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Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid

Domingo, 22 de septiembre de 2019

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Para encontrar al héroe (2010)

Madrid, Vitruvio, 2010

 

Reseña de Alberto García-Teresa, en Culturamas

La poesía de Juan José Álvarez Galán se encuentra atravesada por el humanismo, y en ella se registran ecos de la poesía del medio siglo español. De hecho, «el hombre» aparece en muchas ocasiones como sujeto.

En Para encontrar al héroe, el «yo» manifiesta sus dudas, sus contradicciones; el dolor y la angustia causadas por ellos. Expresa la tensión por el lenguaje, por la búsqueda de la precisión que recoja lo vivo y la vivencia. En ese sentido, también manifiesta una continua aspiración al conocimiento. Además, el «yo» continuamente se ofrece al público, al sujeto plural al que apela (el colectivo humano) o a la amada. Pero habla saliendo de sí, aun siendo consciente del proceso interior de dudas y anhelos que posee, porque parece asumir que con los otros, en compañía, reside su propia realización. Al respecto, el amor aparece como motor de vida: «Cuando ama vive y así lo sabe; / lo demás son indicios».

Buen número de piezas resultan una poesía celebrativa, que pretende convocar a las personas y festejar la alegría y el encuentro: «Escribo (...) / por hablar con vosotros»; «provoco una esperanza en una vida, / la afirmo compartida y lo celebro». De hecho, Juan José Álvarez Galán manifiesta una actitud esencialista: «En el principio era el hombre / y un ansia de expandirse / que no abarca; al final / que es hoy el que tú vives / sigue siendo hambre y sed / o estar dormido: amar, / saber y contingencias». O igualmente escribe: «Descubrirnos / tal cual somos: en tierra, de la tierra, hacia la tierra / enteramente el hambre, polvo y nada».

Al mismo tiempo, también incide en la condición temporal de su escritura y de su existencia: «No renuncio al tiempo que me ha sido otorgado».

De este modo, el primer poemario de Juan José Álvarez Galán presenta un conjunto interesante de versos, con una voz grave que hace de la expresión poética del «yo» la edificación de un puente para conectar a las personas.

 


Imagínese un hombre que camina
sin cuidados por una ciudad cruda
como una forma nueva, como un canto
que surgiera sin voz entre otros hombres.
Ese hombre -está claro- podría ser un viejo,
un peregrino o un dios de otros lugares
que quizá tuvo el mando
y la vida de muchos en sus manos;
pero hoy, ese día, caminaría solo,
observando las gentes, los espacios,
descifrando los idiomas insólitos
con el paso solemne y la mirada firme
que guardan siempre quienes han reinado.

Pero quizá, tal vez -huelga decirlo-
pudo ser un ladrón
un hombre sin edad cuyo nombre es mudable
de manos finas y de piel morena;
alguien del sur, alguien de la pobreza.

Si se prefiere podría ser una niña
de ojos grandes, serenos como el paso
de aquel antiguo dios, como los dedos
de nuestro ajeno amigo de lo ajeno;
diremos que tenía el pelo oscuro,
no muy largo, y los pies delicados.

Cualquiera de ellos
cualquiera de estos tres y tantos otros
podría estar aquí: entre ellos
con prisa o con hastío
se suceden las vidas
desiguales, esquivas, impiadosas.

 

Género al que pertenece la obra: Poesía
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