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Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid

Viernes, 14 de agosto de 2020

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El peligro de los esteroides

Esteroides, suplementos de gimnasio y testosterona

 

El precio de un cuerpo perfecto

 

 

 

 

 

Un 7,6% de la población mayor de 12 años consumió cannabis alguna vez, y un 1,4% lo hace habitualmente. Del uso de esteroides nada se sabe. En los gimnasios dicen que no se consumen ni se venden porque son ilegales. En los organismos oficiales no hay control sobre su uso porque son drogas ilegales. Existe un oscurantismo en cuanto a estas sustancias, que ahora, por lo menos de cara al público, han sido sustituidas por compuestos vitamínicos como la cafeína, la creatina o los más nuevos quemadores de grasas. Sí se venden complementos vitamínicos médicamente probados, pero los esteroides ya no están de moda. Algo muy distinto constata un estudio del Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas norteamericano que prueba un crecimiento importante de su uso entre los jóvenes estadounidenses.

 

Algo bastante diferente a los esteroides son los suplementos para aumentar testosterona natural, algo que puede llegar a confundirse. Nada tiene que ver. Estos suplementos son bastante seguros a nivel general.

 

 

 

El caso de Guardiola

 

 

 

Y es que es en los deportes de alta competición donde de vez en cuando salta la liebre. Dos ex-jugadores de la Liga Profesional de Béisbol norteamericano, Ken Camitini y José Canseco, declararon que tomaban estas sustancias y que muchos de sus compañeros también lo hacían. Más cerca queda el caso de Guardiola, que dio positivo por nandrolona –un tipo de esteroide– en noviembre del 2001.

 

 

 

Testículos más pequeños

 

 

 

Existen campañas de sensibilización contra el cannabis, pero poco sabemos de los esteroides. El hecho es que tienen efectos secundarios, algunos irreversibles. Mientras se toman, disminuyen la producción de esperma y el tamaño de los testículos, y desarrollan pechos y calvicie en el hombre. En las mujeres se da el efecto contrario, una masculinización que reduce los pechos, agranda el clítoris, estimula el crecimiento del vello corporal y hace que la voz suene más profunda.

 

 

 

Se toman porque reducen la grasa del cuerpo, aumentan la musculatura y mejoran el rendimiento deportivo. Por estas razones los usan las personas que sufren el síndrome de la disformia, por el cual el individuo se ve débil e indefenso aunque tenga una gran musculatura. El hecho de haber sufrido abusos sexuales en la niñez también guarda cierta relación con su consumo, que da a la persona más seguridad ante un posible agresor. El 25% de los estadounidenses que los toman fueron víctimas de abusos en su infancia.

 

 

 

Respecto a la posibilidad de quedarse enganchado, la Fundación Española de Ayuda contra la drogadicción asegura que el cannabis tiene una tasa de dependencia baja, del 10,2%. Los expertos en esteroides señalan que en estas sustancias la dependencia es nula. Pero pueden producir comportamientos agresivos si la toma es continuada, y también riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares, cáncer de hígado y tumores.

 

Género al que pertenece la obra: Periodismo literario,Literatura digital
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