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Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid

Jueves, 19 de mayo de 2022

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Xilófono de la imaginación ataulfica (2007)

Obra de teatro inédita, escrita en 2007.

 

Ataulfo, un escritor frustrado y retirado, comienza a subir una montaña. En mitad del trayecto sus compañeros de viaje se adelantantan y se queda solo. Entonces comienzan a aparecersele los personajes que dejó olvidados.

 

Xilófono de la imaginación ataulfica (7-10-2007)

 

Narradora: Aquel de quien hablaré caminaba lentamente. Tras mucho tiempo jugando a los dados retornaba al punto donde todo empezó. Con inquietud, al cabo de los años, se decidió a coger unos viejos legajos de papel anotado por él o, más bien, por quien fue. Estos decían así.

 

Xilófono de la imaginación ataulfica

 

Acto I

Escena I

 

Narrador: Ataulfo camina solo en medio del monte. Sus compañeros montañeros le han pasado varios kilómetros y los que van detrás de él distan lo mismo. 

 

Ataulfo: Este camino es muscularmente estruendoso. Y sigo solo a buen ritmo tratando de alcanzar a mis compañeros. Aun tengo el macuto soportándose sobre mis hombros y el tiempo es bueno.

 

Herbi: Ataulfo, que nombre más feo.

 

Ataulfo: Me lo dicen mucho. ¿Tú quien eres?

 

Herbi: ¡No te acuerdas de mí! Tú me creaste. Soy el personaje de ese guión televisivo que nunca llegaste a escribir porque tuvo demasiado peso el que fueras un escritor pésimo. Y aquí estamos. En medio de una montaña a paso lento y disfrutante de quien busca no llegar nunca a su destino por qué otras cosas le entretienen.

 

Ataulfo: No es que las cosas me entretengan, es que yo entretengo a las cosas inmiscuyéndome en ellas influyéndonos mutuamente a paso lento ya que a rápido se puede disfrutar demasiado o demasiado poco.

 

Herbi: ¿Recuerdas mi historia? Yo era un joven normal y corriente malo en los estudios que tenía la habilidad de captar imágenes a nivel celular y de otras formas intercorpóreas de materia orgánica. Viendo así cuando comenzaba a producirse un problema, sintiendo y conociendo las células así como órganos del cuerpo del futuro enfermo; mucho más que él mismo, con lo que podía ayudarle; prediciendo el desarrollo de la enfermedad cuando no era nada fácil que me creyeran, teniendo el 90% de las veces la credibilidad de Casandra. ¿Por qué me hiciste con esa debilidad que me ocasionó tantos marrones? 

 

Ataulfo: No lo sé (Apoyó el dedo índice debajo de la barbilla en señal de reflexión). Un solo rayo de luz puede iluminar el ánimo de un ser humano pero no liberarle de cualquier metáfora acerca de lo que pueda o no sentir. Tanta incongruencia me está volviendo loco. ¡Dichosa sinestesia!...

 

Herbi: No te estás volviendo loco. Simplemente eres tan imaginativo que creas historias mientras caminas y junto con la sinestesia te pasa lo que a la mayoría de la gente le pasa pocas veces o estando muy cansados; ves las imágenes de tu imaginación como ves a la gente e interactúas con ellas. Mucha gente creería que estás loco y otros darían un riñón por tener el don que tienes de dar vida a esas ideas de forma tan nítida.  

 

Ataulfo: Me temo que se me está haciendo tarde. Es hora de seguir.

Escena II

 

Narrador: El bosque se adentra en el sendero y lo rodea.

 

Herbi: Un bosque frondoso y oscuro como otros tantos. ¿O quizás no? Resulta curioso ver la frialdad con la que pasas por aquí como nunca haces en tu vida diaria.

 

Ataulfo: Hasta hace poco nunca pasaba por bosques en mi vida diaria y tampoco les prestaba demasiada atención con todo lo que hay por ver.

 

Herbi: ¡Como que no! Cada día pasas por un bosque frondoso en el laberinto de la vida, recorriendo un camino entre la amplia red de relaciones sociales y obstáculos organizativos. Vives afectado por las múltiples circunstancias sin ver bien la senda ni la luz bajo el bosque de tus elecciones y posibilidades.

 

Niove: Hola. ¿Te acuerdas de mí? Soy aquella joven del año 12000 D.N.E. que viajaba por las estrellas. ¿Me preguntaste alguna vez  si yo quería ser una viajera del espacio? ¡No! ¿Pensaste que pasaría si mi historia tomaba un camino u otro? Me parece que tampoco.

 

Ataulfo: Un escritor no puede adivinar cuales son los deseos de los personajes a los que da vida durante un determinado espacio de tiempo. Como mucho, busca lo que le parece que desearían si fueran tan reales como él en la realidad de él y busca la trama que más pegue con el conjunto. No es nada fácil tomar la decisión de que los personajes tomen tal o cual camino pero al final la responsabilidad y el criterio son tan importantes como que no resulte demasiado calculado ni inadecuadamente espontáneo.

 

Niove: De acuerdo. Hay algo que me inquieta un poco. Yo siempre he querido ser una joven normal de tu tiempo y nunca te planteaste siquiera que pudieras escribir sobre tu tiempo. ¿Por qué no?

 

Ataulfo: ¿Cómo introduces una metáfora dentro de la metáfora que ves? Es algo sumamente complicado que implica conocer el mundo que te rodea con una nitidez del 70%. Yo no consigo llegar al 20% y por lo tanto, no puedo hacer una descripción fehaciente de este donde introducir metáforas. Si lo intentara sería como intentar hacer un mapa del tamaño de un país para representar ese país como en aquel cuento de Borges muchas veces citado y sin saber la escala adecuada.

 

Herbi: Bueno. Esta historia no tiene gran cosa que contar durante los próximos segundos que pasan a cámara lenta (Los actores se mueven  rápido en una improvisación en medio de la montaña de atrezo). 

 

 Escena III

 

Narrador: Ataulfo se quita el abrigo y lo guarda en la mochila. Descansa cinco minutos y saca la botella de agua.

 

Herbi: ¿Puedes pasarme la botella por favor?

 

Ataulfo: ¿Los personajes ficticios pueden beber agua y la necesitan?

 

Niove: ¡El prisas de Herbi se me ha adelantado! Realmente no necesitamos beber agua ni la bebemos pero donde fueres has lo que vieres. Como personajes lo apropiado en esta historia es que actuemos como montañeros.

 

Narrador: Ataulfu... cogió la cancantimplorada de su mochila y se la pasó a Niove y ellos bebieron de una cantimplora irreal... Desde luego menos real que la cantimplora con tequila que me he bebido (El narrador lanza una risa de borrachera).

 

Narradora: Ya está bien. Es hora de que te sustituya que con lo alegre que estás escalas las rosáceas enrojecidas cortinas del telón y adelantas el argumento.

 

Niove: Herbi, en la próxima historia soy yo la prota buena y tú el villano aunque no será una historia de la vida cotidiana de su tiempo. ¿Os parece bien?

 

Herbi: A mí sí, que pasar de bueno poco creído por alguien  a villano hay casi un paso natural.   

 

Ataulfo: Trato hecho.

 

Herbi: ¿Alguna vez te has parado a pensar en lo metafórico que resulta la vestimenta por capas?   

 

Ataulfo: No me había fijado ¿Por qué?

 

Niove y Herbi: Es una metáfora de los diferentes aspectos de ti mismo y cosas que muestran tu identidad. La gente, a medida que te conoce, va viendo nuevas capas, volviéndote a la vez más conocido y desconocido para ellos. Además hay aspectos de ti mismo que ni tú conoces y capas que te creas para que ciertas emociones no te afecten mucho o no te afecten aunque quizás fuera mejor que lo hicieran.

 

Ataulfo: ¡Ah! De eso sé un poco.

 

Herbi y Niove: Aunque, con todo, si te pones un disfraz  solo complicas más las cosas.

 

Ataulfo: Bueno, parece que las cosas van marcha atrás en esta novela.

 

Niove: Aun ni hemos empezado.

 

(Suena la música "jojeto tontento toutestou toteto. Oiaita  toustasta tontonton toistaistois" con la melodía de "Soldodolasisi..." y todos repiten las ultimas escenas del acto sin hablar y marcha atrás).

 

Acto II

 

Escena I

 

Narradora: Rato después de su marcha atrás, Ataulfo permanece en un valle, comiendo el bocata y ha avanzado varias decenas de metros.

 

Herbi: Un valle inmenso con se muestra ante ti y tu vida tal vez es así. ¿No viste que ese equilibrio de cosas positiva y negativas a lo largo de tu vida estaba ahí?

 

Ataulfo: ¿Qué dices? Mi vida fue un fracaso tras otro acabando en el camino a esta montaña.

 

Niove: Tal vez no sea en balde.

 

Ataulfo: Niove, me empezaba a preguntar donde estabas que tanto rato sin verte...

 

Niove: Tenía cosas que hacer en ese momento. ¿Y tu que tal la comida?

 

Ataulfo: Bastante bien.

 

Se tumba en medio del valle mientras da el sol.

 

Escena II

 

Niove y Ataulfo: Me estoy poniendo a pensar en el hecho de que te pongas /me ponga un abrigo para abrigarme del viento.

 

Herbi: Hay muchas clases de vientos tanto favorables como opuestos tanto físicos como en la vida. Y a veces hay que ponerse el abrigo estando parado para que no te enfríen.  

 

Bruto filiolus: De eso te puedo hablar mucho. Tal vez me recuerdes porque tú comenzaste con mi historia aun dejándome la duda sobre su final. La arena era mi mundo más allá de cualquier otra cosa y mi mayor fuerza mi mayor debilidad.

 

Ataulfo: Te recuerdo vagamente. Eras el soldado ejecutor de gladiadores que luchaba como otros muchos para matar al gladiador o al reo condenado. Te creé para mostrar la perspectiva que debían de tener esos antiguos soldados y como una persona podía desarrollar su empatía y humanidad en las circunstancias más adversas.

 

Bruto filiolus: No estoy disconforme con mi papel ya que era lo que mejor me venía pese al dolor de perder a la gente, separándome de ella y el desear que jamás apareciera un gladiador o reo buen luchador motivado como aquel que acabo con mis compañeros. Ahora el sentir pena y empatía durante los grandes combates me sale caro en el corazón porque me importa quien tengo delante; su sentencia, sobrevivir y las posibilidades que cierro con acabar cada combate con uno de los dos muerto. Y sin un final todavía.

 

Ataulfo: Escribiré el final. Lo prometo.

 

Escena III

 

Herbi: Cruzas el río que no sabes a donde lleva y pasas paralelo a él siguiendo tu camino. ¿Acaso está cambiando algo realmente en cuanto a tu vida?

 

Ataulfo: No entiendo que pretendes decir. Mi vida no ha cambiado mucho pero está empezando a cambiar con éstas conversaciones.

 

Niove: ¡Hay que ver!             ¿No te das cuenta? A veces no me explico como pudiste crearme. Has pasado por la vida, no viéndote arrastrado por las circunstancias, sino pasando de eso para seguir de forma automática lo que las circunstancias te deparaban sin saber a donde te diriges ni en la más mínima predicción. Es demasiada incertidumbre para vivir.

 

Ataulfo: Esto me recuerda a la obra teatral de Luigi Pirandello de Seis Personajes en Busca de Autor. Los personajes en conflicto con su creador independientes completamente una vez los ha creado y a la vez vinculados a él con la fuerza de la imaginación, buscando un autor que les dote de actividad para existir.    

 

Jean uña en punta: ¿Te refieres al libro que tienes abierto en una mano, leyéndolo mientras caminas? Nadie te critica por crearnos ni te da las gracias ni teme que nos mates. No te tenemos miedo y personalmente no temo a nada. Es solo que no te tenemos demasiada simpatía porque nos relegaste al olvido tras crearnos a causa de tu fracaso. Yo era una pirata que creaste hace mucho para recordar o quizás vivir lo que era esforzarse por sobrevivir.

 

Ataulfo: Jean uña en punta, el tiempo en el olvido no te ha causado estragos. Severa, desconfiada, un pelín maquiavelista, violenta, carismática, poco piadosa, independiente, leal con quienes puedes confiar y con buen corazón oculto en la aparente indiferencia a la empatía. Tal fuerza y poder no dejaban de darme mucho juego y fascinación pero las circunstancias de la vida me hicieron olvidar a uno de mis personajes favoritos.

 

Jean uña en punta: Aunque suene tópico no estoy disconforme con como soy como personaje. Lucho por sobrevivir en un mundo hostil al que estoy adaptada pero vivo muchas aventuras encontrándome a mi misma junto a mis intentos de cambiar de  vida aunque sufrir un poco menos no estaría mal. Percibo claramente tu intención de mejorarme como personaje acabando por salir de aquella vida con fortuna y riqueza sin que me maten pero como no escribas nuevas aventuras no podré volver para recuperar mi barco demostrando que valgo más que lo que aquellos hombres piensan, de manera acorde con el pensamiento de la época, mientras me encuentro en el fondo del mar supuestamente ahogada.  

 

Ataulfo: Mañana mismo me pondré a ello con gran ilusión.

 

Jean uña en punta: Te tomo la palabra o sentirás mi uña y mi sable. Iba a venir de prestado Yajeira, desde su videojuego un ratito para hablar del equilibrio además de la naturaleza, comentando la anécdota del rescate de Minsc sin emplear ninguno de sus clásicos diálogos por evitarse problemas con derechos de autor y Obelix pidiendo jabalís mientras te entregaba un menir que tratabas de levantar sintiendo que llevabas un gran peso en tu vida como te sientes; pero, tras preverlo Filiolus,  se vio que no funcionaría.

 

Ataulfo: Filiolus, también era de mis favoritos y juntamente a tu historia contaré la suya, las dos mañana mismo. Ahora siento que mientras atravieso el valle con los glaciares, metáfora de las situaciones peliagudas que pueden hacer resbalar o sustentarse en nieve; metáfora de los pasos no del todo seguros, siendo como si el tiempo fuera más lento y pasando abrigado con chubasquero para seguir mi camino entre la lluvia de información y más arriba los granizos para acabar donde haya poco aire; fruto de la inspiración, en las cercanías de la cima donde ni el árbol ni la hierba van.

 

(El personaje de Ataulfo comienza a actuar improvisadamente a cámara rápida hacia delante mientras los otros personajes aparecen como estatuas mirándole lo más patidifusos que se puedan imaginar. Después se cierra el telón dando a entender que ha llegado a la cima).

 

 

 

Acto III

 

Escena I

 

Narrador: Ya me siento mejor. Estos minutitos me han recompuesto y se me ha pasado la resaca.

 

Narradora: Normal, llevas tres horas descansando.

 

Narrador: Si, parece que fue hace cinco minutos cuando me he ido entre bastidores a descansar.

 

Narrador: Los nervios del ensayo. ¿Podemos narrar ahora ambos?

 

Narradora: Está bien. Al fin y al cabo me toca cerrar. Ya es hora de que se habrá el telón y veamos a Ataulfo como le va.

 

(Se despiden entre sí muy lentamente todo mientras saltan a intentar tocar lo más alto del telón de forma muy lenta antes de que este se cierre)

 

Escena II

 

Narradores: Ataulfo se encuentra bajando a saltitos por un cancho pasándoselo en grande. Una zona de escalada es lo que acaba de descender con lentitud para no tener ningún traspiés y se ha vuelto a quedar solo.

 

Herbi: ¿Qué tal por la cima? Veo que te has quedado solo de nuevo. 

 

Ataulfo: En la cima bien. Tapándome del viento mientras contemplaba el maravilloso paisaje ante mí. Hablé con mis compañeros y descansé un ratico con ellos comentando el disfrute del camino. Luego han empezado a caminar para volver al refugio a comer en el bar y me han dejado solo... ¿Y tú quien eres? Apareces de repente bebiendo vino en esa bota y con un zurrón de queso y un bastón.

 

Bill el bota: Con tu memoria habría que colar un despertador en el oído de un elefante para que resoplase y con el resoplido empezara a reaccionar. Me llamo Bill el bota y soy el caminante omnisciente que creaste.

 

Ataulfo: El de ese mundo en que toda la humanidad era omnisciente. Era un mundo feliz en el que no había conflictos y todo era perfecto.

 

Bill el bota: ¡Como que todo era perfecto! Yo no quería ser así. Mis deseos, miedos e ilusiones eran sabidas por todos. No había secretos para nadie ni nada que hacer ni aprender. Estaba muy bien conocer cada secreto del universo en apariencia; el pasado, el presente, el futuro y el continuo pero no había nada más que elegir...

 

Grungofcri waknaiu mueve letras: ¿Era para tanto? Yo habría deseado tener eso mientras movía la información y la trataba como materia pululante que iba a las cabezas de la gente. Me llamo Grungofcri waknaiu Mueve Letras y me creaste como antecedente mítico de los omniscientes junto a mi doble, la creadora de brechas espaciales que salvaban a la gente de sí mismas.

 

Bill el bota: Que estímulos vivir en una continua rutina sin ninguna sorpresa ni poder cometer errores. Tu utopía se quedó en nada pues trataste de aplicar un remiendo a tu propio fracaso y a como te sentías pero entre líneas...

 

Ataulfo: Entre líneas era una vida horrible.  Con intransigentes luchas de poder con resultado determinado y aceptado antes de realizarse pues ya se conoce cada posibilidad. Nada nuevo hay pues se sabe todo lo conocido. ¡Que he hecho!

 

Grungofcri waknaiu mueve letras y Bill el bota: Tampoco es para tanto. Solo acuérdate de acabar el mito que nos relaciona entre sí enseñándonos a nosotros mismos y que dan más trasfondo en el punto de los personajes que nos interpretan. Actores que nos estáis interpretando, -Grungofcri- acordaos de los pequeños detalles como que en mi lengua el presente se llama continuo porque sabemos que ninguna acción está realizándose en presente, en pasado o en futuro desde que comienza hasta que se acaba mientras la percibe de manera inmediata sino que confluye en los tres ámbitos como un continuo.

 

Bill: Y en mi caso haced creíble que lo sepa todo sin rebelar mis secretos aunque solo pueda saber lo que se me pide que sepa de manera concreta y algo entre líneas.

 

Ataulfo: Haré lo que me decís. Ahora me percato de lo que pasa aquí mientras bajo ésta montaña con pluma estilográfica y papel o lápiz tal vez. Yo no puedo crear un personaje verdaderamente omnisciente puesto que no lo sé todo y me he dado cuenta de que yo también soy un personaje basado en otro de una serie llamada Rains. Me interpreto a mi mismo o me interpretan. ¿Quién me interpretará? Si me interpretan como a los demás no sé bien que hacer salvo preguntarme por quien me creó. Ese autor del que no sé nada salvo que no es omnisciente ni absolutamente todo poderoso ni perfecto porque entonces para que existiría yo y los demás en este mundo de teatro en el que bajo la montaña.     

 

Narradores: Mientras baja por nieves, praderas, eras y llanuras ansía llegar a la taberna para contar lo aprendido por muy difícil que sea de asimilar.

 

 (Se cierra el telón en ese énfasis a la acción)

 

Escena III

 

Narradores: Todos se reúnen caminando o volando en una tarde de sol estridente pues una tormenta eléctrica no quedaba sonriente. Y dejémonos ya de rimas tontas que quedan mal.

 

Narradora y Narrador: (Al unísono) Vale.  

 

Herbi: Parece que al final te has fortalecido aprendiendo de ti mismo, de tu autor, de tu interprete y de lo demás.

 

Ataulfo: Querrás decir nuestros... Pero sí, hoy veinticinco de enero de dos mil ocho he comprendido lo más clave de mí y estoy  listo para reunirme con los demás pero hay una que no entiendo. Por qué me habéis ayudado si solo queríais fastidiarme.

 

Personajes: No queríamos fastidiarte. Solo divertirnos un rato a tu costa como castigo por olvidarnos pero te acabamos perdonando y quisimos echarte una mano.

 

Niove: Que yo también estaba molesta por haberme creado de una manera como no quería ser pero ahora me he acostumbrado y gracias a ti he descubierto que puedo ser quien quiera ser en mi historia aunque haya un autor general cuya imaginación sea el motor de las historias de todos y quien sabe si también el tendrá su autor. Lo cierto es que en el punto en que se corta te echaré de menos entre líneas de forma que ni ser normal ni ir a los rincones más lejanos del espacio puedan arreglarlo. 

 

 Grungofcri: No sé si será su autor pero en mi caso te enviaré las palabras de armonía desde esas notas que escribiste en el olvido de tu conciencia en ese papel. ¿Qué es eso que llevas ahí? Bueno, hasta pronto.

 

(Se ve a Ataulfo tocando un xilófono)

 

Ataulfo: Bill me enseñó entre líneas a dar vida a lo que quiera con mi imaginación ¡Estupenda sinestesia! ¿Que os parece? Sé tocar el xilófono.

 

Bill: No está mal el experimento. Te diría arribaberchi (El vocablo es la versión cutre de la palabra y se usa en castellano para despedirse de alguien que no se quiere volver a ver) pero veo que al despedirme te acabaré echando de menos aunque recuerda que me tienes que otorgar un nuevo conocimiento por descubrir. Un adiós con el corazón bastará.    

 

Jean: Mientras navegue por los siete mares me acordaré de ti y lucharé por mi supervivencia en una larga despedida. Has atravesado el río contracorriente y eso es muy a tener en cuenta. Toma ésta daga y este monóculo mientras entre líneas, al contrario que ellos en el mundo de Sofía, me marcho en la armonía preparada para mí. Un nuevo barco abordaré cuando nos encontremos pronto, adiós.

 

 Bruto filiolus: Al final nos has ayudado y te hemos ayudado a ti. Luchar contra lo inevitable es tontería y nos vamos a ver tan pronto que el suspiro de la inexistencia o existir algún tiempo lejos de ti no será gran cosa. Alea y vale.

 

Ataulfo: Gracias a todos. No creo que pueda olvidaros, tanto a quienes veré pronto como a quienes no. Una luz me ha iluminado hacía una nueva forma de plantearme la vía en este paisaje feliz. Ahora me reúno con mis compañeros entre líneas y cierro mi olvido también. Vale colega. Eso os digo a cada uno de vosotros que ésta historia me obliga a abandonar.

 

(Mientras cantan adiós con el corazón y los narradores se despiden de él con lenguaje no verbal este se aproxima a la puerta y la va a abrir cuando se cierra el telón)

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Narradora: Tras leer los legajos los recogió para dárselos a alguien que los pudiera leer y dejo el azar en su justa medida, recordando quien fue y quien es.      

 

 

 

Fin

Género al que pertenece la obra: Teatro
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