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Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid

Viernes, 18 de septiembre de 2020

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Carta de una profesora agradecida

coaching online personal

Apoyo psicológico de alumnos y terapeutas

Cuando me levanté el pasado miércoles, día 12, a trabajar no podía imaginar el día tan horrible que me esperaba, un día que cambiaría mi vida, o por lo menos, mi manera de entenderla. Eran las nueve y media de la mañana, estaba en mi clase de 2º de ESO y recibí una llamada en la que mi madre me comunicaba que estaba en el hospital con mi padre al que le había dado un infarto y que los médicos no sabían si podrían salvarle la vida. El mundo entero se paralizó, no era capaz de pensar, no podía hablar, no oía, tan sólo sentía un espantoso miedo que me invadía, un miedo enorme a no volver a verle. Subí al hospital y media hora después los médicos nos daban la mejor de las noticias, mi padre se había salvado.

 

Estaba esperando para poder entrar en la UCI y poder verle y me llaman para decirme que Marcos, mi compañero de colegio cuando niña, mi amigo, una de las mejores personas que he conocido, acababa de morir con tan sólo 35 años. En ese momento me di cuenta de que había malgastado demasiados momentos de mi vida preocupándome por temas sin importancia, por discusiones inservibles, por el daño que yo creía que me hacían los demás, por tantas y tantas tonterías. Marcos ya no podía disfrutar de su familia, de sus amigos, de su trabajo y yo había estado a punto de perder a mi padre. Y, en medio de todo ese infierno, recibí un regalo.

 

Estando en el hospital comencé a recibir un montón de mensajes y de llamadas con palabras de preocupación, eran mensajes y llamadas de mis alumnos, de aquellos maravillosos 31 chavales de 2º de ESO que me había visto destrozada aquella mañana. Por la tarde, después de ver a mi padre, me acerqué al colegio. Cuando entré en mi clase el silencio impresionaba, un gran silencio y 31 miradas de preocupación, de respeto, y, en el encerado, hermosas palabras de apoyo, de ánimo, de amistad, de cariño, que no podía ver sin dejar de llorar. ¡Son increíbles!

 

Como profesora de Educación Secundaria, siempre he intentado crear en el aula un ambiente en el que la complicidad y la afectividad jueguen un papel importante, creo que es algo esencial para los profesores y alumnos de esta etapa educativa, pero lo que recibí de ellos aquel día supera todo lo que hubiese podido imaginar.

 

Gracias chicos, gracias por vuestro respeto, por vuestro apoyo, por vuestro cariño, por vuestra amistad. He disfrutado siempre con mi profesión pero vosotros habéis hecho que se convierta en algo mucho más especial, no lo olvidaré nunca, no os olvidaré nunca. Durante los cuatro meses de curso que nos quedan vamos a trabajar, vamos a aprender cosas juntos, vamos a vivir muchas experiencias, pero, sobre todo, vamos a reírnos, vamos a reírnos de todo, menos de la muerte y de la enfermedad hay que reírse de todo, ninguna otra cosa se merece una lágrima, ni un minuto de sufrimiento. Vosotros y mi Coaching Online Personal me lo habéis enseñado.

Género al que pertenece la obra: Literatura digital,Narrativa,Periodismo literario
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