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Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid

Miércoles, 28 de octubre de 2020

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¿Cómo combatir la inseguridad ciudadana?

Justicia

¿Cuál es la mejor manera de combatir la delincuencia? Esa es una cuestión que me he preguntado muchas veces, porque lo cierto es que la respuesta no es tan simple. El ser humano tiene la tendencia de buscar la explicación más sencilla de las cosas, lo cual no es una mala idea pues, según el principio de la navaja de Ockham, la solución más simple es normalmente la correcta. Pero a la hora de buscar la raíz de un problema, no suele ser tan fácil. De hecho, no suele haber una sola causa, sino varias. Y, a menudo, suele ser casi imposible discernir en qué grado afectan al resultado cada una de ellas.

Si escribo hoy sobre esto, y no cualquier otro día, es porque me acababa de comprar un bolso de cuero y me lo han robado por la técnica del tirón (o como se llame). Ha llegado un tipo por detrás, ha agarrado el bolso y ha salido corriendo. Cuando me he dado cuenta de lo que estaba sucediendo, el desgraciado ya estaba lo menos a veinte metros y corriendo a toda pastilla.

Creo que la mayoría de la gente piensa que esas personas que roban son malas, y con esa palabra parece quedar todo explicado. Pero la realidad es más compleja. Qué está bien y qué está mal, muchas veces solo es una convención que adoptamos como sociedad para protegernos, porque la mejor manera de vivir juntos es tratar de dibujar unas líneas que separen mis libertades de las tuyas, dentro de esa inevitable zona de solapamiento.

Seguramente ese tipo tiene algún tipo de creencia que le hace pensar que su acto es legítimo. O tal vez su sentido de la moralidad es demasiado laxo debido al entorno en el que se ha criado, o por la situación en la que se encuentra actualmente.

Por supuesto, no justifico al que me ha robado el bolso, no tenía ningún derecho a hacerlo, pero si tratamos de ponernos en situación, creo que todos tenemos un límite en el cual robaríamos. Si nos estuviéramos muriendo de hambre. O si nuestro hijo se estuviese muriendo de hambre. Otros solo lo hacen por simple codicia, o porque quieren dinero fácil, o porque necesitan dinero para poder pagar sus vicios y aplacar sus adicciones.

Y, señores, ¿cómo acabamos con esto? Los castigos (multas, cárcel) no parecen tener el suficiente efecto disuasorio. Y tampoco parece que un tiempo a la sombra ayude a que se reformen y dejen de hacer el cafre, sino más bien al contrario. Al final, mal que nos pese, los castigos parecen ejercer más una función vengativa, que disuasoria o reformatoria. ¿Entonces creamos penas más duras? ¿O las quitamos del todo? No creo que ni una ni la otra mejorasen las cosas.

He tenido la suerte de viajar a Sudamérica y pasar una larga temporada por allí. Y en ese momento es cuando te das cuenta de la suerte que tenemos en España en cuanto a seguridad ciudadana se refiere. Cuando les cuentas que puedes ir paseando por la calle con el teléfono en la mano, flipan. Y si les dices que puedes hacerlo incluso en plena noche, ya hasta les cuesta creerte. Esto me hace pensar que una de las grandes causas de la delincuencia, tal vez la mayor de todas, es la pobreza. Y esto es muy difícil de combatir.

La educación está claro que hace mucho. El carácter de una sociedad depende mucho de la educación recibida. Pero aquí volvemos al dinero. Donde hay más dinero, suele haber mejor educación. No digo que la educación española sea excelente, sin duda hay muchas cosas que mejorar, pero es una de las más universales del mundo. Y con universal me refiero a que es uno de los países del mundo donde más fácil le resulta a alguien de clase baja estudiar.

La educación pública gratuita no tiene nada que envidiar (en mi opinión) a la privada. Y estudiar en la universidad no es barato, pero si nos comparamos con países como EE.UU., donde tienen que pedir grandes créditos para estudiar una carrera que se pasarán años pagando cuando accedan a un puesto de trabajo, nos podemos dar cuenta de la suerte que tenemos y de lo poco que apreciamos lo que tenemos.

En España, si eres de clase baja tendrás más complicado estudiar una carrera que si estás en una situación acomodada, obviamente, pero llegado el extremo, mucha gente de clase baja puede estudiar una carrera y prosperar. Dile eso a un sudamericano de clase baja. O de clase media. Allí, estudiar una carrera universitaria es poco menos que para ricos y prosperar, procediendo de una familia humilde, no es imposible, pero se torna toda una hazaña.

Entonces, ¿cómo combatimos la delincuencia?

Ojalá tuviera la respuesta.

Género al que pertenece la obra: Periodismo literario
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