "yo soy la Inmaculada Concepción".
Luego pasaron otras panteras sobre las que iban montados hombres desnudos que al verme se reían. Comprendí que debía desnudarme y me desnude. Inmediatamente ella se puso junto a mi y cuando iba a subirme sobre ella me echó al suelo y con sus uñas de pantera me destrozó el pecho.
A veces, cuando me besa en la mano, siento un calor especial. Cuando retira los labios, en mi mano aparece la palabra Sueño.

* * *
He observado que, a veces, al apagar la radio, esta sigue funcionando; arranco el contacto y sigue funcionando; la tiro al suelo, la golpeo con un martillo, y, del trozo de altavoz que queda, oigo la voz del locutor que dice:
"... Aceptan la violencia del escándalo y su iluminación. "

* * *
Malhadado, malhadado, malhadado, macho, macho, mal, mayo, mas, maestro, maestros, mantenida, mía, malhadado, malhadado, masticar, mandato.
Malhadado, malandanza, mal, malestar, manejo, mandíbula, mandar, mandes, manda, mal, mamá, mandamás, mayor, majestad, mal, malhadado, malhadados, malhadado.
Malhadado, marzo, maría, marruecos, marioneta, marmota, marmita, masaje, masacre, mártir, mascota, macho, mal, mía, mayo, mal, mamá, maestro, maestros, mantenida, malhadado, malhadado, mamá, mamá, mar.
Malhadado, malandanza, malandanza, mandato, masticar, mal, mandar, mandes, mía, mal, mamá, mahr, maestros, maestros, mantenida, mamá, malhadado, mandíbula, mal, malhadado, mamá, mamá, mama, madre.

* * *
Vela, bajo el cielo, la gigantesca piedra y, cuando mi vista se concentraba, me parecía distinguir algunas letras sobre ella: una P, una R, a no ser que fuera una B.
Tres hombres estaban junto a la piedra y yo los vela diminutos por la distancia. El cielo estaba obscuro.
Los tres hombres parecían hablar entre si y, a veces, me parecía que estaban inmóviles. Iba distinguiendo, cada vez mejor, las letras sobre las piedras.
De pronto, entre las nubes, apareció la luna que lo iluminó todo. Pude ver que los tres hombres me miraban fijamente y que sobre la piedra estaba escrita, en caracteres gigantescos, la palabra PENSAR.

* * *
Cuando me paseaba con ella, las cabezas de los paseantes se transformaban en gigantescos ojos que la miraban.
Cuando entraba en el metro con ella, los cuerpos de los que la rodeaban se transformaban en gigantescas manos que la tocaban.
Y cuando me besaba, su cabeza se convertía en dos labios que lentamente me devoraban.

* * *

"Vida mía, vida mía.''
Por fin encendió una vela y pude ver su cara. Pero su cuerpo quedó en la oscuridad.7
Le dije: "dime".
Ella me pidió que le extendiera un poco de pomada por la espalda. Mi mano se laceró con unos cristales muy finos que tenía en la piel. Pronto la sangre surgió, húmeda.
Ella me dijo: "Hijo mío, toma este caramelo".
Con su mano me lo metió en la boca y pronto sentí cómo el caramelo mordía mi lengua y cómo la sangre salia.
Se separó de mi un instante y pude ver su vientre. Vi sobre él una enorme boca que rela y, entre sus enormes dientes, un muñequito de chocolate. Su cara era como la mia.3

* * *
Al entrar en el laberinto observe que no había más que una puerta.
La abrí y entré en un espacio obscuro. Al encender la luz vi que me encontraba en mi habitación; mis dos gatos sobre la cómoda y la mesa estaba como la había dejado. La radio decía:
"... sin renunciar a su idea de la ultima faz querida"...

* * *
En la oscuridad sólo veo los ojos del gato. Están inmóviles y me miran. Yo también los miro, inmóvil.
De repente en un ojo veo escrito PáNICO y en el otro SOSIEGO. 8
Pero pronto el gato cierra los ojos y ya sólo veo la oscuridad.

* * *
Por la noche, antes de dormir, intentaba resolver un problema. Estaba comprobando la solución: Caballo "come" alfil, jaque.
Entonces vi que uno de los escaques del tablero de ajedrez se levantaba y apareció una escalera. Me metí por ella: apenas vela nada, tal era la oscuridad. Sólo ola las risas y los comentarios que provenían del fondo del sótano. Al llegar al fondo se hizo el silencio.
Un poco de luz iluminó el suelo: estaba formado por grandes baldosas negras y blancas que creaban un tablero de ajedrez. Una de ellas se levantó y apareció una escalera que conducía a un sótano. Me metí por él pero ya no vi nada, tal era la oscuridad; sólo ola las risas y los comentarios que provenían del fondo. Cuando llegué al fondo de nuevo se hizo el silencio.
Un poco de luz iluminó el suelo: estaba formado por un gran juego de ajedrez... Esto se repitió varias veces.
Por fin llegue a una habitación donde estaba un tribunal presidido por el Rey que, en tono de susurro, me condenó a convertirme en alfil. Intenté salir corriendo pero. mi cuerpo de madera estaba inmóvil. El caballo se acercó a mí mientras las figuras del tribunal relan a carcajadas y decían: "Caballo come alfil, jaque".9
En el teatro Pánico el "hombre sin sombrero" llevaba siempre un sombrero sobre la cabeza.
El director le pidió que representara las maravillas y el hombre sin sombrero, desdeñando el mundo de lo insólito, actuó ante un decorado "familiar".

* * *

Como ellas me llamaban, entre en la gigantesca estación.
Me dijeron que cruzara las vías. Me metí, pues, en un verdadero laberinto de raíles. Tenia que tener mucho cuidado, constantemente los trenes pasaban a toda velocidad. A cada paso miraba a la izquierda y luego a la derecha. Y, sin embargo, a menudo sólo la casualidad me libro de que un tren me cogiera.
A mitad de camino encontré a un hombre cubierto de carbonilla que me indicó un refugio que había más lejos. Luego me besó cariñosamente. Y de pronto el hombre desapareció, no me di cuenta como, pero vi un gran huevo que andaba gracias a dos piernas con sus botas respectivas.
Seguí andando cada vez con mayor dificultad. No sabia adónde dirigirme, los raíles eran cada vez más altos. Las voces provenían de todas partes, todas decían lo mismo: "Ven aquí".
Cuando, de pronto, volví la cabeza hacia atrás vi cómo el huevo había sido aplastado por un tren y oí los quejidos del hombre unos momentos.
Los trenes pasaban a toda velocidad, por delante, por detrás, y sus pitidos parecían risotadas. Por fin encontré el refugio. Habla varios huevos gigantescos con agujeros. Me metí dentro de uno por curiosidad pero, cuando quise salir, lo único que logre fue sacar las piernas por los agujeros. Podía, no obstante, mirar a través de la cáscara. 10
Como ellas me llamaban salí envuelto en el huevo. Me era imposible distinguir cuales eran las vías y cuales los espacios libres. Corrí cuanto pude y varios trenes por poco me atropellan.
Pronto un tren me pillaría.

* * *
Me sentaron y me dieron tres cartas: "la estrella", "el ahorcado" y "el emperador". Los que estaban junto a mi miraban mis cartas por encima de mi espalda y se reían.
El croupier dictaba las cartas y repartía las ganancias. Los que estaban a mi lado se llenaban los bolsillos con sus premios. Las mujeres se levantaban las faldas de gala para poder contenerlos todos. Reían a carcajadas. Varios me señalaban con el dedo.
Por fin el croupier grito: "El poseedor de la estrella, el ahorcado y el emperador gana el gran premio". Dos mujeres me cogieron por el brazo y me llevaron en presencia del croupier. Éste dijo:
- Vaya a esa habitación, allí le darán su premio.
E hizo esfuerzos para no reír. Todos me miraban y se burlaban de mi.
Las dos mujeres me introdujeron en la sala, me ataron al potro y se pusieron a cortarme trozos de los huesos de mis miembros. Me dijeron entre risotadas:
- Es para que mengües, aún eres demasiado alto.

* * *
Cuando me pongo a escribir, el tintero se llena de "imaginación", la pluma de "recuerdos" y el papel de "el arte de combinar".
Entonces cierro los ojos y, mientras oigo caer la lluvia, veo cómo giran en torno a mi cerebro, diminutos, mi "yo" Perseguido por su "ella".
Cuando abro los ojos "la imaginación", los "recuerdos" y el "arte de combinar" han desaparecido y sobre la hoja blanca ya puedo comenzar a escribir:
Cuando me pongo a escribir el tintero se llena de "imaginación", "la pluma..." Etc.

* * *
Estábamos los dos en el cine. En vez de mirar la película la miraba a ella. Le tocaba los cabellos y le alisaba las pestañas. Luego le bese las rodillas y le puse sobre el pubis una pajarita de papel que había hecho con las entradas.
Ella miraba la película y se reía. Entonces le acaricie los pechos y cada vez que apretaba su seno salía un pez azul.
Me habían, previamente, abierto la espalda para dejar el pulmón al aire. Luego me operaran; mientras tanto debía esperar en la antesala del quirófano.
Yo quería que me operaran cuanto antes, para que me vendaran la espalda y me dejaran ir a dormir. Pude darme cuenta de que en la sala había otros dos enfermos. El cirujano vino a vernos y nos dijo que sólo nos operaria cuando hubiéramos reescrito una obra de teatro creo que se trataba de Athalie de Racine. Nos explicó los motivos, que nos parecieron justificados.

* * *
Yo, sin embargo, fui a verle. Hable a solas con él. Le dije que no podía esperar, que la espalda me dolla mucho y que era necesario operarme cuanto antes. Me respondió, fríamente, que lo primero era lo del teatro. Pensé que me habla tomado mucha antipatía y que para castigarme por mi atrevimiento me dejarla la espalda abierta días y días, quizás toda la vida.
El trabajo de los otros dos enfermos 11 estaba ya muy avanzado. Yo no podía hacer casi nada: el dolor me lo impedía. Me di cuenta de que sólo me acordaba de una escena. La repetía a toda velocidad para, tratar de recordar con ello el resto de la obra; pero cuando maquinalmente terminaba de recitarla me daba cuenta de que no sólo no recordaba el resto de la obra sino que incluso se me olvidaba que había recibido la orden de escribirla.
Los otros dos enfermos 11 no cesaban de trabajar. Yo quería ir mas deprisa pero me excitaba inútilmente.
Veo muy bien que cuando leen mi poema que comienza por "desde la burbuja" todo el mundo quisiera preguntarme: "¿Por qué escribe Vd. el verde? ".
Veo muy bien que cuando leen mi poema que comienza por "mas cerca del cogito" todo el mundo quisiera preguntarme: "¿Por que escribe Vd. el negro?".
Veo muy bien que cuando leen mi poema que comienza por "así caracterizado" todo el mundo quisiera preguntarme: "¿Por qué escribe Vd. el azul? ".
Como estos dolores de nuca que tengo no me permiten explicarme con facilidad, temo que un día se atrevan a hacerme estas preguntas; porque no sabría responderles con la precisión que quisiera.

* * *

Ella y yo íbamos los primeros a bordo de nuestro coche de carreras. Ella conducía y era yo el encargado de llevar la cuenta de las vueltas. Sabía que nos faltaban pocas vueltas para terminar la carrera, pero me era imposible saber cuántas. Al pasar por las tribunas intentaba encontrar algún signo que me permitiera saber a que punto hablamos llegado. Pero era tal la velocidad que llevábamos que no podía distinguir ni un instante los objetos.
De pronto me pregunto: "¿Cuantas vueltas nos faltan?". Y yo le dije: "Creo que menos de diez". Colerica me respondió: "Cómo creo que menos de diez, ¿es que no llevas la cuenta?". Disminuyó la velocidad para hablarme. Los bólidos empezaron a pasarnos. Le dije: Llevaba la cuenta pero me hice un lío con los setenta y los sesenta; luego pase unas vueltas intentando encontrar la cifra exacta... ". "Pero, ¿por qué no me lo has dicho antes?", me gritó.
Los ciclistas nos pasaban. Nos hacían gestos con la mano y se reían. "Nos van a pasar todos, ¿no lo ves?" La gente del estadio nos señalaba y decía: "Es él el que tiene la culpa; con lo bien que conduce ella, y el imbécil siempre le hace perder todas las carreras".
Los pingüinos nos pasaban deslizándose sobre la pista con sus patines de hielo y riéndose y burlándose de nosotros.
Y ahora pasan las tortugas y nos hacen gestos de burla con las patas e incluso nos lanzan bolas de nieve. Voy a refugiarme tras ella. Pero ya ha desaparecido.

* * *
El árbol se refugió en su hoja, la casa en su puerta y la ciudad en su casa.
Y yo me paseaba contemplando este espectáculo y viendo que el árbol ya era hoja, la casa puerta y la ciudad casa.
Por ello tenía que hacer esfuerzos para no esconderme en mis manos.

* * *
Everyone detests me: they say I have a persecution complex.
Sí, todo el mundo me odia: dicen que tengo complejo de persecución.
El león verde devoraba al sol y, mientras tanto, me miraba. Durante algún tiempo el sol quedó en su boca abierta como sin poder entrar ni salir. Las bailarinas tiraban flechas al centro del sol.
El león, muy lentamente, iba absorbiendo el sol y, al mismo tiempo, la oscuridad se hacía cada vez mayor. Las bailarinas dejaron de tirar flechas y se pusieron a tocar sus trompetas. La tierra se iba cubriendo de tumbas y un gran agujero se creaba a mis pies.
El león se había tragado ya la mitad del sol y ya todo quedó completamente oscuro. Las bailarinas se metieron en el agujero y mientras unas echaban tierra sobre mi, otras tocaban sus largas trompetas y las mas alejadas tiraban flechas sobre el león verde.

* * *

En ocasiones, en los días mas crudos del invierno, mi habitación se llena de calor y sólo la estufa encendida queda completamente helada y sus inmediaciones frías.
Tengo que separarme, pues, de la estufa, para poder escribir. Y cuando quiero escribir "transparente" mi mano escribe "opaco".

* * *

Cuando deambula por el parque me subo a un árbol para verla pasar por debajo de mi. Cuando sube las escaleras me escondo en el hueco de las escaleras para verla encima de mi.
Cuando me llama cierro los ojos y permanezco inmóvil hasta que me "despierta".

* * *

A veces, cuando me mira a través del espejo, siento un calor especial. Cuando retira su imagen del espejo, sobre la luna aparece la palabra libertad.
Yo le gritaba "mama, mamá" y ella se quedaba de pie observándome.
Las rejas no me permitían aproximarme a ella. Tenia un manojo de llaves en la mano que hacia girar y parecía que sonreía.
Yo le dije de nuevo: "mamá, mamá, ábreme la puerta".
Entonces ella se metió en el baño. El agua empezó a hervir y ella desapareció. Con el humo que salió se formó la figura de una cabeza que sonreía: era la mía.

* * *
Malhadado, malhadado, malhadado, macho, macho, mal, mía, mayo, mas, maestro, maestro, maestros, mantenida, malhadado, malhadado, masticar, mandato.
Malhadada, balada, calada, ensalada, balada, dalada, galada, halada, jalada, palada, ralada, talada, malhada, valada, malhada, malhada, malhada, mamá, mamá.
Mamá, mamá, mama, baba, sasa, tata, vava, gaga, jaja, lala, fafa, rara, mama, mama, mamá, mar.
Malhadado, malandanza, malandanza, mandato, masticar, mal, mandar, mandés, mía, mal, mamá, maestros, maestros, mantenida, mamá, malhadado, mandibula, mal, malhadado, mamá, mamá, mama, madre.

* * *
Los tanques "enemigos" y los soldados avanzaban, los cañones disparaban y yo, en medio de los dos ejércitos, desnudo y pintado mi cuerpo de verde, caía desde las nubes.
Tengo una burbuja de aire. La siento muy bien. Cuando reflexiono se me hace más pesada y a veces, cuando escribo, parece una gota de mercurio.
La burbuja de aire se pasea de mi cerebro a mi corazón y de mi corazón a mi cerebro.

* * *

Las mujeres llevaban cuernos blancos y antifaces negros. Los hombres, arrodillados junto a ellas, imploraban.
Por todas partes veía el mismo espectáculo. Bajaba las escaleras y también veía el mismo espectáculo y el mismo veía en todas las habitaciones.
Cuando entre en el patio oí una voz que provenia del pozo seco. Baje al pozo y allí, en un rincón, estaba ella con su cara hecha de azulejos y sus grandes ojos inmóviles. En el cuello tenía una cadena y una llavecita. Me la dio y abrí sus faldas. Tenia el pubis cubierto con un antifaz del que salían dos cuernos afilados.
Me besó con sus labios de piedra y sentí la herida que me hacían sus cuernos. La sangre humedeció mis ingles.
Te quiero.
Ella rió.
Te quiero.
Ella rió.
Te quiero.
Ella rió a carcajadas.
El tiempo de las muchachas en flor revelaba las 1.000 camas infinitamente mediums.

* * *

Cuando entre estaban los dos desnudos sobre la cama. Y el dijo: "Mira como violo a tu mujer".
Ella se resistía con todas sus fuerzas y me pareció que lloraba. Y decía en tono de suplica: "No, no". Luego dejó de forcejear y respiró acompasadamente mientras me parecía que ponla los ojos en blanco y lo besaba en el hombro. Cuando terminaron, ella se puso de nuevo a llorar y el a reír a carcajadas.
La misma escena se repitió varias veces. Por fin, él, riendo, se levantó y me dijo: "Ahí tienes a tu mujer". Entonces me acerque a ella, que lloraba, la acaricie en la espalda y se puso de pronto a gritar.

* * *
En ocasiones, por la noche, mi habitación se llena de luz y sólo la bombilla encendida queda completamente oscura y sus inmediaciones en la penumbra.
En ocasiones, en los días mas crudos del invierno, mi habitación se llena de calor y sólo la estufa encendida queda completamente helada y sus inmediaciones frías.
Y cuando quiero escribir "ya se por que", mi mano escribe "ignoro si".

* * *
La muñequita de plástico a veces se enfadaba y me ponla el morro. Otras veces estaba contenta y sonreía.
Cuando me iba a casa se quedaba inmóvil donde la habla dejado hasta mi vuelta. Por la noche la desnudaba y la metía en mi cama y pronto dejaba de estar fría y se ponla caliente como la palma de mi mano donde reposaba.
La muñequita tenla dentro de su jaula un pajaro muerto. Y para cuando se muriera le compre un pequeño ataud. A veces la metía en el para jugar.
Muchas veces reñía con ella y entonces se quedaba seria e inmóvil sin' decirme nada, por más que le rogara que me perdonase.
Un día que estaba muy triste la estrangule. Y ella, a pesar de que llore mucho, como para reprochármelo, no opuso ninguna resistencia.

* * *
El capricornio, con una serie de estrellas sobre su melena de león, nadaba en el mar sirviéndose de su cola de dragón. Por ello Capricornus simboliza, me dijo ella, la inspiración.
La balanza, con una estrella en cada platillo, permaneció oculta en la cueva de los leones blancos. Por ello Chela simboliza, me dijo ella, la esperanza.
La virgen, con una estrella sobre sus pies desnudos, giraba inmóvil a mi alrededor con una varita en su mano derecha. Por ello Virgo simboliza, me dijo ella, el pánico.
El león, con una estrella sobre cada una de sus garras, saltaba para devorar el corazón. Por ello Leo simboliza, me dijo ella, la fantasía.
Entonces me di cuenta de que mientras hablaba me había incrustado una estrella de hierro. Sobre ella escribió con un pincel AMOR.5
Ella iba sola por la calle y los hombres al verla la besaban en la mejilla. A veces yo me escondía en un portal para verla venir.
Más tarde la metí en un cochecito de niño y así la paseé por varias regiones. Cuando pasaban los hombres yo la desnudaba para que la acariciaran.
Para que no se escapara le puse una cadena en el tobillo.

* * *
A veces, cuando me besa en la mano, siento un calor especial. Cuando retira los labios en mi mano aparece el escarabajo de oro y bajo el la palabra "Maravilla".

* * *
Mi gato, cuando ve que estoy inmóvil, sin hacer nada, en la penumbra de mi habitación, viene y me trae la pata de conejo. Yo ato la pata a una cuerda y le hago corretear tras ella por el pasillo.
Persigue a la pata de arriba a abajo y, en ocasiones, da unos saltos muy raros que me hacen reír. Entonces lo miro y me doy cuenta de que, aunque está cansado y harto de jugar, sigue correteando para distraerme.

* * *
Malhadado, malhadado, malhadado, macho, macho, mal, mía, mayo, mas, maestro, maestro, maestros, mantenida, malhadado, malhadado, masticar, mandato.
Malhadado, malandanza, malandanza, mal, malestar, manejo, manecilla, mandíbula, mandar, mandes, manda, mía, mal, mamá, mandamas, mayor, majestad, mal, malhadado, malhadados, malhadado.
Malhadado, malandanza, malandanza, masticar, mal, mía, mandar, mandes, mía, mal, mamá, maestros, mantenida, mamá, malhadado, mandíbula, mal, malhadado, mamá, mamá, malhadado, madre.

* * *

Me acuerdo que no podía dormirme porque, a pesar de tener constantemente los ojos cerrados, la luz de la sala de cirujanos llegaba hasta mi. Oía sus comentarios como un murmullo y de vez en cuando sus risotadas.
Aunque la larga llaga de la operación estaba a punto de cicatrizar, la espalda entera me dolía muy fuertemente y, por temor a aumentar el dolor, no me movía. Pensé que seria mejor que ella no viniera y menos aún que viniera con sus padres. Su madre le diría, si me vela en este estado, que me abandonara, y el padre se reiría a carcajadas. Me puse a comer unas zanahorias que habla junto a mi: no tenía ganas de comerlas y, como siempre, me puse a roerlas.
Luego comprendí parte de la conversación de los cirujanos. Decían que tenían que hacer una nueva operación y hablaban sobre todo de un aparato que unos llamaban "algómetro" y otros, más sencillamente, "dolórmetro", y que serviría para conocer hasta que límite se puede aguantar el dolor.
De pronto me pareció que tenía todo el cuerpo cubierto de pelos. Pensé que habrían crecido seguramente a causa del afeitado total a que habla sido sometido el día anterior a la operación. También me pareció que no tenía sábanas y que, incluso, alguien habla metido serrín en la cama.
Luego oí cómo los medicos decían que con el aparato podían provocar el dolor hasta su mayor intensidad y detenerlo en el momento inmediato al desmayo o a la muerte y volver a empezar de nuevo. Uno dijo que era necesario ensayarlo esa misma noche.
No podía dormir y la espalda cada vez me dolía más.
Los cirujanos reían. Me entró mucho miedo porque citaron mi nombre varias veces. Hacían apuestas: unos decían que un ser puede resistir durante una semana una intensidad de dolor de "nueve unidades" y otros que sólo resistiría "siete unidades". Y en ese momento oí claramente que iban a experimentar el aparato conmigo.
Me incorpore cuanto pude e intente gritar, pero no me salieron nada más que gruñidos. Y a mi alrededor oí los gruñidos de varios conejos a los que sin duda mi grito habla despertado. Y fue entonces cuando abrí los ojos y me di cuenta de que estaba en una jaula y que el suelo estaba lleno de serrín y de zanahorias, y que den

Género al que pertenece la obra: Narrativa
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Comentarios - 1

Eduardo De Blas

1
Eduardo De Blas - 12-11-2010 - 09:45:26h

Creo que deberíais revisar el texto de presentación ya que contiene algunas faltas de ortografía y redacción.


Escritores complutenses 2.0. es un proyecto del Vicerrectorado de Innovación de la Universidad Complutense de Madrid
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