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Domingo, 17 de enero de 2021

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Conseguir una sonrisa perfecta

Si quieres una sonrisa perfecta, este es tu artículo

La genética no siempre es generosa a la hora de perfilar unos labios que las últimas tendencias dibujan invariablemente sensuales, carnosos. Ahí es donde interviene la Cirugía estética, dispuesta a enmendar la plana a la Naturaleza. Los especialistas proponen técnicas duraderas o de resultados efímeros, para todos los gustos.

Las intervenciones destinadas a corregir la línea o el grosor de la boca se encuentran entre las más demandadas. Las posibilidades son muchas: se puede perfilar los labios, agrandar su volumen, proyectarlos hacia delante... Lo más importante es conseguir un diagnóstico de la sonrisa de un profesional cualificado. Actualmente, los materiales de relleno autorizados son el artecoll, softform, goretex, colágeno, grasa autóloga y ácido hialurónico. La utilización de silicona líquida para infiltración está prohibida por sus posibles riesgos y efectos secundarios. A pesar de esa prohibición y del peligro señalado, los especialistas advierten que la silicona líquida se sigue utilizando, con resultados tan nefastos como una fibrosis excesiva y la aparición de granulomas o reacciones al cuerpo extraño, que incluso pueden manifestarse pasados unos años del tratamiento. Por otra parte, cada implante tiene sus ventajas e inconvenientes.
Tipos

Los implantes se dividen en dos grandes grupos: permanentes (utilizan materiales sintéticos que ya siempre formarán parte de los labios del paciente) y no permanentes (son biodegradables y el organismo los reabsorbe al cabo de 3-12 meses, según el producto). ¿Cuál escoger? Si se trata de perfilar los labios, más que rellenarlos, el doctor Javier Mato Ansorena, miembro de la Sociedad Española de Cirugía Estética y Reparadora (Secpre), asegura que se consiguen muy buenos efectos con el ácido hialurónico, si bien, al ser un producto que el organismo va reabsorbiendo, requiere tratamientos de reposición 2 ó 3 veces al año, una vez logrado el volumen deseado. Esta característica, que para muchos es una ventaja, para otros supone un problema porque prefieren resultados más duraderos. Para estos pacientes, Mato Ansorena propone el artecoll. El doctor Antonio de la Fuente, jefe de servicio de la Unidad de Cirugía Plástica del Ruber Internacional y miembro de la Secpre, y el doctor Adolfo G. Montoya, jefe de servicio de la Unidad de Cirugía Plástica de la Clínica de La Zarzuela, defienden que los mejores materiales de relleno (no existe aún el ideal) son los tejidos autólogos que se reabsorben y, en concreto, la propia grasa o la dermis del paciente. Como sustancias permanentes, el doctor De La Fuente utiliza con buenos resultados el goretex o softform, los más empleados igualmente por el doctor Alfonso Villalonga, también miembro de la Secpre. Algunos especialistas son partidarios de probar primero con alguno de los materiales que se reabsorben y, si el resultado es satisfactorio, realizar el tratamiento con una sustancia definitiva. En cualquier caso, hay que ser muy prudente en la elección porque en la boca la movilidad es, evidentemente, imprescindible.


Implantes permanentes

Pueden hacerse con distintos materiales:


1 Softform y goretex. Son los más adecuados para muchos especialistas. Ambos consisten en rellenos a base de politetrafluoretileno, el material utilizado para injertos vasculares o en reparación de hernias. El primero es un tubo muy fino, blando y hueco, que se inserta bajo la piel mediante dos pequeñas incisiones, cerradas posteriormente con un punto de sutura. «Así forma un cojín para levantar el labio y darle un aspecto más carnoso», explica el doctor Alfonso Villalonga, pionero en España con esta técnica. Para colocar estos implantes se precisa una hora, y se requiere anestesia local. La mejora es inmediata y, en caso de que el paciente cambie de parecer, se pueden extraer.
El goretex son unos hilos que se pasan de un lado a otro de los labios. Se emplean más para definir el borde y las comisuras que para rellenar.
Inconvenientes de ambos: aunque estos implantes se toleran muy bien en la mayor parte de las áreas faciales, en los labios puede producirse una reacción adversa de difícil resolución porque, al tratarse de una mucosa muy fina, «transparenta» cualquier relieve fácilmente. Tras la intervención pueden aparecer hematomas o hinchazón, por lo que conviene pedir una baja de 24 ó 48 horas. Los puntos no se quitan hasta pasados unos días. El implante, al principio, estará bastante duro y se irá ablandando gradualmente hasta que «casi» no se note. Y decimos casi, porque, al ser un cuerpo extraño fijo, se notará siempre, al tacto más que a la vista.

2 Artecoll. Es la técnica empleada por el doctor Javier Mato Ansorena. Se trata de minúsculas bolitas de polimetacrilato mezcladas con colágeno natural líquido e inyectable que se introducen con una microinyección en el labio. Al cabo de un par de meses, el organismo elimina el colágeno, pero las microesferas se quedan encapsuladas dentro del labio de forma permanente. «Hay que realizar en una primera consulta un test de alergia porque se puede producir rechazo al colágeno, y esperar 4 semanas para intervenir, hasta que se haya eliminado por completo», apunta el especialista.
Inconvenientes: una vez que el colágeno se absorbe, se sentirá el implante un poco duro, pero se irá ablandando en unos meses. En algunas ocasiones, raras, se producen enquistamientos, pero tiene solución fácil. No se recomienda esta técnica cuando el labio es demasiado fino pues el resultado se ve mucho menos natural.

3 Dermis. Empleada por el doctor González Montoya, consiste en injertar la dermis obtenida de la ingle o de la parte posterior de las orejas en el interior de la boca. El labio se abre por el medio, se introduce el tejido y la incisión se cierra con un punto que desaparece en una semana. La anestesia es local y la intervención dura 30 minutos. ¿Su ventaja? No presenta efectos secundarios.
Inconvenientes: el postoperatorio es más largo que en otros procedimientos (los labios estarán muy hinchados entre 48 y 72 horas). Hay que aplicar frío local durante un día y, luego, vaselina.


No permanentes

Hay que distinguir dos grupos: los materiales autólogos o tomados del propio paciente (microinfiltraciones de grasa o dermis) y los heterólogos o ajenos al paciente (colágeno, ácido hialurónico, hylaform). Todos son «efímeros», se realizan con crioanestesia (frío) y sólo en algunos casos con anestesia local. Cuando la inyección ha sido importante, puede producirse un edema e hinchazón que desaparece en 2-4 días. Puede suceder que la inflamación no aparezca hasta 2-4 semanas más tarde, en cuyo caso el doctor recetará corticoides orales para su total disolución. En pacientes con antecedentes de herpes simple, el médico suele recomendar previamente algún medicamento antivírico para prevenir su aparición, muy probable porque se está sufriendo una agresión, y esto «despierta» al virus.
1 Grasa propia. En una primera sesión, tras administrar anestesia local, se extrae grasa del paciente (normalmente del abdomen o muslos) con ayuda de una jeringa fina. La grasa se centrifuga, purifica y concentra antes de reinyectarla. En la siguiente sesión se reintroduce en los labios y enseguida se aprecia el engrosamiento. En cuanto a la duración, el doctor De la Fuente aclara que «como tejido vivo que es, puede permanecer un tiempo indefinido, pero es impredecible. En las primeras semanas se produce una absorción del producto y el volumen que quede puede durar de meses a años, según la cantidad implantada». No produce rechazo porque es parte del propio organismo y se puede renovar tantas veces como se quiera.
Inconvenientes: «El gran pero es que puede reabsorberse antes en un lado que en otro, y no se garantiza la simetría de la boca. Como la grasa se contamina muy rápidamente, el proceso de purificación e implantación debe ser muy riguroso», advierte el doctor Mato Ansorena.

2 Colágeno. Utilizado en más de un millón y medio de hombres y mujeres, se trata de una proteína natural de origen bovino (suele tomarse de la piel de ternera) que se microimplanta en el labio, donde se forma como una malla de fibras. «El colágeno tiene una vida media de 4 a 6 meses. Luego habrá que reponerlo», indica el doctor De la Fuente.
Inconvenientes: por su origen animal, produce alergias en un 3 por ciento de los pacientes, por lo que hay que realizar una prueba de tolerancia un mes antes. «Está contraindicado en personas que hayan padecido alguna enfermedad del colágeno o que tengan alergia a productos cárnicos o sustancias anestésicas», advierte el especialista.

3 Ácido hialurónico. «Se conoce también como restylane y es un polisacárido natural de origen no animal, altamente biocompatible en su forma más pura. Tiene forma de gel y, para implantarlo, el médico marca unos puntos guía», especifica el doctror Mato Ansorena. «Después - continúa-, se realiza un masaje con el fin de que el producto se adecue al contorno de la boca. El implante se integra naturalmente en la mucosa y, con el tiempo, se acaba degradando y desapareciendo». Está destinado a sustituir al colágeno porque, al no ser de origen animal, no produce alergias, dura aproximadamente el mismo tiempo y se puede realizar tantas veces como se desee.
Inconvenientes: se puede producir una granulación temporal si no se realiza el correcto masaje. Cuando el material de relleno supera el 50 por ciento del volumen de la boca, se generan serios trastornos de vascularización que se hacen evidentes cuando hace frío, por ejemplo, porque los labios palidecen y muestran un aspecto duro.

 

Género al que pertenece la obra: Periodismo literario
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