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Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid

Domingo, 25 de agosto de 2019

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Cien años con el espíritu del educador costarricense Santiago Bolaños Loaiza

Escrito del Dr. Italo Antinori Bolaños
Doctor en Derecho, Universidad Complutense de Madrid
Primer Defensor del Pueblo de la República de Panamá (1997-2001)

iantinorib@cwpanama.net

 

Profundas e intensas reflexiones nacieron en mi alma cuando leí la nota ECRRP-103-19 de 10 de julio de 2019, por la cual la Embajada de la República de Costa Rica en la República de Panamá, le extendió una felicitación a la Escuela Santiago Bolaños Loaiza – principal escuela del Distrito de Tolé y una de las más antiguas de la provincia de Chiriquí en la República de Panamá – por la conmemoración de sus 100 años de fundación.  La nota contiene la felicitación y el reconocimiento de la delegación diplomática tica, a la Escuela que fundó hace cien años – específicamente el 5 de mayo de 1919 – nuestro abuelo, el ilustre costarricense y educador Santiago Bolaños Loaiza y cuyo acto de celebración realizarán en los próximos días en la ciudad de Tolé.

 

El contenido de la aludida carta puede apreciarse en el siguiente vínculo:

 

http://laverdadhispanoamerica.blogspot.com/2019/07/carta-de-la-embajada-de-costa-rica-en.html

 

A nombre de la familia y de los descendientes del egregio educador, no podemos menos que agradecer la significativa felicitación de la Embajada de Costa Rica.  La nota nos produjo – como dijimos al principio – inmensas reflexiones y meditaciones…  No hay duda alguna que algo mucho más hermoso y sagrado que el vano y superficial orgullo, nace y renace en nuestros espíritus al sentir correr por nuestras venas sangre de un costarricense tan distinguido, noble y preclaro, a quien después de cien años se le sigue recordando por su abnegación, inteligencia y entrega a favor de la educación y su compromiso social por la creación de escuelas a beneficio de los pueblos de Panamá, que entonces no la tenían. Empezaban los primeros años de la vida republicana de Panamá y el educador costarricense Santiago Bolaños Loaiza (no olvidemos que la Primera Dama de entonces, Doña Alicia Castro de Porras, también era costarricense) colaboraba como asesor educativo del gobierno del Presidente Belisario Porras quien, como gran estadista, sabía que debían crearse escuelas en distintos lugares para empezar el desarrollo de la recién creada república.

 

Convencido de que debía implantar el árbol perenne de la sabiduría y la luz del conocimiento en los lugares más recónditos de Panamá, el educador Santiago Bolaños Loaiza, emprendió una larga travesía a caballo desde la población de Remedios a donde llegó por barco para remontarse a las zonas montañosas y a las fértiles laderas del pueblo de Tolé.  Era el martes 19 de noviembre de 1918 cuando llegó al poblado de Tolé.  Atrás quedaba el grato recuerdo de las diversas escuelas creadas por su visión e iniciativa, en varias partes del país y haber dejado maestros en ellas, para impartir enseñanzas y erradicar el analfabetismo en los pueblos interioranos. Había acordado con el Presidente Porras realizar esas difíciles, pero nobles misiones convencidos ambos que solo el desarrollo educativo y cultural arrancaría los motores del desarrollo económico y social.  Tolé era una humilde población ubicado en la provincia de Chiriquí (alrededor de 400 kilómetros al occidente de la ciudad capital y provincia fronteriza con la República de Costa Rica) que había sido fundado el 29 de septiembre de 1775 por el sacerdote español Fray Javier Vidal junto a siete familias de origen español que se establecieron en el lugar (familias Murgas, Rosas, Ábrego, Álvarez, Arjona, Castrellón y Santamaría). Tolé no tenía carreteras, energía eléctrica, acueductos, ninguna comodidad y tampoco contaba con una escuela. Desde su llegada a Tolé en noviembre de 1918, el educador Santiago Bolaños Loaiza, empezó a organizar la primera escuela de la región, solo con una gran diferencia: en esa ocasión decidió no dejar algunos maestros que le acompañaban, sino quedarse directamente para dirigir la escuela. Se enamoró del verde pueblo, de sus mágicas colinas, de su agradable clima, y allí conoció a nuestra abuela materna Aurora Álvarez Arjona de Bolaños con quien se casó y fundó su familia. Había decidido abandonar su influyente posición en la capital de la república y las  comodidades de la ciudad, por quedarse a impartir enseñanzas en un pueblo perdido en la montaña…

 

Para profundizar sobre la vida, obra e historia de educador costarricense; Santiago Bolaños Loaiza, se puede pulsar sobre el siguiente vínculo:

 

http://laverdadhispanoamerica.blogspot.com/2019/07/biografia-del-educador-costarricense.html

 

Se necesita ser un visionario e idealista, tener sublime el alma, grande el espíritu e inmensa la esperanza, para acometer una obra tan excepcional y tomar una decisión tan admirable en el tiempo, en la distancia y bajo tales circunstancias.  Fue así como el día lunes  cinco (5) de mayo de 1919 (fecha oficial de inicio de labores de la primera escuela de Tolé) Santiago Bolaños Loaiza empezó a impartir clases directamente en  la humilde escuela que había creado, la primera escuela del Distrito de Tolé y una de las más antiguas de la provincia de Chiriquí. De esta manera, el lunes cinco (5) de mayo de 1919 (día histórico para la educación del Distrito de Tolé) se empezaron a dictar clases en la primera escuela del Distrito de Tolé, Centro Escolar que hoy día honra el nombre de su fundador y primer Director, el educador costarricense Santiago Bolaños Loaiza.    

 

 Por ello, mediante Decreto Alcaldicio N° 005 de 10 de marzo de 2008 dictado por el entonces Alcalde del Distrito de  Tolé, Humberto Marroni, se declaró el 5 de mayo de 1919 como el día de la fundación de la Escuela de Tolé y día de la educación del Distrito de Tolé.

 

 Qué hermoso es dejarle a las generaciones que habrán de sucedernos – sobre todo a nuestros descendientes – un nombre y una trayectoria honorable y honrada, digna del recuerdo de generaciones futuras que en el caso del educador Santiago Bolaños, hoy saludamos tan magna obra, que abrió las puertas del conocimiento en el oriente de la provincia de Chiriquí en la República de Panamá. No hay mayor riqueza ni más exquisita herencia que dejarle a su descendencia el ejemplo de probidad y el legado de haber edificado tan extraordinaria obra social y humana de enorme y perpetúa trascendencia. En el mundo, desgraciadamente, habrá personas a quienes la historia los recordará cien años o más, por sus malas acciones y lóbrega trayectoria, pero felizmente hay seres excepcionales como Don Santiago Bolaños Loaiza a quien se le recuerda con el cariño, respeto y reconocimiento por su maravillosa entrega a favor de la educación en un país que no era el suyo.  Ello prueba no solo la nobleza propia de los costarricenses, sino también la irrenunciable vocación de su pueblo por impulsar la educación como único instrumento de desarrollo humano, social y económico de nuestras naciones.

11 de julio de 2019.
Género al que pertenece la obra: Ensayo literario
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