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Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid

Viernes, 12 de agosto de 2022

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Adiós a las cartas, homenaje póstumo (2018)

Adios a las cartas es un homenaje a una vieja costumbre que está en vías de extinción. Casi nadie escribe cartas personales. Solo se reciben las institucionales. 

la estafeta de correos en Cibeles


Algo arriesgado era siempre
entregarle en mano una carta al buzón,
no era la distancia,
no era la hora del día, era
el boquete, ese boquete,
glotón ese estómago,
atreverse a meter la mano,
perderla de vista,
temblorosos los dedos y el sobre,
era un tragadero boquiabierto
todas las cartas por esa ranura
resbalaban y se quedaban
sordomudas,
un cabezota hambriento ese animal en Cibeles,
era temible la jeta del león la jeta del buzón,
voraces sus fauces eran roqueras.
Era un niño y recuerdo el primer día,
en relieve, en la pared, de tamaño natural
rígido el hocico para el correo interior,
áspero, cómo no, para provincias,
una extravagancia familiar
los envíos internacionales,
no éramos cosmopolitas
aún.
Escabrosa la melena,
dos escorpiones sus ojos,
frontales los huesos
con el bocado en la boca
rugosa es la piedra impermeable,
una hendidura.
¿Cuántas veces se tragó mi mano ese bocazas leonino?
Insaciables sus quijadas mordisqueaban,
una garantía los sellos, un señuelo,
no podían, no sabían
clavarle el diente al Estado,
masticárselo, devorarlo.
Era un chaval, eso creía,
era una aventura arriesgada,
depositar una carta una mano en el buzón,
juntos los tres leones me veían venir,
juntos, de catadura bestial
los tres animales
con hambre de travesuras
eran tres tragaldabas
patitiesos.
Sólo los muchachos nos atrevíamos,
éramos machos, muy machos y chicos.

 

la hoja de reclamaciones


Traición
han publicado mis cartas
eran privadas
y ya no lo son,

se las leyó mi novia a su madre,
se las pasó a mi novia mi madre,
traición

soy una marioneta en un gineceo,
saben de mí demasiado,
saben lo que sabe mi chica
y pronto otras chicas,

mi hermana me mira raro,
mi perro adivina algo,
el cura también
soy
una colilla de labio en labio
no quiero empapar con penas
la hoja de reclamaciones
hay comadreo.

Esto me pasa por haber enviado cartas,
inocente, le pasó a Rilke, atendió a un poeta
y el joven poeta le traicionó,
le entregó al calvario de un editor, de muchos
que le han crucificado en cada traducción,
y vivieron del cuento sus descendientes,
y entregó su espíritu a los lectores,
aquellos en los que nunca pensó,
sólo eran cartas de amor a la poesía

y resucitó
y está entre los suyos,
aquellos que predican
su buena nueva,
sus apóstoles,
nunca pensó en ellos,
fueron diez cartas de amor
a un traidor.

 

Género al que pertenece la obra: Poesía
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