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Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid

Miércoles, 5 de agosto de 2020

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El infierno en todas partes (La fragua del trovador, 2013)

Texto íntegro, correspondiente a la colección Cuadernos de Narrativa "Palabras Contadas" nº 1 de la editorial La fragua del trovador, seleccionado en el Primer Certamen Literario de Relato Breve 2013

 

Se abrió la puerta del ascensor y por fin Julián se sintió libre. En realidad apenas llevaba cinco minutos encerrado en aquel estrecho cubículo oblongo semejante a un ataúd, que se había detenido entre medias de dos pisos quizá debido a un momentáneo corte de luz o fallo de energía; pero días atrás, movido por la nostalgia y la cinefilia, también por un extraño y repentino empeño didáctico, revisó en su casa la antigua copia que tenía de Ascensor para el cadalso, atento a cada mirada de Jeanne Moreau y cada nota de Miles Davis; y en las circunstancias que ahora se le venían encima surgidas de la nada, tal vez movidas por el destino, que siempre es tan caprichoso y que siempre depara jugadas no tan limpias, no pudo evitar el recuerdo, las similitudes más que evidentes y los confusos sentimientos heredados de la ficción: su nombre coincidía con el del protagonista, sin esperarlo se había quedado atascado en el ascensor, aunque no por tanto tiempo, y venía de matar a un hombre.

En cambio, lo suyo no había sido planeado al milímetro, no existía una amante esperando en los Campos Elíseos, ni tampoco le cogerían: no hubo revólver, tampoco la soga olvidada, ni mucho menos aquella serie confusa e inextricable de coincidencias e imprevistos que desencadenarían inevitablemente la tragedia; no podía ser de otra forma, ni tampoco los personajes habrían estado preparados para diferente desenlace.

Sin embargo, en su caso, la puerta del ascensor se abrió a tiempo, y Julián pudo salir tan campante del hospital, dejando atrás la habitación donde su padre, agonizante minutos antes y también desde hacía varias semanas, ahora descansaba plácidamente; su cuerpo inerte relajado y definitivamente desconectado de la máquina cruel que le insuflaba a empujones obscenos una vida artificial que su hijo no admitía digna ni quiso un instante más para él como tampoco la habría querido para sí. Allí quedaba el cielo, si es que había un lugar y un tiempo para la esperanza; y para Julián solamente restaba una especie de infierno, desde ahora y hasta el final presente en todas partes.

 

Versión digital de esta antología disponible a través de Casa del Libro

Género al que pertenece la obra: Narrativa,Literatura digital
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