Ir al contenido

Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid

Miércoles, 30 de septiembre de 2020

Inicio | ¿Quiénes somos? | Editar mi portal

La era de la posverdad y las “fake news”

Fake news

Fake new es un anglicismo que se refiere a las noticias falsas o bulos. Y no nos engañemos: siempre han existido. Pero en estos tiempos se han prodigado más que nunca. Corren como la pólvora las conspiraciones, las informaciones partidistas, los malos entendidos, las medias verdades. Y lo peor es que no siempre resulta sencillo distinguir qué es real y qué no lo es.

Noticias falsas vs. noticias falseadas

Antes de nada, vamos a acalarar unos conceptos. La Fundéu BBVA ha propuesto utilizar el concepto "noticias falseadas" en lugar de "noticias falsas" cuando nos referimos al anglicismo fake news. ¿Por qué? Porque una noticia falsa puede serlo por cualquier motivo, pero las fake news son intencionales. También nos sirve "bulo" para este propósito.

«Historias falsas que parecen ser noticias, difundidas en internet o usando otros medios, generalmente creadas para influir en las opiniones políticas o como una broma»: así es como define el diccionario Cambridge a las fake news.

¿Qué es la posverdad?

La posverdad se refiere a las aseveraciones que se realizan en base a emociones en lugar de lógica, o a opiniones en lugar de hechos objetivos. Dicho de otra forma: la gente cree lo que quiere creer. Es tan peligroso como habitual que, en lugar de buscar la verdad, se busquen motivos para reforzar una creencia preformada. Dicho de otra manera: en lugar de reunir las evidencias para llegar a una conclusión, se crea una conclusión y después se buscan (o se inventan) evidencias que la confirmen.

El papel de Intenet en las fake news

Sin duda, el evento que más ha influido en el aumento de la aparición de fake news es el desarrollo de la red de redes: Internet. La cantidad de información circulante a lo largo y ancho del planeta es impresionante. Puedes conectarte desde cualquier sitio con tu ordenador o tu teléfono móvil a un servidor situado en la otra punta del mundo y recibir información en décimas de segundo. Internet es uno de los grandes hitos de la humanidad y está cambiando, en algunas cosas para bien y en otras para mal, el modo en el que nos relacionamos entre nosotros y con la realidad. Esta circulación rápida y masiva de información no es en sí algo malo (de hecho, para mí es un grandísimo progreso), pero es un caldo de cultivo para la desinformación.

La difusión de los bulos

Aquí juegan un papel muy importante las redes sociales. Soy la primera que lo he hecho más de una vez sin mala intención: te envían algo (o te lo encuentras) que te causa algún tipo de reacción emocional intensa (buena o mala) y tu primer impulso es compartirlo para que más gente lo vea. Es como si necesitásemos que los demás también sientan esa emoción (risa, llanto, alegría, indignación, etc). Y claro, casi nunca invertimos el tiempo en saber si esa información es cierta o no, nos enfocamos en la reacción emocional que nos produce.

A veces, incluso lo transmitimos de una red social a otra. Yo misma, muchas veces he llegado a guardar estados de whatsapp o a descargar videos de Facebook para poder compartirlos a través de otra red social. La información vuela de un lado a otro porque nosotros lo hacemos.

¿Cómo detener las noticias falseadas?

La mejor forma de frenar esto se encuentra en nosotros mismos. Tan solo tenemos que dejar de ser esponjas y convertirnos en filtros. Leer mucho, pero nunca darle una veracidad del 100% a nada. Debemos tratar de verificar la información. Y si no podemos o no tenemos tiempo o ganas de hacerlo, entonces no darla por veraz (tampoco como falsa). Y, sobre todo, no compartir algo si tenemos dudas acerca de su veracidad. Construir una sociedad mejor está en nuestras manos.

Género al que pertenece la obra: Periodismo literario
Bookmark and Share


Escritores complutenses 2.0. es un proyecto del Vicerrectorado de Innovación de la Universidad Complutense de Madrid
Sugerencias