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Miércoles, 20 de noviembre de 2019

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Los mecanismos de defensa en las fobias simples

mecanismos de defensa en las fobias simples

La protagonista de "Marnie, la ladrona", padece un caso de eritrofobia o miedo al color rojo. 

A propósito de un caso de eritrofobia en la película "Marnie, la ladrona" de Alfred Hitchcock,analizamos los mecanismos de defensa que aparecen en las fobias simples o específicas.

Marnie la ladrona.

Hace unos días, escribía sobre Alfred Hitchcock y la presencia de las fobias, tanto en su vida como en su obra. Comentaba, respecto a la película “Marnie, la ladrona”, que la protagonista, interpretada por la actriz Tippi Hedren, padecía eritrofobia. En dicha película, cada vez que Marnie, veía algo de color rojo, se quedaba paralizada, sufría un ataque agudo de ansiedad, con sudoración, taquicardia y un miedo irracional.


El miedo en las fobias.

El miedo que aparece en las fobias no puede ser explicado por la peligrosidad de los objetos que desencadenan el cuadro. Es decir, nos encontramos ante un miedo irracional y desproporcionado.


El sujeto sabe sobradamente, que el objeto que le provoca el miedo, no es peligroso, al menos hasta el punto en que él lo vive, pero pese a ello, no puede dejar de sentir terror.


Además, el miedo en la fobia es resistente a la argumentación. Es decir, aunque le expliques al fóbico, una y mil veces, que no le va a suceder nada malo y que el color rojo, siguiendo el ejemplo de la película, no entraña ningún peligro, seguirá sintiendo miedo.


Así mismo, el miedo es resistente a la experiencia. Es decir, aunque haya vivido esa situación anteriormente y sepa que no le ocurrió nada malo, el temor no desaparece.


La eritrofobia de Marnie.


Todas estas características definen una fobia simple o específica. En el caso de la película, “Marnie, la ladrona” se trata de la eritrofobia o miedo patológico al color rojo. La fobia al color rojo es una de las fobias simples más comunes.


Explicamos en su momento, haciendo un espectacular spoiler de la película, el origen de la fobia que padece la protagonista. Siendo una niña, Marnie, iba a ser agredida sexualmente por un marinero. Su madre, para defenderla golpeó y mató al hombre. La tremenda tensión, que Marnie vivió, quedo ligada al color rojo de la sangre del cadáver, pero el suceso traumático quedó reprimido profundamente y nunca llegó a hacerse consciente. Posteriormente, cada vez que Marnie, veía algo de color rojo, sentía un terror indescriptible, pero no lo asociaba para nada con un marinero borracho que intentaba violarla ni con un cadáver ensangrentado.


Éste es el mecanismo por el que se suelen formar las fobias. La angustia asociada a un suceso traumático se desplaza hacia un objeto, animal o situación anodina (objeto fóbico) y queda ligada a él. Mientras tanto, el hecho traumático originario queda olvidado en el inconsciente, como si nada hubiera ocurrido. A partir de ese momento, cada vez que el sujeto ve el objeto fóbico revive la ansiedad original. Pero ahora, lo revive sin ninguna referencia al suceso traumático primario u original.


El inconsciente.


Una de las grandes aportaciones de Sigmund Freud, fue el descubrimiento del inconsciente. El padre del psicoanálisis descubrió que existen pensamientos, emociones, impulsos y representaciones que no son tolerados por nuestra consciencia.


Veamos, por ejemplo, el caso típico del complejo de Edipo, en el cual, el niño desea a su madre en exclusiva para él. Se siente celoso de su padre y rivaliza con él, por el amor de la madre. En esta pugna siente deseos de que su padre muera o desaparezca de alguna forma.


Si el niño tuviera plena consciencia de estos sentimientos y los verbalizara le tacharían de loco. Pero, incluso, aunque solamente se recreara en esos pensamientos de manera consciente, sin llegar a comunicarlos, se sentiría muy culpable por albergar esos sentimientos y la situación le generaría una tremenda angustia.


¿Qué hace el psiquismo del niño para defenderse de la angustia que le generan esos sentimientos de odio hacia su padre? Muy sencillo, recurre a los mecanismos de defensa. Mediante estos mecanismos consigue que su agresividad hacia el padre quede alojada en el inconsciente. De esta forma, la agresividad queda encerrada lejos de su consciencia y así, el niño puede vivir como si esos sentimientos no existieran.


Distintos mecanismos de defensa.


Son varios los mecanismos de defensa, que el psiquismo puede emplear para protegernos de contenidos perturbadores. Estos mecanismos pueden variar a lo largo de la vida. Hemos de aclarar que están presentes en todos los seres humanos. Son por lo tanto mecanismos de defensa normales. Solamente cuando carecen de flexibilidad y encorsetan al sujeto, o cuándo se hace de ellos un uso abusivo podemos considerarlos patológicos.


Una de las clasificaciones más extendidas, a la hora de hablar de los mecanismos que nuestro psiquismo pone en marcha para protegernos de contenidos indeseables es la clasificación que Nancy McWilliams estableció en 2011 en su libro “Psichoanalitycs Diagnosis”.


Con este libro, la autora, una reputada psicoanalista, ganó el Premio Goethe 2011. En su obra, McWilliams sostiene que existe dos tipos de mecanismos de defensa: primarios y secundarios.


Mecanismos de defensa primarios: Serían mecanismos que se establecen en las fases más precoces del desarrollo del psiquismo del niño. Son mecanismos más primitivos que tienden a negar la realidad contundentemente.


Mecanismos de defensa secundarios: Aparecen en épocas más tardías del desarrollo. Se consideran mecanismos más evolucionados y en ellos hay una mayor aceptación de la realidad.


Mecanismos de defensa fóbicos.


En las fobias sobre todo en las fobias infantiles aparecen algunos mecanismos de defensa mediante los cuales el sujeto trata de luchar con la angustia producida por un suceso traumático.


La represión.


Aunque no siempre es así, la represión puede aparecer como uno de los mecanismos integrantes de las fobias. La represión es olvidar algo de lo que ya se ha tenido una consciencia previa y dejarlo encerrado en el inconsciente. La represión puede ser total, cuando se olvida un suceso y las emociones vinculadas al mismo. Puede ser una represión parcial, cuando solamente se reprime el suceso traumático. Lo más frecuente en las fobias es que se reprima el suceso traumático y se desplacen los afectos hacia el objeto fóbico. En ocasiones, no hay represión, pero el suceso se recuerda desprovisto de significación afectiva, como si hubiera sido algo anodino o indiferente.


El desplazamiento.


El desplazamiento es un mecanismo de defensa secundario. Por lo tanto, es más evolucionado y mantiene un mayor contacto con la realidad. Mediante este mecanismo de defensa, la carga emocional ligada a su objeto original es redirigida hacia otro objeto, animal o persona. Esto es debido a que sería demasiado penoso para el sujeto dirigir esos afectos hacia el objeto original. Éste es uno de los principales mecanismos de defensa que operan en las fobias, junto al de la simbolización. Ya hemos visto, en el caso de la película, como Marnie experimenta una terrible angustia al sentir que podía ser violada, al observar a su madre golpeando al marinero y ver la sangre de éste derramada por el suelo. Esta angustia se desplaza hacia un objeto simbólico: el color rojo.


El rojo simboliza la agresión, la violencia y la sangre. El rojo es el objeto elegido de forma inconsciente para simbolizar y condensar la angustia de Marnie.


La proyección.


La proyección es un mecanismo primario muy extendido y del que en mayor o menor grado hacemos uso todas las personas. Consiste en volcar en los demás nuestras virtudes y nuestros defectos, al no ser capaces de reconocerlos como sentimientos propios.


La proyección puede ser positiva, como en el enamoramiento, cuando proyectamos en el ser amado virtudes, que realmente son nuestras, pero las hacemos propias del otro.


Por el contrario, la proyección negativa, es más patológica y aparece cuando volcamos en el otro todos nuestros defectos. Podemos ver un ejemplo, en una pareja donde uno de los dos es muy celoso e inseguro. Esta inseguridad le obliga continuamente a estar haciendo reproches a su pareja, acusándole de que mira más a otras, de que no le presta atención, etc.


Mediante la proyección, el sujeto expulsa el problema y el malestar que conlleva, fuera de sí. Hace al otro culpable de sus males y distorsiona la realidad hasta el punto de llegar a creer en una realidad ficticia.


La proyección en las fobias.


En el caso de las fobias, la proyección tiene algunas peculiaridades tanto en el contenido proyectado, como en el destinatario de la proyección. En cuanto al contenido, el sujeto fóbico, proyecta su angustia en forma de miedo hacia un objeto, animal o situación. En cuanto al destino de las emociones proyectadas, si en la mayoría de los casos suele ser una persona, en el caso del fóbico el objeto que recibe la carga proyectada suele ser un animal, un objeto o una situación. A veces puede ser una persona, como en la coulrofobia o miedo irracional a los payasos.


Esta proyección al exterior, le permite al fóbico controlar su miedo. Al no estar en su interior, la angustia experimentada ya no se vive como una amenaza que puede destruir su yo. Ahora es algo externo, que no se teme si no hay posibilidades reales de encontrarse con ello.


Al ser la angustia proyectada en un objeto concreto externo, permite al sujeto aislarse de este objeto fóbico y por lo tanto controlar el miedo. Ahora, le basta con tener conductas evitativas. Las conductas evitativas son actos del sujeto dirigidos a evitar a toda costa enfrentarse al objeto fóbico o al menos a minimizar los riesgos de enfrentarse a él.


Otros rasgos de las fobias específicas.


Las conductas de evitamiento son otro de los factores claves a la hora de diagnosticar las fobias. Suelen ir asociadas a conductas de acompañamiento, es decir, el fóbico en su temor a encontrarse frente al objeto temido, prefiere ir acompañado para minimizar la sensación de terror que puede experimentar.


Un último rasgo diagnóstico de las fobias es que interfieren gravemente en la vida del sujeto y le provocan un malestar considerable.

 

Género al que pertenece la obra: Literatura digital
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