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Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid

Viernes, 23 de octubre de 2020

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Tres pobres monstruos (Argonautas, 2016)

Cuento incluido en el nº 11 (febrero, 2016) dedicado a las máscaras de la Revista Literaria Argonautas

 

Desde el comienzo, nada más oírla, aquella idea, que también puedo llamar invención o delirio de Lola, me pareció un verdadero despropósito. Por algún motivo, que en aquel momento me resultó inexplicable, apenas un pálpito, una débil corazonada, pero que ahora, toda vez que ya hemos asistido al resultado final y sufrimos sus nefastas consecuencias, puedo relatar como si esto fuera, y en verdad es, lo único que nos queda, la idea de Lola me pareció la manera más sencilla, también la más rápida e infantil, por supuesto la más efectiva, de conducirnos al fracaso. Sin embargo, no dije nada. Callé, y con mi silencio es probable que sellara definitivamente nuestra condena.

Cuando empezamos todo esto, los dos convenimos, como buenos compañeros, como dos desahuciados que sólo se tienen el uno al otro, y además lo saben, cuáles serían las atribuciones y las responsabilidades de cada cual; aunque también es cierto que en muchas ocasiones, sobre la marcha y debido a las circunstancias y las contingencias de cada momento, éramos capaces de variar, de innovar y de hacer frente a los reveses de la forma más eficiente posible. Las veces anteriores había sido yo el encargado de planificar los golpes, y no podemos decir que nos hubiera ido tan mal: elegía el local, el modelo de vehículo, el tipo de armas, la hora perfecta y los pasos a seguir; mientras que Lola se las arreglaba bastante bien para conseguir el material indispensable y la información necesaria para lograr el éxito de nuestra empresa, que jamás era fácil. Así había sido hasta el momento y así debería haber seguido siendo. Pero Lola, de repente y sin previo aviso -o puede que yo no tuviera la perspicacia suficiente para preverlo-, quizá por capricho, quizá porque se lo debía a sí misma, quiso demostrar de algún otro modo su valía -que sí, que era bastante, que yo lo sabía y por eso trabajaba con ella, además de otras muchas cosas que hacíamos juntos para afianzar nuestra unión, constantemente amenazada, y nuestro amargo destino; aunque también es cierto que todo esto tendría que habérselo repetido más veces, habérselo dicho alguna que otra- y entonces tuvimos que invertir los roles y cambiar los procedimientos. (...)

 

Texto íntegro incluido en el nº 11 de la Revista Literaria Argonautas

 

 

Género al que pertenece la obra: Narrativa,Literatura digital
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