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Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid

Jueves, 24 de septiembre de 2020

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Los peligros de la desinformación

Remedios caseros

Se podría decir que las redes sociales son una muestra bastante fidedigna de las tendencias que imperan en la sociedad. Te fijas en el tipo de contenidos que más abundan en ellas y te puedes hacer a la idea de qué es lo que pide la masa social. Porque, al fin y al cabo, los creadores de contenido, que en una red social lo somos todos en mayor o menor medida, tendemos a ofrecer lo que más gusta al resto. Eso por no hablar de los algoritmos, que dan más visibilidad a los contenidos que detectan que gustan más y esconden los que resultan menos interesantes para el colectivo social.

Admito que a veces yo misma me entretengo con esos vídeos absurdos que te saltan en la cara por aquí y por allá cuando navegas por Facebook, pero hay algunos llenos de "me gustas" que me dan vergüenza ajena. O, más bien, me entristecen al pensar en cómo de ridículo es el mundo. ¿Cómo le puede gustar al mundo algo así? Luego entro en los comentarios, esperando ver a la gente quejándose o algo, y siento aún más pena y vergüenza ajena.

Lo peor de todo es que algunas de esas publicaciones son muy peligrosas. No hay más que ver todas esas fake news sobre la pandemia que corren ahora por todos lados. Creo que ya he visto cinco veces la misma publicación en varios sitios (típico copy & paste) diciendo burradas como que la mascarilla no es útil porque los anticuerpos se transmiten de unas personas a otras pero el virus no. Y si te da por ver los comentarios es aún peor: "la única forma de no contagiarse es orarle a Dios" y más así del estilo. Eso si no te hablan de la conspiración loca esa que circula por ahí de que todo es una mentira para provocar una vacunación masiva en la que introducirnos uns chips con los que una especie de élite nos va a controlar utilizando la tecnología 5G. ¿¿¿En serio??? ¡Que alguien produzca esa película, por favor!

Hay algunas que son atemporales y especialmente molestas, como las de remedios caseros. "Bebe dos vasos de agua nada más levantarte y pasará esto" o "ráscate la espalda con una ortiga y te crecerá bigote". Yo no sé qué les motiva a inventar todo eso a las personas que escriben esas tonterías. Entiendo que algunos solo copian y difunden sin contrastar, que es el modo en el que se propagan las fake news (de las que ya he hablado anteriormente en otro artículo). Pero tiene que haber una primera persona que inventó esa tontería. ¿Por qué lo hizo?

La última burrada que vi en Facebook, que fue la que me motivó a escribir este artículo, fue un artículo que se titulaba "diez pruebas caseras para saber si estás embarazada". En serio, ¿no es más fácil irte a una farmacia a buscar un test de embarazo de verdad? Quizá te da vergüenza o algo. Pero entonces usa Internet para comprar un test de embarazo fiable. ¿No es mejor eso que perder un montón de tiempo haciendo pruebas caseras que no te van a sacar de dudas? ¿En serio crees que, si te haces una de esas absurdas pruebas, te vas a quedar conforme con el resultado? No, acabarás yendo en la búsqueda de un test de verdad.

Por favor, gente del mundo, podéis creer en las tonterías que queráis, pero no juguéis con la salud.

Género al que pertenece la obra: Periodismo literario
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