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Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid

Domingo, 27 de septiembre de 2020

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El futuro del mercado laboral

Teletrabajo

En vista de lo que está sucediendo en este demencial año 2020, se está precipitando un cambio en el mercado laboral (al menos eso opino yo). Lo bueno o malo que este resulte para cada uno de nosotros dependerá, en gran medida, de nuestra capacidad de adaptación, como es lógico.

Creo que ni hace falta mencionar, porque es obvio, que esta no es la primera vez que se produce un cambio en el ámbito laboral, ni será el último. Pero cada vez que se aproximan grandes disrupciones en algo tan importante en nuestro modo de vida, la mayoría de la gente se echa las manos a la cabeza y se preocupa por su devenir y el de la humanidad en general.

Uno de esos cambios ya venía produciéndose desde hace tiempo, porque normalmente son graduales y no puntos de inflexión. Me refiero a la automatización. A medida que avanza la tecnología, se hace menos necesaria la mano de obra "poco" cualificada. Hay máquinas y equipos informáticos capaces de realizar la tarea de cientos o miles de personas en cuestión de horas o, incluso, minutos o segundos. Al final, el temor de mucha gente es que una máquina acabe "quitándole" el trabajo, porque las máquinas no se cansan, no comen, no van al baño, no se enferman, no necesitan vacaciones, no cobran un salario... y, sobre todo, trabajan infinitamente más rápido.

Pero, señores, esto no es nuevo. ¿Les suena la revolución industrial? En aquel momento pensaron lo mismo. Con la automatización, se iba a acabar el trabajo para los humanos, entonces una gran mayoría no podría encontrar trabajo y moriría de hambre y los pequeños y grandes empresarios verían como sus negocios iban a acabar desapareciendo también, porque si la gente no tiene dinero para comprar, ellos tampoco ganan dinero. Al final todos íbamos a morir de hambre, con una economía colapsada debido al aumento de la productividad. Muerte de éxito, o algo parecido.

Al final, eso no ha sucedido. Sí, tenemos grandes retos por delante tanto a nivel económico y financiero como laboral, como la cada vez mayor concentración de la riqueza en menos manos, la destrucción de nuestro planeta y la misma automatización que no es algo nuevo, sino que viene sucediendo desde el nacimiento de la revolución industrial, incluso desde mucho antes en realidad (desde que el ser humano aprendió a afilar una piedra y usarla como herramienta), pero seguimos aquí y seguimos deseando superarnos como especie.

Cada vez hay más máquinas haciendo el trabajo que antes hacían decenas, cientos o miles de personas sin quejarse, sin poner una mala cara, y llegaremos a un punto en el que los trabajos humanos se limitarán a cosas que requieran mucha especialización y los trabajos de baja cualificación desaparecerán (es posible, solo son conjeturas). Pero como especie, idearemos una forma de aprovechar la mano de obra, que es otro recurso más. O encontraremos la manera de repartir los recursos para que el dinero siga fluyendo y la economía siga funcionando, con oferta y demanda, con personas capaces de gastar para que otras ganen y, a su vez, estas gasten para que otras ganen y así se mantenga la rueda girando.

Y, para colmo, en medio de todo esto llegó una pandemia y precipitó más cambios. Me refiero al teletrabajo. Esto tampoco es nuevo, prácticamente desde la aparición de Internet, florecieron montones de páginas web que te hablan sobre trabajar desde casa.

En la mayoría de las ocasiones, no son cosas "serias", la inmensa mayoría de las veces, pero hay mucha gente que emprende, monta su negocio por Internet y triunfa (aunque el porcentaje de los triunfadores entre los que lo intentan es muy bajo). Pero con todo lo que está pasando, también han comenzado a aparecer los puestos de trabajo a distancia. Nada de ir a la oficina, sino que realizas el mismo trabajo desde casa. Hoy en día hay muchísimos trabajos que se pueden realizar desde casa, ahorrando dinero la empresa y tiempo el asalariado. Lo que pasa que a distancia resulta más difícil controlar al trabajador. Tal vez si cambiáramos el chip de estar X horas ocupado por la productividad, si nos fijáramos más en cuánto trabajo se saca al final de la jornada y no en cuántas horas se ha trabajado, habría menos reticencias respecto al teletrabajo por parte de las empresas y, de paso, nos iría mejor a todos (trabajador, empresa y país).

La pandemia pasará, pero el teletrabajo ha llegado para quedarse.

Ahora solo queda adaptarse o morir.

Género al que pertenece la obra: Periodismo literario
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