Ir al contenido

Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid

Miércoles, 5 de agosto de 2020

Inicio | ¿Quiénes somos? | Editar mi portal

La piel por debajo (Ediciones Beta, 2013)

Es como si todas las cosas importantes de mi vida comenzaran en un cuarto de baño: como si este lugar, tan íntimo y al mismo tiempo tan impersonal, estuviese cargado fatalmente de un sentido oculto que aún me veo incapaz de descifrar, de una fuerza inexplicable y absolutamente certera que apunta, dispara y siempre da en el blanco; nunca falla.
El vapor de agua caliente de la ducha cae silencioso en capas blandas, algodonosas desde el techo; y poco a poco, al precipitarse en su descenso suicida, va cubriendo de una especie de escarcha voluptuosa tanto el espejo de encima del lavabo como los azulejos de un color azul claro de piscina olímpica que desprenden un apagado y melancólico brillo cianótico. Ahora me siento completa e ineludiblemente limpio; y también nostálgico.
Abro un poco el ventanuco que da a la calle, repleta ya del efervescente y premonitorio bullicio sonoro de otro viernes noche, para que esta neblina artificial se disipe lo justo, y por fin pueda verme de medio cuerpo en el reflejo severo e incontrovertible que me devuelve el espejo. Ahí estoy, de eso no cabe la menor duda; y si de repente comparo y confronto esta imagen actual y algo esquiva, equívoca con la de un pasado no tan remoto, entonces me doy perfecta cuenta de que es posible que salga perdiendo, que haya un ligero, un mínimo atisbo de derrota dibujado tras los ojos, escondido en los múltiples pliegues de estas incipientes pero definitivas arrugas. Sin embargo, al pensar en este extraño sentimiento que ha surgido de la nada, comprendo que el fracaso no proviene de mi propia vida, de los reveses de mi existencia, sino de la esperanza y el alcance que yo mismo, tiempo atrás e inconscientemente, había depositado en ella contra todo pronóstico.
En ese pasado no tan remoto que me ha dado por recordar, y que tampoco fue fácil, mucho menos idílico, las cosas estaban igual de confusas que ahora; pero todo era blanco o negro, y las zonas grises escaseaban: quizá mi conciencia las escamoteaba. La elección era una manera de sobrevivir, de realizarse, de romper el cascarón de una vez por todas; y yo admitía los errores sin más, como consecuencias lógicas de este mundo absurdo. Todo aquello que se aprendía era duradero, para siempre, y jamás se olvidaba (...)

 

Este relato con su extensión íntegra se incluye en el libro Mezcla de lejía y crema (ediciones beta, 2013), formado tanto por los ganadores como por una cuidada selección de relatos participantes en el V Premio Ediciones Beta de Relato Corto.

 

 

Género al que pertenece la obra: Narrativa
Bookmark and Share


Escritores complutenses 2.0. es un proyecto del Vicerrectorado de Innovación de la Universidad Complutense de Madrid
Sugerencias