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Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid

Domingo, 22 de septiembre de 2019

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Ciclón de luz (2000) (inédito)

Es un conjunto de poemas que expresan un gran amor. La primera parte está escrita en estilo directo y en la segunda, el hablante lírico recurre a personajes históricos o mitológicos para narrar su circunstancia personal. El título está tomado de un verso de Juan Ramón. A continuación el poema que inicia el libroDescendiste a mi vida como una proyección del alto cielo donde esperan las almas futuros nacimientos y me bastó mirarte para saber que al fin el invisible astrólogo que gobierna el destino me estaba presentando, aunque , sin duda, demasiado tarde, la alondra tantos años presentida, la cierva sólo en sueños vislumbrada. Pero esta sensación quedó al principio velada entre las nieblas y sólo muy despacio me fui apercibiendo de la llama. Durante más de un año, únicamente ráfagas de tu belleza casi adolescente deslumbraban mis ojos y hacían que vibrara el arpa de mis nervios con temblores efímeros de un deseo piafante como un caballo ciego. Pero pronto cesaba el arrebato y podía otra vez hablar contigo. Aunque cerca, tan lejos alentabas, tan remota de mí, que no sufría sabiendo que tus labios gozosamente lúdícos y quizá alguna vez ‑no quiero ni pensarlo‑ con pasión verdadera, se posaban en bocas de jóvenes hermosos que también, como tú, estrenaban el mundo. Y así continué por mucho tiempo metido en horas, navegando meses, feliz en mi rutina cotidiana, aunque, a veces, vacío y desnortado. Mientras tanto una lumbre que yo desconocía iba creciendo en mi, me iba quemando cada vez con más fuerza y de ser una mínima candela, íbase transformando en llamarada, en incendio absoluto, en el ciclón de luz que ahora me invade y abrasa de pasión mi pensamiento.

 

CICLÓN DE LUZ

En la ciudad apacible,

donde ahora consumo las semanas,

todo está lleno de tu luz.

Tu figura amadísima,

recién salida de la adolescencia,

me sale al paso en todas las esquinas

invadiéndome el alma,

tapándomelo todo

y no dejando espacio donde tú no fulgures.

Los pizarrosos chapiteles apuñalan el cielo

buscándote en las nubes.

Las almenas de las viejas murallas

sonríen bajo el sol o bajo la luna

mientras rumian golosamente tu nombre.

Humanistas fantasmas,

difuntos hace siglos,

solamente visibles para mí,

se deslizan flotantes bajo los soportales

alabando en sagradas lenguas antiguas

tu gentil hermosura.

El novelista de bronce

desde su pedestal

te confunde con Dulcinea.

Las cigüeñas vigilan en las espadañas

sobre sus grandes nidos

que se parecen a ti.

Por las noches mí amor las hace cantar

Los dormidos escuchan en sueños

las estelares melodías

y se sienten pavorosamente enamorados

sin saber de quién.

Los trenes pasan a todas horas

llevándose pedazos de mi nostalgia de ti,

de tu ser destinado a mí desde siempre

con el que tantas veces me he fundido

en remotas galaxia

y he de volver a hacerlo nuevamente

en la cárcel del tiempo,

aunque tal vez no ahora,

porque por un error de los relojes celestes

entraste en esta vida con retraso,

cuando ya casi estoy haciendo mis maletas

para volver a casa.

Género al que pertenece la obra: Poesía
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