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Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid

Viernes, 23 de octubre de 2020

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Público tan fiel (Telegráfica 5, 2016)

Cuento breve incluido en Telegráfica 5, antología literaria publicada por la Editorial Maclein & Parker

Este número de Telegráfica está dedicado a la Felicidad

 

-Usted perdone, pero estos son nuestros sitios -dice una de las invitadas a casa de los Jurado. La situación es embarazosa, pero, aunque la mujer exagera su indignación, no está dispuesta a ceder la silla a este extraño inoportuno.

El marido, abochornado por la reacción intempestiva de su mujer, calla y no replica: sabe que en casa de los Jurado no hay asientos fijos; sin embargo, a pesar de no hablar, él también lamentaría peder su lugar de privilegio.

-Disculpen, yo no sabía -contesta con timidez el desconocido, que ha acudido allí, como tantos otros, atraído por los sorprendentes comentarios que circulan día tras día por todos los rincones del barrio.

El barrio es pobre, aunque los periódicos se empeñan constantemente en calificarlo de humilde. Los bloques de pisos son viejos, necesitados de reforma o incluso amenazados por el derrumbe. La gente malvive o sobrevive: pocos tienen de todo, todos carecen de algo. Pero resisten, continúan: no les queda otro remedio.

Aquí nada es fácil; menos todavía organizar un evento, y que además salga bien. Por este motivo, que no es el único, cualquier proyecto que se lleva a cabo en el barrio con el esfuerzo desinteresado de sus habitantes tiene mucho mérito. La cita de los domingos por la tarde en casa de los Jurado no es para menos.

-Puede ponerse aquí -grita una voz anónima y socarrona desde el otro extremo de la sala-. Hay sitio de sobra, y así no molesta a los notables.

-Que alguien vigile o riña a estos críos -aconseja otra voz, en un tono irritado y amenazante. Y añade, por si no ha quedado suficientemente clara su amarga protesta-: ¿O es que no tienen padres?

Unos pocos niños, que parecen el doble, corretean, divertidos y despreocupados, por pasillos y habitaciones, con el consiguiente estrépito y la confusión añadida. La casa de los Jurado no es grande: los cuartos son pequeños; los pasillos, estrechos; el baño tiene humedades y el salón, poca luz. Desde muy temprano huele a fritura o a guisos, porque la abuela, que ya no aguanta mucho tiempo en la cama, madruga y prepara la comida de cada día. Los domingos no suponen una excepción, y por la tarde, cuando llegan todos los invitados, los olores aún permanecen: es imposible camuflarlos o ventilarlos. No obstante, pocos arrugan la nariz; porque ni las incomodidades ni los olores fuertes impiden que la casa de los Jurado se llene hasta los topes cada domingo por la tarde. No importa que llueva, haga frío o un sol de justicia: aquellos que quieren pasar un rato agradable jamás faltan. (...)

 

Texto íntegro incluido en la revista Telegráfica 5, de la editorial Maclein & Parker

En el archivo PDF figura el prólogo de dicho número.

 

 

Género al que pertenece la obra: Narrativa
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