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Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid

Martes, 12 de noviembre de 2019

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Medidas de hoy (¿sin mañana?) (2011)

Nueva entrega del "Cuaderno rojo" en el Diario de Alcalá

Publicado el 8 de diciembre de 2011

 

Las cifras que diferentes organismos están poniendo en la mesa de la Cumbre Mundial del Clima que se está celebrando en la ciudad sudafricana de Durban son estremecedoras: datos sobre el aumento de la temperatura del planeta en los próximos años (unos tres grados), sobre el aumento de la desertización de grandes áreas y sobre la amplitud del agujero en la capa de ozono.

En diciembre de 2012 termina su aplicación el protocolo de Kioto (si realmente ha sido en algo efectiva) y es el momento de dar un paso adelante (un salto más bien), a pesar del lastre de Estados Unidos, China y la India, los tres países más contaminantes del planeta (y ahora, quizás, de los más influyentes econónmicamente). Estas son las cifras y los datos que no por conocidos los tenemos muy en cuenta, como si el desastre y el apocalipsis del mañana no tenga nada que ver con nuestro presente, como si los presagios para dentro de quince o veinte años nada tengan que ver con las decisiones y los planes que pongamos en marcha en el momento actual. Por eso, diversos organismos presentes en Durban, junto a los resultados de las previsiones de los científicos sobre la gravedad del cambio climático, le han añadido ahora análisis económicos, y (casi) todos ellos hablan de unas mismas cifras: el euro (o el dólar) que ahora no se invierta en paliar la gravedad del cambio climático se multiplicará por cuatro en el 2020 para poder hacer frente a sus consecuencias. En otras palabras, ahorrar hoy (en estos momentos de crisis financiera mundial) supone endeudarnos en el futuro.

Los datos están sobre la mesa pero parece que todos quieren mirar para otro lado, incluso nosotros mismos en nuestro comportamiento diario en que las miserias y problemas del hoy nos impiden levantar la vista y darnos cuenta que nuestra finalidad no es solo la de sobrevivir al presente, sino poner las bases para poder contar con un futuro mejor, dejar un futuro mejor a las generaciones venideras.  

Lamentablemente, el presente (que es lo único que en realidad no existe) y lo efímero se ha convertido en nuestro único tiempo: el tiempo de las finanzas (que es decir también ahora el tiempo de la política), el tiempo de la información, el tiempo del ocio... todo es efímero, todo es puntual, todo carece de una dimensión histórica. Si alguien piensa que la situación económica española actual tiene que ver mucho con la falta de gestión política en los años de bonanza económica que vivimos hace una década para poner las bases de un futuro mejor (inversión en tecnología, investigación, nuevos modelos productivos), frente a colgar mirós en el cuarto de baño y poner los pies en las mesas de negociaciones internacionales, se le tacha de revanchista, de estar siempre mirando al pasado.

Si alguien plantea que el ahorro de hoy, de las medidas de ajuste económico que se están planteando (que son solo medidas de maquillaje sin efectos reales en la economía), será el hambre de mañana, la falta de oportunidades de unas generaciones que (en el caso de España) es una de las mejores formadas de las que nunca hemos gozado, se le tacha de oportunista y de agorero. ¿Desde dónde hacemos los análisis y las reflexiones? ¿Qué lugar ha quedado para analizar la realidad más allá de las portadas de los periódicos o los titulares de los informativos?

Todo va demasiado deprisa y todos somos víctimas de esta velocidad de crucero que hemos admitido como normal, cuando lo es todo menos normal. Quizás la posibilidad de una comunicación instantánea gracias a la tecnología digital nos ha llevado a tener esta falsa impresión... pero ahí están los datos. El lunes 5 de diciembre, la agencia Standard & Poor's amenazaba que iba a castigar a los países de la zona euro con una rebaja de hasta dos escalones en su valoración; el martes 6 de diciembre (el día en que escribo esta columna), ya las bolsas se resienten con caídas de varios puntos y cientos de millones de pérdida. Y estas noticias ya el jueves cuando se publique la columna se habrá superpuesto a otras nacidas el miércoles.


En estos momentos de crisis, de una crisis sin comparación porque es crisis de nuestro sistema económico y político, se necesitan tomar medidas hoy en día; pero medidas que piensen en el futuro, que pongan las bases para poder saber que en el futuro no volveremos a caer en algo semejante.

Las medidas de ahorro inmediato, las medidas puntuales para ajustar las macrocifras económicas (un juego absurdo de ciencia ficción), las medidas que solo toquen la superficie solo van a crear tensión y abrir brechas en nuestra sociedad. Los políticos deberían comenzar para ser lo que deben ser: gestores de la "cosa pública" e independizarse de los poderes económicos.

Y esta ya sería una gran medida para el futuro. Como ven, hoy en el día de la Constitución (tan llena de buenas intenciones como de rincones oscuros), me he levantado ingenuo... eso es lo que tiene escribir mientras el sol de la mañana intenta hacerse un hueco para iluminar la habitación. Por eso, nio puedo dejar de pensar que el mañana no tiene que ser territorio abonado para los agoreros. Está en nuestra mano cambiar el futuro: el del cambio climático y el del cambio en nuestra sociedad, en nuestra economía.

Género al que pertenece la obra: Periodismo literario
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