Ir al contenido

Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid

Viernes, 23 de octubre de 2020

Inicio | ¿Quiénes somos? | Editar mi portal

Pensamientos (Artgerust, 2015)

Microrrelato íntegro incluido en Noviembre oscuro. Antología homenaje a Edgar Allan Poe publicada por Editorial Artgerust 2015

 

La primera vez tuvo cierta gracia. Superado el estupor inicial, que no fue poco, el hombre disfrutó de una sensación de poder e impunidad como no había conocido nunca, y que en un breve espacio de tiempo perfeccionaría y explotaría con todas sus consecuencias: el caso es que no todos los días uno mata al jefe, y de pensamiento. Ciertamente ocurrió así, aunque cueste creerlo: con sólo pensarlo, aquello había sucedido; y todos lo vieron, aunque cada cual lo interpretó de un modo diferente. No tuvo que tocarlo, mucho menos amenazarlo: le vio, le odió, lo deseó, lo pensó, y el otro, él solito, falleció entre contorsiones y espasmos que, para los que no estaban al tanto de aquel fantástico suceso, resultaban adecuados para certificar un natural ataque al corazón de manual. Bien mirado, y desde cierto punto de vista, eso era precisamente lo que había tenido lugar.

La siguiente ocasión fue premeditada, como no podía ser de otra forma: cualquiera habría caído en la tentación del terrible experimento. Quiso comprobar la certeza de su sospecha, el empuje de sus pensamientos y el alcance de su fuerza. Eligió a un individuo sumamente desagradable que le había dado un pisotón en el autobús: quién se había creído que era; y además no se disculpó, que pudo haber sido el colofón piadoso de su vida, un último acto para redimirse de todos los pecados anteriores. Quedó fulminado en el acto; sin gritos, convulsiones o hemorragias. Todo era perfecto, y él era feliz como no lo había sido jamás.

Pero la cuenta fue engordando cruelmente: el escandaloso vecino del quinto, cuya música ratonera sonaba, tronaba a todas horas; aquella funcionaria de gesto adusto, que le hizo esperar horas para luego despacharle en cinco minutos, sin ni siquiera atender su demanda; el peluquero entrometido, siempre indagando más de lo deseable; una mujer que él creyó le miraba mal, y puede que fuera cierto; unos críos que se burlaron de su aspecto, esto sí es seguro que ocurrió así; y hasta un perro que fue siguiéndole porque tenía hambre: muerto sólo por la maldición del hambre.

Perdió el control de sus pensamientos. El mal era irreversible, y nadie podría castigarle como merecía.
Decidió acabar él mismo con todo, no hacer sufrir más; no torturarse. Simplemente deseó, no tuvo ni que decirlo en voz alta, estar muerto.

 

Microrrelato incluido en Antología Homenaje a Edgar Allan Poe

Género al que pertenece la obra: Narrativa
Bookmark and Share


Escritores complutenses 2.0. es un proyecto del Vicerrectorado de Innovación de la Universidad Complutense de Madrid
Sugerencias